Enfrentándome a retomar mi proyecto virtual Creando brechas

Hacía tiempo que no trabajaba en mi sitio virtual, pues había estado estudiando teoría, misma que me ayudó a elaborar Creando brechas. Debo reconocer que cuando retome la edición de mi sitio virtual me encontré con múltiples conflictos; había varias cosas de edición que ya no recordaba, no sabía cómo diseñar concretamente las diferentes secciones de mi sitio virtual, pues en esta parte tienes que aterrizar todas tus ideas, debes tratar de que el sitio sea lo más accesible y significativo posible para el otro.

Mientras trabajaba en Creando brechas hubo momentos en los que me venían muchas ideas a la mente pero eran tantas y tan diversas que de pronto no sabía cómo aterrizarlas o cuál era mejor, ahí es cuando comencé a tomar decisiones, deseché unas ideas y aproveché las que me parecieron que se acoplaban a los recursos con los que cuento. Esta etapa me fue difícil porque tenía que pensar en que los menús y secciones fueran accesibles, interesantes, de utilidad y al mismo tiempo que fueran significativas en la medida de lo posible.

Luego me enfrenté a otro reto: las historias generadoras:  Considero que este fue el mayor, pues tuve que cuidar la redacción, decidir qué historias iba a contar y que éstas fueran significativas para el otro. Y no es que no me guste escribir, pero después de intentar diseñar varias historias generadoras que aborden diversos conflictos que a su vez van de la mano es algo difícil porque no puedes separar las violaciones a derechos humanos pero tienes que destacar de qué tipo de violación estas hablando; de pronto se te termina la imaginación. Ante esto decidí darme un espacio para poder diseñar cada historia, por ello opté por no escribir más de una al día, esto me dio la oportunidad de generar un mejor trabajo.

Una vez que terminé de editar mi sitio virtual y consideré que estaba “listo”, realicé una primera prueba piloto. Ante esto, tenía curiosidad por saber cómo iba a resultar esa primer prueba piloto, si las secciones eran las adecuadas, si resultaría accesible para las personas con discapacidad, si algo no funcionaría, etcétera.


Con la prueba piloto obtuve varias sugerencias respecto a la accesibilidad del sitio, fui consciente de algunos elementos importantes que antes no tomé en consideración, por ejemplo debo cuidar los errores de dedo ya que los programas parlantes leen el texto tal cual y cuando tienes errores de dedo o de puntuación la lectura no es fluida y tampoco comprensible.

En una segunda prueba piloto que realicé me di cuenta de que las secciones del sitio eran adecuadas y en gran medida significativas, pero faltaban unas secciones que son importantes para las personas con discapacidad, como material jurídico donde se respaldan los derechos de las personas con discapacidad.  También vi que existe interés por participar en el sitio, pero no de manera pública, ya que existe poca disponibilidad al momento de compartir sus experiencias con los demás.

Éstas pruebas me hicieron darme cuenta que aún debo seguir trabajando en la edición del sitio, pero el reto más grande al que me enfrento en estos momentos es incentivar a los sujetos a que se interesen y participen en mi sitio, ante esto he estado pensando en varías estrategias que me podrían ayudar, una de ellas es hacer uso de las redes sociales.

Con lo que respecta a mi persona aprendí a no sobrecargarme en el trabajo, que cada cosa debe tener su espacio, que las cosas salen mejor cuando llevas un plan y lo distribuyes en trabajo con distintos tiempos. Pues mientras trabajaba en mi sitio virtual me asaltaron constantemente dos cosas, la primera fue la falta de concentración y  la segunda fue la idea de intentar ponerme en los zapatos del otro a cada momento. Pero de esta experiencia y de las estrategias a las que llegue  hablaré en mis siguientes artículos.
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Trabajando sin poder concentrarme; lo que aprendí

Seguramente a ti te ha sucedido que mientas elaboras un proyecto de trabajo atraviesas por muchas etapas; hay momentos en los que no logras concentrarte, nada te queda bien y en el momento menos inesperado comienzan a surgir buenas ideas. A continuación te cuento mi experiencia, lo que se me complicó, lo que me fue fácil, que reflexione y qué fue lo que aprendí al elaborar mi sitio virtual Creando brechas.

Trabajar sin poder concentrarte es un gran problema ya que no fluyen las buenas ideas y comienzo a estancarme, esto me sucede cuando estoy muy cansada, tengo múltiples pendientes o simplemente las condiciones no son las ideales para trabajar.

¿Qué sucedió?

Mientras elaboraba mi sitio virtual Creando brechas tuve algunas dificultades de concentración, hubo momentos en los que la redacción no fluía, pues hay días en los que no logro concentrarme como quisiera y hay otros en los que las ideas fluyen sin problema.

Los momentos donde me desconcentré fueron cuando comencé a redactar las situaciones generadoras, pues tenía que cuidar que las historias fueran diferentes, que los personajes no sonaran planos. Pero al llegar al andamiaje reflexivo sentía que tenía que hacer las mismas preguntas que en la situación generadora anterior y eso me causó mucho ruido al tiempo que perdía concentración. Por eso opte por no escribir más de una historia generadora al día.

Una vez que completé todas las secciones comencé a ver que todo estuviera redactado de una manera sin saltar de un tiempo a otro y de una persona a otra.

¿Qué hice?

Reflexioné sobre el porqué no me podía concentrar y me di cuenta de que no estaba trabajando en las condiciones ideales, tenía algunos distractores, necesitaba releer las entrevistas que tengo de personas con discapacidad visual (por que no recordaba muchas cosas) y mis horarios de trabajo en la tarde no eran los ideales, pues yo acostumbro a trabajar en las mañanas, porque en la tarde ya estoy cansada y eso impide que me concentre. Pensar en lo anterior me ayudó a generar una estrategia para poder trabajar, porque pude identificar en donde comenzaba mi falta de concentración.
Luego decidí retomar mis horarios habituales de trabajo. Comencé a elaborar mis proyectos desde temprano, esto se debe a que cuando despierto estoy descansada, con las ideas frescas,  hay menos ruido ambiental y de esta manera tengo el resto del día libre para hacer mis actividades restantes.

¿Qué aprendí?

Aprendí que cuando tienes problemas de concentración hay uno o más factores que te impiden la concentración, y debes, en la medida de lo posible, hacer algo para cambiar esas condiciones. Aunque hacerlo no necesariamente implica que siempre vas a poder concentrarte, porque hay factores que tú no puedes controlar, simplemente hay días en los que de plano no te vas a concentrar y esos días es mejor no forzarte, yo opto por dejar de lado el trabajo y hacer otras actividades.

Otra de las cosas que aprendí es que debes establecer días de trabajo y días de descanso para evitar estresarte y perder concentración.
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Trabajando sin poder concentrarme; lo que aprendí
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Primer artículo

Mi nombre es Yedid Alejandra Galván Martínez, soy egresada de la licenciatura y desde hace 6 años trabajo en una asociación civil, de nombre Servicios para el Desarrollo (Sedac), en el Estado de Hidalgo. Y actualmente soy Coordinadora General de la asociación. El día de hoy me sumo a Manantial de Nubes con mi columna reflexiva titulada “Pasaje de recuerdos”. En ella les compartiré mis aprendizajes y reflexiones derivadas de mi práctica como profesional de la promoción de la salud y de mi formación permanente.

A manera de presentación de mi trabajo, dedicaré mis dos primeros artículos a la ponencia que presenté en días pasados en el V encuentro de egresados y estudiantes de la Licenciatura en Promoción de la Salud de la UACM:

2012 2229Antes de comenzar mi presentación quisiera pedirles que mientras me escuchan, se piensen desde su experiencia personal, en el camino que les ha tocado vivir, ¿Cómo llegan al lugar donde están? ¿Qué les gusta y disfrutan hacer en el espacio donde están trabajando? ¿Hacia dónde van o quieren ir? Con la finalidad de que al escucharme, se imaginen y piensen desde sus lugares para que me acompañen en esta presentación y así les invito a reflexionar desde su experiencia.

También les quiero expresar que cuando recibí la invitación a este evento, sentí la necesidad de compartir con ustedes cada momento y experiencia vivida como promotora de la salud trabajando en un espacio comunitario. Al comenzar a escribir esta presentación, me di cuenta de que hay muchos temas que compartirles y que por cuestiones de tiempo solo he seleccionado algunas experiencias que me permitieran expresar mi camino. Por ejemplo podría enfocarme en hablar solo de un tema, sobre las actividades concretas que realizo en mi espacio de trabajo, que van desde actividades administrativas como actividades de campo; o tal vez sobre el proceso de construcción de mi perfil como promotora de la salud, enfatizar en la importancia que ha tenido el seguir aprendiendo y adquiriendo más conocimientos, o hablar sobre el perfil interdisciplinario del o la promotora de la salud para no encasillarnos en uno solo o dejarnos encasillar por los demás; o sobre el desarrollo de capacidades y habilidades tanto de los y las promotoras de la salud como de las personas con las que trabajamos; entre otros temas que son relevantes y que podemos profundizar en algún otro momento. En este sentido, he seleccionado algunas experiencias significativas pero también trascendentales, y dejo abierta esta presentación para quienes estén interesadas en platicar y conocer más sobre mi experiencia.

A manera de contexto, Servicios para el Desarrollo, A.C. (SEDAC) trabaja en el Valle del Mezquital desde 1975 y está ubicada en el municipio de Ixmiquilpan, Hidalgo. Actualmente, como Coordinadora General de SEDAC soy la responsable del funcionamiento de la asociación, tanto a nivel administrativo como jurídico-legal.  Como asociación civil, SEDAC se ha concentrado en el trabajo con las familias indígenas Hñahñu de diferentes comunidades del Valle. Promueve el desarrollo integral de individuos, familias y comunidades para mejorar sus condiciones de vida. Con el apoyo de dependencias gubernamentales, así como de fundaciones nacionales e internacionales y de organizaciones empresariales, SEDAC ha trabajado diversos proyectos productivos que se caracterizan por ser auto-gestivos e integrales, ya que son administrados y supervisados por comités formados en las comunidades y además son proyectos que benefician en diferentes aspectos a las familias. Por ejemplo, proyectos de salud y nutrición, regeneración de recursos naturales, gestión agua potable, vivienda digna, molinos de nixtamal, establos colectivos, cosecha de agua de lluvia, huertos familiares para producción de hortalizas, corrales para cría de animales de traspatio, ahorro de leña a través de la construcción de estufas de leña; entre otros. Son proyectos impulsados desde las necesidades de las personas, y al mismo tiempo fortalecen la participación y la organización comunitaria.

Tomando en cuenta lo anterior, el trabajo que Sedac ha venido planteando y la manera en que hemos venido trabajando, tiene que ver con algunos planteamientos de Promoción de la Salud, desde una visión amplia. Se parte de una concepción holística e integral de salud, considerando que las personas poseen capacidades y habilidades que requieren ser promovidas y motivadas, tomando en cuenta el contexto social, económico y cultural de las comunidades, promoviendo sus costumbres y tradiciones, y considerando que todas las personas tienen conocimientos que requieren ser promovidos y valorados.

Así los proyectos se han centrado en mejorar las condiciones de vida de las familias indígenas Hñahñu, a partir de proyectos que mejoran la alimentación y contribuyen a una mejor nutrición con la implementación de huertos familiares y corrales de traspatio; proyectos que mejoran sus ingresos familiares promoviendo el auto-empleo en sus comunidades y evitando la migración a otros lugares en busca de empleo; promoviendo proyectos que fortalecen la participación y organización de grupos impulsando cooperativas artesanales y turísticas; así como impulsando la participación auto-gestiva con la formación de comités comunitarios y acompañando procesos de organización comunitaria.

De esta manera SEDAC ha venido trabajando los proyectos antes mencionados, a través de una metodología que parte de la idea de que todas las personas tienen capacidades, habilidades y sobre todo conocimientos que les permite identificar sus necesidades, buscar alternativas de solución e imaginar futuros mejores. Reconociendo el conocimiento local, fortaleciendo sus valores, costumbres y tradiciones comunitarias, se considera que las todas las personas tienen algo o mucho que compartir, porque conocen muy bien a sus comunidades, poseen valores individuales y colectivos, conservan costumbres y tradiciones comunitarias como la faena (trabajo comunitario voluntario), la presta fuerza (ayuda mutua entre familias) y las asambleas comunitarias (reuniones de toda la comunidad); las cuales promueven y fortalecen más la organización y la participación de las personas.

Para Sedac lo más importante es el sentir de las comunidades, lo que les duele y les está afectando de manera directa. Es así como los proyectos promovidos nacen de las necesidades sentidas de las comunidades y parten de la idea de que las personas son expertas de sus vidas y tienen conocimientos que contribuyan a mejorar sus condiciones de vida.

En mi próximo artículo platicaré cómo fue mi proceso de incorporación a SEDAC  y el trabajo que he realizado y realizo ahí como promotora de la salud.

Muchas gracias por leerme.

 

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Primer artículo
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Para ser respetado, hay que aprender a respetar

En mi artículo titulado “un episodio difícil” describir una situación que enfrenté en mi trabajo como promotora de la salud en la cual el respeto fué trascendental. En mi ámbito laboral varios valores juegan un papel importante, pero sin duda el respeto es fundamental, ya cuando éste se da genera condiciones para que los participantes de los procesos de promoción de la salud queden satisfechos. Para explicar un poIMG-20151105-WA0000co mejor de lo que hablo empezaré diciendo que:

El respeto sin duda es uno de los valores morales que es importante en varios aspectos de mi vida. Yo lo llevo a la práctica en lo familiar y  laboral así como con mis amigos, ya que considero que es fundamental para poder lograr un ambiente armonioso de interacción. Sin embargo lograr el respeto en un ambiente de promoción de la salud no siempre es algo que se dé sólo. El respeto se construye. Con respecto a esto puedo deducir que el respeto que me tienen los jóvenes con los que trabajo es porque he aprendido a ser tolerante ante sus actitudes, además de tratar de comprenderlos, valorar sus intereses y necesidades. Por ejemplo no todos los jóvenes tienen la misma edad, ni los mismos intereses. Por eso durante el periodo que trabajé con ellos era importante realizar actividades de acuerdo a sus edades en diferentes etapas y que al final les sirviera y no causara molestia en ellos. Tomando en cuenta esto lograba que las actividades resultaran adecuadas y agradables para ellos. Y considero que ésto es una forma de respetarlos.  Pero esto no siempre sucedió así.  Al inicio de mi trabajo, ellos no manifestaban mucho interés. Esto se notaba porque ponían caras de desagrado e incluso querían que las actividades terminarán antes de lo planeado. Con base en esto fue necesario que yo realizara dinámicas divertidas en cada tema que tocábamos para que todos los jóvenes pudiesen participar. Es por ello que tomé la decisión de innovar en las actividades con los jóvenes.  Con respecto a esto, siempre les he recalcado que todo lo que aprenden, así parezca muy sencillo , en algún momento de su vida les servirá para llevarlo a la práctica en lo personal o laboral y  esto sin duda me ayudó a comprender que para obtener respeto hay que aprender a respetar.

Para poder aprender a respetar es necesario poner atención a tu alrededor y aprender a analizar la situación o escenario en el que te encuentras para poder lograr entender qué es lo que se necesita hacer. Además de que no todos pensamos de forma similar, cada uno es diferente y tiene necesidades diferentes, en sí debemos aprender a escuchar al otro. Pero sobre todo aprender apreciar y valorar los conocimientos y virtudes de cada uno de los jóvenes. Es importante ir analizando cada situación que se te presenta en el trabajo pues esto te ayudará a saber cómo debes actuar y tomar decisiones. Es por ello que en cada situación que se me presenta analizo y reflexiono mi forma de actuar con los jóvenes.  

Por ejemplo en el segundo año de ser promotora de la brigada Zacatuches, sentía muy nerviosa ya que contaba con jóvenes especialistas en salud, como estudiantes de medicina, enfermería y psicología. Esto a mí en lo personal me parecía un gran reto ya que debía estar preparada en varios temas pues ellos eran los expertos. En una ocasión nos tocó hacer limpieza en la Casa de Cultura Quinta Axayopa en agradecimiento a que nos prestaban el lugar.  Ese día al igual que los jóvenes ayudè a realizar la limpieza y justo cuando estaba lavando las ventanas una chica llamada  Ibeth quièn era  beneficiaria en ese entonces dijo “¡ay!, mi vida, eres un amor, en vez de que diga háganlo, ella empieza a hacerlo”, en ese momento comprendí que antes de dar una orden debemos partir con el ejemplo.

Sin duda todo esto que he hecho con los jóvenes y el aprender a manejar la situación no ha sido fácil, es por ellos que siempre pido consejos. Esto  en especial con Verónica, una compañera de trabajo y además una gran amiga, al igual que a Ramiro que además de ser mi ex-coordinador es al igual un excelente amigo. Siempre me ha gustado escuchar crìticas de mi trabajo para poder hacerlo mejor o bien tratar de mejorar algunas cosas. Ellos además de ya tener práctica, son muy buenos en lo que hacen. Es por esto que aprendí de ellos que más que un buen líder no es aquel que ordena y dice que hacer, si no que escucha y es el primero en poner el ejemplo. Por otro lado Vero fue mi promotora y de ella también aprendî que es importante generar confianza con los jóvenes pero que en momentos de trabajo y respeto hay que saber diferenciar de la amistad, ya que es importante que los jóvenes aprendan a trabajar de una forma que les agrade, pero teniendo en cuenta que en la práctica yo soy su promotora y fuera soy una amiga con la cual pueden contar, y sin duda todas estas enseñanzas me han servido, para poder trabajar con los jóvenes con los que trabajo.

Si bien este proceso no fue fácil, ya que a través de la práctica tuve que aprender que a los jóvenes no debe dárseles toda la confianza, y en si a todo aquel con el que laboras, ya que muchas veces esto puede ocasionar que los acuerdos a los que llegan no se respeten. Por ejemplo yo siempre he sido accesible con los chicos nunca les levantó la voz y siempre que necesitan mi apoyo se los doy. Pero en una ocasión en la que nos tocaba firmar listas de asistencia, una chica se equivocó y firmó en otro lugar donde no se encontraba su nombre. Entonces les dije que teníamos que volver a imprimir las listas y esto generó que los demás jóvenes se desesperan y comenzaron a gritar. Entonces en ese momento yo me desesperé y les grité “Estoy hasta la madre, yo siempre los apoyo y ustedes nunca ponen de su parte, así que se calman y se esperan”. Algunos se quedaron callados, otros tenían la mirada así abajo, otros sólo movían la cabeza diciendo sí, en fin varias reacciones en ese momento se reflejaron. Pero sin duda la mía ya que nunca me había visto así, esto me ayudó a comprender que no solo la confianza es un arma importante para el liderazgo, sino que también tener en claro los papeles de cada uno. Ahora los jóvenes tienen claro que cuando levantó la voz es porque se tiene que hacer y es la última palabra.

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Tomando el mal camino.

 

Tomando el mal camino. 

 

Como ya lo había mencionado anteriormente, durante mi formación como Promotora de la Salud no sabía con exactitud que funciones podía realizar en un futuro, pero se me fueron dando oportunidades increíbles para probarme como profesional de esta hermosa licenciatura.
Además de las intervenciones en el Centro Comunitario y en la Primaria que comente en mi anterior artículo volví a tener otro encuentro con la comunidad y esta ocasión fue durante mi Servicio Social. Y hago especial énfasis en él ya que el trabajo que realicé me ha dado muchas satisfacciones a nivel personal (he conocido mucha gente buena que ha estado conmigo en momentos difíciles) y a nivel profesional (Se me brindó la oportunidad de hacer Promoción de la Salud y de poder aplicar los conocimientos que adquirí durante mi formación en la UACM).
Recuerdo10563103_489162387886360_7364030794220745960_n las experiencias que me compartieron algunas de mis mejores amigas sobre su Servicio Social en el sector salud, donde defienden a capa y espada el modelo médico-hegemónico, según su experiencia los Promotores de Salud estaban por debajo de los médicos y de las enfermeras, mis amigas estaban muy limitadas, no podían hacer algún trabajo diferente a lo típico (Repartir trípticos, estar de apoyo con las trabajadoras sociales o simplemente hacer trabajo administrativo).
Yo no quería estar en lugar así, yo quería un trato diferente para mí, quería que me trataran como la Promotora de la Salud que soy. Buscaba un lugar donde pudiera trabajar con la gente desde mi lado humano un lugar donde pudiera aprender día con día de la gente con la que me rodearía, quería un lugar donde pudiera realizar mi trabajo como Promotora de la Salud con una visión alternativa (Visión que adquirí en mi último semestre de la licenciatura). Yo me sentía con el deber de hacer un trabajo para la gente. Alguna vez en clase de Promoción de la Salud II escuche una frase que dijo el profesor David García, “Para repartir folletos no se necesita estudiar una licenciatura” a partir de ahí me prometí a mí misma que siempre buscaría la manera de hacer un trabajo con el que me sintiera satisfecha, un trabajo que me permitiera ser la Promotora de la Salud que soy ahora (Promesa que he tratado de cumplir hasta la fecha en mi trabajo, aunque es difícil porque ha habido cambio de jefes y todos llegan con una visión diferente sobre lo que es la salud, pero he tratado de ingeniármelas para realizar mi trabajo de la mejor manera. Más adelante
compartiré todas esas experiencias).

Mi servicio social consistió en estar en una casa de salud en Tlalpan. Las actividades que yo realizaba en esa casa eran apoyar a mis compañeros a la hora de hacer difusión de las actividades que se ofrecían a las personas (se daba zumba, checaban la presión a las personas con diabetes, atendían a las mujeres embarazadas, daban estimulación temprana.)
La casa de salud está situada en una comunidad donde hay un alto índice de delincuencia, hay dependencia, tráfico y venta de sustancias psicoactivas, consumo de alcohol, violencia intrafamiliar, falta de empleos, falta de oportunidades, es una comunidad muy lastimada es excluida y marginada.
En un principio me daba miedo ir a la casa de salud porque el rumbo es un poco peligroso por eso mismo los primeros días no salía para nada de la casa y me quedaba dentro esperando a que diera la hora de salida, algunas veces lo único que hacia eran los carteles que pegábamos fuera de la casa. Yo me sentía incompleta porque no hacia otra cosa más que pegar información y ya, en un momento pensé que no había sido buena idea estar realizando ahí mi servicio, llegaba al lugar y la casa estaba sola, no había usuarios.
En ese momento yo aún no adquiría el poder para cambiar las cosas en el lugar. Un día nuestra Jefa nos dijo que teníamos que realizar una carta de actividad porque se acercaban las vacaciones escolares y debíamos de impartir un Curso de Verano, la Jefa hablo conmigo y me dijo que me daba cartas abiertas para realizar el curso basado en la Promoción de la Salud. Yo me sentía muy contenta por la oportunidad que me estaban dando, pasaron por mi mente miles de actividades para realizar, pero las cosas no se dieron como me imagine, al poco tiempo me doy cuenta que nos iban a capacitar unas psicólogas para ser facilitadores del curso de verano. Ellas nos dieron una carta de actividad que debíamos seguir al pie de la letra. La carta de actividades estaba basada en la prevención de enfermedades y no en la Promoción de la Salud, dicha carta era para todas las casas de salud y todos mis compañeros y yo las teníamos que replicar. Ahí me di cuenta que le daban mayor peso al trabajo psicológico que a la Promoción de la Salud.
Me sentía con la responsabilidad de hacer un trabajo bien hecho aunque significara hacer un trabajo desde el modelo médico-hegemónico. Aunque no me gustara tenía que dar lo mejor de mí.
La casa de salud donde me encontraba tenía fama de que los compañeros no trabajaban y al igual que la comunidad los jefes nos excluían y no nos brindaban los materiales completos. Me encontraba en una situación complicada, quería que reconocieran la Promoción de la Salud y que a la casa la dejaran de excluir.
Las cosas empezaron a cambiar porque fuimos la casa de salud que más niñas y niños tuvo, llegaron al curso 60 niñas y niños (Cuando en otras casas solo había de veinte a treinta).
En nuestra casa solo éramos como encargados una médica, una enfermera, dos compañeros y yo. La médica y la enfermera se dedicaban a atender a las personas que requirieran su servicio, así que quedábamos sólo tres personas para atender a 60 niñas y niños. Nos dividimos a las y los niños por edades.
Como había tenido una buena experiencia en la primaria con niñas y niños de 8 a 10 años pedí que me dejaran trabajar con ese grupo de edades, petición que mis compañeros accedieron. Yo me sentía muy contenta pensé que sería un trabajo igual al de mi experiencia previa.
Llegó el primer día de Curso de Verano, yo estaba muy emocionada y a la vez estaba con muchos nervios. A pesar de ello mi cara siempre tuvo una sonrisa para cada una de las niñas y niños que iban entrando. Tuvimos una presentación grupal donde se explicaron los objetivos del Curso de Verano seguido de esa actividad nos fuimos a nuestros salones. Mi grupo era el más numeroso, el primer día sólo llegaron 20.
Ese primer día decidí romper un poco las reglas a la hora de realizar lo que decía la carta de actividad diseñada por las psicólogas. En ella se mencionaba que debíamos empezar a dar los temas desde la primer sesión, el objetivo decía que nos presentáramos con las niñas y los niños y que debíamos de hacer una serie de reglas de convivencia para trabajar en armonía, además teníamos que hacer unos gafetes con el nombre de los niños
La ventaja de mi casa de salud es que no teníamos sillas, sólo teníamos colchonetas así que con ayuda de los niños las acomodamos en forma de círculo y cada uno de las y los niños escogieron su lugar, yo me senté en las colchonetas al igual que ellos y no me senté en la silla que habían mandado para la facilitadora.
Nuestra primer actividad fue presentarnos, teníamos que decir nuestro nombre, edad y nuestro deporte favorito. Lo interesante de la actividad fue que debíamos presentarnos y seguido decir el nombre de nuestros compañeros que ya se habían presentado. La sorpresa de las y los niños fue que al final yo repetí el nombre de cada uno de ellos, no necesité gafetes y a todas y todos los llamé por su nombre, lo hice así porque es una forma de acercarme más a cada uno de ellos El primer día lo dejamos para conocernos y no ocupé la carta de actividades para nada.
Decidí tomar otro camino, ser Promotora de la Salud y no la ayudante de las psicólogas.
¿Qué hice y cómo lo hice? Se los platico en 15 días.
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Mi encuentro con la Promoción de la Salud

yo

Mi nombre es Sandra Edith, soy pasante de la Licenciatura en Promoción de la Salud. Soy una chica que siempre tiene una sonrisa en la cara, soy muy sensible, no me gustan las injusticias. Lloro mucho, rio mucho, aún me sorprenden las cosas sencillas, un dibujo, una flor, una luna llena. Amo a mi familia, mis amigos, mi licenciatura, mi universidad. Creo en los pequeños milagros y también creo que con acciones pequeñas podemos darle un giro diferente a nuestras vidas.

Me describo como una Promotora de la Salud con una perspectiva crítica, no trato de imponer mi verdad, no veo a la gente como ignorante y no me siento superior a nadie, trato de aprender día con día, trato de ser una mejor persona y una mejor Promotora de la Salud.
Con mi experiencia, con la experiencia de las personas que me rodean y sobre todo con los conocimientos y la orientación que he tenido del profesor David García estoy segura que seguiré caminando por el mismo sendero.
Aunque no tuve esta percepción de mí; Para llegar a ser lo que soy tuve que darme un gran golpe que me hizo reflexionar sobre mi práctica como Promotora de la Salud.
Al iniciar la licenciatura me sentía perdida, no sabía que funciones realizaba un Lic. en Promoción de la Salud. No tenía la menor idea en donde podía laborar ni las actividades que yo podía realizar, los médicos atienden las enfermedades, los maestros dan clases, un veterinario se encarga de los animales, pero ¿Un Promotor de la Salud? No sabía lo que realmente haría.
Por mi paso en la UACM me encontré en mi primer semestre a compañeras y compañeros de semestres avanzados recursando materias en mi grupo. Como sabía que ellos ya iban de salida decidí preguntarles sobre lo que era la Promoción de la Salud, pensé que ellas y ellos podrían resolver mis dudas, pero la cosa no fue así. No se resolvieron mis dudas y no encontré ningún tipo de orientación en las respuestas que escuché. Eso me desilusiono porque ellos que ya iban de salida no sabían cuál era su función como Lic. en Promoción de la Salud.
Así fueron transcurriendo los semestres y ese cuestionamiento lo fui dejando en el olvido porque no quería estresarme al buscar esa respuesta. En mis clases casi no se hablaba de nuestra labor como Promotores de la Salud, las clases sólo eran enfocadas a los contenidos de las materias.
Recuerdo la primera vez que hablamos en la clase de epidemiología sobre el contacto con el otro (Realizaríamos un Diagnostico Comunitario), me sentía muy emocionada y con miedo. Emocionada porque sería una gran oportunidad para estar con la gente real y con miedo porque nunca antes lo había hecho; íbamos a salir a campo a realizar el Diagnóstico y mi sorpresa fue cuando la profesora nos dijo que el lugar para realizar nuestro diagnóstico sería la UACM plantel Casa Libertad. Sentí que fue de “chocolate” mi encuentro con el otro porque fue dentro de la misma comunidad estudiantil y mis compañeros nos brindaron todo el apoyo a la hora de contestar nuestros instrumentos de medición.

La segunda vez que tuve la oportunidad de convivir con el otro fue con gente externa a la comunidad estudiantil esta vez fueron prácticas para las materias Políticas y Planes de Salud y para Sistemas de Protección, Asistencia y Rehabilitación de la Salud.
Para la materia de Sistemas fuimos a un Centro Comunitario (Casa que funcionaba como un lugar de alfabetización de personas que no supieran leer ni escribir y que no fueran a la escuela) en el cual teníamos que dar talleres sobre diversos temas de salud, dichos talleres estaban dirigidos a mamás, papás, niñas y niños que iban al centro. Recuerdo que el tema que me toco desarrollar fue el de “Alimentación” y me toco darlo a las niñas y niños. Recuerdo que más que el rollo del plato del bien comer y sobre llevar una dieta balanceada platicamos sobre el aparato digestivo y sobre la función que tienen en nuestro cuerpo las proteínas, carbohidratos, etc, ya que las niñas y los niños tenían curiosidad sobre lo que pasaba en nuestro organismo dado que el centro no era una escuela donde se les enseñara eso, ellos sólo iban para aprender a leer. Hice los órganos que participan en la digestión a tamaño real e invité a uno de los niños a que fuera mi ayudante y cada que iba explicando la función del órgano se lo iba pegando en el cuerpo al niño. (Ahora me doy cuenta que esta experiencia la había borrado de mi mente ya que no me gustó y la experiencia no fue muy buena, aunque sólo fuimos en tres ocasiones.)
No fue muy buena experiencia porque el trato de las encargadas del centro hacia nosotras y hacia los usuarios de Centro Comunitario no fue nada agradable, recuerdo que había muchas irregularidades en aquel Centro Comunitario, las encargadas se sentían dueñas y amas de las personas que iban al lugar. Siempre me mantuve al margen porque sólo eran malas caras, pero el último día vi a una de las encargadas sacar una manguera de las que utilizan para la instalación eléctrica, con ella le quería pegar a un niño que no estaba poniendo atención, mis compañeras y yo vimos esa acción y ella al sentirse observada dejó la manguera. Lo comentamos con el profesor de la materia y a raíz de ahí comenzaron muchos problemas y se suspendieron las visitas al Centro Comunitario.
Para la materia de Políticas tuvimos que ir a una primaria porque teníamos que revisar un programa que creo la Secretaría de Salud en conjunto con la Secretaria de Educación Pública sobre la incidencia y la prevalencia del sobrepeso y la obesidad en las niñas y niños. Dentro de la primaria nuestra labor era preguntar entre las autoridades de la primaria, profesoras, profesores, madres y padres de familia quien conocía el programa. A su vez teníamos que dar talleres sobre alimentación saludable, enfermedades crónico-degenerativas consecuentes del sobrepeso y la obesidad y activación física esta última dirigida únicamente a niñas y niños de esa primaria.
En ese momento el tipo de Promoción que yo hacía era Centrado en Contenidos[1] , pensaba que dar información a las personas era la neta del planeta, hacíamos nuestras reuniones con los padres, madres y profesores de la primaria, dábamos talleres, jugábamos con los niños, pero no veía más allá, no me cuestionaba sobre mi trabajo ya que las calificaciones que estábamos obteniendo eran muy buenas y yo deducía que mi trabajo era bueno.
Como el trabajo fue bueno, retomamos esos resultados y continuamos trabajando para la materia de Salud comunitaria III en esa misma primaria, obteniendo buenas calificaciones.
Cuando tome el curso de Promoción de la Salud II me empecé a dar cuenta que yo era una persona un tanto dominante, la única vez que me fije en las necesidades reales del otro fue en una consulta que les hicimos a los padres y ellos tenían una petición, querían que les ayudáramos para que mandaran a un profesor más de educación física, creía que con mis conocimientos iluminaría a la gente y ellos podrían vivir mejor.
Nunca me puse a pensar si la gente tenía dinero para llevar una dieta como lo dice la Secretaría de Salud, no me puse a pensar si las mamás y los papás tenían más hijos y no podían darles una dieta diferente a su familia. La gente llegaba a nuestros talleres porque la directora los obligaba más no porque fuera un tema que fuera prioridad para ellos.
Al realizar un ejercicio reflexivo en la clase de Promoción de la Salud II identifiqué esa promotora de la salud en la que estaba a punto de convertirme si seguía por ese camino, fue duro darme cuenta de la persona en que estaba empezando a convertirme, comencé a cuestionar todo mi trabajo y poco a poco he comenzado a darle un giro a mi práctica como Promotora de la Salud.
El ejercicio reflexivo que realizamos dentro de la clase de Promoción de la Salud II fue: El Promotor de la Salud que hay en mí. Al realizar el ejercicio me di cuenta que yo era como El Informador[2]
Sin embargo la experiencia con las niñas y niños fue muy buena descubrí que tengo buena mancuerna con niñas y niños que hace que se me facilite el trabajo con ellos. Más adelante platicaré mi trabajo con ellos.

[1] De acuerdo con mi clase de Promoción de la Salud II; la Promoción de la Salud Centrada en Contenidos es la manera más tradicional de hacer Promoción de la Salud, es hegemónica, tiene métodos tradicionales de enseñanza, es dominante, el objetivo principal es el cambio de conducta de las personas.

[2] El informador es una luz de conocimiento, a donde quiera que vaya comparte lo que sabe, luchando contra la ignorancia y la mentira con la verdad y el conocimiento objetivo, da conocimientos para que los demás lo tengan y sepan cómo vivir mejor.

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Mi encuentro con la Promoción de la Salud por Sandra Edith Hernández Luvián se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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