El mercado V.S. La leche materna

“Y el hambre de este tiempo es diferente a las hambrunas del pasado, que se debían a la falta de comida, ahora se deben a la falta de capacidad adquisitiva. Es la sobreabundancia la que produce las hambrunas”

Richard. L

 

En éste artículo abriré la Caja de sueños para tratar de explicar la posible relación entre el mercado, algunos avances en los conocimientos científicos y tecnológicos durante el siglo pasado y la lactancia materna. En las siguientes líneas trataré de indagar un poco en la lucha que se ha tenido por el “bienestar humano” a través de la contribución de la ciencia y la tecnología en la alimentación temprana de los seres humanos. Así mismo abordaré cómo la mercantilización de dichos avances han traído consecuencias catastróficas.

Viajar en trenes súper veloces, automóviles de lujo y estar en otro país en cuestión de horas es una realidad que tenemos presente gracias a la ciencia y la tecnología. Tenemos computadoras que resuelven “problemas de salud”, problemas de servicios y que nos indican cómo es más sencillo llegar de un punto a otro. Science, Technology, Education, Research

El desarrollo científico y tecnológico también tuvo su impacto en la práctica de la lactancia materna; en el siglo pasado se logró inventar un alimento que sustituyera a la leche materna. En el contexto del desarrollo de la práctica médica  se construyó  todo un sistema médico encargado de intervenir  en el embarazo, el parto y los cuidados del recién nacido; haciendo de la maternidad –incluida la madre y el bebé- una práctica que puede ser intervenida por la medicina  como si se tratase de un paciente que sufre (Chapela, M. 2007). Básicamente se puede observar que un proceso antes considerado primordialmente natural y en manos de las mujeres se medicalizó y se puso en manos de profesionales de la salud (Asociación Española de pediatría, 2009).

El creciente interés en la sociedades por hacer los partos “más sencillos e indoloros” y que se cree, sólo se puede lograr a través de la cesárea y atendido por un médico especialista. La maternidad, el parto y las atenciones pos-parto le corresponden únicamente a los médicos, cuyo conocimiento es irrefutable. Haciendo de la práctica de la lactancia una más de sus prácticas y saberes (Lawrence, et al . 2007).

Paralelamente las empresas que se dedican a producir, distribuir y sobre todo a anunciar la leche de lata en todos lados  obtienen un gran beneficio económico. Miles de millones de dólares se ganan a través del lucro de los sustitutos de leche materna, teniendo como argumento la ausencia de ésta en las madres que “no pueden o no quieren” amamantar a sus hijos. (Latham, M. 2002)

La leche materna siempre ha estado presente en toda la historia de los seres humanos, sin embargo, el mercado ha vislumbrado la gran cantidad de dinero que se puede obtener a partir de la sustitución de la leche en la nutrición neonatal, valiéndose de la propaganda y distribución de la misma en todo el mundo. Esto, pese a que existe un código en el que se enlista una normativa legal que orilla a los países en  la búsqueda de enmendar el devenir de la lactancia materna. (Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna OMS/UNICEF, 1981).

“No se debe hacer publicidad u otra forma de promoción de productos para el público en general dentro del ámbito de este Código” Nos dice el código internacional con la finalidad de hacer un cambio relevante en la población y la praxis de amamantar. En nuestro país se ha visto muy mermada esta práctica, ya que solo el 8% de los recién nacidos reciben pecho de su madre antes de cumplir la primera media hora de vida, además, sólo 2 de cada diez madres dan pecho a sus hijos (Vega, L. 2014). 

Imagen relacionada

El costo de alimentar a los bebés recién nacidos con sucedáneos de la leche es muy elevado y genera consecuencias económicas lamentables para las madres y sus familias en todo el mundo. Por ejemplo, en nuestro país, la leche de bote va desde los $50 hasta superar los $1000 pesos (mercado libre,2017). Ahora bien, si consideramos que un recién nacido consume aproximadamente entre 600 y 800 mililitros de leche al día, un bote que cuesta $600 con 900g le dura tan solo una semana; ésto implicaría que una familia invirtiera aproximadamente $1200 al mes sólo en la leche de su bebé.

Pero el mercado va más allá de sólo hacer publicidad o denotar que la leche de bote es mejor –cosa que no es verdad-, llega hasta los cuerpos de las mujeres y hombres y se instala allí como un modo de pensar (Chapela, M. 2007), se naturaliza como parte de la cotidianidad de nuestras actividades como una exigencia para las y los seres humanos que quieren que su descendencia sea aparentemente más “saludable”(Levins, R. 2015). 

Como comenta la Dra. Chapela (2007) respecto al interés por dominar el cuerpo de las personas en su necesidad de consumir:

“El cuerpo desde la hegemonía económica es percibido como el principal objetivo a invadir. es un territorio que no se resiste a la influencia del consumo”

Las compañías que producen leche, en conjunto con otras industrias que venden una imagen de mujer “libre, bella o moderna” se encargan de manera precisa en generar aspectos en la ideología y cuerpos de las mujeres de hoy. Es decir, los mensajes van dirigidos a las mujeres de manera significativa para que se instalen en ellas y se apropien de lo que la industria buscan vender. Por ejemplo, la idea de la leche de bote como una herramienta para que las mujeres puedan dejar a sus hijos recién nacidos en una guardería maternal y los alimenten a través de sucedáneos  (Latham, et al. 2002, Capítulo 7). Resultado de imagen para leche de lata

Se ha venido construyendo un discurso en el que se denota la creencia de que la salud y bienestar depende de cada sujeto (Chapela et al, 2007), de que la salud de los recién nacidos es única y exclusiva responsabilidad de la madre (Lagarde, M. 2012).

Las grandes empresas transnacionales hacen fructíferos acuerdos para que se les permita dar a conocer los productos alimenticios para bebés, se insertan en los hospitales infantiles apropiándose de la práctica del parto asistido. En este sentido, se adueñan del cuerpo de la madre y del infante, introduciendo un modelo médico que  implica que lo mejor y más higiénico es la  atención de los partos por un especialista y un hospital; desde luego, alejados del padre, del hogar y de sus seres queridos (Asociación Española de pediatría, 2009. pág. 2) 

Bajo esta circunstancia, se juegan muchos intereses. Uno de ellos es la posibilidad de vender una imagen de madre en la que se puede ver a una chica con un recién nacido y ella puede salir a trabajar, ganar dinero y aportar una economía en su hogar, salir adelante sola sin la necesidad de un hombre a su lado. No obstante, este es un fallo, ya que a pesar de que podríamos decir que las mujeres que se comportan de esta manera son independientes o autónomas –se podría decir feministas- ellas, estarían también bajo el consumo de productos que le posibilitan esta actitud: leche de bote, trabajo sin permiso de lactar, guarderías privadas o la crítica de la sociedad.

Lo que quiero decir es que el mercado se ha apropiado de estas circunstancias y las ha convertido en necesidad, otorgándoles status y aparentes logros.

En suma a lo anterior, la alta discriminación y exclusión de esta práctica a lo privado también contribuye al deterioro de la misma. Es decir, se construye un pensamiento que impone la idea de que si se va a criar a los hijos a través del pecho, se tiene que hacer en lo privado, en otras palabras, se otorga la responsabilidad para la crianza de los hijos de manera patriarcal (machista).

Por otro lado, desde el feminismo  se hace lo posible porque las mujeres puedan trabajar y ser remuneradas, salir de la casa y ganar posición política y social en su contexto, pero se tiene que hacer de manera muy recatada, de lo contrario, se criminaliza y se critica denostativamente (Lagarde, M. 2012). En este mismo sentido, la  lactancia en lo público no es permisible, se percibe como una falta de respeto, debido a lo sexuado que está el cuerpo de las mujeres. Imagen relacionada

Se viene naturalizando que el amamantamiento de los recién nacidos sea en lo privado – como ya se mencionaba- al igual que las actividades “femeninas”, se percibe como una falta de respeto a una mujer amamantando a su hijo en público. Muchos casos de este tipo se han hecho notar en nuestro país (Partida, J. 2016). Considero que el hecho de que las mujeres se tengan que  “esconder” para hacer una práctica milenaria, alimentar a sus hijos es deshumanizado y contradictorio, en una sociedad que sí consume estereotipos de mujeres casi desnudas, pero se opone a ver senos amamantando.

El mercado machista que nos hace consumir cuerpos de mujeres con medidas “perfectas” hace que se produzca una línea invisible entre lo natural y lo que percibimos como anormal ( Butler, J. 2006). Así pues, nos introducen la idea de que mostrar los senos de una mujer en una película o revista es altamente rentable y genera ganancias –económicas y emocionales- sin embargo, mostrar los senos de una madre amamantando en público delante de personas, puede resultar grosero y perturbador, ya que no se busca una remuneración de ningún tipo: ni económica, ni del ámbito social. Como menciona la Dra Lawrence (2007):

“En las nuevas mujeres se vino concretando la idea de que en ocasiones a las mujeres nos les salía leche de sus senos, por lo cual, debían dar leche artificial e impedir que sus crías perecieran. El mundo industrializado explotó esta idea y lo transmitió a través de mensajes subliminales con el fin de generar inseguridad y malestar en las mujeres que se apropiaban de esta.”

Digo pues, que la lactancia materna viene perdiendo la lucha en contra del mercado; que ya tiene muchos fanáticos y actualmente sigue ganando adeptos. Es difícil pensar una sociedad industrializada sin la práctica médica pediátrica, o sin la intervención de productos que “faciliten” la maternidad. Empero, cuestiono yo, ¿es todavía más difícil pensarnos sin una práctica milenaria que se está perdiendo a partir de la industrialización y la incorporación del mercado en lo humano?

 

María del Consuelo Chapela, 2007 Promoción de la salud. Un instrumento del poder y una alternativa emancipatoria”, recuperado en “seis miradas a la Salud UAM- XOCH. Capitulo 1

Asociacion Española de pediatría, 2009. “Manual de lactancia materna”. De la teoría a la practica. Febrero 23, 2015.

Marcela Lagarde y de los Ríos, 2012. “El feminismo en mi vida. Hitos, claves y topías”. México: Instituto de las Mujeres del Distrito Federal (Inmujeres DF)

 Judith Butler. “Deshacer el Género”. Paidos. 2006

Latham, M. 2002, “Nutricion humana en el mundo en desarrolloOrganización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Colección FAO

Juan Carlos G. Partida, 2016. “Protestan en Zapopan tras discriminacion por lactancia” en La jornada.
Richard, Levins. 2015 Una pierna adentro, una pierna afuera. M´exico DF: CopIt-arXives y EditoraC3, 2015
Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna OMS/UNICEF, 1981

Fotografias en orden de aparicion; por joelfotos en pixabay;  Oksun70 en depositphotos; Ma San Blog;  markmags en pixabay.

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