Las enseñanzas de Anabel: lidiando con el trabajo y la crianza de una bebé

En este artículo presentaré aquellas experiencias y aprendizajes, que logre identificar a través de una conversación sobre la crianza y cuidado de los hijos  con una madre. Las conversaciones con las personas son una parte importante de mi proyecto profesional porque  una de mis motivaciones para inclinarme por este tema es que actualmente soy madre de una pequeña y considero importante en la crianza  el apego, el respeto, la paciencia, el amor, la libertad, la confianza, la sabiduría, el instinto y otros elementos que nos permitan tanto a madres como a padres e hijos formarnos como seres humanos más libres. Por otro lado la formación profesional de la promoción de la salud  ha sembrado una postura que hace que todo el tiempo esté cuestionando aquellas prácticas poco saludables para las personas.  Hace algún tiempo estuve asistiendo a grupos llamados estimulación temprana que imparte el centro de salud  y notaba que la intervención de las trabajadoras sociales era poco cercana, y sensible con los padres y las madres de familia, porque hacía que los padres de familia tuvieran un rol poco protagonista, aislado, de poca participación, lo opuesto a lo que aprendí y quiero que en algún momento se logre en la promoción de la salud.

 

Parte fundamental para nutrir este proyecto profesional son las conversaciones de las cuales se tienen distintos elementos a aprender, pues además de ser una interacción entre dos o más personas son una especie de encuentro y de acercarme al tema, algo así como un vehículo que me permita  acercarme a las experiencias de las madres y padres con el propósito de saber sobre aspectos de su vida o las problemáticas que puedan enfrentarse alrededor de la crianza de sus hijos e hijas. Además se pensó a la conversación como una dinámica que consistía en hablar a manera libre sin formatos de manera cotidiana o informal sobre la crianza y el cuidado de los hijos, principalmente para lograr un entorno de confianza sin dejar de lado la importancia formal que tiene en el ámbito de la práctica profesional de una promotora de salud.

 

El trabajo entonces consistió en hacer distintas conversaciones con padres y madres,  con la finalidad de acercarme al tema y conversar en un entorno cotidiano. Inicialmente hice un recorrido de memoria para recordar que madres conozco que tuvieran hijos y  rápidamente pensé en Anabel como primera madre para llevar a cabo la primera conversación porque desde que la conozco ha sido una persona que me ha causado confianza y me ha gustado el trabajo que hace con su hija. Además fue quien me recomendó asistir a los grupos de estimulación temprana en el centro de salud.

Primero se acordó con Anabel el día y la hora para llevar a cabo la conversación y le mencioné de manera breve sobre lo que haría, una vez acordado la cita, me di a la tarea de elaborar un esquema para visualizar la conversación y decidí que se llevaría a cabo en dos momentos , uno en donde se presentó un encuadre que me permitió platicar sobre quién soy yo, porque estoy haciendo este trabajo y la importancia que tiene ella en este proyecto, y de manera general sobre cómo se trabajaría la información, datos y experiencias que se compartirían.   En el otro momento  conversamos con  un guión de preguntas que permitieran llevar la conversación sobre la crianza y el cuidado de los hijos.

Después a la par se hicieron lecturas y bitácoras en torno a la cognición del ser humano y sobre su capacidad memorística, como una forma de sustento teórico, que me sirvió para pensar y plantear sobre la propia forma en que iba a trabajar en la conversación. Derivado de la experiencia de la conversación es que surgieron una serie de tareas, entre ellas elaborar un cuadro para separar las preguntas que se presentaron en la conversación (preguntas de memoria, preguntas de opinión y preguntas de reflexión) después narré el caso de Anabel como una historia,  y finalmente construí otra narración de la historia de Anabel pero en primera persona.

Las sensaciones cuando mamá trabaja

A continuación les presento el caso de Anabel que  titulé.: “Las sensaciones cuando mamá trabaja” narrado en primera persona, a partir de esta construcción es que encontré una serie de coincidencias, reflejos, y aprendizajes valiosos para el cuidado de nuestras hijas.   Su caso principalmente nos narra las formas de organizarse para criar a su hija mientras ella trabajaba. En esta conversación yo tenía la intención de identificar problemas y necesidades para orientar mi proyecto de promoción de la salud. Sin embargo, más bien encontré un caso en el que pude aprender cómo se organizaban para cuidar de su hija y hacer una crianza  más libre o cercana al ejercicio de la autonomía de las personas. También, nos relata en los siguientes párrafos  un poco de las experiencias, sensaciones, fatigas, responsabilidades, llantos, aprendizajes, logros, satisfacciones pero sobre todo cambios que han permitido transformarse como madre, mujer y ser humano.

 

El caso de Anabel

Mi nombre es Anabel tengo 3 hermanas menores, actualmente tengo 34 años y estoy nuevamente embarazada tengo una hija de 6 años llamada Carla. Vivimos juntos mi esposo Adrián de 35 años y mi hija.
Cuando terminé la licenciatura comencé a trabajar, mi vida en general giró en torno al trabajo, a los amigos, las fiestas y a la relación que tenía con Adrian. No me podía quejar pues tenía trabajo, sin embargo no dejaba de pensar en terminar mi titulación pues era importante para mi vida terminar mis estudios a nivel superior. Sin darme cuenta el tiempo pasaba rápidamente  y Adrián y yo ya teníamos tiempo saliendo como novios hasta que decidimos vivir juntos, por un lado el continuaba estudiando su licenciatura y pues yo trabajaba en una instancia gubernamental que consideraba como un buen empleo. De pronto me doy cuenta que  ya estaba super involucrada o más bien, mi vida giraba en torno al trabajo pues demandaba una jornada completa y aparte el tiempo de traslado le sumaba a que estuviera más ocupada como para estar en casa.
Inesperadamente un día Adrián me comentó que notaba cambios en mi persona pues un dia salimos a comer y notó que mi forma de comer era poco usual pues comía en mayores cantidades, el me dijo ¡ estarás embarazada ! en forma sorpresiva y a la vez alegremente, y con esas palabras sembró la duda, pues con tanto va y ven de mi vida laboral no había notado que ya tenía retrasos en mi periodo, fue cuando decidimos realizar una prueba casera para corroborar nuestras sospechas.
Nuestras sospechas nos dieron un resultado positivo pues estaba embarazada y ya contaba con cuatro meses, por esta razón fue que decidimos que avanzara el proceso, pese a que no teníamos contemplado embarazarnos. Teníamos una vida que ya compartimos y posibles ideas de hacer vida en familia. Posterior a nuestra decisión pensamos en llevar a cabo una vida cotidiana, quiero decir que cada uno seguiría trabajando en sus actividades, aunque ya en el día a día tuvimos que realizar cambios para organizarnos, porque Adrián no trabajaba pero estudiaba. Yo sentía en mí la responsabilidad de aportar económicamente al hogar. Por ello consideré seguir trabajando ya que Adrián por su lado planeaba concluir la licenciatura y apoyar en las actividades de la casa. Al parecer nos coordinamos muy bien.  Todo marchaba bien, pero siempre sentía esas miradas de los otros y escuchaba comentarios en torno a la forma que nos organizabamos. Criticaban el hecho de que él fuera el hombre y se quedará en casa y yo fuera la que saliera a trabajar. En ocasiones eso me incomodaba pero sabía que a nosotros así nos resultaba.
Queríamos que nuestro embarazo fuera lo más pleno posible y por supuesto libre de riesgos o cosas inesperadas por lo que decidimos ir al control prenatal que alguna vez nos invitaron por parte del centro de salud, ya que no contábamos con otro servicio de salud. En este lugar fue el punto de partida para nuestro caminar como padres ya que aquí nos atendieron nuestras consultas prenatales. Siempre estuvo presente en mi forma de pensar el ser una persona independiente ya que aunque mis padres vivieran a unas cuadras cerca de donde vivo, nunca recurrí a que me aconsejaran sobre como tendría que llevar a cabo mi embarazo o mi vida en general. Por lo regular consultaba a mi hermana que es médico y en ocasiones me sacaba de dudas.
Por fin se acercaba la fecha del posible parto y fui a mi revisión de rutina con mi hermana la médica, ese dia Adrian también salió a la universidad. En el Hospital me dijeron que tendría que quedarme pues según sus sospechas era ya poco el líquido, la presión se me subió, y los nervios no paraban pese a que llegué tranquila. No me sentía mal o algo parecido solo iba a una revisión de rutina, y me salieron con que me tenían que intervenir pues “ya era tiempo” según los médicos. Me sentí muy nerviosa, me sentí totalmente aislada en un cuarto en donde solo escuchaba a otras mujeres en labor de parto y eso me provocaba miedo, incomodidad e incertidumbre.  No tardé mucho en salir pues a las pocas horas me dieron de alta y llegue a casa con la bebé sin que mis familiares se percataran que ya había nacido la bebé.
Así fué como las cosas fueron transcurriendo. Adrián se quedó casi por completo al cuidado de Carla como decidimos llamarla y yo por las mañanas me levantaba antes de irme al trabajo a darle de comer a la bebé y prepararme para el trabajo.  Por otro lado Adrián tenía que realizar distintas tareas para el cuidado de Carla e ir a la escuela pues ya estaba por terminar sus últimas materias y además tenía que asistir  al centro de salud donde hicimos nuestro control prenatal. En este lugar comenzó a asistir a la estimulación temprana un grupo de apoyo para padres, pues teníamos la idea Adrián y yo que era bueno para nuestra hija porque ahí lograría desarrollarse plenamente. Pensé ¡qué mejor! que en un grupo en donde además pudiera socializar con otros bebés y niños de su edad ya que Carla era la primera nieta y sobrina de la familia. En este grupo encontramos un lugar en donde Carla hiciera ejercicios para estimular su cuerpo y sus sensaciones. Fue Adrián el que se encargó de esta parte ya que se dio a la tarea de estar asistiendo al grupo, cocinar, ir por las compras, al mercado, organizar la casa, preparar la comida, jugar, cantar,cambiar pañales, decorar su cuarto. Sin embargo él me platicaba que notaba que en los distintos lugares que iba, tanto conocidos, amigos y familiares murmuraban que porque usaba un rebozo y bolsa. Decían  que no le iban esas cosas, él me decía que no hacía mucho caso pues el creía que era parte de cuidar a su hija y familia y no estaba haciendo algo malo. A pesar de esto no dejaba de molestarse y asombrarle como a la gente le hacía ruido al ver a un hombre así y que yo por mi lado tuviera otro rol como el de trabajar.Este tipo de comentarios ya antes los había escuchado pues para la familia era raro vernos así que yo fuera la que trabajara y el en casa. Como que las cosas no les cuadraban y decidimos al final tratar de que este tipo de cosas no nos afectarían pues como él decía no estábamos haciendo algo malo o al menos eso era lo que sentíamos.   Después, sin darnos cuenta  pasó el tiempo y pues yo por otro lado estaba más tiempo fuera de casa.  Ya casi no los veía pues el trabajo era demandante y en ese entonces el transporte por donde vivo se convertía en algo agotador, porque las obras viales hacían el trayecto más largo. Tanto Adrián como Carla ya se habían acostumbrado a mi ausencia y en forma de broma decían ¡ya llegó la señora de la leche! debido a que llegaba de noche solamente a darle su leche a mi hija. Había días en los que Adrián acercaba a Carla a mi pecho, pues automáticamente caía en la cama a dormir. A veces simplemente me salia a distraer con mis amigos para salir de lo cotidiano  y estresante que era mi trayecto.
Yo veía que cada día Carla iba creciendo aceleradamente como la mayoría de los niños y adquiriendo ya otro tipo de cuidados como el que no se fuera a caer de algún lugar o tocara algo que le pudiera hacer daño. Esto me hacía sentir que necesitaba estar más tiempo con ella pues el hecho de recordar lo de “la señora de la leche” me hacia sentir que no estaba siendo tan cercana con mi familia.
De pronto Adrián terminó sus estudios pero sin titularse y él se sentía también comprometido con hacer una aportación económica a la casa para mejorar el ingreso familiar.  Al  poco tiempo le ofrecieron un empleo fuera de la ciudad y eso implicó que tenía que ausentarse por días al principio y después por semanas. Por supuesto tendría que  descuidar el cuidado de Carla ya que ambos trabajaríamos.  Esto me dejaba un poco estresada pues no sabía cómo nos organizaríamos, entonces platique con mis papás quienes me recomendaron llevar a Carla a una guardería o estancia que se encargará de su cuidado. Con el paso del tiempo nos dimos cuenta que la pequeña lograba avances en su desarrollo, era una pequeña que era independiente, comentaban en su estancia, pues comía sola, y en la mayoría de las cosas notaban su independencia para  hacer las cosas, pensaban se debía a que su papá inició con la estimulación temprana.
  Después noté que Carla tenía un comportamiento un tanto difícil, debido que en ocasiones no me obedecía las órdenes, ni a mi, ni a mis hermanas, ni a los abuelos  pensaba que era en parte porque extrañaba mucho a su papá pues desde muy pequeña estuvieron mucho tiempo juntos. Para Carla era difícil comprender que papá y mamá tenían que trabajar. En ocasiones cuando yo llegaba muy tarde Carla pasaba las tardes con mis hermanas o mis papás quienes iban por ella al Cendi y se quedaban al cuidado realizando actividades escolares o del hogar con ella.
Las cosas sentía se ponían complicadas pues mientras estaba en el trabajo pensaba en el comportamiento de mi hija y las ganas de estar con ella, el hecho de que Adrián ahora trabajará tan lejos y que se ausentara muchos días en la casa me hacían recordar mi infancia, en donde recuerdo su ausencia tanto de mi mamá como de mi papá pues ambos trabajaban y yo tenía que pasar las tardes con mi abuelita. En ocasiones me preguntaba cosas como por ejemplo ¿qué va recordar Carla de su infancia cuando sea grande? creo que posiblemente no recordara que tenía tal juguete o tal calzado o tal cosa  material, posiblemente recordará  lo que yo recuerdo de mis papás, esa ausencia, esa falta de tenerlos a ambos presentes en mi vida, yo quiero que tenga gratos recuerdos de sus papás, que sepa que siempre la vamos a querer y apoyar.   Así es que decidí estar con mi hija, porque la extrañaba mucho. Por ello di por terminada mi relación laboral pese a lo que económicamente eso implicaba tanto para mi como para la familia pues  significaba que el ingreso que tuviera solo seria para gastos de la casa o artículos de primera necesidad, y pensé que no estaba bien que me saliera con amigas y amigos a divertir y gastarme el ingreso del hogar en mi misma o en fiestas.  
Finalmente ahora se que integrarme nuevamente a la dinámica del hogar es una tarea complicada y con el embarazo me fatiga pero me motivaba pues se que estaré con Carla pese a que tuve que aprender y sigo aprendiendo de las cosas que Adrian me contaba de cómo el hacia cuando yo me iba a trabajar.  Ahora quiero aprovechar al máximo el tiempo y darme a la tarea de buscar escuelas o lo que se vaya requiriendo para su educación, ir por ella a la escuela, generar mis propios ingresos de forma independiente y flexible de horarios, compartir juntas todas las tardes, encargarme de su formación, alimentación y cuidados en general mientras Adrián trabaja., Aunque lo extrañamos mucho estamos con la mejor actitud para volver a vivir la experiencia de ser padres nuevamente. Las sensaciones que experimenté cuando trabajé me han servido para ahora decir como quiero estar con mis hijas y como le haremos tanto Adrián como yo para hacer un buen trabajo como padres.

 

 

Mis aprendizajes como promotora de la salud y como mamá

Llegada hasta aquí pasaré a desarrollar y compartirles sobre mis aprendizajes en dos categorías, primero aquellos que tienen un valor en el ámbito académico y después los aprendizajes obtenidos a partir del caso de Anabel, tomando en cuenta que ambos aprendizajes son importantes para nuestra formación como promotores de salud.

 

En el ámbito académico aprendí a identificar, con apoyo del asesor y ejercicios el uso de hacer categorizaciones a través de cuadros que me permitieran organizar, analizar y comprender las preguntas que inicialmente trabajé para llevar a cabo la conversación. De acuerdo a las instrucciones y observaciones hechas por mi asesor es que pude aprender sobre: ¿Qué son las preguntas de memoria?, ¿Qué son las preguntas de opinión?, ¿Qué son la preguntas reflexivas?, la importancia que tienen las preguntas reflexivas en la conversación, como poner a trabajar mi capacidad de análisis, como confiar en lo que estoy haciendo y seguir aprendiendo sobre cómo preparar el ambiente de confianza con un encuadre para este tipo de intervención.

 

De acuerdo a esto no solo puede organizar las preguntas, pues en el ejercicio también noté dificultades a la hora de clasificarlas, ya que muchas preguntas se tocaban entre sí y al momento de colocarlas en una columna pensaba en dónde colocarlas y de acuerdo a su contexto no sólo quedaban en una columna sino en otra a la vez.

 

Es valioso para nosotros como promotores de salud identificar y desarrollar  que son unas pregunta y otras, pues estamos,  frente a una intervención educativa que pretende transformar y generar propuestas en torno a lo que tenemos tradicionalmente entendido como intervención, donde la idea es superar aquellas dinámicas en las que uno pregunta y el otro contesta sin involucramiento o con simples roles como promotor-entrevistador que solo extrae información de las personas y no conversa, no dialoga, no escucha y por supuesto no genera impacto en el otro.

 

Nuestra capacidad analítica se puso a prueba,  como ya mencioné unas preguntas  las encontré en una columna como en otra, en su momento me provocó confusión. Ahora puedo decirles que el uso de esta herramienta me  abrió un panorama a mi conversación y noté que estaba haciendo una entrevista en donde la otra solo me daba su opinión, sin embargo con la retroalimentación también me di cuenta que era lo contrario y logré desarrollar preguntas de reflexión. Al mismo tiempo aprendí que debo confiar en lo que estoy haciendo, pues yo pensaba que tenía que mejorar mi redacción de preguntas y lo que en realidad noté es que debo hacer grupos de preguntas y estas deben estar contextualizadas o colocadas de forma organizada para mejorar la conversación reflexiva.

 

Preparar un ambiente de confianza para la intervención, es algo que quiero recomendar en este tipo de ejercicios, ya que de acuerdo a mi experiencia, considero colocarlo como algo inicial pues debemos pensar en el otro de tal manera que se sienta escuchado, siendo parte del proceso y con una serie de consideraciones que no toman en cuenta ciertas dinámicas de entrevistas o conversaciones pues nuestro papel es fundamental para tener una conversación “exitosa” o lo más cercano a un diálogo.

 

Por otro lado el caso de Anabel me trajo una serie de coincidencias y reflejos importantes, sobre todo al transformar la narración a primera persona, mis ideas en torno al tema de la crianza evolucionaron; este caso me hizo repensar sobre  mi estilo de crianza con mi hija pues su experiencia es una forma de resistir a lo tradicional, ya que intentan enfrentar las problemáticas que se les presenten de tal forma que ellos son quienes deciden sobre qué es lo mejor para su familia,  sobre todo hacen uso de los recursos que están más próximos, también debo agradecer esta experiencia en torno al tema de la crianza, siendo sincera  ha  inspirado mi propia forma de crianza.  Además mientras avanzó en el proceso reconozco que mi forma de relacionarme con los demás también cambia y pienso sobre las condiciones en las que los padres y las madres viven, la forma tan distinta que tienen padres y madres para organizarse en el cuidado de sus hijos. En lo personal me emociona y me motivan este tipo de experiencias. Naturalmente también se hicieron presentes  sensaciones como la motivación, la emoción, el miedo, la resistencia, la fuerza, los cambios pero sobre todo la inspiración para repensar mi forma de crianza y creo fueron importantes para identificar muchas similitudes y darle bases para llegar hasta aquí.

 

Finalmente  les comparto que llegaron a mi una serie de inquietudes, ideas, conexiones, resonancias y ocurrencias en general derivadas de la conversación, por ejemplo, me pregunte sobre ¿cómo son las jornadas de trabajo y el tiempo de traslado y de qué forma influyen en la crianza de los hijos?, también pienso en los modelos que aún están presentes y que pueden determinar sobre qué es ser un padre  y que es ser una madre; la importancia de lo afectivo frente a lo material ¿qué comparten los padres con sus hijos?.  Otra cosa que pensé y que me gustaría explorar más adelante es sobre qué valores en la crianza son los que tienen mayor peso para el bienestar de los hijos y de la familia, y me gustaría investigar sobre la influencia que tienen las guarderías o centros infantiles en el desarrollo de habilidades de los hijos.

 

Pensaran que son muchas las inquietudes y las ideas que llegaron, pero me siento satisfecha, contenta y solo espero  pueda desarrollarlas próximamente, gracias por leerme y ojalá podamos compartir más experiencias promotoras de salud.

 

(18)

¡Ayudanos con tu opinión! califica este artículo por favor.

Deja un comentario

Follow

Get every new post on this blog delivered to your Inbox.

Join other followers:

Ir a la barra de herramientas