Diosas mutiladas

Hace poco más de un año, el artista plástico y estudiante de la UACM Aldo Alfonso Villanueva Cacho realizó una exposición escultórica denominada “Diosas Mutiladas” en el Palacio de la Escuela de Medicina y en el Palacio de Minería en el marco de un par de eventos académicos. Para estas exposiciones el artista me solicitó un comentario como promotor de la salud para la exposición. Comparto con ustedes este comentario a solicitud de un miembro de la comunidad.

Las esculturas de la exposición pueden ser observadas en el pasillo principal del plantel de la UACM de San Lorenzo Tezonco.

Diosas mutiladas.

Un artista se expresa. Materializa su discurso: yeso que toma forma y habla. Un hombre que habla sobre las mujeres, sobre sus cuerpos, toma la herramienta y escribe sobre sus pechos en sus pechos. Los hace hablar la voz del hombre y otro hombre escribe estas líneas pensando que dirán las mujeres de todo esto.

Por el torso de mujeres de yeso habla el artista en su idioma visual: mujeres sin rostro, sin voz. Mujer-objeto de ombligo a cuello. Mujer-pedazo de cuerpo. Escucha el que escribe y de lo que escucha entiende: cuerpo endiosado, cuerpo enfermado, cuerpo mutilado, cuerpo degradado, cuerpo ultrajado, cuerpo culpado (¿acaso culpable?), cuerpo castigado, cuerpo enemigo mortal, cuerpo amenaza de muerte, cuerpo traidor, cuerpo dolor, cuerpo alimento, cuerpo sujetado, cuerpo convertido en advertencia, en escarmiento. Cuerpo encadenado a la vida, encadenado a la belleza y condenado a la preservación. Finalmente cuerpo y mujer violentados….

Habla el artista, habla el que escribe y se pregunta que dirían esos cuerpos si fueran mujeres, que dirían esas mujeres si hablaran por su cuerpo y que dirán las mujeres que leen esto y lo que dicen los torsos. Esta exposición estará incompleta en tanto no se expresen. Sirva pues el esfuerzo de Aldo Alfonso como un lugar en el que las mujeres lo escuchen y digan su palabra, hablen con su cuerpo, por su cuerpo, sobre su cuerpo, sus deseos, sus miedos y sobre lo aquí dicho.

David García Cárdenas

Academia de promoción de la salud

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