Taller virtual: Mi experiencia de servicio social como profesional de la promoción de la salud

 Introducción:

A continuación presentamos un testimonio de la experiencia de Yasmín Vázquez Zagazeta durante el servicio social. En él podemos ver cómo se puede construir mucho aprendizaje a partir de experiencias negativas.

El  documento original ha sido editado para que funcione como una situación generadora en la que reflexionemos sobre diferentes temáticas.  En la edición hemos introducido algunas preguntas.   Cada pregunta es un foro y puedes acceder a él dando clíck en la pregunta. Se abrirá una nueva ventana en la que podrás participar en el foro. Al final colocamos una pregunta general en la que podrás opinar en general sobre esta experiencia que nos comparte Yasmín.

Como todas las experiencias compartidas en Manantial de Nubes, esta tiene un doble valor: La información que Yasmín nos comparte y los aprendizajes que construyamos al reflexionar sobre su testimonio. Lo primero ya ha sido aportado, lo segundo nos toca construirlo.

 

 El caso:

1. “Al terminar el octavo semestre de la licenciatura y según lo establecido en  el Artículo 2º de Reglamento para la Prestación del Servicio Social de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, el día 14 de Octubre de 2010 comencé a  prestar el Servicio Social en el Centro Interdisciplinario para el Desarrollo Social (CIDES I.A.P); una institución de asistencia privada que brinda atención a niños, niñas, adolescentes y sus familias indígenas migrantes que trabajan en situación de calle en la ciudad de México y que pertenecen a la etnia otomí del Estado de Querétaro, específicamente del pueblo de Santiago Mexquititlán, que migraron a la ciudad de México en busca de “mejores condiciones de vida para ellos y sus familias” y que habitan en 5 predios ubicados alrededor de la colonia Roma  que ellos mismos invadieron.”

2. “El CIDES cuenta con 2 oficinas, una administrativa y la otra un centro operativo denominado Centro Colibrí que es en donde se ejecutan todas las actividades con la población atendida”.

3. “Al iniciar el servicio social, la encargada de recursos humanos  me explicó que mi labor se iba a desempeñar en el centro operativo (Colibrí) específicamente en el área de comunidad que es el área que trabaja directamente en los predios ya sea con niñas, niños, adolescentes o mujeres”.

4. “Una vez que me presente en el Colibrí, la coordinadora me explicó que anteriormente había habido 2 compañeras de la licenciatura realizando su servicio y que habían dejado un buen sabor de boca, ella me explicó que mis labores iban a consistir en actividades directamente relacionadas con el área de la salud y me dio un pequeño encuadre acerca de la población con la que íbamos a trabajar, aunque no recuerdo bien todo lo que hablamos recuerdo que me dijo que era una población indígena, cuyas problemáticas cotidianas era el abuso que la policía ejercía sobre ellos, que la mayoría de los chavos eran adictos al activo y que vivían en condiciones de precariedad, hacinamiento, etc., y es precisamente en esta parte donde al referirse a sus viviendas y sus hábitos de higiene, ella mencionó una frase que salto de inmediato, dicha frase fue “les gusta vivir en la porquería”, en ese momento recordé muchos de los aprendizajes a lo largo de la licenciatura y me pareció que ese comentario estaba por demás cargado de juicios de valor que  en un primer momento me permitieron cuestionarme acerca de la concepción del otro que guiaba la práctica de esta persona”.

 

5. “Posteriormente la coordinadora del Colibrí me explicó que debido al momento en el que me incorporaba a la institución (fin de año) y debido a que ellos se encontraban cerrando los trabajos correspondientes al 2010, de momento estaría apoyando en las actividades que fueran surgiendo,  me pidió que apoyara a la educadora del nivel 1 y 2 en sus actividades, concretamente  en la elaboración de ofrendas de día de muertos y organización de la posada anual, además de las actividades cotidianas que se realizan con los niños”.

6. “Una vez que comencé a trabajar, en primera instancia entré en contacto con los pequeños de entre 6 y 12 años más o menos (niveles 1 y 2), con los que se realizan actividades tales como apoyo en tareas, recreación y servicio de comedor, además de que se les brinda también consulta médica en caso de ser necesario. Aunque mi rol en este tiempo fue más pasivo de lo que yo hubiera querido, pude observar una serie de situaciones que llamaron mi atención, por ejemplo, me di cuenta que  los niños que acuden al centro lo primero que hacen es realizar sus tareas de la escuela primaria (que tengo entendido que es una escuela multicultural), entonces el apoyo en tareas  consiste en ayudar a los niños a realizar su tarea, en este punto me gustaría mencionar que muchas veces me cuestioné cosas que no me quedaban del todo claras, por ejemplo, en primer lugar el CIDES defiende como una de sus principales labores y logros el “apoyo educativo a los niños que acuden al centro”, sin embargo yo pude darme cuenta de que la mayoría de los niños que acuden al Colibrí y que participan en los círculos de tareas, son niños que  en su mayoría no saben leer y escribir, no al menos como corresponde a los grados que cada uno de ellos cursan en la primaria, me refiero a que niños de 1º, 2º y 3er grado que no saben leer, no logran escribir su nombre completo, no saben tomar dictado y de la misma manera niños de más grados escolares que no saben sumar, restar, multiplicar, etc. (saben hacerlo perfectamente pero solo de manera empírica como resultado de lo aprendido a la hora de vender, comprar o desarrollar sus actividades cotidianas en la calle.

7. Descubrí entonces que el “apoyo en tareas” que se realiza en la institución consiste básicamente en sentarte con cada uno de los niños y leerles lo que tienen que hacer de tarea, leerles por ejemplo una lectura, o las preguntas que haya que contestar y escribirles la respuesta en una hoja para que ellos la copien en su cuaderno, desde mi punto de vista, sin que esto signifique que ellos estén conscientes de lo que están haciendo y/o aprendiendo. Al respecto, yo me cuestionaba en primer lugar cómo es que estos niños que van a la primaria no saben lo más básico y cómo han conseguido avanzar de grados escolares  sin los conocimientos necesarios, esto con relación a la responsabilidad que juega en este caso la escuela primaria, pero por otro lado también me cuestionaba el papel que jugaba, asumía o dejaba de asumir el CIDES.

8. En este sentido para mí como promotora de la salud resultaba necesario identificar las problemáticas que presentan los niños para aprender,  cuestionarse acerca de sus necesidades prioritarias de educación y enfocarse en ellas; en fin mirar dicha situación de la manera más integral posible y actuar en consecuencia, lejos de esto miraba que la institución se excusaba diciendo que era responsabilidad de la primaria no de ellos el que los niños alcanzaran un buen nivel educativo ya que ellos eran solamente un apoyo para reforzar lo que ellos lograban en la escuela y en este sentido yo me cuestionaba ¿cuál era la responsabilidad que el CIDES asumía en torno a la labor educativa que pretendía llevar a cabo con estos niños y hasta donde llegaba esta labor?, incluso recuerdo que en alguna ocasión intenté plantear mi visión de la problemática frente a la educadora del grupo pero no logré que ella entendiera la manera en la que yo veía una posible forma de actuar ante el problema, por el contrario logré que ella se pusiera a la defensiva.

9. Después de mi colaboración con la educadora de los pequeños, durante el tiempo siguiente la relación con el personal se torno un tanto pesada, creo yo que esto fue el resultado de los cuestionamientos que yo les hacía con el afán de entender un poco más acerca de la manera en la que ejercían su práctica profesional que dicho sea de paso no coincidía en nada con los criterios mínimos que plantea la promoción de la salud emancipadora. Así pues, durante los meses de diciembre, enero y febrero no se me encargo ninguna actividad, sin embargo este tiempo pude seguir observando lo que ocurría en la institución.

  • Un promotor de la salud con formación crítica puede emplear marcos teórico-metodológicos alternativos en su práctica. Esto puede llevarlo a comprender de manera diferente los problemas de la práctica y sus posibles soluciones. Sin embargo esto no garantiza que su punto de vista sea tomado en cuenta ¿Qué pueden hacer los promotores de salud frente a este tipo de problemas?

10. Por ejemplo, me di cuenta que  una forma de trabajo recurrente en la institución, es el hecho de que los educadores y la coordinadora, es decir la institución en general utiliza en exceso la idea de premio y castigo, en el sentido de que ambos son utilizados para condicionar las conductas de los beneficiarios de la institución, algunos ejemplos de esto que describo son las siguientes frases que se repetían constantemente: ¡ o haces esto… o no hay postre, si no lo haces… de castigo te toca limpiar el salón, o lavar el baño!, etc.

11. En el caso de las mujeres (madres de familia de los niños que son atendidos por la institución) la situación no es muy diferente, se trabaja sobre la idea de que la mujer es la responsable no solo del quehacer de la casa sino además de todo lo que pasa en ella, por ejemplo si el hijo se droga se asume que es responsabilidad de la mamá y entonces se le juzga a la mujer sobre su labor de madre incluso se le descalifica con frases como: “pues donde estaba la mamá que no se dio cuenta… a la mamá no le importa  su hijo … lo ve y no hace nada…”  haciéndola sentir culpable y realmente no piensan que si la mujer no está en casa es porque sale a trabajar para llevar la comida (en muchos casos es la mujer otomí, la que trabaja y es el sustento de su familia), no reconocen la responsabilidad del varón de la familia y es que los hombres (padres de familia) son una figura ausente en la en la institución), si la mujer reconoce frente a la institución ser víctima de violencia familiar o si como se dice coloquialmente es un secreto a voces y la institución se entera igualmente se le juzga: “le pegan porque se deja… le gusta que le peguen, si no le gustara ya lo hubiera dejado…” pero en ningún momento se analizan las condiciones de la problemática ni se ofrece una alternativa de solución. Me doy cuenta entonces de que es en la figura femenina donde recae la responsabilidad sobre sí misma y sobre los otros.

12. Me da la impresión de que la institución a veces olvida que son indígenas otomíes, que sí son migrantes y que hoy viven en la Ciudad de México pero que sin embargo son indígenas y traen consigo una cultura y unas costumbres que en cierta manera los determinan y los estructuran de manera diferente a lo que pasa con nosotros en la ciudad, por lo mismo muchas veces la misma institución los mal mira, los señala, los descalifica por sus costumbres, es decir constantemente se les percibe como irresponsables, ignorantes, perezosos, desidiosos, de tal manera que la constante repetición de esta descalificación se vuelve desde mi punto de vista, la forma más invasiva y violenta a través de la cual la institución pretende hacerlos “entrar en razón”. Al respecto yo pienso que si lo que se pretende por parte de la institución, por ejemplo, es reducir la tasa de mortalidad materna e infantil en su población, se debe pensar en otras maneras más efectivas y menos agresivas de hacerlo, habría que entender más primeramente en torno a la cosmovisión que estas mujeres tienen en torno al embarazo, al parto y a la maternidad como tal, y en segundo lugar habría que cuestionarnos  también sobre los obstáculos que presenta  la población otomí, en este caso las mujeres, a la hora del acceso a los servicios de salud.

13. En el caso de las mujeres fue donde tuve la oportunidad de implementar acciones concretas basadas en mi entendimiento de la promoción de la salud, tales como talleres reflexivos donde abordé temáticas diversas tales como: identidad, derechos humanos, género, etc., y cuyo objetivo principal era darle oportunidad a las voces de aquellas mujeres que tienen mucho que decir y que muy pocas veces son escuchadas, así pues en los temas anteriores fue en los que intente darle cabida a todas sus demandas y sus necesidades mismas que lejos de lo que la institución pensaba, eran por mencionar algunas: cómo educar mejor a sus hijos, como establecer una buena relación con sus maridos, como defenderse en la calle, etc.

Vale la pena mencionar que esta etapa final del servicio social estuvo acompañada de miedo, incertidumbre, mucho pero mucho trabajo, pero sobre todo una enorme satisfacción por todo lo que esas mujeres me permitieron aprender de ellas.

Yasmín Vásquez Zagazeta

 

 

RETROALIMENTACIÓN.

¿Tienes alguna pregunta que quieras agregar al caso?  La agregaremos para enriquecer el taller.

 

¿Tienes algún comentario sobre el funcionamiento de este taller virtual? visita este meta-foro

 

¿Quieres compartir tu experiencia de aprendizaje con este taller virtual?  podrás encontrar aquí hiper-foros y meta-foros sobre esto.

 

 

 

 

(109)

¡Ayudanos con tu opinión! califica este artículo por favor.

Follow

Get every new post on this blog delivered to your Inbox.

Join other followers:

Ir a la barra de herramientas