Trabajo fuera del aula.

Como ya lo había mencionado anteriormente, terminando mi servicio social se me abrieron las puertas dentro de la institución. La Directora me dio la oportunidad de ser parte de su equipo y me contrató.

Yo me sentía muy contenta de estar dentro de la institución,  me dieron la oportunidad de participar en diferentes proyectos. La Directora, las Subdirectoras y mis jefes inmediatos reconocían la importancia de la licenciatura en Promoción de la Salud y eso me hacía sentir muy feliz.

Después del Curso de Verano y una vez contratada realicé diversas actividades entre ellas:

  • Un taller psicoeducativo para niñxs de 9 a 11 años, aquí también seguí un mal camino: rompí reglas.
  • Talleres de pre-escritura, fomento a la lectura, habilidad mental y cálculo matemático para niñxs.
  • Control de peso y talla con niñxs y adolescentes y con las mujeres que iban hacer ejercicio al centro.
  • Elaboré material para difundir las actividades de todos los centros en la comunidad entre ellos trípticos, carteles, mantas y folletos. También elabore trípticos para prevenir el sobrepeso y la obesidad y prevención de la violencia.

Además de lo anterior participé en:

  • Jornadas y ferias de salud con pláticas sobre alimentación, prevención de adicciones, prevención del embarazo inesperado, uso correcto del condón, Interrupción Legal del Embarazo y embarazo saludable ya que yo también me encargaba de la “sala de salud sexual y reproductiva” de la casa de salud.
  • Repartición de juguetes, cobijas y uniformes escolares.
  • Apoyaba a mi jefa en cuestiones administrativas.
  • Participé en la primer “expo de promoción de la salud” evento que me permitió conocer a representantes de la Organización Panamericana de La Salud (OPS).

La licenciatura en Promoción de la Salud me ha abierto las puertas para trabajar en un sinfín de cosas dentro de la institución porque nosotrxs tenemos los conocimientos y la capacidad para ocupar puestos que son ocupados por otros profesionales que no tienen una formación específica en Promoción de la Salud.

El trabajo que realizábamos era muy productivo y la institución se ganó un premio a nivel nacional sobre comunidades saludables. Todos los que estábamos en las casas de salud dábamos lo mejor de nosotros, el trabajo y los resultados iban subiendo hasta que hubo un primer cambio de administración, este cambio de personal trajo consigo gente nueva, ideas diferentes, modos de trabajar diferentes y prioridades distintas, a consecuencia de esto tiraron a la basura todo el trabajo que se venía realizando, esta nueva administración quería construir su propio camino y no seguir el camino que ya estaba.

 

A pesar de resistirme muchísimo hace ya dos meses me encuentro en otro centro de Promoción de la Salud, me cambiaron y me pusieron en lugar de otra persona. El nuevo centro me queda un poco más cerca de casa, pero no me siento a gusto con mis compañeras además que deje inconcluso el trabajo con la comunidad donde estaba laborando en un principio. Este cambio me trajo en un principio mucha tristeza porque yo no quería dejar a lxs niñxs y adolescentes con los que ya venía trabajando desde un año atrás. Al moverme de lugar sabía que mi centro se iba a cerrar y esxs niñxs y adolescentes no tendrían un espacio donde pudieran trabajar y realizar todas las actividades que hacíamos. Llore muchísimo y tenía un hueco muy grande en mi corazón porque ni si quiera me dejaron cerrar el ciclo con ellxs. Sin embargo ahora me doy cuenta que este evento me ayudó para no caer en una zona de confort, ya que en la comunidad anterior no tuve problemas de los cuales pudiera aprender.

El hecho de que a mí me pusieran en un lugar donde ya estaba otra persona, despertó en mis compañeras su “lado obscuro”. Se sintieron invadidas y mi compañera reemplazada, pero yo en ningún momento pedí mi cambio. Fue una estrategia meramente política de aquellos jefes.

1444863352109El primer mes de trabajar con lxs niñxs del nuevo centro junté un grupo de 18 niñxs. Ahí nunca habían tenido tantos niñxs. Trabajé muy a gusto aunque mi corazón extrañaba a los niñxs que había dejado, traté de no establecer relaciones afectivas con estos nuevos niñxs porque no quería salir lastimada cuando me volvieran a cambiar de centro, sin embargo los niñxs hicieron que yo quitara el blindaje que le había puesto a mi corazón lxs pequeñxs siempre me llevaban algún detalle que me hacía sentir mejor, un dibujo, una carta, dulces y a veces hasta me abrazaban.1444259610934

Cada grupo con los que trabajé fue muy diferente. El primero era muy numeroso y los niñxs en un principio eran un poco agresivos a la hora de resolver sus diferencias.  Con lxs niñxs del nuevo centro  no puse reglas de convivencia, el grupo era más reducido aquí establecimos acuerdos para trabajar en armonía. Nos apurábamos a la tarea para tener tiempo de jugar o de hacer algo que para ellos fuera divertido. Hoy me doy cuenta que esto les molestaba a mis compañeras. Siempre decían que mi grupo hacía mucho escándalo, que ese no era un buen método para que los niñxs trabajaran. La jefa siempre me decía que no hiciéramos ruido, pero no me prohibía que jugara con ellos después de las tareas. Se fue haciendo una bola de nieve porque mis compañeras de trabajo frecuentemente buscaban obstaculizar lo que hacía. Un día me quitaron la mesa de trabajo y solo me dejaron colchonetas, quizás  pensaron que ese acto me impediría trabajar, pero fue todo lo contrario ya que a los niñxs les gustaba trabajar tirados de panza en las colchonetas.

1443480981202                 Así como estas acciones fueron muchísimas más, pero no conseguían que la jefa me sacara. Así que un día platicaron con las mamás de algunos niñxs y cuestionaron mi modo de trabajar. Les dijeron que conmigo los niñxs no tenían disciplina, siempre que yo estaba el salón era un relajo, que no le ponía atención a sus hijos, que los dejo llevar juguetes, que los dejo platicar, que trabajamos en el suelo y un sinfín de cosas más.  Algunas m1443736577224amás se acercaron conmigo y cuestionaron el método que tengo yo para trabajar con ellos. Las mamás me dijeron que porque no era estricta con sus hijxs, que no les gustaba que los dejara platicar. Que la anterior maestra tenía un control total sobre sus hijos. En ese momento me dio mucho coraje porque sabía que esto era obra de mis compañeras y no se me hacía justo. Traté de explicarles un poco en qué consistía mi trabajo, pero estaba muy molesta así que al final en lo que quedamos fue que yo tomaría en cuenta sus peticiones.

Yo en un momento pensé en ser la maestra controladora que ellas querían, la maestra regañona y castigadora. Pensé en cambiar todo mi método de trabajo iba a poner reglas para no platicar, ni para jugar, ni hacer nada divertido. Me fui a mi casa al salir del trabajo y todo el camino me fui pensando en que eso no tenía por qué ser así, si yo me portaba de esa manera traicionaría mis principios y dejaría de ser la Promotora de la Salud que soy.

 

Un reto en mi trabajo el día de hoy es tratar de ser tolerante con mis compañeras porque estamos en el mismo lugar de trabajo. Algo muy difícil para mí fue enfrentarme con las mamás ya que ellas me pedían que hiciera un trabajo diferente con sus hijxs, pero yo no me quería convertir en una persona que no soy, así que platiqué con lxs niñxs sobre lo que estaba pasando y les pregunté que proponían para trabajar sin hacer tanto ruido.

Yo pensé que esas mamás dejarían de llevar a sus hijxs porque no puedo convertirme en la maestra castigadora que requieren para sus hijos, mi sorpresa es que día con día esas niñas y niños aún están trabajando conmigo.

 

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Trabajo fuera del aula. por Sandra Edith Hernández se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional

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