¿Qué hay que cambiar para que la gente pueda alimentarse bien?

La epidemia de obesidad está rodeada de múltiples aspectos que impactan en el desarrollo de esta.  He venido explicando a lo largo de esta serie de artículos los distintos aspectos  sociales, económicos, culturales y  psicológicos que hay detrás de esta epidemia. Estos aspectos son el reflejo de estructuras de nuestra sociedad, que han evolucionado históricamente. En este artículo haré un breve recuento de los elementos que sería necesario modificar para abatir la epidemia, como un corte de caja provisional en el desarrollo de mi trabajo recepcional.  

 

Hay que trabajar en la mejora de las políticas públicas, para modificar el ambiente obesogénico. Esta mejora tendría que tomar en cuenta las demandas de la sociedad e involucrar a todos los responsables para conseguir una intervención múltiple y compleja, con el fin de que la gente pueda alimentarse adecuadamente.

 

Los problemas asociados a la obesidad ya existían, pero con el TLCAN y la oleada de reformas estructurales la pobreza aumentó, afectando a numerosos hogares. La pobreza ha sido un factor determinante en la epidemia de la obesidad.  Entonces, el problema se vuelve aún más grave en aquellos estratos económicos bajos, al no poder alimentarse adecuadamente, llevando a las personas al consumo de alimentos procesados los cuales son altamente calóricos.

 

Pero no solo la pobreza ha sido fundamental en el desarrollo de esta epidemia, también el factor laboral y la falta de apoyo al sector agropecuario. En primera instancia, los empleos a los que tiene acceso la mayoría de la población no retribuyen un salario con el que se pueda cubrir sus necesidades nutricias, por lo que en ocasiones deben recurrir a más de un empleo para poder comer. Estos factores han sucedido continuamente, es decir, si no hay empleos dignos por ende la economía no es buena y no se tiene acceso a la canasta básica, haciendo deficiente la alimentación.   

Si bien, es cierto que el salario ha tenido incrementos a lo largo de los años, los productos de la canasta básica han presentado aumentos proporcionalmente mayores.  Por lo anterior en ocasiones hace imposible adquirirlos, o solo pueden obtenerse algunos de ellos con grandes esfuerzos físicos mediante largas jornadas laborales llevando consigo graves problemas de salud como el estrés y la alteración de los ciclos circadianos.Estos por cierto pueden favorecer el desarrollo de enfermedades como la obesidad.  

En segunda instancia, la falta de apoyo a la producción agrícola en el campo mexicano por parte del gobierno ha llevado a que vivamos en inseguridad alimentaria, haciendo más difícil el acceso, por ejemplo a frutas y verduras por su costo elevado. Actualmente es más fácil comprar un producto industrializado que satisfaga el hambre a menor costo.

Además, la transición alimentaria que hemos sufrido a lo largo de los años ha sido importante en el desarrollo de la obesidad. A través de los tiempos ha ido cambiando la forma de alimentarse de los mexicanos. Las técnicas han ido cambiando, sumado al tiempo insuficiente que se tiene para preparar platillos.  Al encontrarnos en estas condiciones socioeconómicas, en donde la canasta básica está por encima del salario mínimo, la única elección es el consumo de comida rápida o industrializada, pues al comparar los costos de alimentos que aportan nutrientes, notamos que son más económicos los alimentos industrializados.  Es por eso que el consumo de estos alimentos es mucho mayor, presentándose una transición alimentaria, donde se muestran cambios drásticos en la dieta mexicana.

 

Cabe añadir que los medios de comunicación han tenido gran importancia en el desarrollo de la obesidad, debido a la manipulación mediante sus mercadotecnia para incitar al consumo de sus alimentos altamente calóricos. Esto es particularmente grave debido a que gran parte de los anuncios están dirigidos a niños.

Habría que decir que las grandes industrias también han incitado al uso de las fórmulas lácteas para dejar de lado la lactancia materna. Justo el sustituto de la lactancia materna hace que se tenga mayor predisposición a padecer sobrepeso u obesidad. La lactancia materna se considera importante para evitar problemas de peso, es el mejor alimento para los niños por poseer grasas, proteínas, azúcares, vitaminas y minerales suficientes permitiendo que el niño tenga los nutrientes necesarios para que pueda desarrollarse óptimamente evitando infecciones y enfermedades como la desnutrición o la obesidad.   Ningún   niño necesita ingerir otro tipo de alimento, ya que el contenido de grasa de la leche materna satisface sus necesidades.

Me parece sustancial mencionar que las dietas no son la mejor opción para perder peso. Obviamente no tiene que ver directamente con el sobrepeso u obesidad, pero muchas veces se piensa que es la mejor manera para perder peso, sin embargo, no es así porque tarde o temprano el peso perdido se vuelve a recuperar por la manera en que se llevan las dietas (efecto rebote)  y la intención de las mismas. La cultura de las dietas está orientada más por los estereotipos de belleza que por razones de salud, lo que hace que se visualicen como soluciones temporales para bajar de peso en lugar de modos de vida y alimentación permanente.  

En este contexto de visualizar el sobrepeso como un problema estético  el mercado hace su labor negativa  ofreciendo un sinfín de productos milagros que no sirven y solo engañan a la gente, sin importarles los daños a la salud que ocasionan.  

Todos los elementos mencionados han influido en la epidemia, por lo que el gobierno tendría que considerar el tipo de acciones y políticas que está llevando a cabo para frenar el sobrepeso y la obesidad.  

Sería fundamental comenzar por replantear la política laboral, donde en verdad se respeten y se hagan valer los derechos de los trabajadores y se tenga acceso a un salario digno.

En cuanto a los medios de comunicación, es importante que el gobierno mexicano sea responsable de llevar a cabo normas para regularizar al marketing que bombardean a los niños y adultos, ya que se ha demostrado que influye en la elección de los alimentos de los niños, logrando que consuman más comida chatarra y además sentando las bases de sus futuras elecciones como adultos. Si bien, se cuenta con el código PABI, el cual señala una serie de acuerdos para minimizar la comercialización de  productos industrializados dirigidos a los niños, sin embargo ha fracasado debido a la poca importancia que se le toma a este código.

Los cambios drásticos de estos aspectos me parecen esenciales para poder transformar el medio en el que vivimos y así poder alimentarnos mejor. En el futuro continuaré explorando todos estos aspectos, así como la respuesta que el estado mexicano ha tenido frente a ellos. Gracias por leerme y los invito a hacer comentarios.

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¿Qué hay que cambiar para que la gente pueda alimentarse?. by Anel Hernández Dorantes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.

 

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