Mi encuentro personal y profesional con el teatro

 

En esta ocasión hablaré acerca de mi encuentro con el teatro, dividiré mi escrito en dos partes principales, una de ellas la parte personal y otra la parte profesional. Aunque vale mencionar desde ahora que esta división es únicamente para facilitar mi tarea de rescatar los aspectos sobre los cuales  pretendo escribir, pues considero que ambas partes se alimentan y se enriquecen mutuamente.

Recuerdo aún aquella vez que acudí a la entrevista a través de la cual seleccionarían a las y los participantes del Primer Diplomado de Formación de Promotorxs Jóvenes en Derechos Sexuales y Reproductivos. En esa ocasión mientras conversaba con la profesora que me entrevistó, entre otras cosas, me dijo que el Diplomado incluía sesiones de teatro. Yo no supe qué pensar, qué sentir, ni qué decir en ese momento. Sin embargo, al salir de la entrevista me sentí distinta, pude identificar que enterarme de eso me había generado cierta preocupación y que en dicha preocupación identificaba también un poco de miedo.

El día de la primera sesión de teatro llegó, mientras me preparaba para salir de mi casa pensaba en muchas cosas, hipótesis mías que suponían lo que podía pasar ese día en la sesión. Mientras iba en camino a la universidad mi incertidumbre crecía, el nerviosismo se hacía presente y el miedo era fácilmente identificable en mi cuerpo; mis manos sudaban y mi corazón latía más rápido de lo normal.

Cuando la sesión empezó, de plano la angustia se apoderó de mí, pensaba en la posibilidad de salirme y pensaba cosas como ¿Cómo le voy a hacer para hacer teatro si me cuesta tanto relacionarme con las personas que apenas conozco?  Además pensar en las referencias que yo tenía sobre el teatro me asustaban, no me imaginaba un panorama muy bueno. Mientras Carmen (la maestra de teatro) hablaba y nos explicaba un poco de lo que planeaba que trabajáramos en el diplomado, me fui sintiendo más tranquila, algunas de mis dudas se fueron disipando y otras crecieron. Poco a poco fui sintiendo su calidez y la confianza que me generaba me ayudó a sentirme cómoda y a plantearme por primera vez la posibilidad de aventurarme a vivir la experiencia. Esa sesión me sorprendió, me encantó y me dejo ansiosa a la espera de la siguiente sesión de teatro.

Las sesiones que siguieron no distan mucho de ese gusto que encontré en la primera vez, cada vez aprendía algo nuevo y cada vez me sentía un poco más identificada con los ideales que acompañaban el trabajo de la maestra de teatro. Yo, una apasionada con los temas de género, tenía en cada sesión la posibilidad de cuestionar, proponer y actuar historias que reflejaran la importancia de mirar desde la perspectiva de género.

Pero no se emocionen que no todo fue fácil. En el proceso me costó mucho trabajo y es lógico, aprendí que hacer teatro implica la utilización de todos tus recursos y para utilizar dichos recursos tienes que reconocerlos en ti, saber que los tienes, que son tuyos y de ser necesario construirlos o mejor dicho re-construirlos.

El cuerpo es tu primer recurso, sí ya sé, ese cuerpo mío, con todo y su historia y con todo y sus batallas. Respecto a él y gracias al teatro pude corroborar que aunque no ha sido fácil y ha sido un camino largo ha valido la pena, mi cuerpo cada vez es más mío; es más mío cada vez que dejo de negarlo e insultarlo y es más mío todavía cada vez que me permito disfrutarlo.

La mente, las emociones, la creatividad y tus historias de vida son algunos otros recursos que implica el teatro; y aquí viene la parte que resultó más complicada para mí, pero a la vez más sanadora y satisfactoria. Nunca en mi vida olvidaré la vez que Carmen nos invitó a traer al presente a las niñas y adolescentes que fuimos, para mí fue todo un reto, pues por mil y un razones la niña que yo fui se quedó encerrada en una cajita de mi corazón durante mucho tiempo, nunca me había planteado la posibilidad de volver a abrirla porque siempre mueve cosas profundas y aunque antes de esa sesión de teatro sentía la necesidad de hablarle nunca me había atrevido, hasta ese día en la sesión cuando la dibujé, mientras la dibujaba le hablaba, le decía lo que yo sabía que necesitaba oír. Con la adolescente que fui hice lo mismo y en ese ejercicio tuve la certeza de lo bien que la perspectiva de género le ha hecho a mi vida desde hace algunos años, tal vez si desde pequeña la hubiera conocido, muchas de las tormentas de mi vida hubieran sido oportunidad para pintar arcoíris.

En muchas sesiones de teatro tuve esa única sensación que te da la libertad, pero la libertad es grande, inmensa y de pronto no sabes qué hacer con ella, ese fue otro reto inmenso, lidiar con las voces dentro de ti que te quieren oprimida, dar la batalla y luchar por sentirte en libertad, no quiero medir que tanto lo conseguí, pero lo conseguí eso es un hecho.

A nivel profesional creo que una de las cosas que más valoro es la necesidad que me surge de que muchas más mujeres puedan descubrir lo que yo descubrí gracias al teatro. Es todo un reto pensar en el qué hacer y cómo hacer para lograrlo.

Además el teatro significó el descubrimiento de una herramienta invaluable para enriquecer la labor de promotoría, tanto en derechos sexuales y reproductivos como para mí ser promotora de la salud, pues permite el desarrollo de habilidades como la comunicación, el diálogo, el trabajo en equipo, la valoración de lo colectivo como riqueza, etcétera.

Mirar en el teatro la posibilidad de cuestionar lo dominante, de visualizar alternativas, de construir historias distintas, de apropiarte de tu cuerpo de tu mente y de tus emociones. Sin duda alguna hay que mirar al teatro como posibilidad de resistir y de existir. ¡Claro! Debe ser un proceso bien acompañado por la persona que te acerque a él. Yo tuve la fortuna de que así fuera.

Ahora sí, ¡emociónense! Si te lo permites el teatro es reflejo y transformación.

 

 

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Mi encuentro personal y profesional con el teatro by Yasmin Vasquez Zagaceta is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.

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Mi encuentro personal y profesional con el teatro
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5 comentarios en “Mi encuentro personal y profesional con el teatro

  1. El diplomado de salud sexual y reproductiva , se complementa con sucesos vividos. que se pueden transmitir al público, en el cual se van a encontrar historias de vida que ayudan a las personas a, analizar aquellas cosas pasadas y relacionarlas con ejemplos que estamos viviendo en el presente y que nos permiten mejorar nuestras relaciones y nuestro entorno y así superar nuestros miedos y angustias y desarrollarnos en un ambiente de libertad.

    • María, antes que nada muchas gracias por leerme. Y muchas gracias también por tu aportación, no pudiste haberlo dicho mejor, concuerdo mucho con lo que planteas. En lo personal el teatro significó para mí, muchas de las posibilidades que tú rescatas en tu comentario. Sin duda alguna, el teatro por sí mismo representa todo un proceso reflexivo personal y ahora si hablamos de incorporarlo a la práctica de la promoción de la salud este poder reflexivo y transformador se potencia de tal forma que se convierte en posibilidad de incidir en la realidad nuestra y en la de las y los demás.

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