Una pequeña reflexión sobre mi práctica como tallerista/educadora de niñxs

Una pequeña reflexión sobre mi práctica como tallerista/educadora de niñxs

Una pequeña reflexión sobre mi práctica como tallerista/educadora de niñxs[1]

 Yasmin Vasquez

Desde hace unos meses me encuentro participando como tallerista dentro de un programa gubernamental en la CDMX en escuelas públicas, es mi primer año en el programa así que podríamos decir que llegué a lo desconocido. O semi desconocido si tomamos en cuenta que durante mi formación como promotora de salud pude descubrir la intrínseca relación que existe entre la promoción de la salud y la educación y, por el otro, el rol que las y los promotores podemos jugar como facilitadorxs de procesos educativos.

Llegué pues con la claridad de que con mi práctica puedo aportar a favorecer procesos que permitan a niños y niñas avanzar en su proceso rumbo a mejorar su alimentación y la relación con su entorno.

Pero ¿qué me he encontrado en el camino? Quizá esta pregunta pueda responderse desde distintos lugares. Intentaré a lo largo de este texto compartir algunos de los cuestionamientos que me han acompañado en este proceso.

Retomando la pregunta anterior, quizá la respuesta inmediata sea cuestionamientos. He encontrado cuestionamientos al por mayor, para empezar mi primer acercamiento al contexto escolar (primaria pública, director, maestrxs, niñxs, talleristas) todxs nosotrxs dando vida al día a día en la escuela.

Los primeros días en contacto con este contexto fue una especie de shock (creo que ese shock que describo se deriva de darme cuenta que mi idea de educar es distinta a la idea que me encontré dentro de la escuela) sin embargo a pesar del shock pude observar muchas situaciones que sin duda me generaron y siguen generando muchas preguntas.

En un primer momento he podido cuestionarme temas meramente relacionados con la concepción que en el contexto de la educación en México se tiene con respecto a la labor de educar, he podido mirar cómo se privilegia por parte de lxs educadorxs hacía con lxs niñxs una relación distante, donde lo más importante es mostrar autoridad e imponer disciplina. A la par me he dado cuenta también que cada niñx es un mundo, que diversidad hay tanta como posibilidades de ser niñxs se nos ocurran y es desde este lugar desde donde me pregunto ¿Qué supuestos acompañan la idea de que educar tiene que ser un proceso rígido, casi militarizado y estandarizado ¿ayuda para todxs lxs niñxs asumir como educador(a) esa postura rígida? ¿qué cosas se ganan y se pierden al implementar esas acciones dentro del proceso educativo? ¿cómo se concibe a las y los niños desde este modo de actuar? ¿qué otras formas de entender la infancia, la educación y de guiar mi práctica son posibles?

Y es en el proceso de intentar responderme estas preguntas que me he visto en la necesidad de conectar con mi ser promotora de la salud alternativa, donde me ha sido necesario también, echar mano de mi sentido común, de mi sensibilidad y los valores que me gusta que acompañen mi práctica. Al hacer esta conexión encontré que asumirme como una mujer y profesional que, apuesta por prácticas liberadoras, promotora de procesos de crianza respetuosos y amorosos y con perspectiva de género me ha ayudado a construir una idea de educar distinta a la que encontré en la escuela, pero ¿qué pasa cuando esto ocurre? Creo que lo más notorio en un principio fue que no encajé en la forma de trabajo que se maneja cotidianamente dentro del programa, digo “lo más notorio” porque pude darme cuenta que no sólo yo sino lxs otrxs se dieron cuenta de ello.

También noté que mi manera de hacer las cosas “no le checaba” al resto del equipo, pero ¿cuál es mi manera de hacer las cosas? sobre todo busco que mi relación con lxs niñxs sea de confianza, de respeto mutuo, cálida y lo más horizontal posible, situación que he notado es algo que les puede llegar a hacer mucho ruido a lxs adultxs con los que comparto el trabajo,  pienso que quizá ellxs se pregunten ¿Cómo pensar en una relación horizontal entre un adulto y un niño o niña? Y creo que aquí cabría otro debate completo respecto al tema, pero por ahora lo dejaré pendiente.

El siguiente detonador de cuestionamientos con el que me he encontrado es en relación con mi labor como tallerista, una labor meramente pedagógica, de facilitar procesos y acompañar los mismos.

Al respecto te cuento que mi labor principal es dar talleres de nutrición a lxs niñxs de una escuela primaria pública.  Las principales preguntas que surgen al desempeñar esta tarea son: ¿qué quiero hacer?, ¿cómo lo quiero hacer?, ¿para qué lo quiero hacer? Estas preguntas han acompañado cada uno de los momentos en los que me siento a hacer mis planeaciones, identificar la intención de cada una de las actividades que propongo y monitorear el lugar que le doy a lxs niñxs dentro de los procesos ha sido crucial para medir los aportes que con mi práctica puedo hacer para lograr que el camino de las y los niños hacia una alimentación saludable sea una realidad.

Y aunque muchas de las preguntas que aquí me hago aun no tienen respuesta o dichas respuestas se encuentran en proceso de construcción en mi cabeza confío en que mientras avanzo en mi labor iré encontrándoles sentido de ser y de acompañar mi práctica.

Y tú ¿qué preguntas te haces mientras avanzas en tu camino como promotor(a) de la salud?

 

[1] A lo largo del presente texto encontrarás que comúnmente utilizo una “x” en algunas palabras, déjame contarte que es la manera que utilizo para lograr que mi manera de escribir sea incluyente para ambos géneros, deseo que al momento de leerme no te resulte engorroso o confuso

Licencia Creative Commons
Una pequeña reflexión sobre mi práctica como tallerista/educadora de niñxs por Yasmin Guadalupe Vasquez Zagaceta se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

(7)

Una pequeña reflexión sobre mi práctica como tallerista/educadora de niñxs
Promedio 4 votos 1 porcentaje 80%

Deja un comentario

Follow

Get every new post on this blog delivered to your Inbox.

Join other followers:

Ir a la barra de herramientas