De cómo comencé a hacer Promoción de la Salud

En la publicación anterior les hablé sobre la inquietud que tenía de conocer la experiencia de Servicios para el Desarrollo, Asociación Civil (Sedac). En este artículo les comparto el momento de mi llegada a Ixmiquilpan, y de cómo fui definiendo mi perfil como promotora de la salud.

En este artículo he seleccionado contarles algunos de los momentos más importantes en mi camino como promotora de la salud. Llegué al Valle del Mezquital con la finalidad de realizar mi trabajo recepcional, pensaba quedarme seis meses, tiempo suficiente para recolectar la información necesaria para elaborar el trabajo de investigación. Al cabo de un año concluí el trabajo recepcional y presenté el examen de titulación en marzo del 2011, siendo ya colaboradora de Sedac.

20150819_101610-1Tal vez para algunos sean significativas las fechas, en lo personal muchas veces no las tomo en cuenta. Y curiosamente, recuerdo el día exacto que me fui para Ixmiquilpan así como las actividades que realicé ese primer día. Lo anterior lo comento porque fue una experiencia inolvidable. Imaginarme fuera de casa, lejos de mi familia, de mis amigas, el hecho de ya no venir cotidianamente a la Universidad y no ver a los y las profesoras, ni a la señora de las quesadillas, ni a los compañeros de las otras carreras con quienes compartía ideas. Pensarme en otro lugar totalmente diferente, convivir con personas que jamás había visto en la vida, adaptarme a otro ritmo de vida, significó muchísimo para mí.

Ahora que lo estoy pensando y recordando, lo estoy escribiendo desde un sentir profundo. Muchas veces nos la pasamos imaginando y pensando en lo que podríamos hacer en el futuro, sin detenernos a reflexionar si en verdad es lo que queremos hacer y nos satisface hacerlo. En algunas ocasiones nos dejamos llevar por lo que se nos hace “más fácil”, lo que es más cómodo y no cuesta esfuerzo alguno. En esos momento, tomar la decisión de hacer el trabajo de titulación fuera de la Ciudad, con personas que no conocía y vivir lejos, implicaba un reto personal, más que una dificultad.

Aunque el proyecto lo había planeado para seis meses, tiempo que me permitiría realizar el trabajo de campo, entrevistas y demás, el periodo se alargo conforme me iba involucrando en más actividades. Al principio me dedique a realizar la investigación documental para nutrir más mi trabajo, mientras colaboraba y acompañaba a las demás compañeras a reuniones de trabajo, asambleas comunitarias, elecciones de comités, cotización y compra de insumos para sus talleres; iba conociendo de cerca cada proyecto que había revisado en los folletos informativos y libros que había consultado antes. En muchos de los casos confirme que los proyectos de hace más de 20 años siguen avanzando, algunos son administrados por otras dependencia y muchos siguen en manos de las comunidades y/o grupos organizados.

La llegada a Ixmiquilpan implicó reconocer mis habilidades y capacidades, llevar acabo lo aprendido durante la carrera de Promoción de la Salud y sobre todo, apropiarme de mi identidad como promotora de la salud. Un reto más que superar en mi proceso de formación. En este sentido considero que la Promoción de la Salud tiene que ver con lo que nos imaginamos, pero que también con lo llevamos acabo en la práctica cada uno desde sus lugares, y sobre todo, que nos sintamos a gusto con las decisiones que tomamos y con lo que estamos haciendo. El hecho de haber concluido la carrera no me implicaba el final sino el comienzo de mi vida como profesionista. A veces pensamos que lo más importante es tener una carrera y ser profesionista sin pensar que una vez que lo logramos tenemos el compromiso de compartir y retribuir lo que hemos adquirido en la universidad. Yo me encontraba en esa situación, sentía el compromiso de trabajar junto a los demás y me encontraba en la disposición de participar en todas las actividades que se realizaban. Considero que la actitud de estar dispuesta a seguir aprendiendo, ser constante y participar contribuyó a que me tomaran en cuenta para participar en el proyecto que en ese tiempo Sedac estaba trabajando.

Si pensarlo o haberlo planeado, la propuesta de trabajo estaba frente a mí, recuerdo muy bien el momento porque sin saber muchas cosas y sin tener experiencia, me encontraba en un momento importante de mi vida, aceptar una propuesta de trabajo, que independientemente de las actividades administrativas que realizaría, involucraba estar cerca del proyecto, conocer las experiencias de las familias que participaban, así como aprender a diseñar, gestionar y ejecutar un proyecto.

Como antes ya lo mencioné, mi estancia en el Valle iba a ser de seis meses, con la propuesta de trabajo el plazo se alargo a un año. Lo que implicó que además de percibir un sueldo modesto que me ayudaría con mis gastos personales, y tendría más tiempo para realizar mí trabajo recepcional. Con ambas cosas estaba completamente de acuerdo, sin embargo, siempre tuve presente terminar el trabajo y titularme, ya que para mí, en esos momentos, era lo mas importante.

Al involucrarme más tiempo en los proyectos y no sólo dedicarme a las cuestiones administrativas, fui fortaleciendo mi identidad como promotora de la salud. Menciono lo anterior porque desde el principio y actualmente, algunas compañeras de trabajo con diversas formaciones académicas (sociología, medicina veterinaria, trabajadores sociales, diseñadoras, arquitectos y demás), me identificaban como promotora de la salud que “debería” dar talleres sobre: nutrición, mejora de los hábitos alimenticios, prevención de enfermedades, entre otros. Situación que no me ayudaba mucho, y no porque fuera malo hacer eso o porque no lo pudiera hacer, sino porque desde mi sentir y desde visualizarme como promotora de salud, me generaba incomodidad, pues desde que estudiaba la carrera identifiqué algunas acciones con las que difería como promotora de la salud, y comencé a buscar y construir mi perfil como promotora de la salud desde una visión particular. Recuerdo que en varias ocasiones tuve la oportunidad de presentarme por mi nombre, como acostumbro, sin embargo, las preguntas de las mil y un millón no podías faltar: ¿en dónde estudié?, ¿qué estudié? Y ¿qué es y con qué se come la Promoción de la Salud? Situación que muchas veces al principio, sentía que me invadía el miedo al responder que había estudiado Promoción de la Salud en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y explicar desde mi construcción conceptual lo que entendía de Promoción de la Salud.

Lo anterior lo comento porque en este camino he estado en un constante proceso de formación, siempre con la necesidad de seguir aprendiendo cosas conforme me voy moviendo en el trabajo, ya que para mí es importante no ser encasillada en acciones dominantes sobre salud. Me encuentro en una constante reflexión y análisis sobre mi quehacer como promotora de la salud. Y en este proceso he adquirido conocimientos que me han permitido moverme en distintos espacios donde mi formación como promotora no se ha reducido a acciones dominantes, sino me ha llevado a distintos espacios donde mi perfil se ha ampliado y diversificado, situación que me impulsa a seguir aprendiendo y continuar con mi formación profesional.

Otra situación que me viene a la mente es cuando algunas compañeras de diferentes comunidades y de Sedac, fueron invitadas a un intercambio de experiencias por el departamento de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Aguascalientes como expositoras, a la cual también fui invitada. En esa ocasión todas estábamos emocionadas, pues era la primera vez que asistía a un evento de ese tipo e iba a conocer otro Estado, así que con la emoción y con muchas ganas de compartir llegamos a la Universidad de Aguascalientes y comenzó el evento. Durante la presentación mencionaron los nombres de las compañeras y al mencionar el nombre de los representantes de Sedac, le colocaron “etiquetas”: Licenciada en Trabajo Social, Oralia Cárdenas Zacarías, Licenciado en Sociología, Salvador García Angulo y Licenciada en Promoción de la Salud, mi nombre. Un dato curioso que provocó en las compañeras un sentimiento encontrado, pues ellas no nos reconocía por “licenciadas”, para ellas éramos, Oralia, Chava y Yedid. Al momento de la presentación varias compañeras expresaron que desconocían el título que teníamos, pues para ellas siempre que llegamos a su comunidad somos Oralia, Chava y Yedid, unas personas que no nos presentamos como licenciadas y que en esos momentos se habían enterado sobre la formación que tenemos.

Les cuento lo anterior porque desde una mirada particular de promoción de la Salud, considero que no es malo obtener un titulo de licenciada, abogado, ingeniero, etcétera. Lo que es importante es la relación que establecemos con las demás personas, el titulo es un papel que esta guardado en el archivo, que es importante en algunos momentos de nuestra vida pero no nos hace más o menos que las otras personas. En este espacio de trabajo aprendí que el tener la formación de Promoción de la Salud, y que en algún momento de mi vida fue importante tener el titulo de licenciatura, no es lo único que me da identidad como promotora de la salud, y que existen otros elementos que nos dan identidad. Como promotora de la salud reconozco que sigo en un proceso de formación, reflexionando y analizando constantemente mi quehacer.

Por último, algunas ideas que quiero compartir y que he podido construir a partir de revisar mi experiencia laboral en este tiempo, es que existen ideas dominantes que hacen que el trabajo esté centrado en el cumplimiento de estándares. La Promoción de la Salud sigue siendo considerada sólo como aquellas prácticas que están dirigidas hacia la prevención de enfermedades, en algunas ocasiones, consideran que sus acciones son las de informar, comunicar, proporcionar, determinar el “deber ser” y la manera en cómo, cuándo y con qué, las personas se deben de cuidar para no enfermar.

En la mayoría de los espacios donde nos encontramos laborando, las personas no son consideradas como sujetos con capacidad de pensar, crear, imaginar, sentir, organizar y sobre todo con la capacidad de tomar decisiones que les permita diseñar un proyecto de vida saludable. Lo anterior me ha recordado la importancia de revisar constantemente mi idea sobre el otro. De pensarlo como sujeto que posee capacidades que le permitirían incrementar sus niveles de salud.  Incluso nosotras como profesionales de la salud, nos enfocamos a mirar los demás entornos sin detenernos a mirar y reflexionar nuestro entorno. Por ello, se debe pensar a la promoción de la salud como un proceso que promueva la autoconstrucción de las personas a través del desarrollo de sus capacidades humanas, tomando en cuenta el contexto social, económico y cultural de las personas y sus comunidades.

Desde ahí se piensa que la Promoción de la Salud es un trabajo a largo plazo el cual está enfocado a aspectos de organización, participación y coordinación, diseño de estrategias de intervención que permiten generar vínculos con y entre las personas, es un trabajo conjunto que tiene como objetivo la autoconstrucción de los sujetos en sus comunidades. Desde ahí considero que el trabajo en equipo es una herramienta importante para el trabajo como promotora de la salud, debido a que permite el intercambio de experiencias a partir de las cuales se enriquece el trabajo y conlleva a un compromiso de todas las partes.

Y en este andar he aprendido que es importante la relación que establecemos con los demás, mirar nuestro entorno, analizar la realidad que estamos viviendo para poder actuar y movernos por caminos diferentes que nos permitan ampliar nuestra visión del mundo.

En este sentido les hago la invitación a que reflexionemos desde nuestros espacios e imaginemos el camino que queremos y decidamos andar. ¿Qué pensaron mientras me escuchaban? ¿Por dónde van trazando su camino como promotoras y promotores de la salud?

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El amor, de lo romántico a lo real

Amor, esa palabra tan complicada de definir, tan grande, tan universal e incluso tan tergiversada. Creo que en la actualidad resulta más que necesario creer, confiar y apostar por el amor, sin embrago, me parece aún más necesario re-pensar este concepto, deconstruirlo y resignificarlo en todos los aspectos; hoy me enfocaré en uno: el amor de pareja.

A lo largo de las últimas décadas se ha impulsado el debate en torno al entendimiento que existe sobre las relaciones de pareja y su relación con el amor. Como resultado de estas reflexiones se ha propuesto una forma de análisis que busca develar los supuestos que el sistema heteropatriarcal ha impuesto para vivir en pareja, me refiero al amor romántico.

En este texto compartiré con ustedes algunas reflexiones que a lo largo de mi formación como promotora de la salud con perspectiva de género he logrado, también intentaré compartir algunas ideas que he intentado incorporar como parte de mi intención de coadyuvar como profesional a  la construcción de relaciones más simétricas entre hombres y mujeres.

¿Qué es el amor romántico? Para mí el amor romántico es un conjunto de ideales que el sistema heteropatriarcal nos ha inculcado en torno al amor de pareja, con la intención de mantener el orden social dominante.

¿Cuáles son sus características? Cuando tanto hombres como mujeres somos niños, la sociedad nos enseña una serie de pautas a seguir que desde entonces van encaminadas a prepararnos para el momento de relacionarnos en pareja; así comenzando desde los cuentos de hadas que nos cuentan en la infancia encontramos que a hombres y a mujeres nos enseñan cosas distintas, por ejemplo, mientras a las niñas nos enseñan que no hay nada más importante en la vida de una mujer que encontrar el amor y que por ende toda nuestra energía debemos ocuparla en encontrar al hombre que ha sido destinado para amarnos y para protegernos y sobre todo nos enseñan que nuestro principal objetivo en la vida es ser esposas y madres; al hombre le enseñan que en la vida de los hombres hay cosas más importantes que el amor, les hacen creer que el amor de una mujer es inagotable e incondicional (como el amor de madre) y que la mujer que sea destinada para ellos debe cumplir con estas características.

princesa y príncipeSe nos ha educado en el amor a partir del estereotipo por un lado de las princesas de los cuentos y por el otro de los príncipes azules, es decir, crecemos con la idea de que el amor debe ser lo más parecido a lo que nos contaron en los cuentos de hadas.

En este sentido a las mujeres se nos educa para ser sumisas, serviles, comprensibles e incondicionales; esperando por un lado encontrar al príncipe azul que venga a salvarnos de nuestra soledad, ese hombre valiente y fuerte que nos encuentre dignas de su amor y de su atención y que de sentido a nuestra vida.

Por su parte a los hombres se les educa para ser fuertes, valientes, proveedores, insensibles con el fin de que algún día encuentre a la princesa que con su amor le demuestre que todo ha valido la pena.

Nos enseñan también qué el amor duele, que el amor se sufre, que el amor todo lo puede y todo lo aguanta.

Pero qué pasa cuando la realidad nos alcanza y nos encontramos inmersos en una relación de pareja, cómo han sido nuestras experiencias reales, seguramente cada quién tendrá sus propias respuestas, en mi experiencia y después de reflexionar al respecto, he podido reconocer que muchos de los tropiezos que he tenido en mis relaciones han sido consecuencia de esta constante búsqueda de lo irreal que aprendí cuando era niña, tuve que descubrir que los príncipes y las princesas de los cuentos solo habitan ahí y que por eso no lo iba a encontrar nunca, tuve que aprender que para ser mujer hay tantas posibilidades como tú las imagines y que el primer paso para avanzar es intentar hacer lo que tú quieres y no lo que otros esperan de ti.

Pero desde luego no todo ha sido fácil y es tarea de todos los días reafirmar las ideas con las que quieres caminar y lidiar con las dominantes, las que siempre están ahí como tu conciencia queriéndote jugar chueco, he tenido que reconocerme incluso reproduciendo conductas y/o pensamientos que hoy ya no comparto pero que sin embargo aún permanecen en mí y eso ha sido muy difícil, he tenido que replantear mi idea sobre el amor en pareja y ha sido duro porque la mayoría de las veces esto ha implicado ver cosas que no había querido ver antes y eso me ha dolido mucho, he tenido que renunciar a personas importantes porque aun amándolas tuve que reconocer que tenían que salir de mi vida y quizá lo más difícil es saber que siempre que te dispones a comenzar una relación es posible que la otra persona venga invadida de las ideas dominantes, claro, entiendo que no todas las personas han reflexionado lo mismo que yo y no tienen por qué pensar exactamente como yo y resulta complicado porque implica mucho trabajo y disposición por parte de ambos, a veces la hay y a veces no y de todo hay que aprender, pero al final aquí estoy arriesgándome y tratando der ser lo más yo que puedo, decidiendo compartir lo que tengo con todo lo que esto conlleva y tratando de alejarme de lo que no quiero ser.

Te agradezco infinitamente el haberme leído, te invito a que me compartas cómo has vivido la experiencia de relacionarte en pareja y cómo crees que las ideas del amor romántico han influenciado tus experiencias reales.

 

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«El amor, de lo romántico a lo real» by Yasmin Guadalupe Vasquez Zagaceta is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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Presentación

Mi nombre es Anel Hernández Dorantes, estudiante de la Universidad Autónoma

de la Ciudad de México, UACM, en la Licenciatura Promoción de la Salud.

Actualmente me encuentro en el proceso de elaboración de mi trabajo recepcional.

Me defino como una promotora de salud con pensamiento crítico, donde mis

principales valores son; el respeto, la igualdad y la justicia.

Como lo mencione anteriormente, estoy elaborando mi trabajo recepcional,

desarrollando el tema de la obesidad infantil en México. El enfoque que utilizaré

pretende abordarlo de una manera crítica a partir de referentes más allá de los

tradicionalmente usados en la corriente dominante de la promoción de la salud.

Para tal efecto se realizará un análisis comparativo entre las explicaciones y las

diversas formas de ver al problema que se hacen desde la corriente dominante y

aquellas provenientes de posturas críticas.

La idea de abordar este tema fue a partir de la clase de Promoción de la Salud 1,

ya que durante todo el curso hablamos de dicho fenómeno. Al principio del curso

no tomaba importancia de la magnitud de este problema de salud, ni mucho

menos los factores que se encuentran detrás de ella. Con el transcurso del tiempo,

me di cuenta como estos factores es que intervienen de manera importante en los

sujetos que padecen sobrepeso y obesidad. Otra de las cosas que me llevaron a

la elección de este tema, fue la mala creación de los programas de salud que le

hacen frente a esta problemática, ya que no ha creado impacto alguno para

detener dicha epidemia, pues de acuerdo a las cifras reportadas, el sobrepeso y la

obesidad sigue en aumento, es entonces donde mi trabajo también está dirigido

para elaborar una estrategia (diferente) desde la visión crítica Promoción de Salud.

Hasta el momento he recabado información de diversas fuentes bibliográficas y

bases de datos que me han permitido entender mejor este problema de salud.

Mi participación en esta columna servirá para mi proyecto de manera importante,

pues con la publicación quincenal de un artículo nuevo, donde se analizará la

problemática de la obesidad infantil desde una manera crítica, tendré un progreso

significativo para la consumación del ya mencionado proyecto.

Me satisface poder participar en esta columna, ya que podré compartir mi proyecto

y talvez, les pueda servir a mis compañeros y colegas en algún aspecto, así

también podré recibir opiniones y sugerencias del mismo.

Temas del proyecto

 El Impacto que tuvo el tratado del libre comercio de América del norte en

México

 Inseguridad alimentaria

 Largas jornadas laborales

 Aumento de la pobreza

 Aumento de la canasta básica

 Aumento en el consumo de los alimentos industrializados

 La inseguridad que vive hoy en día el país

 Transición alimentaria (perdida de cultura)

 Falta de actividad física asociada al desarrollo tecnológico

 El papel fundamental que juegan los medios de comunicación en el

consumo de los alimentos industrializados

 Aumento en el gasto en salud

 Análisis de los programas de salud

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Viviendo y re-viviendo mi cuerpo

libertad

En la entrada anterior les hablé un poco, sobre mi sentir en torno a la condición médica que impidió mi crecimiento y mencioné de manera general el reto que ha significado para mí relacionarme con mi cuerpo. Hoy intentaré ahondar más en este sentido.
Hablar de sentirte inconforme contigo misma y con tu cuerpo, sin duda también es hablar de una mezcla de sentimientos con los que hay que lidiar; el miedo, la ira, la inseguridad, etcétera, son el pan de todos los días y son además paralizantes, ahora imagínense vivir muchos de los días de tu vida paralizada o lo que es más, atrapada en un remolino de emociones negativas; es devastador.
Cuando vives en desacuerdo con tu apariencia física; actividades tan cotidianas como bañarte, vestirte y peinarte se vuelven el peor de los tormentos y ni que decir de esos momentos en los que te miras al espejo, no hay peor dolor que mirarte al espejo y odiar lo que ves frente a ti.
Afortunadamente hoy puedo decir que es posible revertir esta situación, por supuesto no es fácil y como todo proceso conlleva tiempo y dedicación, pero ¿qué hice para comenzar a aceptar mi cuerpo?
Seguramente hay muchos caminos posibles, hoy yo te comparto el que a mí me ha sido útil para avanzar.
El primer momento que yo identifico y que sin duda fue crucial y decisivo, fue la reflexión, para mí la reflexión se convirtió en algo terapéutico y sanador. La práctica reflexiva me permitió en un principio comenzar a conocerme y escucharme pero también me permite cuestionar, dudar de todo aquello que se plantea como verdad y como regla.
Otra cuestión que me ayudó a avanzar en la relación conmigo misma fue la decisión que tomé de formarme como promotora de la salud con perspectiva de género; al estudiar la categoría de género tuve la posibilidad de cuestionar lo que la sociedad siempre nos ha impuesto como “normal” para hombres y mujeres y pude también posicionarme en contra del sistema patriarcal que promueve una educación sexista y basada en estereotipos fuera de toda realidad posible y roles diferentes para los varones y para las mujeres.
Hoy intento seguir reflexionando, escribiendo y pensando en voz alta, hablar conmigo misma es todavía todo un reto, pero lo intento cada vez que puedo, intento seguir caminando, cuestionando sobre todo, el lugar en el que me encuentro como mujer, hoy reconozco la necesidad de que hombres y mujeres escuchemos cuentos diferentes, sin princesas, sin príncipes, sin finales felices.
Hoy quiero que muchas niñas y mujeres sepan que su valor no está en la medida de su cintura, ni en sus caderas, ni en sus senos, ni en la ropa que viste, hoy quiero que sepan que su verdadero valor como seres humanos está en su capacidad para ser lo que quieran ser.
Y tú ¿Cómo has vivido tu cuerpo? ¿Qué posibilidades de acción se te ocurren para mejorar tu relación con él? Espero tus comentarios.

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Batalla entre un estereotipo y la realidad

“Entre el reflejo y la palabra”

 

Batalla entre un estereotipo y la realidad

 

Cómo superar una depresión profunda diagnosticada clínicamente a mis dieciséis años, justo en la adolescencia y desencadenada por una noticia médica que en ese entonces me rompió el esquema, me diagnosticaron de manera tardía, deficiencia de hormona de crecimiento y a consecuencia de esto talla baja. Lo que quería decir que no crecería más, nunca alcanzaría la talla (estatura) de una persona de mi edad.

Aún recuerdo alrededor mío y de mi madre a más menos seis médicos, endocrinólogos, genetistas y psicólogos, reunidos únicamente para comunicarnos la noticia. Se limitaban a decirnos que no había que preocuparnos, que todo estaría bien; pero la verdad es que para mí nada estaba bien, decían que bastaría con que tomara terapia para entender y aceptar.

He de reconocer que la terapia me ayudó en muchos ámbitos, pero nunca funcionó del todo y al poco tiempo la depresión se había instalado en mí, nadie entendía por qué, ni siquiera yo, cómo era posible deprimirse por “nada importante” en lugar de concentrarme en lo positivo; la mayoría opinaba que debía agradecer que tenía dos manos, dos pies para caminar, etcétera, pero nada era más difícil para mí en ese momento que mirar cosas positivas.
NADA-IMPORTANTECon el paso del tiempo mi vida también siguió su rumbo, sin embargo, la sensación de inconformidad conmigo misma, con mi cuerpo, eran cosa con la que tenía que lidiar todos los días, había días buenos y días sumamente difíciles hasta que un día al estar investigando para un proyecto de la universidad me encontré con el concepto de “estereotipos de género”. El internet decía que los estereotipos de género son el conjunto de rasgos tanto físicos como psíquicos que la sociedad determina como válidos para hombres y para mujeres. Al ahondar en el tema, recordé aquel “cómo puede deprimirse por nada importante” que mencioné más arriba y de pronto entendí, así sin más ni más, como flashes mentales que me recordaban lo que había estado viviendo todos estos años, me encontré en la posibilidad de entender que aquel “nada” en realidad era un “todo”, entendí que aquellas sensaciones y pensamientos que me habían llevado a la depresión estaban íntimamente ligadas a lo que durante toda mi vida había escuchado respecto a cómo debe ser una mujer, implícitamente  nos han dicho que las mujeres deben ser altas, delgadas, de tez blanca, de facciones afiladas… y yo, precisamente yo, nunca podría llegar a ser alta, ese era realmente el “nada” que desencadenaba todo.

Entendí en su plena dimensión el problema, encontré que el problema era el enorme miedo que me generaba no poder ser una mujer-modelo perfecta, es decir, que cumpliera con lo que la sociedad esperaba de mí y el miedo aún más grande que me generaba el pensar en las consecuencias de no cumplirlo.

Creo que la experiencia anterior deja ver cómo mi formación como promotora de la salud con perspectiva de género y, el descubrimiento de la reflexión como posibilidad invaluable de aprendizaje, me permitió mirarme a mí misma, entenderme y poco a poco aceptarme y de cómo este proceso de auto-conocimiento y reflexión me permite enriquecer mi práctica de promoción de la salud, en este sentido, como mujer y como promotora de la salud entiendo la necesidad de trabajar en favor de generar los procesos reflexivos necesarios que permitan a las mujeres mirar el impacto que ha generado en sus vidas la educación basada en los estereotipos de género.

Y tú ¿alguna vez has sentido que los estereotipos de género influyen en tu vida cotidiana? ¿Cómo has vivido esa influencia? Te invito a que me compartas tu experiencia en los comentarios.

 

 

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Descubriéndome feminista

“Entre el reflejo y la palabra”

Descubriéndome feminista

Ser promotora de la salud alternativa, incluir la perspectiva de género en mi quehacer profesional y lo que es más incorporar los aprendizajes derivados de mi formación a mi vida  como mujer, a mi entorno familiar, social e individual ha sido un proceso largo, complejo, doloroso y satisfactorio.

Asumirme frente a mí misma y frente a los otros como feminista ha tenido sus costos, esos costos que tiene una que pagar por transgredir la normalidad, lo natural. A mi manera y desde mi lugar en el mundo he tenido que aprender a vivir desde la resistencia, optar por el lado de la revolución, donde sin duda la más dura batalla la he tenido que librar conmigo misma.

feministaMe considero una mujer que creció en una familia tradicional mexicana, que durante su niñez soñaba con el tipo de cosas que se nos permite soñar a las niñas: encontrar a la pareja ideal, casarme, ser madre, etcétera eran las cosas que yo esperaba para mí cuando fuera adulta, sin embargo, con el tiempo algo pasó, alguna vez escuché que la historia podía ser diferente y aunque dudosa podía identificar en mí el deseo de descubrir ese nuevo mundo donde ser mujer me resultaba más inspirador y  me arriesgué, aunque en este trance descubrí que decidir ir contra corriente sería todo menos sencillo.

Comencé a leer sobre construcción de género, género, estereotipos y feminismo y al tiempo que leía me convencía de que lo que encontraba me emocionaba, me inspiraba y sobre todo me invitaba a cuestionar todo lo que yo había incorporado siempre a mi modo de vivirme como mujer. Fue así como mi formación en género acompañada de un trabajo reflexivo sobre mí misma me ha permitido transformarme como mujer, en este sentido hoy al menos estoy en la posibilidad de saber que ser mujer puede significar diferentes cosas, que vivir en pareja debería ser una elección y no una obligación para las mujeres, que no tener a un hombre a tu lado no es estar incompleta, que la maternidad no está hecha para todas las mujeres y que no ser madre no te anula como mujer.

Como promotora de la salud, este proceso me ha permitido alcanzar la claridad necesaria para saber que quiero que mi práctica profesional sirva en la medida de lo posible para minimizar las condiciones de opresión y control que el sistema patriarcal ejerce sobre las mujeres, entiendo también la responsabilidad que como promotora tengo de generar las condiciones pedagógicas necesarias que permitan a las personas reflexionar sobre su realidad, con la intención de generar cambios paulatinos que se reflejen en su capacidad para cuestionar su relación con el poder y por ende en el aumento de sus niveles de autonomía.

Y a ti ¿Cómo te ha cambiado la vida durante o después de tu formación como promotor/a de salud? Espero tus comentarios.

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