Las dietas no son adecuadas para perder peso, las dietas son un elemento más que contribuye a la epidemia de obesidad.

Analizaré los efectos que sufre nuestro cuerpo con el paso del tiempo cuando realizamos algún tipo de dieta con la intención de bajar de peso, a la larga, los resultados son desfavorables y muy difícil de regresar al peso corporal recomendado.

Nuestros antepasados pasaban largos periodos en escases de alimentos, por lo que el metabolismo del cuerpo se “encargó” de llevar a cabo ciertas funciones para poder sobrevivir. El hipotálamo, es el órgano encargado de regular estas funciones metabólicas (González, Ambrosio y Sánchez, 2006). Manda la señal manifestando que el organismo no está recibiendo los suficientes nutrientes, reduciendo la tasa metabólica y también reduciendo la cantidad de calorías que se consumen con la intención de administrar los recursos que ya se tienen y los que vendrán (Aamodt, 2016) De manera, que si se pierde drásticamente el peso se gastarán menos calorías para recuperarlo. En condiciones de recursos limitados permitía recuperar la masa corporal perdida en un tiempo menor, incrementando así la tasa de supervivencia de los individuos (Valenzuela, 2011).

En la actualidad, el hipotálamo sigue teniendo las mismas funciones Esta zona trabaja como si fuera un termostato, regulando el hambre, el consumo de líquidos, la actividad física y la temperatura; además regula las funciones viscerales autónomas y endocrinas (ibíd.). Existen estímulos externos e internos que le indican al cuerpo si debe perder o acumular su masa corporal. El cerebro es el encargado de procesar dicha información y responder ante un cambio de estado que considera normal.

“Cuando una persona decide hacer algún tipo de dieta, el cerebro detecta los cambios fisiológicos que ocurren, como un consumo mayor de grasas, y lo registra como si estuviéramos pasando por un periodo de carencia de recursos por lo que “empuja” al cuerpo a volver a las condiciones en que se encontraba previamente. Así, la masa corporal perdida podría ser recuperada en un corto tiempo. Incluso los expertos en el tema sostienen que debería pasar un largo periodo de tiempo para recuperar el peso recomendado para la talla y que existe una alta probabilidad de no recuperarlo (Aamodt, 2013):“[..] el Dr. Rudy Leibel de la Universidad de Columbia encontró que todos tenemos un peso natural biológicamente determinado y que nuestro cuerpo lleva a cabo todo tipo de esfuerzos para mantenerse en ese peso. Esto significa que una persona en una dieta exitosa debe comer menos, para siempre, que alguien de su mismo peso que siempre ha sido flaca […]” (Aamodt, 2013).

 

Sandra Aamodt (2013) también señala que en un estudio realizado entre mujeres adolescentes que llevaron algún tipo de dieta, éstas son tres veces más propensas a padecer sobrepeso cinco años después, incluso si comenzaron con un peso adecuado para su talla. A largo plazo, el resultado más observado, es que en lugar de perder peso se ganará. Lo anterior, se debe principalmente a que nuestro cerebro está mejor preparado para enfrentar la falta de comida que el exceso de comida, es decir, está capacitado para recuperarse de condiciones de estrés como serían los escasos recursos.

Otro punto importante que se debe tomar en cuenta, es que es muy difícil lograr la complexión delgada establecida por los patrones sociales del mercado, a menos que nuestra herencia e historia de vida lo favorezcan Al nacer podemos ser delgados o no y puede influir la genética heredada, pero no en todo momento de nuestra vida podemos seguir con la misma complexión física debido a que nuestro metabolismo cambia a lo largo de nuestra vida  (Sánchez, 200, p. 11).

Ectomorfo Endomorfo Mesomorfo
●      Brazos delgados y largos

●      Hombro y caja torácica angostos

●      Poca fuerza

●      Poco nivel de grasa subcutánea

●      Frente alta

●      Barbilla retrasada

●      Pecho y abdomen estrechos

●      Poca grasa y poco musculo

●      Metabolismo rápido

●      Estructura ósea y extremidades gruesas

●      Brazos y piernas cortos

●      Cintura y cadera anchas

●      Metabolismo lento

●      Poca fuerza

●      Acumulan grasa

●      Cuerpo con forma de pera

●      Cabeza redondeada

●       Caderas y hombros anchos

●      Mucha gras en cuerpo brazos y muslos

●      Hombros y caja torácica ancha

●      Metabolismo rápido

●      Fuertes

●      Rápido crecimiento muscular debido al entrenamiento

●      Deseo contante de estar en movimiento

●      Cuerpo en forma de “V”

●      Cabeza cubica

●      Piernas y brazos musculosos

●      Caderas estrechas

●      Mínima cantidad de grasa

Figura 1. Se muestran los tres tipos de composiciones corporales existentes para el ser humano. Elaboración propia con datos de Jonathan Uquillas. (2014) Alteraciones en el Examen Físico General, Ecuador. Recuperado de http://es.slideshare.net/JonathanUquillas/alteraciones-en-elexamenfsicogeneral

 

 

 

Como ejemplo de los efectos al ser sometidos a dietas muy rigurosas, Sandra Aamodt (Año) hace referencia al reality show “The Biggest Loser”, producido por la televisión de los Estados Unidos de América. Un estudio que dio seguimiento a los efectos que tuvieron los participantes después de hacer una dieta tan estricta reportó que recuperaron el 70 por ciento del peso perdido desde el final del show.

 

Un informe de los miembros de la industria indicó que en 2002, 232 millones de europeos intentaron hacer alguna forma de dieta, pero solo el 1 % logró mantener su nivel de peso perdido.

El peso perdido durante una dieta regresa y existe la posibilidad que el peso de inicio aumente trayendo problemas de salud como la obesidad. Lo que es aconsejable que se coma de manera balanceada sin omitir ningún tipo de alimento y que las modificaciones en la alimentación sean permanentes. Debe cambiar la idea de hacer una dieta para bajar de peso, por la transformar la manera de comer para toda la vida.

 

Productos “milagro” y su relación con la obesidad

 

Desde luego existen aquellos que se benefician con la problemática del sobrepeso y la obesidad. El mercado y la sociedad se han encargado de hacernos creer que el estereotipo de “delgado” es más saludable que el de “gordo” y llevarnos en el día a día a esforzarnos por convertirnos en personas delgadas. Destacar el notable papel del mercado en promover la venta de productos “milagro”[1], los cuales en su mayoría no cuentan con ningún tipo de registro de calidad, eficacia o prueba científica de su eficiencia (Ortega, et al., 2011), donde su publicidad se encarga de idealizar sus beneficios para convencer a la gente que los utilice, aunque en casi todas las ocasiones no sirvan y puedan poner en riesgo la salud de quienes los consumen.

Las empresas, incluidas algunas farmacéuticas, lucran con la salud al poner en el mercado miles de productos que prometen bajar de peso en poco tiempo y sin ningún esfuerzo. Es así como las personas que padecen sobrepeso u obesidad se convierten en un blanco fácil. A lo anterior, se suma el uso del término natural, haciendo creer una supuesta inocuidad sobre la salud de los individuos (Romero, 2007).

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La publicidad de estos “productos milagro” violenta leyes de salud y publicidad en México. Los infomerciales han cumplido con su finalidad, ya que uno de cada diez mexicanos ha adquirido algún tipo de producto y ocho de cada diez ha consumido suplementos alimenticios para bajar de peso. Las empresas que producen y comercializan estos productos son industrias sumamente lucrativas. En el país se venden más de 4.5 millones de “productos milagro” vía infomerciales. Dichos productos contienen anuncios como “consulte a su médico”, “este producto actúa diferente en cada persona”, que deslindan la responsabilidad de las empresas (Acosta, 2013).

[1] Son productos que se caracterizan por exaltar una o varias cualidades terapéuticas, dirigidas a erradicar males. Son elaborados con plantas, nutrientes, productos sintéticos y otros ingredientes que generan efectos aún desconocidos y que tienen acciones farmacológicas sin ser medicamentos (Ortega et al., 2011).

 

Cómo el discurso dominante ha sido fundamental para creer que las dietas es la mejor manera para perder peso

A lo largo del tiempo se ha manejado un discurso dominante, el cual ha dejado en claro que hacer dieta es la mejor manera para bajar de peso. Este discurso ha sido respaldado por el gobierno y por el sector de salud. De tal manera, que la mayoría de sus acciones en contra el sobrepeso están encaminadas a llevar una alimentación saludable.

“el cuerpo humano está investido de relaciones de poder y dominación convirtiéndose en una fuerza útil para la hegemonía en la medida en la que pueda ser productivo y sujetado, es decir, subordinado a sus intereses. Para lograr los propósitos de la hegemonía es necesario romper la integridad de las personas para controlar su cuerpo y someter su libertad” (Chapela, 2005, pp.10).

Este discurso se inscriben en los cuerpos de las personas y piensan que es la mejor manera para tener una buena salud. Después de un tiempo se dan cuenta que no les resulta fácil bajar de peso, culpabilizándose de no lograrlo.

Esto crea un ciclo,  debido a que cada vez quieren intentar perder peso se someten a dietas rigurosas, que al final del tiempo terminaran recuperar su peso perdido.

Es conveniente para el gobierno que la gente piense que los culpables de su sobrepeso u obesidad son ellos, por no cuidar su dieta. Ya que, la población no se daría cuenta tan fácil de la responsabilidad del estado y el mercado en la epidemia de obesidad. En artículos posteriores explicaré esto con más detalle.

 

Biografía

Aamodt, S. (2013). Por qué las dietas usualmente no funcionan. TED Ideas worth spreading. Recuperado de https://www.ted.com/talks/sandra_aamodt_why_dieting_doesn_t_usually_work?language=es#t-318191

Aamodt, S. (2016). Why You Can’t Lose Weight on a Diet. The New York Times. Recuperado de http://www.nytimes.com/2016/05/08/opinion/sunday/why-you-cant-lose-weight-on-a-diet.html?mwrsm&_r=0

Acosta, U. C. (2013). ¡Llame ya! Los Productos Milagros y su Impacto en la Sociedad Mexicana, Multidisciplina, 15, 6-18.

González, H. M., Ambrosio, M. K y Sánchez, E. S. (2006). Regulación  neuroendocrina del hambre, la saciedad y mantenimiento del balance energético, Investigación en Salud, 8(3), 191-200.

Ortega, P., Mc Phail, E. y Vega, A. (2011). Productos Milagro y Medios de Comunicación en México: una Reflexión Crítica, Derecho a Comunicar, 3, 104-117.

Romero, C. J. (2007). El Farmacéutico ante los Productos Milagro, Trastornos de la Conducta Alimentaria 6, 660-677.

Sánchez, M. C. (200). Las dietas mitos y verdades, ¿Cómo ves?, 18, 10-14.

Uquillas, J. (2014) Alteraciones en el Examen Físico General, Ecuador. Recuperado de http://es.slideshare.net/JonathanUquillas/alteraciones-en-elexamenfsicogeneral

Valenzuela, B. A. (2011). ¿Por qué comemos lo que comemos?, Revista Chilena Nutrición, 38(2), 198-209.

 

Licencia de Creative Commons

Las dietas no son adecuadas para perder peso, las dietas son un elemento más que contribuye a la epidemia de obesidad. by Anel Hernández Dorantes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.

 

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