Advocacy en el contexto de la terapia física y la rehabilitación. Un ejemplo de mi práctica.

Hola colegas, en este nuevo artículo les platicaré de dos casos que viví en mi práctica profesional como terapeuta física y promotora de la salud, estos casos tienen que ver con algunas líneas de acción y estrategias acciones descritas en la Carta de Ottawa. Cabe mencionar que en estos dos casos cambie los nombres para guardar la identidad de mis pacientes. A continuación les presentaré los casos y cómo se relacionan con las diferentes acciones de promoción de la salud.

Don Carlos y la defensa de sus derechos

Un día me solicitaron para dar una terapia a domicilio, la cual era para un señor de 90 años llamado Carlos. El señor se quejaba de un dolor que sentía en toda su pierna, debido a un  problema de columna ya no podía caminar, por tal motivo me dijeron que si podría ir hasta su casa a darle la terapia. Al llegar al domicilio me pasó una de sus hijas del señor Carlos a su cuarto.  El lugar que se encontraba el señor Carlos estaba en muy malas condiciones, a decir verdad pareciese que no les importara a su familia. Al presentarme con el señor Carlos me di cuenta que casi  no escuchaba,  así que tuve que subir mi tono de voz. El señor Carlos se veía muy triste, al punto que me dijo que le pusiera una inyección para morirse de una vez porque estaba sufriendo.  Le dije que no dijera eso porque hay personas que están peor que él y sin embargo salen adelante.  Posteriormente le pregunté todo lo referente a su dolor de pierna. En ese momento dos de sus hijas entraron al cuarto. Decidí también indagar con ellas sobre el problema de señor Carlos. Les pregunté si ya le habían sacado unas placas al señor Carlos para esto me dijeron que sí y les dije que me las mostraran, sin embargo ninguna de sus hijas sabían donde estaban sus placas, lo cual me hizo saber que no estaban al pendiente de las cosas de sus papá. Seguí con su revisión encontré que tenía una inflamación de nervio en su pierna. En ese momento sus hijas se salieron de su cuarto, asi que comencé con la terapia y le pregunté si salía a la calle a tomar el sol.  Me dijo que sus hijas ni lo sacaban y si lo hacían era solo una vez por semana.  También me comentó que casi no le daba hambre, y que mejor prefería morirse porque siempre lo dejaban solo y nadie iba a platicar con él.  Le pregunté qué era lo que antes le gustaba hacer. El me dijo que le gustaba leer y ver las noticias,  después me platicó de cuando era joven y cuando solía salir con su esposa a comer en una fonda cerca de su casa y de cómo fue su vida cuando falleció su esposa. Yo traté de darle ánimos y le dije que le echara ganas, que le diera gracias a Dios por permitirle estar vivo, ademas que le prometí hablar con su familia para que él estuviera mejor en todos los aspectos posibles. Cuando terminé la terapia me despedí de él y me preguntó si volvería porque le gustó platicar conmigo y yo le dije que sí. Consideré que era muy importante en ese momento abogar por el Señor Carlos.  La advocacy en promoción de la salud se refiere a defender  o dar voz a las personas que sufren, defendiendo sus valores, su dignidad y sus derechos. Así mismo aumentar la conciencia de la importancia de tener humanidad a quellas personas que son responsables de otras para disminuir el sufrimiento de estas. “En cuanto consideramos que no es suficiente hacer, creemos que debemos decir. En cuanto creemos que las acciones nuestras no son suficientes, recurrimos a otras herramientas abogar por las víctimas” (Currea-Lugo, 2008 p. 74).

Considero que como promotores de la salud debemos defender a las personas vulnerables, en condiciones en las que tengan algún problema cuya solución dependa de otras personas. Por eso es importante alzar la voz y llamar la atención para que esto sea posible y los valores de cada una de las personas sean respetados y tengan una mejor vida en todos los aspectos posibles.

Las acciones de advocacy que hice en el caso del señor Carlos fue hablar con algunas de sus hijas. Les hablé de lo importante que era tener esa atención con su padre, ya que él se encontraba muy enfermo, y de que se sentía tan mal que ya tenía deseos de morirse y por lo tanto el necesitaba más cuidados porque estaba sufriendo. Les dije que sería necesario tener una mejor higiene en el cuarto del señor carlos asi como también que le compraran algunos libros o revistas para que el pudiera leer y que trataran tener más comunicación con él porque ya estaba un poco mal, ya que su problema de nervio que tenía iba a mejorar un poco pero no se iba a curar por su edad. Consideraba que el señor Carlos tenía derecho a una vida y un espacio más dignos. Ellas al escuchar todo esto como que se dieron cuenta de todo lo que su padre estaba sufriendo y por tal motivo se comprometieron a cuidarlo lo mejor que se pudiera.

En la siguiente terapia que tuve con el señor Carlos me percaté que su cuarto estaba muy limpio, tambien ya le habían puesto una televisión y revistas. El señor Carlos se notaba más feliz me dijo que sus hijas ya estaban más al pendiente de él y que ya hasta lo sacaban más seguido a tomar el sol. Al ver todo esto me dio mucha alegría por el señor Carlos ya que su vida sería mejor. El señor Carlos me agradeció por todo lo que hice por él, pero principalmente por haber hablado con sus hijas.

Creo que la advocacy es parte importante en la promoción de la salud porque con ella podemos ayudar a varias personas que aveces por miedo,  por pena o cualquier otra circunsatancia no pueden defenderse. Gracias por leerme y los invito a que me dejen un comentario para enriquecer mi artículo con sus palabras.

 

Referencias

Currea-Lugo (2008) cómo hacer advocacy y no morir en el intento. Una mirada desde las ONG humanitarias. Consultado el día 09-05-2017 en  http://www.corteidh.or.cr/tablas/a21681.pdf

 

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Advocacy en el contexto de la terapia física y la rehabilitación. Un ejemplo de mi práctica.
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Las personas no son enfermedades. La importancia de escuchar como promotora de salud.

En este artículo voy a platicarles dos casos que enfrenté en mi práctica como terapeuta física, y en los que siento que intervine como promotora de la salud. Esta es una primera aproximación que me permite visualizar las conexiones entre estos dos ámbitos de mi práctica.
A continuación les platicaré un poco sobre dos casos que atendí en el consultorio donde estoy trabajando.

Alejandra, ¿dolor de pecho o del corazón?

-Alejandra de 30 años, acudió al consultorio porque tenía un dolor en el pecho para esto ella me comento que estaba un poco asustada, ya que temía que le fuera a dar un infarto cardiaco, pero antes de consultarme ya se había hecho unos estudios de electrocardiograma, los cuales salieron muy bien pero ella no sabía el porqué de su dolor la verdad estaba muy angustiada, así que yo le dije que no se preocupara que si en sus estudios había salido bien entonces por lo tanto el problema que le ocasiona el dolor no era su corazón, al principio en las primeras terapias trato de entablar una conversación con mis pacientes para ganarme su confianza, así que lo que hice fue explicarle que este tipo de dolores en el pecho a veces son ocasionados por estrés y que probablemente era lo que ella tenía, y que vería resultados en la primera terapia, cuando terminamos de la terapia me dijo que se sentía más tranquila y que el dolor había bajado un poco, así que la cité para la siguiente semana, cuando llego el día de su segunda terapia le pregunte como se había sentido en el transcurso de los días, ella me dijo que más o menos pero que aún le seguía doliendo su pecho del lado del corazón, para esto supuse que si el problema no iba por el lado físico entonces su dolor iba por el lado emocional y bueno lo supuse porque en su primera terapia al estar dándole masaje note que su espalda no estaba tan contracturada por lo cual si se trataba de estrés su dolor bajaría totalmente pero al parecer no fue así, para esto cambie su terapia en este caso lo que hice fue darle un masaje llamado psicosomático, el cual es con una presión más fuerte de la que normalmente hago en otros masajes, esto con el fin de llevar al paciente en un estado en el cual vuelven a recordar experiencias de su vida en la cual sintieron un dolor similar al que presentan en ese momento, para esto también le hice preguntas acerca de cómo se sentía emocionalmente al principio me dijo que bien pero para esto hizo una pausa y después me dijo bueno no tan bien porque estaba pasando por una situación difícil, ya que me platico que su pareja la había engañado, ya que ella no sabía que él era casado y lo peor de todo es que ella fue la que lo descubrió, dice que en ese momento se sintió muy triste al parecer ella aun no lo había superado porque era reciente, en ese momento Alejandra empezó a llorar, lo que hice fue tratar de tranquilizarla le dije que por algo pasan las cosas y que fue lo mejor para ella porque a futuro esa relación podría hacerle más daño, también le recomendé que buscar alguna actividad que le agradara para que la mantuviera ocupada y así no estuviera pensando en lo que le paso, cuando termine la terapia Alejandra ya se encontraba más tranquila y me dio las gracias por escucharla, ya que me comento que no se lo había contado a nadie y que la verdad le transmitía mucha confianza, y que se sintió muy bien emocionalmente, con respecto a su dolor bajo mucho más que en la primera terapia, posterior a esto la cité una tercera vez y en esta última terapia el dolor bajo en su totalidad y la verdad ella se veía mucho mejor.

Alfonso y su parálisis facial

El señor Alfonso de 45 años acudió a mí por un problema de parálisis facial, comúnmente el señor Alfonso iba acompañado de su esposa a las terapias, su parálisis facial era muy leve se notaba muy poco, en la primera terapia le pregunte que si ya había asistido al doctor y me dijo que sí y que solo el doctor le había mandado complejo B tomado y que se hiciera masaje del lado afectado pero que él no veía ningún resultado, después de esto continúe cuestionándolo y le pregunte si normalmente se estresa mucho en su trabajo o si había tenido un cambio brusco de temperatura, esto fue con el fin de saber porque le dio la parálisis facial, para ello el me respondió que ninguna de las dos cosas que él no sentía que se estresa y que su trabajo le gustaba mucho, de hecho su esposa me dijo que él nunca se enojaba y que siempre estaba muy feliz, así que una vez que le pregunte todo lo que necesitaba comencé con la terapia y a su vez como siempre tratar de que los pacientes se sintieran en confianza con migo les trate de explicar todo el procedimiento que se realizaba en la terapia y en que ayudaba en su problema de parálisis, de igual manera le recomendé ciertos ejercicios que le ayudarían para la parálisis, así como también le mande medicamento y le dije que pensara positivamente y que la parálisis se le quitara pronto que no se preocupara porque su padecimiento era curable, le di una segunda cita ya que en la parálisis se debe de llevar un seguimiento de terapias, bueno llego el día de su segunda terapia y le pregunte que como se había sentido, me dijo que mejor pero que la verdad se sentía mal emocionalmente, ya que en su trabajo se tiene que relacionar con muchas personas y el sentía que las personas se le quedaban viendo por su parálisis, su esposa también me comento que últimamente se veía triste y enojado su esposo, lo que normalmente antes que le pasara lo de la parálisis nunca lo había visto así, para esto le dije que se recostara en la cama y comencé con la terapia para lo cual empecé a decirle que había personas que tenían problemas más fuertes que él y que debe aprender que a veces son lecciones que la vida nos da, ya que como él me había comentado que antes de eso él era feliz y que nunca estaba enojado con nadie, le hice ver que así como aceptamos las cosas buenas en nuestra vida también tenemos que aceptar las cosas malas, y para esto me dijo que pues sí que yo tenía razón, posterior a esto le platique el caso de mi hermana la cual teniendo 26 años de edad y a punto de graduarse en la federal perdió todos sus movimientos de su cuerpo de la nada, la verdad fue para nosotros algo muy difícil de afrontar y vivíamos en la incertidumbre ya que no nos explicamos porque le había sucedido eso y pues para mi hermana fue todavía más difícil, ella pensaba bien pero su cuerpo no le respondía para nada, a ella le diagnosticaron un padecimiento llamado polimiositis y que no tiene cura solo se controla y como fuera pasando el tiempo iba a empeorar, y además que son dependientes de otras personas para todas las tareas, mi hermana como tal no aceptaba su enfermedad, pero como siempre he dicho por algo pasan las cosas y ni modo tuvimos que aprender a vivir con ello a pesar de que era muy difícil en el hecho de que nos sentíamos muy tristes por su enfermedad, sin embargo a ella le costó más trabajo todavía aceptar su enfermedad ya que tuvo que aprender a vivir con ella, prácticamente la aceptó después de 2 años y a partir de ahí puedo decir que mi hermana en vez de ir empeorando fue mejorando poco a poco, lo cual nos dio una tremenda alegría porque en la actualidad mi hermana tiene 31 años y parece como si nunca hubiera tenido esa enfermedad, ya que recuperó todos sus movimientos además que dejo de tomar su medicamento desde hace 2 años, cuando el señor Alfonso escuchó esta historia de mi hermana que le conté durante la terapia se dio cuenta que su padecimiento no era nada comparado con lo sucedido con mi hermana y me dijo que ya no volvería a estar triste ni enojado y que le echara todas las ganas del mundo y así fue en las siguientes dos últimas terapias el señor Alfonso volvió a ser el mismo señor feliz y de igual manera se curó de su parálisis facial.

Reflexiones como promotora de la salud

Como pudieron ver estos casos se parecen ya que mis dos pacientes tenían problemas emocionales por sus padecimientos, pero ninguno se había dado cuenta hasta que los hice ver su realidad para que así ellos pudieran aceptar sus condiciones a pesar de muy difíciles que fueran, sin embargo, ambos al darse cuenta de ello salieron adelante con su problema. También son parecidos en que ambos pacientes fueron primero con doctores y al no ver tantos resultados de sus padecimientos decidieron buscar otra opción la cual fue asistir al consultorio donde trabajo para recibir terapia. Al mismo tiempo también son diferentes, porque cada uno de los padecimientos se presentó por distintas situaciones el primero fue por cuestiones emocionales y el segundo se derivó por problemas sociales.

Cada uno de los pacientes tenían necesidades, en el primer caso sus necesidades eran ser escuchada, comprendida y la necesidad de que alguien le diera alguna alternativa para sobrellevar el dolor emocional que sentía. En el caso número dos sus necesidades fueron, farmacológicas, ser escuchado, sentir que alguien entienda su problema y sentir la seguridad de que se iba a recuperar. Sin embargo, como pudimos notar ambos pacientes acudieron primero con los doctores para que ellos les ayudaran con sus padecimientos, pero solo les mandaron medicamento, el cual no les fue de mucha ayuda a los pacientes porque no tuvieron tanta mejoría, es decir los doctores no respondieron las necesidades que en esos momentos tenían los pacientes, debido a que no trataron de escucharlos y solo mandaron lo que ellos creían necesario en ese momento. En cambio cuando ellos buscaron mi ayuda traté de buscar desde la cuestión física primero y después me fui a lo emocional, en el primer caso que fue el de Alejandra primero busqué si su problema se debía por tensión pero al parecer no, porque su espalda no estaba tan contractura da para haber ocasionado dolor en su pecho y fue que en la segunda terapia me di cuenta que no había mejorado tanto y decidí buscar por lo emocional entonces encontré que su problema se debió a toda la carga que ella no había podido sacar, para esto le pregunte como se sentía emocionalmente aparte de que le di el masaje psicosomático y fue como ella dejó fluir sus emociones, para esto trate de escucharla y darle apoyo moral, es como así respondí a sus necesidades.

En el caso del señor Alfonso, lo que hice fue darle la terapia correspondiente a su padecimiento, la cual lo ayudó a recuperarse poco a poco, sin embargo a mi parecer el sentía que nadie entendía su parálisis facial ni las emociones que él sentía en ese momento, por tal motivo le conté el caso de mi hermana Mariela para que el sintiera que yo lo entendía como se sentía emocionalmente, ya que le hice ver que yo viví una situación un poco más complicada que él y sin embargo pudimos salir adelante mi familia y yo, fue ahí cuando se dio cuenta que su problema no era nada comparado con la enfermedad de mi hermana y que hasta en las enfermedades más difíciles la gente tiene que seguir adelante y no dejarse caer. La diferencia que vi entre cómo respondieron los doctores y yo como terapeuta en estos dos casos fue el trato y la relación con los pacientes.  Yo traté de brindarles confianza para que ellos me contaran sus problemas, tratando de escucharlos, entenderlos, darles apoyo moral y seguridad, mientras que los doctores no los escucharon y solo se guiaron por el tipo de síntoma para poderlos medicar.
Creo compañeros que fue muy importante el hecho de haber tenido esa conexión con mis pacientes, en el caso de Alejandra el hecho de haberla escuchado su situación por lo mismo de que yo era mujer hizo que se sintiera más en confianza además de que se sintió comprendida lo cual ayudó mucho en su padecimiento y en el caso de Alfonso no trate de contarle mi experiencia como terapeuta sino como persona común y corriente que también siente, creo que esto fue lo que me ayudó para que ambos pacientes mejoraran.

Cuando revise estos dos casos me di cuenta de cosas nuevas tales como, que el escuchar a los pacientes es la base importante para que ellos puedan mejorar, también me di cuenta que pude relacionar la rehabilitación física con la promoción de la salud, ya que si no tuviera conocimiento de promoción de la salud yo creo que no les hubiera podido ayudar tanto a mis pacientes, lo mejor de todo es que me di cuenta que en cualquier lugar o trabajo puedo relacionarlo con la promoción de la salud o sea que es mucho lo que podemos abarcar y así poder ayudar a varias personas en un futuro desde el ámbito laboral en el cual nos encontremos.

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Las personas no son enfermedades. La importancia de escuchar como promotora de salud.
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Rehabilitación física y promoción de la salud

Hola, antes de platicarles un poco sobre mi vida profesional y sobre mi proyecto de titulación me gustaría presentarme ante ustedes, mi nombre es Gabriela Viridiana Miraflores Maria,  estudie  en la  Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) la licenciatura  en  Promoción de la  Salud. Terminé mis estudios  aproximadamente hace como  cinco años y medio. Cuando los terminé enseguida me dispuse a realizar mi tesis, pero por razones ajenas a mi voluntad no pude concluirla.En estos momentos de mi vida me dedico a dar terapia física y alternativa en un pequeño consultorio. Quizás te parezca poco raro ¿no?  y seguramente todos se preguntarán y qué relación tiene mi trabajo como terapeuta con la promoción de la salud. Como terapeuta me he dado cuenta que a veces las enfermedades o padecimientos que tienen mis pacientes no se deben por algún accidente, problema congénito o por algún agente patógeno, sino que tienen que ver con
problemas sociales, económicos o de carácter emocional,  en estos tipos de casos saco mi ser promotor de la salud para tratar de encontrar  el factor que están ocasionando ciertos padecimientos que los doctores no pudieron encontrar ni tratar. Sinceramente me emociona el hecho de poder ayudar a mis pacientes y trato de que ellos sepan que me importan como personas y por eso trato de transmitirles confianza ya que muchas veces ni los mismos doctores no se las dan. Siendo honestos compañeros promotores de salud:  en la mayoría de las veces los doctores nos ven como objetos y no como sujetos, esto es porque les falta humanidad.

A veces lo que mis pacientes necesitan es alguien quien los escuche y no los juzgue, y es lo que también trato de hacer en mi trabajo como promotora de la salud ya que esa es la base para poder descubrir a veces de donde provienen su padecimiento y a partir de ahí tratarlos de ayudar o darle algunas alternativas que puedan mejorar su problema físicos o emocionales, aunque claro a veces sus problemas se deben a cuestiones económicas. Si está en mis manos trato de ayudar quizás tratando de   cobrarle más económica la terapia o incluso no cobrarles.

Como pueden ver en todo momento relacionar mi trabajo con la promoción de la salud, de hecho algunos de mis pacientes me dicen que soy diferente a otro tipo de terapeutas o doctores, porque lo que les gusta de mi como persona es mi sencillez y el hecho de que los escucho y trato de hacerlos sentir bien pero yo creo que todo esto se lo debo a la promoción de la salud porque me enseñó varias cosas y yo creo que si nunca hubiera estudiado esta carrera en estos momentos no estaría en este lugar trabajando ni sería el ser humano humilde que en estos momentos soy porque no entendería a las personas.

Lo que me encanta de mi trabajo es que pude lograr combinarlo con la promoción de la salud y eso me ha ayudado a entender que funcione tenemos los promotores de la salud, porque créanme que yo al principio estaba confundida porque solo creía que podíamos hacer pocas cosas pero me he dado cuenta que no y que somos parte importante y fundamental en el sector salud

Ahora quisiera contarles un poco de cómo fue que me hice terapeuta, bueno una de mis motivaciones por la que estoy en estos momentos trabajando de terapeuta fue mi hermana. Ella se llama Mariela,, hace aproximadamente cinco años mi hermana perdió todos sus movimientos de su cuerpo, prácticamente no le respondía pero ella sí podía pensar bien y hablar. La enfermedad que le diagnosticaron los doctores fue polimiositis, la cual causa una inflamación muscular y en las articulaciones que a su vez provoca pérdida de movilidad en el cuerpo. Lo peor de todo era que no había cura, que  solo se podía controlar y con el paso del tiempo su enfermedad iba a empeorar.  Para mi familia y para mí fue algo difícil,  más que nada porque nunca habíamos pasado por una situación de este tipo.  Mi  hermana Mariela estaba peor que nosotros debido a que su enfermedad se desarrolló en menos de un mes. Mi hermana era tan normal y nunca había manifestado ningún problema, ella siempre fue una persona súper activa y de la nada se enfermó.  En ese entonces ella tenía 26 años de edad, la verdad fue algo tan triste y doloroso porque aún no había disfrutado tanto la vida porque se enfermó joven.

Lo que a mi hermana también le causaba mucha tristeza fue el hecho de no haber cumplido con su sueño el cual era ser parte de la Policía Federal, antes de que ella se enfermara fue elegida para pertenecer a esa institución.  Ella siempre iba a sus entrenamientos muy feliz, ya que desde chica fue su sueño, estuvo como tres meses haciendo sus entrenamientos en las instalaciones de la Ciudad de México, ya después a ella y a sus compañeros los mandaron a San Luis Potosí hacer otros tres meses de entrenamiento. Estando allá, y a  casi a una semana de graduarse en la Federal ella se enfermó en uno de sus entrenamientos. Se cayó y se pegó en la cabeza. A partir de ese incidente  la diagnosticaron con la polimiositis. Para ese entonces ella ya no podía moverse para nada así que su comandante decidió trasladarla a nuestra casa para que nos hiciéramos cargo de ella y así fue, cuando yo vi a mi hermana me sentí muy triste ya que ahora iba a depender de mi familia y de mi sacarla adelante.

Créanme colegas que fueron momentos muy difíciles tanto para mi hermana como para nosotros.  En ese entonces la llevamos con el reumatólogo, ya que él era el indicado en tratar el padecimiento de mi hermana El doctor la verdad nos daba pocas esperanzas de que mi hermana volviera a recobrar sus movimientos, para esto él le mandó un medicamento, el cual tendría que tomar para toda su vida. También nos mandó terapias para que nosotros se las realizamos en casa, sin embargo pasaron aproximadamente como dos años y mi hermana casi no mejoraba, acaso solo levantaba muy poquito sus brazos y ya. Cada vez estaba peor emocionalmente, tanto que los doctores decidieron mandarla al psiquiatra., El psiquiatra solo le mando antidepresivos que por suerte no se los dimos ya que creíamos que si se los dábamos mi hermana se iba a ser dependiente de ellos para sentirse bien. Lo que mis padres decidieron fue buscar otras alternativas y la llevaron con un huesero, a partir de ahí mi hermana ya podía caminar un poquito. Ese día para mi familia y para mí fue algo muy alegre, después de eso mi papá decidió que lo mejor para mi hermana era buscar ayuda pero de un quiropráctico, así que mi papá encontró un consultorio donde manejan varios tipos de terapias entre las cuales estaba la quiropráctica. De ahí en adelante vimos que mi hermana cada vez recuperaba más sus movimientos así que ella nunca dejó de ir a sus terapias. Debido a los buenos resultados, ella le echaba muchas ganas. De igual manera mi papá y yo a veces la acompañamos hacer ejercicio en un deportivo que estaba cerca de nuestra casa, como aún no podía hacer ciertos ejercicios mi papá y yo le ayudabamos.

Mi papá era el encargado de llevar siempre a las terapias a mi hermana con el terapeuta, pero un día no pudo así que me pidió a mí que la llevara y así fue cuando llegamos pasamos las dos a su terapia. La verdad me encantó como el terapeuta hacia su trabajo, no sé pero algo en mí en ese momento me decía que tenía que aprender quiropráctica para ayudar a mi hermana y a otras personas. Fue a partir de ahí que con ayuda de mi papá encontré una escuela donde daban diplomados de quiropráctica así que decidir estudiar.  Duré estudiando aproximadamente  un año y medio Cuando yo terminé mi diplomado mi hermana ya estaba mucho mejor, ella ya hacía sus cosas solas ya no dependía tanto de nosotros más que para algunas pequeñas cosas.  Yo me dispuse a pedir trabajo en el mismo consultorio donde mi hermana recibía terapia  y por suerte enseguida me contrataron,  aparte de que con el terapeuta que estaba me metió en su escuela donde él era maestro y fue que aprendí otro tipo de terapias. Yo era la persona más feliz del mundo en primera porque mi hermana estaba mejor y porque había encontrado trabajo y lo mejor de todo es que me encantaba ser terapeuta para seguir ayudando a mi hermana y a otras personas.

A veces en este tipo de situaciones uno pierde la fé, pero créanme que el caso de mi hermana me hizo ver tantas cosas y sobre todo a cambiar como persona y ver la vida de otra manera. A veces las cosas pasan por algo, pero para hacernos mejores personas. Mi hermana Mariela en un momento decidió no seguir tomando sus pastillas que le mandó el reumatólogo y en vez de ir empeorando fue mejorando, tanto así que en la actualidad ella tiene 31 años y parece como si nunca hubiera estado enferma. Además de que ella también cambió como persona y entendió que tenía que aceptar las cosas tanto buenas y malas de la vida.

Y bueno colegas,  así fue como llegué a ser terapeuta en rehabilitación física, en la cual llevo tres años trabajando.  La verdad mi trabajo fue una de las cosas más felices que me pudo pasar en mi vida porque créanme que amo hacerlo y más que nada porque me da una enorme satisfacción poder ayudar a varias personas y lo mejor también es que la combino con la promoción de la salud, la cual me hace desempeñarse mejor como terapeuta.

 

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Rehabilitación física y promoción de la salud
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