El amor, de lo romántico a lo real

El amor, de lo romántico a lo real

Amor, esa palabra tan complicada de definir, tan grande, tan universal e incluso tan tergiversada. Creo que en la actualidad resulta más que necesario creer, confiar y apostar por el amor, sin embrago, me parece aún más necesario re-pensar este concepto, deconstruirlo y resignificarlo en todos los aspectos; hoy me enfocaré en uno: el amor de pareja.

A lo largo de las últimas décadas se ha impulsado el debate en torno al entendimiento que existe sobre las relaciones de pareja y su relación con el amor. Como resultado de estas reflexiones se ha propuesto una forma de análisis que busca develar los supuestos que el sistema heteropatriarcal ha impuesto para vivir en pareja, me refiero al amor romántico.

En este texto compartiré con ustedes algunas reflexiones que a lo largo de mi formación como promotora de la salud con perspectiva de género he logrado, también intentaré compartir algunas ideas que he intentado incorporar como parte de mi intención de coadyuvar como profesional a  la construcción de relaciones más simétricas entre hombres y mujeres.

¿Qué es el amor romántico? Para mí el amor romántico es un conjunto de ideales que el sistema heteropatriarcal nos ha inculcado en torno al amor de pareja, con la intención de mantener el orden social dominante.

¿Cuáles son sus características? Cuando tanto hombres como mujeres somos niños, la sociedad nos enseña una serie de pautas a seguir que desde entonces van encaminadas a prepararnos para el momento de relacionarnos en pareja; así comenzando desde los cuentos de hadas que nos cuentan en la infancia encontramos que a hombres y a mujeres nos enseñan cosas distintas, por ejemplo, mientras a las niñas nos enseñan que no hay nada más importante en la vida de una mujer que encontrar el amor y que por ende toda nuestra energía debemos ocuparla en encontrar al hombre que ha sido destinado para amarnos y para protegernos y sobre todo nos enseñan que nuestro principal objetivo en la vida es ser esposas y madres; al hombre le enseñan que en la vida de los hombres hay cosas más importantes que el amor, les hacen creer que el amor de una mujer es inagotable e incondicional (como el amor de madre) y que la mujer que sea destinada para ellos debe cumplir con estas características.

princesa y príncipeSe nos ha educado en el amor a partir del estereotipo por un lado de las princesas de los cuentos y por el otro de los príncipes azules, es decir, crecemos con la idea de que el amor debe ser lo más parecido a lo que nos contaron en los cuentos de hadas.

En este sentido a las mujeres se nos educa para ser sumisas, serviles, comprensibles e incondicionales; esperando por un lado encontrar al príncipe azul que venga a salvarnos de nuestra soledad, ese hombre valiente y fuerte que nos encuentre dignas de su amor y de su atención y que de sentido a nuestra vida.

Por su parte a los hombres se les educa para ser fuertes, valientes, proveedores, insensibles con el fin de que algún día encuentre a la princesa que con su amor le demuestre que todo ha valido la pena.

Nos enseñan también qué el amor duele, que el amor se sufre, que el amor todo lo puede y todo lo aguanta.

Pero qué pasa cuando la realidad nos alcanza y nos encontramos inmersos en una relación de pareja, cómo han sido nuestras experiencias reales, seguramente cada quién tendrá sus propias respuestas, en mi experiencia y después de reflexionar al respecto, he podido reconocer que muchos de los tropiezos que he tenido en mis relaciones han sido consecuencia de esta constante búsqueda de lo irreal que aprendí cuando era niña, tuve que descubrir que los príncipes y las princesas de los cuentos solo habitan ahí y que por eso no lo iba a encontrar nunca, tuve que aprender que para ser mujer hay tantas posibilidades como tú las imagines y que el primer paso para avanzar es intentar hacer lo que tú quieres y no lo que otros esperan de ti.

Pero desde luego no todo ha sido fácil y es tarea de todos los días reafirmar las ideas con las que quieres caminar y lidiar con las dominantes, las que siempre están ahí como tu conciencia queriéndote jugar chueco, he tenido que reconocerme incluso reproduciendo conductas y/o pensamientos que hoy ya no comparto pero que sin embargo aún permanecen en mí y eso ha sido muy difícil, he tenido que replantear mi idea sobre el amor en pareja y ha sido duro porque la mayoría de las veces esto ha implicado ver cosas que no había querido ver antes y eso me ha dolido mucho, he tenido que renunciar a personas importantes porque aun amándolas tuve que reconocer que tenían que salir de mi vida y quizá lo más difícil es saber que siempre que te dispones a comenzar una relación es posible que la otra persona venga invadida de las ideas dominantes, claro, entiendo que no todas las personas han reflexionado lo mismo que yo y no tienen por qué pensar exactamente como yo y resulta complicado porque implica mucho trabajo y disposición por parte de ambos, a veces la hay y a veces no y de todo hay que aprender, pero al final aquí estoy arriesgándome y tratando der ser lo más yo que puedo, decidiendo compartir lo que tengo con todo lo que esto conlleva y tratando de alejarme de lo que no quiero ser.

Te agradezco infinitamente el haberme leído, te invito a que me compartas cómo has vivido la experiencia de relacionarte en pareja y cómo crees que las ideas del amor romántico han influenciado tus experiencias reales.

 

Licencia de Creative Commons
“El amor, de lo romántico a lo real” by Yasmin Guadalupe Vasquez Zagaceta is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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