¿Quién cargará con el costo de la epidemia de obesidad?

A lo largo de esta investigación se ha abordado lo que hay detrás de la obesidad en México. Como parte de ello se encuentra el aumento en el gasto del sector salud como resultado del aumento de la obesidad.

Las consecuencias de las reformas de corte neoliberal han llevado a que el Sistema de Salud se debilite y pronto los gastos correrán a cuenta de la población, lo que conlleva a que aumente el gasto de bolsillo[1] y derive en un gasto catastrófico[2].

 

Como se ha estado exponiendo, la obesidad se ha convertido en un problema de salud que ha pasado a ser un problema de  los estratos más altos para pasar a ser un indicador de pobreza en los países desarrollados, en donde aún coexisten graves problemas de nutrición (Mercado y Vilchis, 2013).

La OMS señala que en 2010 había 43 millones de niños de cinco años que tenían sobrepeso, de los cuales 35 millones vivían en países en vías de desarrollo y 8 millones en las naciones desarrolladas, por lo que se reafirma el hecho de que la obesidad está afectando a la población más marginal (Aguirre, 2012).

Las graves secuelas que deja el sobrepeso y la obesidad es la aparición de enfermedades no transmisibles, como la diabetes mellitus tipo 2 y la hipertensión arterial que llevan a la complicación del estado de salud de las personas (Dávila, González y Barrera, 2014)

Costos de la obesidad

Los costos de la obesidad en escolares son menores, sin embargo se incrementan gradualmente cuando se alcanzan la edad adulta.

Galindo y colaboradores (2011) estiman que al año ocurren 400 000 muertes en Estados Unidos de Norte América ocasionados por el sobrepeso y la obesidad,  por lo que el costo  en atención a la salud y costos atribuidos a la obesidad es de 117 billones de dólares.

La obesidad costó entre 82 y 98 mil millones de pesos lo que equivalió al 73% y 87% del gasto programable en salud del 2012. Considerando solo los costos atribuibles por la diabfotografía por AmarADestiempoetes.

En México el costo estimado de las enfermedades causadas por la obesidad es de 3500 millones de dólares anuales aproximadamente. El costo estimado para las enfermedades adjudicadas al sobrepeso y la obesidad ha aumentado un 61% de 2006 a 2008, al pasar de 26, 283 millones de pesos a por lo menos 42, 246 millones de pesos. Se estima que para el 2017 se alcance los 77, 919 millones. Mientras que el costo indirecto ha aumentado por la pérdida de productividad por la muerte atribuida al sobrepeso y obesidad de 9,146 millones de pesos en el 2006 a 25, 099 millones de pesos en el 2008.  El costo total del costo directo e indirecto de la obesidad fue de 35, 429 millones de pesos en el 2000, para el 2008 fue de 67, 345, en el 2017 se estima que el costo será de 150, 860 millones de pesos (ibíd. y Barrera, Rodríguez y Molina, 2013).

El costo social de las personas que padecen diabetes a causa del sobrepeso y la obesidad ha sido al perder el 3.1% de su tiempo laboral por su padecimiento. Mientras aquellos que padecen diabetes más algunas complicaciones han perdido el 4.94% (IMCO, 2015).

 

[1] El gasto de bolsillo de salud es la erogación en hospitalización, procedimiento ambulatorios y medicamentos (Laurell, 2013).

[2] Se considera un gasto de bolsillo “catastrófico” cuando supera el 40% de la capacidad de pago del hogar definida como el ingreso total del hogar menos el nivel de gasto necesario para cubrir necesidades básicas de subsistencia (Laurell, 2013).

 

A continuación se presenta un cuadro donde se muestran los costos de los tratamientos médicos de acuerdo a la edad. Se nota que el grupo de edad de 50-59 años tiene un mayor costo con $20, 243, 545, 978. En cuanto a la pérdida en ingresos por morbilidad por diabetes  se registró $3, 282, 532,906 en este rango de edad.

 

Indicadores económicos, calculadora por  El Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO)  e el año 2012.
Grupos de edad Costos de tratamiento médico Pérdidas en ingreso por mortalidad Pérdida en ingresos por morbilidad
Sólo diabetes Diabetes más varias complicaciones Diabetes más una complicación
20-29 $712,572,793 $431,836,949 $735,226,151 $948,176,556 $2,019,718,787
30-39 $6,287,688,025 $1,379,538,816 $1,931,636,924 $2,491,114,934 $5,306,344,691
40-49 $16,753,524,695 $3,523,367,315 $2,957,503,949 $3,814,113,390 $8,124,474,733
50-59 $20,243,545,978 $4,267,547,743 $3,282,532,906 $4,233,283,514 $9,017,352,509
60-69 $10,999,985,347 $411,029,732 $519,498,944 $669,966,267 $1,427,100,731
70-79 $5,582,723,591 $0 $0 $0 $0
80-89 $1,914,600,467 $0 $0 $0 $0
90-97 $5,582,723,591 $0 $0 $0 $0
Total $62,853,698,548 $10,013,320,555 $9,426,398,875 $12,156,654,660 $25,894,991,450

Fuente: Instituto Mexicano para la Competitividad A. C. (2015). Kilos de más, pesos de menos

 

 

El salario perdido diario por el número de días de ausencia por causas relacionadas con diabetes más sus complicaciones es de 44.3 días.

En cuanto a las horas laborales perdidas al año de aquellas personas que solo padecen diabetes han perdido 312, 142, 095 horas, equivalente a 143,335 trabajadores.  Los  costos pueden recaer en las empresas, para aquellos trabajadores asegurados, o directamente sobre las familias porque los empleadores les descuentan los días que faltan o dejan de recibir un ingreso en caso de que sean autoempleados (ibíd.)

Tiempo laboral perdido a causa de la diabetes por SPyO

Escenario Horas laborales perdidas al año Equivalencia en número de trabajadores % de empleos generados en 2014
Sólo diabetes 312,142,095 143,335 25%
Diabetes más varias complicaciones 402,550,720 184,851 32%

 

Diabetes más una complicación 857,476,646 393,753 68%
Fuente: Instituto Mexicano para la Competitividad A. C. (2015). Kilos de más, pesos de menos

 

 

 

A continuación se presenta un cuadro donde se muestran los costos en salud de la diabetes mellitus tipo dos y la hipertensión arterial así como sus complicaciones. Se observa un enorme aumento entre los costos. En el 2015 el diagnóstico rutinario de la diabetes mellitus tipo 2 costó $3, 691, lo que para el 2050 costará $8, 127, 253. En el caso del diagnóstico rutinario de la hipertensión arterial, en el 2015 fue de $53, 274, este costo pasará a ser de $49 550 404 en 2050 (Galindo et al., 2011).

 

 

 

Costos Entre Población Obesa en Años Seleccionados.

(Miles de Pesos)

Costa de la DM2 y sus complicaciones Costo de la HTA y sus complicaciones
Atx DM2 + DM2 + DM2 + Atx
Año Rutinaria

DM2

neuropatia nefropatia Retinopatia DM2 +

lAM

DM2 +

EVC

rutinaria

HTA

HTA +

lAM

HTA +

EVC

2015 $3 691 $30 $98 $11 $128 $41 $53 274 $21 543 $40 409
2025 $302 982 $2 475 $8 030 $883 $10531 $3 366 $4 341 043 $1 733 046 $292 764
2035 $997 840 $8 151 $26 446 $2 909 $34 684 $1 1 086 $13 749 635 $5 435 943 $10 429 363
2050 $8 127 253 $66 389 $215401 $23 69 1 $282 495 $90 293 $49 550 404 $18 531 949 $37 584 935

Fuente: Garduño, E., Morales, C. G., Silvia, Martínez, V. S., Contreras, H. I., Flores, H. S.,  Granados, G. V.,  Rodríguez, O. E. y  Muñoz, H. O. (2008). Centro de Estudios Económicos y Sociales en Salud, Hospital Infantil de México, Vol. 65, enero-febrero.

Nota                                                                                                                                                                                          

DM2: diabetes mellitus tipo 2

lAM: infarto agudo al miocardio

EVC: enfermedad vascular cerebral

HTA; hipertension arterial

  • Nota: La suma de los casos puede no coincidir con el total por el redondeo de cifras

 

 

Costos individuales

Un estudio realizado en un caso real de un sujeto que sufre diabetes y no cuenta con ningún tipo de seguridad social se ve obligado a recurrir a un seguro privado. El costo total de la diabetes y sus complicaciones serían de  $1, 976, 054 pesos (ibíd.).

“Un mexicano promedio no podría cubrir estos costos. Incluso si el enfermo siguiera trabajando después de los 65 años, acumularía un ingreso de $1, 856, 880 pesos (considerando el salario promedio anual de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo). Esta cifra apenas alcanza para cubrir el 88% del costo total que requeriría el tratamiento necesario” (ibíd., 2015 p.11).

Cabe recalcar que el 49% de la población con diabetes no está diagnosticada y el 66% no tienen acceso a los servicios de salud, de tal manera que los gastos por complicaciones del sobrepeso y obesidad correrán a cargo de las familias, por lo corren el riesgo de  sufrir un gasto de bolsillo catastrófico.

 

Costos en los niños

La población infantil que padece obesidad está aumentando, de igual manera los costos acumulados por las enfermedades causadas por la obesidad, como es la diabetes tipo 2 e hipertensión arterial.  En el siguiente cuadro se presentan  los casos totales de obesidad, diabetes tipo 2 (DM2) e hipertensión arterial (HTA) Para el 2050 el 42,5% de la población total padecerá hipertensión arterial, mientras que la prevalencia de la diabetes será de 10.6% (Galindo et al., 2011).

 

Si los costos se mantienen como se han estado mencionando aunado a las reformas de salud que se han impuesto a lo largo de la historia,  es probable que las familias sean las responsables de cubrir todos los gastos ocasionados por la obesidad, al no contar con un servicio de salud que pueda cubrir todas sus necesidades.

Cuadro
Casos Totales de Obesidad Con DM2 y HTA en años Seleccionados, en niños de México
Población con obesidad Casos acumulados de DM2 en población obesa Casos acumulados de HTA en población obesa
Año Total Niños Niñas Total Niños Niñas Total Niños Niñas
2006 1 402 767 742 917 659 849
2015 2 516 088 1 631 615 1 184 473 502 274 228 4759 2964 1796
2025 4 398 455 2 204 927 2 193 529 41 250 21 518 19 732 387 830 232 668 155 162
2035 6 300 981 2 580 496 2 735 368 135 853 68 417 67 436 1 228 397 715 969 512 428
2050 10 416 775 4 796 478 5 620 297 1 106 501 492 8 86 613 616 4 426 851 2 163 352 2 263 499

Fuente: Garduño, E., Morales, C. G., Silvia, Martínez, V. S., Contreras, H. I., Flores, H. S.,  Granados, G. V.,  Rodríguez, O. E. y  Muñoz, H. O. (2008). Una mirada desde los Servicios de Salud a la Nutrición de la niñez mexicana. lll. Carga Económica y en Salud de la Obesidad en Niños mexicanos. Proyecciones a Largo Plazo, Centro de Estudios Económicos y Sociales en Salud, Hospital Infantil de México, 65, enero-febrero.

 

De acuerdo a los  dados por la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), para el año 2020, dos terceras partes de la población mexicana tendrán sobrepeso y obesidad. Por lo que señala Dávila, González y Barrera (2014) que los proyectos y programas de salud tendrán que ser rentables y exitosos para poder frenar esta epidemia.

 

Privatización del sistema Nacional de Salud

Desde 1980 México ha sufrido varias reformas de tipo estructural en el sistema nacional de salud, con el fin de descentralizar los servicios de salud y mercantilizar la salud, la salud se comienza a ver como un bien privado (López y Blanco, 2007).

La primera reforma de salud diseñada por el Banco Mundial fue en 1993, con ella se generó una desprotección en salud y se incrementó el gasto de bolsillo, por lo que hubo un descontento social. Esto llevó a generar una segunda reforma de salud llamada “aseguramiento universal”  lo cual llevaría a que hubiera equidad para todos y evitar a las familias los gastos catastróficos.

“El panorama cambió radicalmente con las crisis sucesivas y los ajustes estructurales en los años ochenta. El creciente desempleo, el empleo precario y la depresión tajante de los salarios minaron las bases mismas de las instituciones de seguro social e hicieron crecer aceleradamente la población sin acceso a sus servicios de salud. Simultáneamente, se recortó drásticamente el gasto social incluyendo al gasto en salud” (Laurell, 2013, p.21.)

 

El Producto Interno Bruto (PIB) es un indicador que permite cuantificar el gasto que el Estado destina al sector salud. Se observa que en el periodo de 1982 a 2004 ha decrecido de 3.7% a del PIB  a 2.7% (López y Blanco, 2007)

Las familias que no cuentan con ningún servicio de salud son las que menos recursos económicos tienen y las que más recursos destinan de sus gastos de salud.

Sin embargo, los montos financieros son más importantes en unos estados que en otros y no guarda relación con el gasto per-capita ni mucho menos con las necesidades de salud de cada población. El gasto en salud de las familias a veces constituye de 1-3 salarios mínimos cuando, llegan a a ganar en el mejor de los casos de 1-2 salarios mínimos. Por lo anterior la protección financiera por parte del gobierno queda entredicha pues los gastos de bolsillo siguen en aumento así también como la inequidad y la inaccesibilidad  (Arredondo y Recaman, 2003).

 

Las reformas han comenzado a segmentar a la población, afectando a los de escasos recursos. Este sector tendrá el acceso a un paquete básico de salud y la población con ciertos ingresos podrá acceder a distintos niveles de atención médica a través de los seguros médicos privados. Este cambio fue promovido por el Programa Nacional de Salud 2000-2006. Esta reforma influyó negativamente en cuanto a la cobertura, ya que pasó de 12.9% en los años ochenta a 1.4% en los noventa (Tamez y Valle 2005).

Hasta el momento la reforma de salud ha sido un proceso que no se ha concluido. En el 2004 se introdujo un seguro médico voluntario, el Seguro Popular, creado para las personas que no cuentan con seguro social laboral, el cual ofrece un paquete de servicios llamado Catálogo Universal de Servicios de Salud (CAUSES) muy inferior a los seguros médicos de los institutos social y laboral y solo incluye un reducido número de enfermedades de alto costo (Laurell, 2013).

 

Conclusión

La firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha sido factor fundamental para llevar al país a padecer diversas crisis económicas, lo que ha desencadenado también una crisis alimentaria. Donde las grandes industrias se apoderan de la economía del país. Estas empresas trasnacionales juegan un papel importante, al aprovecharse de la inseguridad alimentaria que se ha vivido desde entonces. Con la introducción de sus diversos productos mediante sus spots que impactan  en el consumo y más aún, la tremenda accesibilidad que la   población tiene a estos alimentos. Con la inseguridad alimentaria en la que nos encontramos no hay opción más que el consumo de estos alimentos,  ya que la canasta básica está por encima del salario mínimo por lo que hace inaccesible los productos de la canasta básica.

Otro factor que se ha vuelto fundamental en el consumo de productos industrializados,  es la falta de tiempo para la preparación de platillos por las largas jornadas laborales que demandan los empleos.  Además las largas jornadas de trabajo pueden desencadenar estrés y mala calidad del sueño.

Todos estos problemas son elementales para  el desarrollo de la epidemia de  obesidad que se vive en la actualidad.

Como principal responsable de la epidemia de la obesidad es el  Estado por permitir la entrada  de empresas trasnacionales y por no regular la infinidad de sus productos,  productos altamente dañinos que ponen en riesgo nuestra salud.

Generalmente los productos ofertados por el mercado son consumidos por los sectores más pobres, por no tener acceso a los alimentos de la canasta básica. Dichos productos son consumidos porque les resuelve su problema de saciar su hambre.  Con el paso del tiempo ya no solo será el problema de la desnutrición sino también el sobrepeso y la obesidad y las enfermedades asociadas a ello, por el excesivo consumo de los alimentos altamente calóricos.

Los costos de las enfermedades asociadas a esta epidemia son muy altos.  Con las reformas de salud que se han dado a fin de mercantilizar la salud, los únicos expuestos serán de nueva cuenta aquellos que menos recursos tienen y para entonces ya no habrá seguridad social, por lo que se verán obligados a acudir al sector privado y terminarán pagando lo provocado por el Estado y por las grandes empresas transnacionales.

 

Bibliografía

  1. Aguirre, Q. J. (2012). El reto de la Obesidad Infantil en México. Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública. n. 133, 1-44.
  2. Arredondo, A. Recaman, A. (2003). El Financiamiento de la Salud en México: Algunas evidencias Para las Políticas del Sector. Hitos de Ciencias Económico Administrativas, 23, 9-16.
  3. Beltrán, G. F., Saldívar, G. A., Vázquez, N. F. y Martínez, P. G. (2014) Obesidad, Diabetes Mellitus y Pobreza. Medicina Salud y Sociedad Vol. 4 No. 2
  4. Dávila, T. J., González, I. J y Barrera, C. A. (2015). Panorama de la obesidad en México. Rev Med Inst Mex Seguro Soc., 53(2), 240-249.
  5. Galindo, G. C., Juárez, M. L., Shamah, L. T., García, G, A.,  Ávila C. A. y  Quiroz, A. M. (2011). Conocimientos en nutrición, sobrepeso u obesidad en mujeres de estratos socioeconómicos bajos de la Ciudad de México. Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, 61(4).
  6. Garduño, E., Morales, C. G., Martínez, V. S., Contreras, H. I., Flores, H. S., Granados, G. V.,  Rodríguez, O. E. y  Muñoz, O. (2008). Una mirada desde los servicios de salud a la nutrición de la niñez mexicana. III. Carga económica y en salud de la obesidad e niños mexicanos. Proyecciones a largo plazo. Centro de Estudios Económicos y Sociales en Salud, Hospital Infantil de México, Vol. 65, enero-febrero.
  7. Instituto Mexicano para la Competitividad A. C. (2015). Kilos de más, pesos de menos.
  8. Ladino, M. L., Sepúlveda, V. N. (2013). Puntos de impacto entre la problemática del siglo XXI: obesidad infantil. Revista Gastrohnup, Volumen 15(1).
  9. Laurell, C. (2013). Impacto del Seguro Popular en el sistema de salud mexicano, CLACSO, Buenos Aires.
  10. López, O. y Blanco, J. (2007). Las Vertientes Privatizadoras del Seguro Popular de Salud en México, 1.
  11. Mercado, P., Vilchis, G. (2013). La obesidad infantil en México. Alternativas en Psicología. Universidad Iberoamericana, 28, 49-57.
  12. Tamez, S. y Valle, R. (2005). Desigualdad social y reforma neoliberal en salud. Revista Mexicana de Sociología, 2, 321-356.

 

 

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Lactancia Materna y Prevención de la Obesidad

En éste artículo hablaré de la importancia que tiene la lactancia materna para la  prevención de enfermedades infecciosas y crónico degenerativas.  Presentaré cifras de cómo ha ido disminuyendo la lactancia materna y la relación que existe con el padecimiento de la obesidad en la edad adulta.

 

La leche materna es el mejor alimento para los niños por poseer grasas, proteínas, azúcares, vitaminas y minerales suficientes permitien
do que el niño tenga los nutrientes necesarios para que pueda desarrollarse óptimamente evitando infecciones y enfermedades como la desnutrición o la obesidad.   Ningún   niño necesita ingerir otro tipo de alimento,  ya que el contenido de grasa de la leche materna satisface su saciedad, además a los niños les es de fácil digestión. Se recomienda que la lactancia materna sea exclusiva hasta los seis meses. “la leche materna tienen células madre esto quiere decir que la leche tiene células que pueden ir al cerebro, al corazón, al hígado,  al páncreas o convertirlas en células especializadas del niño” (Gonzales en  UNICEF, 2015 p.3).

 

Resultado de imagen para lactancia maternaA lo largo del tiempo el amamantamiento ha ido a la baja por diversas circunstancias, entre ellas se encuentra la introducción de  fórmulas industrializadas por parte del mercado. A partir de 1940 y 1950 cuando se implementaron las primeras fórmulas para sustituir a la lactancia materna, desde  ese momento la lactancia materna presentó un descenso. (Dirección General de Alimentación y Desarrollo Comunitario. Dirección de Atención Alimentaria s/f).

La agresiva promoción fue dirigida hacia los médicos y maternidades, además  muchos hospitales implementaron el uso del biberón bajo el discurso de progreso “moderno” (Orozco, 2013). Nestlé fue la empresa que comenzó con campañas para promover el uso de fórmulas, entregando a los estudiantes y médicos información falsa con muestras gratis de fórmulas infantiles, por lo que llevo a madres pensar que los médicos apoyaban la lactancia artificial (Werner et al., 2000).

Hasta entonces el bombardeo de los medios de comunicación han promovido el uso de fórmulas industriales aunado a la poca aceptación de que la mujer lacte en la vía pública  (Aguilar y Fernández, 2007).

 

Reportes de las Naciones Unidas estiman que hay 1,5 millones de muertes infantiles cada año derivado de la alimentación de los bebés con biberón en los países en desarrollo. Estas muertes se deben a que las fórmulas que se dan en biberón podrían estar contaminado por agua que no es potable (ibíd.)

Otra coyuntura es la introducción de  las mujeres al mundo laboral ya que sólo 1 de cada 10 mujeres que trabajan
puede amamantar a su bebé, el resto utiliza fórmulas, lo que les dificulta realizar esta práctica debido a las largas horas en que la madre permanece ausente  por sus jornadas laborales. Aunado a esto está la falta de políticas que permitan realizar la lactancia materna exclusiva durante los seis meses como es recomendado. Dada esta situación México es el segundo país del mundo en donde cada vez menos mujeres amamantan a sus hijos y solo dos de cada diez de sus hijos son alimentados con leche materna exclusiva, lo que coloca a México por debajo del promedio mundial (Vega 2014).

La ENSANUT 2012 reporta otras razones por las que la mujeres nunca amamantaron a sus bebés: tuvieron la sensación de no tener leche (37.4 %), enfermedad de la madre (13.7 %) o que el hijo no quiso su pecho (11.4 %).

La misma encuesta observó que cada año nacen 2.4 millones de niños de los cuales solo 1 de cada 7 sólo disfruta de los beneficios de la lactancia materna. Por lo que el porcentaje de la lactancia exclusiva descendió de 22.3 % en el 2006 y 14.5 % para el 2012. En el medio rural se notó una descendencia mayor, de 36.9 % a 18.5 % respectivamente (gráfico 1). Lo que en este medio  podría ocasionar enfermedades infecciosas y respiratorias y el abandono de la lactancia podría aumentar los riesgos de padecer sobrepeso (ibíd.).

 

A continuación se muestran los indicadores de la lactancia materna

Cuadro 1

Indicadores de Lactancia Materna y Alimentación Complementaria Para el niño Pequeño por Características Socioeconómicas y Demográficas. México, 2012

Mediana de la duración de la lactancia Alguna vez ha amamantado

< 24

meses (%)

Lactancia materna

exclusiva

<6

meses (%)

Lactancia materna

predominante < 6

meses (%)

Lactancia materna

continua al año de edad

(12-15 meses) (%)

Región Norte 4.5 90.8 10.6 17.1 31.0
Centro 5.0 94.3 15.7 26.3 29.1
Ciudad de México 6.7 94.5 14.9 24.6 37.1
Sur 10.9 94.6 15.5 29.0 43.4
Área

Urbana

4.9 93.5 12.7 22.7 31.1
Rural 10.8 94.4 18.5 30.6 47.7
Etnicidad indígena 18.6 95.4 27.5 39.3 70.9
No indígena 8.6 93.6 13.4 23.9 32.1
Nivel socioeconómico
Bajo 11.0 95.0 16.6 33.6 50.3
Medio 6.6 93.0 12.9 22.1 31.5
Alto 4.5 93.1 13.7 18.8 24.0
Madre empleada
Si 4.6 92.6 10.8 21.3 28.2
No 9.0 94.1 15.6 26.4 40.5
Edad de la madre (años)
<19 8.7 91.8 14.1 20.7 33.0
19 a 25 6.9 94.9 13.3 22.2 36.5
25 a 35 9.0 94.7 15.9 28.5 43.1
>35 8.7 89.4 13.5 27.1

Fuente: Gonzáles, de C. T., Escobar, Z. L., Gonzáles, C. L. y Rivera, D. J. (2013). Prácticas de alimentación infantil y deterioro de la lactancia materna en México, Salud Pública, 55(2), 170-179.

 

De acuerdo a la tabla anterior muestra que en la región norte del país el 10.6 % han utilizado la lactancia materna exclusiva, en comparación con la Ciudad de México con el 14.9 %, la zona Sur con el 15.5 %, la área urbana 12.7 %, y la zona rural con el 18.5 %. Podemos notar que la zona rural es quien mayormente ha empleado la lactancia materna exclusiva. Se puede inferir que se debe a que esta zona aún no está tan bombardeada con la publicidad de las formulas. Por otro lado es notable y grave que aún en la mejor zona el panorama es muy malo.

De acuerdo al nivel socioeconómico se obtuvo que el nivel bajo emplea la lactancia materna en un 16.6 %, el nivel medio 12.2 % y el nivel alto solo el 13.7 %. De estos grupos se hace notar que quien tienen un mayor porcentaje en el uso de lactancia materna exclusiva antes de los seis meses es el nivel socioeconómico bajo. En cuanto al empleo se obtuvo que aquellas mujeres que trabajan solo amamantan a sus niños el 10.8 % comparado con el  15.6 % de las mujeres que no trabajan.

La lactancia materna ha ido a la baja y uno de los principales motivos es la introducción de  fórmulas industrializadas, lo que ha llevado a que con el tiempo los niños puedan sufrir obesidad debido al alto contenido de azúcares  de las fórmulas ya que se acostumbran al sabor de los azucares. Este es un problema grave del cuál la industria alimentaria es en buena parte la causante y a la fecha no se ha hecho responsable de revertir el efecto de sus campañas.

La leche materna presenta hormonas que influyen en el metabolismo y el desarrollo corporal, entre ellas esta la leptina, la grelina, la adiponectina, la reisistina y la obestatina. La leptina juega un papel importante en la regulación de la ingesta y regulación de la energía, activa las señales de hambre y los niveles de saciedad. Los niños que fueron amamantados presentan mayores concentraciones de leptina (Aguilar et al., 2015), y por lo tanto se puede inferir que tienen una mejor regulación de la ingesta lo que los protege contra el consumo excesivo de alimentos que conduce a la obesidad.

Los promotores de salud tenemos una enorme tarea para promover la lactancia materna y contribuir al desarrollo de una cultura crítica que permita revelar, no solo los beneficios de la leche materna sino los riesgos de las fórmulas lácteas y la responsabilidad de las compañías que las fabrican y promueven.

 

 

Bibliografía

Aguilar, P. M. y Fernández, O. M. (2007). Lactancia materna exclusiva, Facultad de Medicina, UNAM, 50(4), 174-178.

Aguilar, J. M., Sánchez, A. M., Madrid, N., Mur, N., Expósito, M. y Hermoso, E. (2015). Nutrición Hospitalaria, 31(2).

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Gonzáles, de C. T., Escobar, Z. L., Gonzáles, C. L. y Rivera, D. J. (2013). Prácticas de alimentación infantil y deterioro de la lactancia materna en México, Salud Pública, 55(2), 170-179.

Orozco, S. R. (2013). Aportes a Nuestra Tradición Culinaria a la Nutrición Moderna, La Jornada del campo, 65.

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Werner, D., Sanders, D., Weston, J., Babb, S. y Rodríguez Bill. (2000). Cuestionando la Solución: Las Políticas de Atención Primaria de Salud y Supervivencia Infantil.


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Lactancia Materna y Prevención de la Obesidad
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La alteración de los ciclos circadianos causa de obesidad

Las sociedades de hoy en día dedican menos tiempo a las horas de sueño por lo que esto podría ser un factor fundamental para sufrir obesidad.

De acuerdo a Cárdenas, Hernández (2012) y Escobar et al. (2013)  el sueño es una necesidad humana básica. Se trata de un proceso biológico fundamental común a todas las personas. El sueño es vital no solo para mantener una funcionalidad psicológica óptima, sino también la funcionalidad fisiológica de importantes sistemas como el neurológico, endocrino, metabólico, inmune y cardiovascular. Por lo que es fundamental para el estado de salud de cada persona.

El cuerpo humano utiliza un ritmo biológico llamado ciclo circadiano que regula el proceso de vigilia y sueño en un periodo de 24 horas, el cual está sincronizado con los entornos de luz-obscuridad (ídem y Sederi, Escobar y Salgado, 2013). En donde la vigilia está predominada por la actividad física, desgaste energético y consumo de alimentos agua, mientras durante el sueño se ahorra y almacena energía, se reducen los proceso digestivos, se llevan a cabo los procesos de reparación celular, descanso y de organización de memoria (ibídem).  Ciertas hormonas son secretadas de acuerdo al ritmo biológico. Tal es el caso de la hormona de la melatonina secretada durante la noche que induce el sueño y es encargada de la reparación celular. También se secreta la hormona del crecimiento, encargada de sintetizar proteínas (ibíd.). La  somatropina (STH), presenta su pico de secreción a la ½ hora de adormecimiento, el de la prolactina aparece a los 40 minutos después de la STH. La hormona tiroidea (TSH) y el cortisol desaparecen al comienzo del sueño. La insulina, leptina y grelina se dan en las fases de REM (ibíd.).  

Durante el sueño existen dos estadios, el primero llamado NREM (sin movimientos oculares rápidos) y REM (movimientos oculares rápidos). Cada ciclo consta de una sucesión de sueño NREM más REM con una duración de 90 a 120 minutos. Estos estadios constan de 5 fases los cuales se describen a continuación:

Fase 1. Esta fase es la del sueño ligero, dura de 30 segundos a 7 minutos. Los ojos se mueven más lentamente y las frecuencias cardiacas, respiratorias descienden ligeramente. Constituye entre el 5-10% del sueño nocturno completo.

Fase 2. El sueño es ligero, tiene una duración aproximada de 10-15 minutos. Constituye el 44-45% del sueño total.

Fase 3 y 4. Estas fases son las más profundas del sueño, suponen el 15-20% del tiempo total del sueño. Esta fase se describe como N3. La fase se caracteriza por la aparición de ondas delta preparando un sueño lento y profundo. En la fase 4 aparecen ondas más lentas y más largas de tipo delta. Se presenta un sueño más profundo.

Durante el sueño de ondas lentas de secreta la hormona del crecimiento para que el cuerpo se reponga de su desgaste diario, por lo que si la interrupción del sueño se produce durante la fase 3 y 4 del sueño NREM causa fatiga, aumento de la sensación de malestar.

Fase 5. Conocida como REM o MOR (movimiento ocular rápido), ocupa de un 20-25% del sueño total. Esta fase aparece generalmente a los 90 minutos después de las fases anteriores y se caracteriza por la producción de ácido ribonucleico (RNA) ligado a la memoria por lo que la interrupción de esta fase está ligada con problemas de concentración, el estado de ánimo y depresión.

La calidad y el tiempo de sueño que dedique cada individuo se ve influenciado por el tipo de actividades que desempeñe y por el medio en el que se encuentra. En la actualidad los individuos dedican menos tiempo a dormir. Un estudio realizado en los Estados Unidos observó que en 1960 el 15% de los jóvenes dormía menos de 7 horas, por lo que en los últimos años la cifra aumentó a 37.1%.

Hay una gran relación entre la falta de sueño y el aumento de la obesidad. “el sueño juega un papel primordial en la sincronización de la programación de acción de las hormonas. Se ha demostrado que los ritmos hormonales vigilia-sueño son prácticamente irrompibles y que cada hormona tiene un patrón circadiano específico, en el que concierne a su funcionamiento” (ibídem, pp.16)

 

 

La forma de vida que hoy se lleva es fundamental, ya que una mala calidad y cantidad del sueño podría desencadenar una alteración metabólica lo que pudiese contribuir a padecer sobrepeso u obesidad (ídem.). Durante la noche hay un estímulo para motivar la ingestión nocturna de alimentos altamente calóricos. La cantidad de ingesta de alimentos ingerida durante la noche representa el 65% del total del día (ibíd.). De acuerdo a un estudio reportó que el sueño reducido está asociado con las alteraciones metabólicas entre ellas la insulina alta. Otro estudio realizado en jóvenes se manipuló la cantidad total de sueño, después de la noche los jóvenes reportaron sensación de hambre y deseo aumentado por ingerir alimentos ricos en carbohidratos (ibídem). La falta de sueño afecta a la grelina y leptina, dormir menos de seis horas resulta que los niveles de leptina son más bajos y niveles más altos de grelina en el plasma sanguíneo. Esto puede dar señales de que el cuerpo necesite energía e ingiera alimentos (ibíd.).

Las  alteraciones de los ciclos circadianos se debe al ritmo de vida que se vive hoy en dia. Trabajos con jornadas laborales muy largas aunado al tiempo de traslado. Llevando a que la calidad y cantidad de sueño sea inadecuado desencadenando graves problemas en nuestro organismo, entre ellas las alteraciones drásticas que sufre el metabolismo lo que puede ocasionar problemas de salud como lo es el sobrepeso y la obesidad.

 

 

 

 

 

Bliografía

  1. Cárdenas, M. V., y Hernández, G. R. (2012). El Rol del Sueño como Riesgo de Obesidad. Desarrollo Científico Enfermería, (20)1, 14-18.
  2. Escobar, C., González, E., Velasco, M., Salgado, R., y Angeles, M. (2013). La mala calidad de sueño es factor promotor de obesidad. Revista Mexicana de Trastornos Alimentarios, 4, 133-142.
  3. Saderi, N., Escobar, C. y Salgado, R. (2013). La alteración de los ritmos biológicos causa enfermedades metabólicas y obesidad. Revista de neurología, 57(2), 71-78.
  4. Regalado, C.,  López, M. y Juárez, E. (2012). La hormona del Crecimiento en el Sistema Nervioso Central. Rev Med UV, Volumen Especial.
  5. Segura, S.  Jiménez, J. y de Escobar, G. (2009). Enfermedades frecuentes de tiroides en la infancia. Revista Pediatría de Atención Primaria, 11(16).
  6. Villalobos, G. (2003). Glucocorticoides. Centro Nacional de Información de Medicamentos, Universidad de Costa Rica.
  7. Rodríguez, G. (2003). Insulinoterapia. Rev Med Hered, 14(3).
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Inseguridad Alimentaria

En este artículo se abordará el tema de la inseguridad alimentaria y la relación con la obesidad.

Como mencioné en mi artículo anterior, el impacto que tuvo el TLCAN en la producción de alimentos en México no fue el anunciado. Por ejemplo fue afectada drásticamente la exportación de frutas y hortalizas: ya que en 1993 se exportaban 6.56% y para el 2005 solo fue el 4.08%. Como lo ilustra este dato la competitividad en el sector hortícola presentó una baja en el mercado internacional (Ruiz y Dolores, 2008). Al parecer los propósitos del TLCAN no se lograron del todo, pues de acuerdo a cifras reportadas la pobreza fue aumentando, pues para 1984 había 11 millones de pobres (16 % de la población) mientras que para el 2002 llegaron a 54 millones (54 % de la población) de los cuales cerca de 20 millones son indigentes. Cabe mencionar que en estos últimos años, el costo de la canasta familiar aumentó en 506 % mientras los salarios sólo subieron un 135 % (Torres, 2006). Esto quiere decir que las familias con menores recursos económicos vieron seriamente afectada su capacidad de satisfacer sus necesidades nutricias y bien, se encontraron (y se encuentran) en una situación de inseguridad alimentaria y por tanto la prevalencia de subalimentación (disponibilidad de energía alimentaria no adecuada para cubrir las necesidades mínimas de un estilo de vida aceptable) ha ido en aumento.  De acuerdo a los datos obtenidos  por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el 2013 hubo más de 840  millones de personas en el mundo  que sufrían subalimentación y más de la cuarta parte de la población tenía un acceso deficiente a la alimentación. México se encontró por debajo del 5% (Fernández, 2014)

La FAO (1996) define como seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias a fin de llevar una vida activa y sana. En el mismo sentido define inseguridad alimentaria como la disponibilidad limitada o incierta de adquirir alimentos nutricionalmente adecuados e inocuos. Según Shamah, Mundo y Rivera (2014) “la pérdida de la seguridad alimentaria se da a partir de que los países en vías de desarrollo se han enfrentado a crisis económicas prolongadas”.

Para definir la inseguridad alimentaria en México, es necesario partir de los cuatro elementos que lo componen: disponibilidad, acceso, uso de los alimentos y estabilidad de la oferta. De acuerdo a lo anterior, se observa que no existe  seguridad alimentaria en el país, pues el número total de kilocalorías que se consumen son 3 145, mientras que las recomendaciones de la FAO son de 2 362 kilocalorías (ibíd.). Conforme a lo que señala la FAO, nos damos cuenta que se consumen muchas más calorías de lo requerido, pero debemos reiterar que esas calorías no son aportadas por alimentos “saludables”, sino que provienen de alimentos industrializados que son altamente calóricos. Esto es una consecuencia de la inseguridad alimentaria que existe en nuestro país, pues la mayor parte de la población no cuenta con los recursos suficientes para poder llevar a cabo una dieta rica en fibra y proteína.

La pobreza alimentaria ha ido aumentado, para el 2006 era del 13.8% por lo que para el 2010 se presentó un aumento significativo ya que las cifras presentaban el 18.2%. Para el 2012 el 22.2% de los hogares tuvo que disminuir la calidad y cantidad de su alimentación y más de la cuarta parte de los mexicanos tiene acceso deficiente a la alimentación debido a que sus ingresos económicos estaban por debajo del precio de la canasta básica. .Para hacerle frente a la inseguridad alimentaria se llevaron a cabo cambios políticos. Uno de ellos fue la reforma constitucional del artículo 4 y 27, para reconocer a la alimentación como un derecho fundamental de todos los mexicanos. Por otro lado, se encuentra el programa “de la Cruzada Nacional contra el Hambre”, conocido actualmente como el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, el Programa Nacional México sin Hambre (Ibíd.).

 

 

De acuerdo a la ENSANUT 2012, 7 de cada 10 hogares presenta algún grado de inseguridad alimentaria y 1 de cada 3 presenta inseguridad alimentaria en su forma moderada o severa,  como consecuencia trae consigo el  padecimiento del sobrepeso y obesidad de los niños que viven en estos hogares, pues 1 de cada 5 la presenta (ibíd.).

La mayoría de los hogares consumen alimentos industrializados debido a que son conseguidos a  un menor costo, esto ha sido a causa del aumento en el precio de los alimentos nutricionales en mercados locales e internacionales. Para poder satisfacer sus necesidades calóricas las poblaciones que no cuentan con suficientes recursos económicos recurren a la ingesta de alimentos procesados, ya que al ser más accesibles pueden cubrir sus necesidades alimenticias, pero no nutricias (Ibíd.). En contraste, con lo anterior, se propone el gráfico llamado el plato del bien comer, donde muestra todos los grupos de alimentos que deberían de ser consumidos con mayor, regular y poca frecuencia. Por lo que su diseño está encaminado a dirigir a la población a que lleven una alimentación balanceada y saludable, sin tomar en cuenta los múltiples factores que se han venido mencionando a lo largo del documento.

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Un estudio realizado en dos escuelas públicas de la delegación Tláhuac del Distrito Federal, demostró que la prevalencia de la obesidad infantil va en aumento en población de escasos recursos (Castañeda, Molina y Ortiz, 2010). Este tipo de hogares es la que menos acceso tiene a los alimentos que señala la canasta básica, entonces es cuando se habla de que sufren inseguridad alimentaria, esto quiere decir que tienen muy poco o nulo acceso a alimentos como son los cereales integrales, frutas y verduras, lácteos y productos de origen animal por lo que su único acceso es la comida industrializada. Otro estudio realizado en hogares mexicanos señala que poco más de la mitad de estos hogares presentan algún grado de inseguridad alimentaria (50%). En 7.5% de estos casos, el jefe de familia es indígena y en casi de la mitad de los hogares el jefe de familia solo contaba con escolaridad básica (47.4%). Los hogares con mayor inseguridad alimentaria son dirigidos por mujeres, con una persona de lengua indígena o con personas de baja escolaridad, Donde el ingreso familiar se encontraba más bajo fue en familias semirurales o rurales. Este grupo de población tiene mayor disponibilidad en alimentos como el maíz, el trigo, huevo y azúcares. Por otro lado el mismo estudio demostró que los hogares que viven con niños tienden a padecer mayor inseguridad alimentaria que aquellos hogares donde no hay niños (Valencia y Ortiz, 2014).

Cuadro I
DISPONIBILIDAD DE ALIMENTOS DE ACUERDO CON NIVEL DE INSEGURIDAD ALIMENTARIA EN HOGARES MEXICANOS, 2010
Seguridad alimentaria

(SA)

M±

Inseguridad alimentaria leve

(IA-L)

M±

Inseguridad alimentaria moderada

(IA-M)

M±

Inseguridad alimentaria severa

(IA-S)

M±

Producto de maíz 182.8 232.5 228.3 245.0
Producto de trigo 64.3 58.4 59.1 54.9
Arroz 12.6 13.8 15.0 15.1
Tubérculos 24.8 25.1 23.0 22.3
Frutas frescas 109.0 74.4 62.0 51.1
Verduras frescas 147.6 146.4 136.1 115.9
Verduras procesadas 45 3.8 3.9 3.3
Leguminosas 25.0 31.6 35.6 38.6
Carnes frescas magras 25.4 19.3 15.5 14.0
Carnes procesadas 21.3 19.0 17.0 16.2
Pollo magro 20.6 16.8 13.7 11.4
Otras carnes 0.2 0.2 0.1 0.1
Pescados y mariscos 8.1 6.0 5.1 4.7
Leche 165.0 119.8 110.8 101.4
Quesos 13.6 11.8 10.1 7.6
Huevo 37.9 41.6 47.2 46.1
Grasas animales 5.0 4.8 4.8 3.8
Aceites vegetales 17.7 19.5 19.2 19.6
Frituras 2.0 1.5 1.1 1.1
Antojitos y comida rápida 53.5 42.5 38.3 33.0
Bebidas azucaradas 191.3 156.7 134.1 129.1
Azúcares 16.9 21.3 21.3 24.0
Postres 3.9 2.7 2.1 1.4
Bebidas alcohólicas 14.5 6.3 8.6 12.0

Fuente: Valencia, V. R. Ortiz, H. R. (2014). Disponibilidad de alimentos en los hogares mexicanos de acuerdo con el grado de inseguridad alimentaria. Salud pública de México / vol. 56, no. 2.

Nota: ±Media de gramos o mililitros al día por adulto equivalente.

 

De acuerdo al cuadro II, se observa la disponibilidad de los alimentos en los hogares de acuerdo al grado de inseguridad que cada grupo presenta, en donde el consumo de algunos alimentos como pollo, carne, carne magra, pescado y mariscos, frutas frescas, verduras frescas y leche son consumidos mayormente por aquellos que no sufren inseguridad alimentaria que los que si sufren algún grado de inseguridad. Mientras los que sufren inseguridad alimentaria severa tienen mayor acceso a productos de maíz y trigo, pero tienen un menor acceso a carnes frescas magras, pollo magro y pescados y mariscos (Ibíd.).

Por otro lado la Academia Americana de Pediatría, sugiere que los niños consuman cinco porciones de frutas y verduras al día, lo que podría ayudar a la prevención de la obesidad (Ladino y Sepúlveda, 2013). Dadas las circunstancias que se viven en el país y lo que vengo relatando  sabemos que esto es sumamente difícil y quizá eso explique en parte que en los últimos diez años ha habido un aumento dramático del sobrepeso y obesidad en este sector. Las encuestas nacionales de salud (1999-2006) demuestran que el sobrepeso y la obesidad de niños de entre 5 y 11 años aumentaron casi un 40%. La última encuesta nacional de salud reveló que en el país el 26% de los niños en edad escolar presentan sobrepeso (Mercado y Vilchis, 2013).

Alrededor del 20 y 30% de los niños en edad escolar tienen sobrepeso y obesidad, lo que lleva a México a situarse en ser el segundo país que le aqueja esta problemática. De acuerdo a los datos, las tasas del sobrepeso y obesidad van en aumento en aquellos países que se encuentran en vías de desarrollo, afectando principalmente a los grupos que tienen pocos recursos, siendo la principal causa de ello, la mala nutrición (Méndez et al., 2002).

De acuerdo a los datos reportados en la Encuesta Nacional de Nutrición (ENSANUT) 2006,  se encontró que la prevalencia de la obesidad infantil en niños aumentó (77%), mientras que en las niñas fue de (47%). La misma encuesta reportó que 26% de los niños y niñas de entre 5 y 11 años (4.15 millones de infantes) tenían prevalencia de sobrepeso y obesidad, de manera que afectaba mayormente a las niñas con 26.8% que a los niños con 25.9% (Castañeda, Molina y Ortiz, 2010). Con la magnitud de estas cifras nos damos cuenta que las medidas preventivas que ha lanzado el Estado -centradas principalmente en corregir los estilos de vida de las personas- no han sido suficientes.

En conclusión, las familias que viven con inseguridad alimentaria tienden a padecer sobrepeso y obesidad ya que no tienen acceso a los alimentos de la canasta básica y los únicos alimentos que pueden consumir debido a su situación económica son los productos industrializados, ya que estos son alimentos con un buen sabor y sobre todo son baratos y les satisface su hambre.

 

Bibliografía

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Largas jornadas laborales que impactan en la problemática de la obesidad infantil

De acuerdo a mi artículo anterior inseguridad alimentaria vimos como las familias que viven con inseguridad alimentaria tienden a padecer sobrepeso y obesidad ya que no tienen acceso a los alimentos de la canasta básica y los únicos alimentos que pueden consumir debido a su situación económica y a la falta de tiempo para la preparación de comida nutritiva, son los productos industrializados, ya que estos son alimentos con un buen sabor y sobre todo son baratos y les satisface su hambre.

Con la llegada de la revolución industrial surgieron cambios drásticos para la humanidad, esto fue, la explotación de la llamada clase trabajadora. Los obreros trabajaban por largas horas y no suficiente con ello, la mano de obra era mal pagada. Las contrataciones eran por corta duración y las indemnizaciones por despido eran reducidas y por si fuera poco, no había derecho a huelga. Fue hasta 1931, donde México establece en sus leyes mexicanas del trabajo en los artículos 32 fracción VII, artículo 5 fracción III y artículo 59 que establecen, prohibición de jornadas laborales inhumanas así también como la posibilidad para el trabajador y el patrón de fijar la duración y horas de trabajo (Lastra, 1997). Con ello llegó la reducción de la jornada laboral de 8 horas, que se mantienen hasta la actualidad. Pero debemos destacar que en la Ciudad de México, así como muchas zonas metropolitanas de nuestro país, estas jornadas se extienden debido a los largos trayectos que se tienen que recorrer durante  los traslados del trabajo al hogar y viceversa. Por lo anterior son comunes las jornadas de 10 u 11 horas.

Con la entrada de la revolución industrial hubo una mayor disponibilidad a muchos alimentos. Con la evolución de la producción se ha ido perdiendo gradualmente el proceso de alimentación, su origen real, sus procedimientos, su almacenamiento y su transporte. Tal como lo dice Contreras

“esa revolución industrial, junto con la especialización y los rendimientos crecientes de la producción agrícola y el desarrollo hipertrófico de las ciudades, ha contribuido a crear una modernidad alimentaria que ha trastocado la relación del individuo con su alimentación. La evolución de los modos de vida, sobre todo la generalización del salario, supuso una regresión del autoconsumo y una demanda creciente de productos listos para comer “.

Las largas jornadas de trabajo, un salario muy bajo, la falta de empleo formal y las condiciones en las que se laboraban no eran las más favorables para la alimentación de los trabajadores. Hoy en día la situación se encuentra de la misma manera.

A la falta de empleos formales, el trabajo informal ha ido ganando terreno y con el paso del tiempo se sigue destacando mayormente que el trabajo formal. Las condiciones en las que se encuentran tampoco son las más favorables destacando como factor fundamental la falta de seguridad social.

Resultado de imagen para largas jornadas laboralesSin duda, hoy en día, la mayor parte de la población trabaja más de estas 8 horas debido al bajo salario que se tiene. Es por ello, que con el fin de poder satisfacer parte de sus necesidades, en ocasiones se tiene más de un trabajo o en efecto las jornadas laborales son más largas.

Al encontrarnos en las mismas condiciones socioeconómicas, en donde la canasta básica está por encima del salario mínimo, llevando a que no se pueda tener acceso a alimentos de la canasta básica y por tanto no poder satisfacer las necesidades nutricionales adecuadas, por lo que la única opción que se tienen es el consumo de comida rápida o industrializada, pues al compararla con los alimentos que aportan nutrientes, nos damos cuenta que es mucho más económica. Es por eso que el consumo de los alimentos industrializados es mucho mayor, presentándose una transición alimentaria, donde se muestran cambios drásticos en la dieta mexicana.

Otra elemento que contribuyó a la transición alimentaria fue la urbanización, la cual llegó en medio de la pobreza. Esto trajo que las jornadas laborales sean más largas, lo que provocó que ya no hubiese tiempo para poder cocinar o hacer otro tipo de actividades, así que, la mejor opción es el consumo de alimentos industrializados, desencadenando un problema de salud (ibíd. 2012). Anteriormente, el país se encontraba con mayor número de población que vivía en zonas rurales, alrededor del 75 al 80%  y la urbana era solo del 20% al 25%, por lo que el proceso de urbanización llevó a que los habitantes se vieran sumergidos en vidas aceleradas. (Fausto et al, 2006). Esto implica que la mayor parte de la población se encuentra en condiciones laborales desfavorables y que su alimentación no sea  adecuada por los largos traslados aunados a la falta de tiempo para poder preparar un desayuno o comida nutritiva, teniendo como única opción el consumo de los alimentos rápidos.

Otro factor
que hay es la inserción de la mujer en el área laboral, en consecuencia trajo que ya no haya tiempo para la preparación de alimentos, ya que históricamente el estereotipo predominante de género en nuestra cultura le asigna a la mujer ese papel.

Con el proceso de la industrialización, la urbanización acelerada y la mala economía, llevó a que las jornadas laborales cada vez sean más largas y estén rodeadas de malas condiciones. Así mismo la inserción de la mujer en el campo laboral trajo consigo la falta de tiempo para la preparación de alimentos, dejando por lo que los únicos alimentos accesibles son los industrializados contribuyendo con ello un grave problema de salud pública, la obesidad infantil. Esto impacta directamente a los niños. Ya que la madre históricamente ha adoptado el papel de ser la responsable en la preparación de la comida, pero al no tener tiempo suficiente la única alternativa es recurrir a la comida rápida.

 

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El Tratado del Libre Comercio de América del Norte y la epidemia de obesidad en México

En éste artículo abordaré el posible impacto que ha tenido el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en la epidemia de obesidad en México

 

En los años ochenta México se encontraba en un momento difícil, pues vivía una situación económica complicada debido a la caída del peso, por lo que se vio obligado a realizar una serie de reformas que ayudarían a combatir este problema económico. Para 1982 la política agrícola mexicana se vio afectada por la reducción de recursos públicos (Santos, 2014).

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Caelos Maruri, fotógrafo

Ante el inicio de las reformas y ante la recesión económica que atravesaba el país,  en 1983, México realiza cortes en el gasto público, por lo que se ven afectados diversos programas sociales que estaban subsidiados, pues estos fueron eliminados y otros fueron reestructurados. Uno de los programas creados para reducir significativamente los subsidios relacionados a la alimentación y la producción de alimentos, fue el Programa Nacional de Alimentación (PRONAL) (Barquera, Rivera y Gasca, 2001).

En 1986, como parte de las reformas pactadas, se lleva a cabo el acuerdo multilateral entre Estados Unidos y México sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT). El Estado apostó por abrirle las puertas al mercado de Estados Unidos, ya que con ello eliminaría todo tipo de restricción y regulación a las corporaciones agroalimentarias transnacionales (Santos, 2014). Las reformas de corte estructural fueron negociadas por organismos internacionales. Esto llevó a encaminarnos hacia la liberalización de los mercados abriendo paso a la inversión privada. Con lo anterior el Estado jugó un nuevo papel frente a las actividades económicas integrándose a la economía mundial (Torres, 2006). Ante esto la producción agrícola mexicana disminuyó (ibid). Esto es relevante ya que impactó desfavorablemente en la oferta de alimentos locales para los mexicanos y favoreció las condiciones para la importación de alimentos producidos industrialmente.

En 1990 se da paso a la firma del TLCAN bajo el mandato de Carlos Salinas de Gortari.

El gobierno mexicano ve en TLCAN la oportunidad y estrategia para “modernizar la economía”, favorecer la entrada de capitales productivas y de inversión, promover la reestructuración productiva del país hacia las áreas “competitivas” y desarrollar el sector exportador (et al, pp 116.)

Con ello se hicieron cambios en el artículo 27 constitucional, dirigiéndose a la privatización de los ejidos y permitiendo la inversión extranjera en la actividad agropecuaria por medio de sociedades mercantiles. De tal modo, la constitución se adapta al TLCAN y no al contrario como tenía que haber sucedido (Arellanes, 2014). Los fines de este tratado eran, según sus proponentes,  fortalecer la economía mexicana y de igual manera dar paso al incremento de exportaciones. Pero evidentemente no sucedió de esa manera, pues a partir de ello se dieron una serie de reformas estructurales que acabarían por debilitar el área agropecuaria y por ende las exportaciones. El TLCAN sólo responde a los intereses de Estados Unidos, por lo que hay mayor ganancia para este país al abrirle las puertas a las empresas transnacionales sin cuota alguna. Grandes estragos trajo consigo, al provocar un estancamiento productivo y así mismo la desaparición de medianas y pequeñas empresas, dejando a los mexicanos en condiciones desfavorables. De modo que el salario se ve drásticamente afectado al igual que el empleo formal, por lo que la población mayormente afectada fue la que menos recursos tiene (ibid).  Este aspecto también contribuyó a la disminución del poder adquisitivo de millones de mexicanos y a su dieta.

En 1994, nuevamente se presenta una devaluación, por lo que hay otro corte al gasto público,  de tal forma surgen nuevos programas sociales. Tal es el caso del  programa llamado “solidaridad”  dirigido a los tres rubros más importantes: la salud, educación y a la mejora de servicios públicos de las comunidades. Su objetivo principal, según el gobierno era elevar la salud de la población  rural, urbana e indígena con índices de alta marginación. Así mismo desaparece el programa “CONASUPO” organismo paraestatal. (ibid).

A finales de la década, las actividades productivas iban a la baja y la situación se tornaba devastadora, ya que las políticas sociales agropecuarias no favorecieron  a los pequeños productores rurales, sino más bien a los grandes empresas (ibid & Calberg y Rude, 2004). En cuanto a la pobreza,  el problema era más grave, La firma del TLCAN fue uno de los procesos de globalización e integración a nivel mundial. Esto  traería grandes ganancias para los americanos, mientras que para los productores mexicanos, sus ganancias se verían afectadas (ibid).

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Carlos Maruri , fotógrafo

Cuando el proceso de la globalización se dio en América Latina, se vio lleno de rezagos que ha ido arrastrando a lo largo del tiempo. Con este proceso se dio paso a la globalización en México y con ello generando grandes desigualdades sociales y al enriquecimiento de solo una parte de la población (Mota, 2002).

De acuerdo con Vargas y Bourges, (2012) desde 1938 se ha llevado a cabo el proceso de la globalización y este continúa hasta la actualidad, de manera que se ha intensificado el comercio internacional  con la aparición de grandes industrias transnacionales de alimentos en todo el país. A principios del siglo XX, Estados Unidos introdujo el almidón y aceites comestibles donde claramente se ve afectada la alimentación pues la introducción de estos alimentos inducen a la aparición del sobrepeso y la obesidad. Dada esta situación se lleva a cabo un mestizaje culinario y con ello poco a poco la pérdida de  la cultura original. Fausto et al (2006) mencionan que los los procesos de industrialización acelerados han llevado a modificar los patrones alimentarios del país.

Con la entrada del TLCAN y el impacto de la globalización (avances tecnológicos, influencia de medios de comunicación de masas y marketing de alimentos). (Pedraza, 2012) nuestros hábitos alimenticios han sufrido cambios radicales, trayendo un proceso de transición nutricional.

En conclusión el impacto que ha tenido el TLCAN en la alimentación de los mexicanos na ha sido del todo favorable y según los autores consultados este tratado podría ser un elemento importante detrás de la epidemia de obesidad en nuestro país.

Bibliografía

  • Arellanes, J. P. (2014). El tratado de libre comercio de América del Norte: antes, durante y después, afectaciones jurídicas en México. Revista del Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla A.C., vol. VIII, núm. 33.
  • Barquera, S., Rivera, D. J. &  Gasca, G.A. (2001). Políticas y programas de alimentación y nutrición en México. Salud Pública de México, vol.43, 464-476.
  • Calberg, J. y Rude, J. (2004) Intercambio de comercio agroalimentario entre Canadá y México bajo el Tratado de Libre Comercio. Revista Mexicana de Agronegocios, vol, número 015, Universidad Autónoma de la Laguna. 282-293.
  • Fausto, G. J., Valdez., L. R., Alderete, R. G. y López, Z. M. (2006). Antecedentes Históricos de la Obesidad en México. Investigación en Salud, vol. VIII, núm. 2,
  • Mota, D. L. (2002). Globalización y pobreza: dicotomía del desarrollo en América Latina y México. Espacio abierto vol. 11, no. 2.
  • Ruiz, A. y Dolores, B. (2008). Globalización y competitividad en el sector hortofrutícola: México, el gran perdedor. El Cotidiano, vol. 23, núm. 147, enero-febrero.
  • Santos, B. A. (2014). El patrón alimentario del libre comercio. Primera edición. – México: UNAM, Instituto de Investigaciones Económicas,CEPAL.
  • Torres, T.M. (2006).  El impacto de los acuerdos de libre comercio sobre el derecho a la salud. Revista Cubana de Salud Pública, vol.32 n.3, 1-7.
  • Vargas, G. A., & Bourges, R. H. (2012). Los fundamentos biológicos y culturales de los cambios de la alimentación conducentes a la obesidad. El caso de México en el contexto general de la humanidad. Obesidad en México: recomendaciones para una política de Estado, México, Universidad Nacional Autónoma de México,  ISBN: 978-607-02-3861-1, 99-122.

 

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El Impacto que ha tenido el Tratado del Libre Comercio de América del Norte en la epidemia de obesidad en México by Anel Hernández Dorantes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.

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El Tratado del Libre Comercio de América del Norte y la epidemia de obesidad en México
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