Tomando el mal camino.

 

Tomando el mal camino. 

 

Como ya lo había mencionado anteriormente, durante mi formación como Promotora de la Salud no sabía con exactitud que funciones podía realizar en un futuro, pero se me fueron dando oportunidades increíbles para probarme como profesional de esta hermosa licenciatura.
Además de las intervenciones en el Centro Comunitario y en la Primaria que comente en mi anterior artículo volví a tener otro encuentro con la comunidad y esta ocasión fue durante mi Servicio Social. Y hago especial énfasis en él ya que el trabajo que realicé me ha dado muchas satisfacciones a nivel personal (he conocido mucha gente buena que ha estado conmigo en momentos difíciles) y a nivel profesional (Se me brindó la oportunidad de hacer Promoción de la Salud y de poder aplicar los conocimientos que adquirí durante mi formación en la UACM).
Recuerdo10563103_489162387886360_7364030794220745960_n las experiencias que me compartieron algunas de mis mejores amigas sobre su Servicio Social en el sector salud, donde defienden a capa y espada el modelo médico-hegemónico, según su experiencia los Promotores de Salud estaban por debajo de los médicos y de las enfermeras, mis amigas estaban muy limitadas, no podían hacer algún trabajo diferente a lo típico (Repartir trípticos, estar de apoyo con las trabajadoras sociales o simplemente hacer trabajo administrativo).
Yo no quería estar en lugar así, yo quería un trato diferente para mí, quería que me trataran como la Promotora de la Salud que soy. Buscaba un lugar donde pudiera trabajar con la gente desde mi lado humano un lugar donde pudiera aprender día con día de la gente con la que me rodearía, quería un lugar donde pudiera realizar mi trabajo como Promotora de la Salud con una visión alternativa (Visión que adquirí en mi último semestre de la licenciatura). Yo me sentía con el deber de hacer un trabajo para la gente. Alguna vez en clase de Promoción de la Salud II escuche una frase que dijo el profesor David García, “Para repartir folletos no se necesita estudiar una licenciatura” a partir de ahí me prometí a mí misma que siempre buscaría la manera de hacer un trabajo con el que me sintiera satisfecha, un trabajo que me permitiera ser la Promotora de la Salud que soy ahora (Promesa que he tratado de cumplir hasta la fecha en mi trabajo, aunque es difícil porque ha habido cambio de jefes y todos llegan con una visión diferente sobre lo que es la salud, pero he tratado de ingeniármelas para realizar mi trabajo de la mejor manera. Más adelante
compartiré todas esas experiencias).

Mi servicio social consistió en estar en una casa de salud en Tlalpan. Las actividades que yo realizaba en esa casa eran apoyar a mis compañeros a la hora de hacer difusión de las actividades que se ofrecían a las personas (se daba zumba, checaban la presión a las personas con diabetes, atendían a las mujeres embarazadas, daban estimulación temprana.)
La casa de salud está situada en una comunidad donde hay un alto índice de delincuencia, hay dependencia, tráfico y venta de sustancias psicoactivas, consumo de alcohol, violencia intrafamiliar, falta de empleos, falta de oportunidades, es una comunidad muy lastimada es excluida y marginada.
En un principio me daba miedo ir a la casa de salud porque el rumbo es un poco peligroso por eso mismo los primeros días no salía para nada de la casa y me quedaba dentro esperando a que diera la hora de salida, algunas veces lo único que hacia eran los carteles que pegábamos fuera de la casa. Yo me sentía incompleta porque no hacia otra cosa más que pegar información y ya, en un momento pensé que no había sido buena idea estar realizando ahí mi servicio, llegaba al lugar y la casa estaba sola, no había usuarios.
En ese momento yo aún no adquiría el poder para cambiar las cosas en el lugar. Un día nuestra Jefa nos dijo que teníamos que realizar una carta de actividad porque se acercaban las vacaciones escolares y debíamos de impartir un Curso de Verano, la Jefa hablo conmigo y me dijo que me daba cartas abiertas para realizar el curso basado en la Promoción de la Salud. Yo me sentía muy contenta por la oportunidad que me estaban dando, pasaron por mi mente miles de actividades para realizar, pero las cosas no se dieron como me imagine, al poco tiempo me doy cuenta que nos iban a capacitar unas psicólogas para ser facilitadores del curso de verano. Ellas nos dieron una carta de actividad que debíamos seguir al pie de la letra. La carta de actividades estaba basada en la prevención de enfermedades y no en la Promoción de la Salud, dicha carta era para todas las casas de salud y todos mis compañeros y yo las teníamos que replicar. Ahí me di cuenta que le daban mayor peso al trabajo psicológico que a la Promoción de la Salud.
Me sentía con la responsabilidad de hacer un trabajo bien hecho aunque significara hacer un trabajo desde el modelo médico-hegemónico. Aunque no me gustara tenía que dar lo mejor de mí.
La casa de salud donde me encontraba tenía fama de que los compañeros no trabajaban y al igual que la comunidad los jefes nos excluían y no nos brindaban los materiales completos. Me encontraba en una situación complicada, quería que reconocieran la Promoción de la Salud y que a la casa la dejaran de excluir.
Las cosas empezaron a cambiar porque fuimos la casa de salud que más niñas y niños tuvo, llegaron al curso 60 niñas y niños (Cuando en otras casas solo había de veinte a treinta).
En nuestra casa solo éramos como encargados una médica, una enfermera, dos compañeros y yo. La médica y la enfermera se dedicaban a atender a las personas que requirieran su servicio, así que quedábamos sólo tres personas para atender a 60 niñas y niños. Nos dividimos a las y los niños por edades.
Como había tenido una buena experiencia en la primaria con niñas y niños de 8 a 10 años pedí que me dejaran trabajar con ese grupo de edades, petición que mis compañeros accedieron. Yo me sentía muy contenta pensé que sería un trabajo igual al de mi experiencia previa.
Llegó el primer día de Curso de Verano, yo estaba muy emocionada y a la vez estaba con muchos nervios. A pesar de ello mi cara siempre tuvo una sonrisa para cada una de las niñas y niños que iban entrando. Tuvimos una presentación grupal donde se explicaron los objetivos del Curso de Verano seguido de esa actividad nos fuimos a nuestros salones. Mi grupo era el más numeroso, el primer día sólo llegaron 20.
Ese primer día decidí romper un poco las reglas a la hora de realizar lo que decía la carta de actividad diseñada por las psicólogas. En ella se mencionaba que debíamos empezar a dar los temas desde la primer sesión, el objetivo decía que nos presentáramos con las niñas y los niños y que debíamos de hacer una serie de reglas de convivencia para trabajar en armonía, además teníamos que hacer unos gafetes con el nombre de los niños
La ventaja de mi casa de salud es que no teníamos sillas, sólo teníamos colchonetas así que con ayuda de los niños las acomodamos en forma de círculo y cada uno de las y los niños escogieron su lugar, yo me senté en las colchonetas al igual que ellos y no me senté en la silla que habían mandado para la facilitadora.
Nuestra primer actividad fue presentarnos, teníamos que decir nuestro nombre, edad y nuestro deporte favorito. Lo interesante de la actividad fue que debíamos presentarnos y seguido decir el nombre de nuestros compañeros que ya se habían presentado. La sorpresa de las y los niños fue que al final yo repetí el nombre de cada uno de ellos, no necesité gafetes y a todas y todos los llamé por su nombre, lo hice así porque es una forma de acercarme más a cada uno de ellos El primer día lo dejamos para conocernos y no ocupé la carta de actividades para nada.
Decidí tomar otro camino, ser Promotora de la Salud y no la ayudante de las psicólogas.
¿Qué hice y cómo lo hice? Se los platico en 15 días.
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Tomando el mal camino by Sandra Edith Hernández Luvian is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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2 comentarios en “Tomando el mal camino.

  1. Hola Sandra! Un gusto leerte, un poquito tarde, pero aquí ando. Me encanta lo que nos cuentas en esta entrada, me encanta sobre todo porque te percibo como una promotora de salud clara respecto a los ideales que acompañan tu práctica, con mis pasos andados he podido darme cuenta de que eso ayuda mucho en los momentos difíciles como los que platicábamos la vez que te conocí.

    ¿Te cuento algo? A mí también se me da eso de tomar el mal camino y lo mejor de todo es que mientras camino descubro aprendizajes invaluables que enriquecen mi labor.

    Un gusto colega 🙂

  2. Muchas gracias por leerme!!!
    Amo esta linda licenciatura que me ha dado grandes satisfacciones tanto a nivel personal como laboral, amo lo que hago, amo la persona que soy cuando estoy enfrente de la comunidad.
    Aunque últimamente me han llegado momentos difíciles, no cambiaria mi profesión por nada.
    A pesar de las adversidades lloro, respiro, reflexiono y vuelvo a empezar.

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