Inseguridad Alimentaria

En este artículo se abordará el tema de la inseguridad alimentaria y la relación con la obesidad.

Como mencioné en mi artículo anterior, el impacto que tuvo el TLCAN en la producción de alimentos en México no fue el anunciado. Por ejemplo fue afectada drásticamente la exportación de frutas y hortalizas: ya que en 1993 se exportaban 6.56% y para el 2005 solo fue el 4.08%. Como lo ilustra este dato la competitividad en el sector hortícola presentó una baja en el mercado internacional (Ruiz y Dolores, 2008). Al parecer los propósitos del TLCAN no se lograron del todo, pues de acuerdo a cifras reportadas la pobreza fue aumentando, pues para 1984 había 11 millones de pobres (16 % de la población) mientras que para el 2002 llegaron a 54 millones (54 % de la población) de los cuales cerca de 20 millones son indigentes. Cabe mencionar que en estos últimos años, el costo de la canasta familiar aumentó en 506 % mientras los salarios sólo subieron un 135 % (Torres, 2006). Esto quiere decir que las familias con menores recursos económicos vieron seriamente afectada su capacidad de satisfacer sus necesidades nutricias y bien, se encontraron (y se encuentran) en una situación de inseguridad alimentaria y por tanto la prevalencia de subalimentación (disponibilidad de energía alimentaria no adecuada para cubrir las necesidades mínimas de un estilo de vida aceptable) ha ido en aumento.  De acuerdo a los datos obtenidos  por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el 2013 hubo más de 840  millones de personas en el mundo  que sufrían subalimentación y más de la cuarta parte de la población tenía un acceso deficiente a la alimentación. México se encontró por debajo del 5% (Fernández, 2014)

La FAO (1996) define como seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias a fin de llevar una vida activa y sana. En el mismo sentido define inseguridad alimentaria como la disponibilidad limitada o incierta de adquirir alimentos nutricionalmente adecuados e inocuos. Según Shamah, Mundo y Rivera (2014) “la pérdida de la seguridad alimentaria se da a partir de que los países en vías de desarrollo se han enfrentado a crisis económicas prolongadas”.

Para definir la inseguridad alimentaria en México, es necesario partir de los cuatro elementos que lo componen: disponibilidad, acceso, uso de los alimentos y estabilidad de la oferta. De acuerdo a lo anterior, se observa que no existe  seguridad alimentaria en el país, pues el número total de kilocalorías que se consumen son 3 145, mientras que las recomendaciones de la FAO son de 2 362 kilocalorías (ibíd.). Conforme a lo que señala la FAO, nos damos cuenta que se consumen muchas más calorías de lo requerido, pero debemos reiterar que esas calorías no son aportadas por alimentos “saludables”, sino que provienen de alimentos industrializados que son altamente calóricos. Esto es una consecuencia de la inseguridad alimentaria que existe en nuestro país, pues la mayor parte de la población no cuenta con los recursos suficientes para poder llevar a cabo una dieta rica en fibra y proteína.

La pobreza alimentaria ha ido aumentado, para el 2006 era del 13.8% por lo que para el 2010 se presentó un aumento significativo ya que las cifras presentaban el 18.2%. Para el 2012 el 22.2% de los hogares tuvo que disminuir la calidad y cantidad de su alimentación y más de la cuarta parte de los mexicanos tiene acceso deficiente a la alimentación debido a que sus ingresos económicos estaban por debajo del precio de la canasta básica. .Para hacerle frente a la inseguridad alimentaria se llevaron a cabo cambios políticos. Uno de ellos fue la reforma constitucional del artículo 4 y 27, para reconocer a la alimentación como un derecho fundamental de todos los mexicanos. Por otro lado, se encuentra el programa “de la Cruzada Nacional contra el Hambre”, conocido actualmente como el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, el Programa Nacional México sin Hambre (Ibíd.).

 

 

De acuerdo a la ENSANUT 2012, 7 de cada 10 hogares presenta algún grado de inseguridad alimentaria y 1 de cada 3 presenta inseguridad alimentaria en su forma moderada o severa,  como consecuencia trae consigo el  padecimiento del sobrepeso y obesidad de los niños que viven en estos hogares, pues 1 de cada 5 la presenta (ibíd.).

La mayoría de los hogares consumen alimentos industrializados debido a que son conseguidos a  un menor costo, esto ha sido a causa del aumento en el precio de los alimentos nutricionales en mercados locales e internacionales. Para poder satisfacer sus necesidades calóricas las poblaciones que no cuentan con suficientes recursos económicos recurren a la ingesta de alimentos procesados, ya que al ser más accesibles pueden cubrir sus necesidades alimenticias, pero no nutricias (Ibíd.). En contraste, con lo anterior, se propone el gráfico llamado el plato del bien comer, donde muestra todos los grupos de alimentos que deberían de ser consumidos con mayor, regular y poca frecuencia. Por lo que su diseño está encaminado a dirigir a la población a que lleven una alimentación balanceada y saludable, sin tomar en cuenta los múltiples factores que se han venido mencionando a lo largo del documento.

images

 

Un estudio realizado en dos escuelas públicas de la delegación Tláhuac del Distrito Federal, demostró que la prevalencia de la obesidad infantil va en aumento en población de escasos recursos (Castañeda, Molina y Ortiz, 2010). Este tipo de hogares es la que menos acceso tiene a los alimentos que señala la canasta básica, entonces es cuando se habla de que sufren inseguridad alimentaria, esto quiere decir que tienen muy poco o nulo acceso a alimentos como son los cereales integrales, frutas y verduras, lácteos y productos de origen animal por lo que su único acceso es la comida industrializada. Otro estudio realizado en hogares mexicanos señala que poco más de la mitad de estos hogares presentan algún grado de inseguridad alimentaria (50%). En 7.5% de estos casos, el jefe de familia es indígena y en casi de la mitad de los hogares el jefe de familia solo contaba con escolaridad básica (47.4%). Los hogares con mayor inseguridad alimentaria son dirigidos por mujeres, con una persona de lengua indígena o con personas de baja escolaridad, Donde el ingreso familiar se encontraba más bajo fue en familias semirurales o rurales. Este grupo de población tiene mayor disponibilidad en alimentos como el maíz, el trigo, huevo y azúcares. Por otro lado el mismo estudio demostró que los hogares que viven con niños tienden a padecer mayor inseguridad alimentaria que aquellos hogares donde no hay niños (Valencia y Ortiz, 2014).

Cuadro I
DISPONIBILIDAD DE ALIMENTOS DE ACUERDO CON NIVEL DE INSEGURIDAD ALIMENTARIA EN HOGARES MEXICANOS, 2010
Seguridad alimentaria

(SA)

M±

Inseguridad alimentaria leve

(IA-L)

M±

Inseguridad alimentaria moderada

(IA-M)

M±

Inseguridad alimentaria severa

(IA-S)

M±

Producto de maíz 182.8 232.5 228.3 245.0
Producto de trigo 64.3 58.4 59.1 54.9
Arroz 12.6 13.8 15.0 15.1
Tubérculos 24.8 25.1 23.0 22.3
Frutas frescas 109.0 74.4 62.0 51.1
Verduras frescas 147.6 146.4 136.1 115.9
Verduras procesadas 45 3.8 3.9 3.3
Leguminosas 25.0 31.6 35.6 38.6
Carnes frescas magras 25.4 19.3 15.5 14.0
Carnes procesadas 21.3 19.0 17.0 16.2
Pollo magro 20.6 16.8 13.7 11.4
Otras carnes 0.2 0.2 0.1 0.1
Pescados y mariscos 8.1 6.0 5.1 4.7
Leche 165.0 119.8 110.8 101.4
Quesos 13.6 11.8 10.1 7.6
Huevo 37.9 41.6 47.2 46.1
Grasas animales 5.0 4.8 4.8 3.8
Aceites vegetales 17.7 19.5 19.2 19.6
Frituras 2.0 1.5 1.1 1.1
Antojitos y comida rápida 53.5 42.5 38.3 33.0
Bebidas azucaradas 191.3 156.7 134.1 129.1
Azúcares 16.9 21.3 21.3 24.0
Postres 3.9 2.7 2.1 1.4
Bebidas alcohólicas 14.5 6.3 8.6 12.0

Fuente: Valencia, V. R. Ortiz, H. R. (2014). Disponibilidad de alimentos en los hogares mexicanos de acuerdo con el grado de inseguridad alimentaria. Salud pública de México / vol. 56, no. 2.

Nota: ±Media de gramos o mililitros al día por adulto equivalente.

 

De acuerdo al cuadro II, se observa la disponibilidad de los alimentos en los hogares de acuerdo al grado de inseguridad que cada grupo presenta, en donde el consumo de algunos alimentos como pollo, carne, carne magra, pescado y mariscos, frutas frescas, verduras frescas y leche son consumidos mayormente por aquellos que no sufren inseguridad alimentaria que los que si sufren algún grado de inseguridad. Mientras los que sufren inseguridad alimentaria severa tienen mayor acceso a productos de maíz y trigo, pero tienen un menor acceso a carnes frescas magras, pollo magro y pescados y mariscos (Ibíd.).

Por otro lado la Academia Americana de Pediatría, sugiere que los niños consuman cinco porciones de frutas y verduras al día, lo que podría ayudar a la prevención de la obesidad (Ladino y Sepúlveda, 2013). Dadas las circunstancias que se viven en el país y lo que vengo relatando  sabemos que esto es sumamente difícil y quizá eso explique en parte que en los últimos diez años ha habido un aumento dramático del sobrepeso y obesidad en este sector. Las encuestas nacionales de salud (1999-2006) demuestran que el sobrepeso y la obesidad de niños de entre 5 y 11 años aumentaron casi un 40%. La última encuesta nacional de salud reveló que en el país el 26% de los niños en edad escolar presentan sobrepeso (Mercado y Vilchis, 2013).

Alrededor del 20 y 30% de los niños en edad escolar tienen sobrepeso y obesidad, lo que lleva a México a situarse en ser el segundo país que le aqueja esta problemática. De acuerdo a los datos, las tasas del sobrepeso y obesidad van en aumento en aquellos países que se encuentran en vías de desarrollo, afectando principalmente a los grupos que tienen pocos recursos, siendo la principal causa de ello, la mala nutrición (Méndez et al., 2002).

De acuerdo a los datos reportados en la Encuesta Nacional de Nutrición (ENSANUT) 2006,  se encontró que la prevalencia de la obesidad infantil en niños aumentó (77%), mientras que en las niñas fue de (47%). La misma encuesta reportó que 26% de los niños y niñas de entre 5 y 11 años (4.15 millones de infantes) tenían prevalencia de sobrepeso y obesidad, de manera que afectaba mayormente a las niñas con 26.8% que a los niños con 25.9% (Castañeda, Molina y Ortiz, 2010). Con la magnitud de estas cifras nos damos cuenta que las medidas preventivas que ha lanzado el Estado -centradas principalmente en corregir los estilos de vida de las personas- no han sido suficientes.

En conclusión, las familias que viven con inseguridad alimentaria tienden a padecer sobrepeso y obesidad ya que no tienen acceso a los alimentos de la canasta básica y los únicos alimentos que pueden consumir debido a su situación económica son los productos industrializados, ya que estos son alimentos con un buen sabor y sobre todo son baratos y les satisface su hambre.

 

Bibliografía

  1. Castañeda, C. E., Molina, F. N. y Ortiz P. H. (2010). Sobrepeso-Obesidad en Escolares en una Área Marginada de la Ciudad de México. Revista Mexicana de Pediatría, Vol. 77, Núm. 2.
  2. Fernández, U. N. (2014). La seguridad alimentaria en México. Salud Pública de México / vol. 56.
  3. Méndez, S.N.,  Pichardo, B.R., Guevara, G.L. y Uribe, E.M. (2002). Cap. 1. Obesidad epidemiología, fisiopatología y manifestaciones clínicas ( 1-28). Manual Moderno.
  4. Mercado, P., Vilchis, G. (2013). La obesidad infantil en México. Alternativas en Psicología, número 28. Universidad Iberoamericana, México, D.F. 49-57.
  5. Ruiz, A. y Dolores, B. (2008). Globalización y competitividad en el sector hortofrutícola: México, el gran perdedor. El Cotidiano, vol. 23, núm. 147, enero-febrero.
  6. Shamah, L. T., Mundo, R. V. y Rivera, D. J. (2014) La magnitud de la inseguridad alimentaria en México: su relación con el estado de nutrición y con factores socioeconómicos. Salud pública de México, vol.56.
  7. Torres, T.M. (2006).  El impacto de los acuerdos de libre comercio sobre el derecho a la salud. Revista Cubana de Salud Pública, vol.32 n.3, 1-7.
  8. Valencia, V. R. Ortiz, H. R. (2014). Disponibilidad de alimentos en los hogares mexicanos de acuerdo con el grado de inseguridad alimentaria. Salud Pública de México / vol. 56, no. 2.
  9. Vega, M., Shamah, L. T., Peinador, R. R., Méndez, G. y Melgar, Q. H. (2014) Inseguridad Alimentaria y Variedad de la Alimentación en Hogares Mexicanos con Niños menores de Cinco Años. Salud Pública de México / vol. 56.

 

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Aumento de la canasta básica y su impacto en la obesidad

Aumento de la canasta básica y su impacto en la obesidad

En este artículo analizaré el aumento de la canasta básica en México durante los 10 años y su posible vinculación como elemento responsable del aumento en la epidemia de obesidad.

La canasta básica es definida como el conjunto de bienes y servicios indispensables para que una familia pueda satisfacer sus necesidades básicas (Vergara y Díaz, 2012).

El Banco de México utiliza 80 productos que componen la canasta básica.  Entre los primeros 20 se encuentran los alimentos como la leche, tortillas, carne y huevo. Entre los energéticos se encuentran: gasolina, electricidad, gas doméstico y los de transporte: autobús urbano taxi, colectivo (Padilla, 2010).

En la siguiente tabla se muestran todos los productos de la canasta básica que el Banco de México utiliza.

Tabla 1

Bienes y servicios de la canasta básica utilizada por el Banco de México

Aceites y grasas vegetales comestibles Pasta para sopa Cardiovasculares
Agua embotellada Puré de tomate y sopas enlatadas Cremas para la piel
Arroz Refrescos envasados Dermatológicos
Atún y sardina en lata Retazo Desodorantes personales
Azúcar Tortilla de maíz Expectorantes y descongestivos
Bistec de res Electricidad Gastrointestinales
Café soluble Gas doméstico Jabón de tocador
Café tostado Larga distancia nacional Material de curación
Carne molida de res Línea telefónica Navajas y máquinas de afeitar
Cerveza Servicio telefónico local Nutricionales
Concentrados de pollo y sal Blanqueadores Otros medicamentos
Chiles procesados Cerillos Papel higiénico
Chocolates Detergentes Pasta dental
Frijol Estufas Servilletas de papel
Galletas populares Focos Aceites lubricantes
Gelatina en polvo Jabón para lavar Autobús foráneo
Harinas de trigo Licuadoras Autobús urbano
Hígado de res Pilas Bicicletas
Huevo Planchas eléctricas Colectivo
Jamón Refrigeradores Gasolina de alto octanaje
Leche evaporada, condensada y maternizada Suavizantes y limpiadores Metro o transporte eléctrico
Leche pasteurizada y fresca Televisores Taxi
Masa y harina de maíz Analgésicos Cuadernos y carpetas
Pan blanco Antigripales

Fuente: Padilla, L. P. (2010). De salarios mínimos, canastas básicas y otras incongruencias y males que padecemos. Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

 

En la tabla 2 se muestran los productos mínimos que deben adquirirse al mes para el desarrollo de una familia así como el costo de cada producto y el total de ello para comparar los costos mensuales con el salario mínimo.

Tabla 2

Productos mínimos que deben adquirirse al mes para el desarrollo de una familia

Productos incluido en la canasta básica Precio promedio en pesos
Cantidad Producto Precio
1 litro Aceite vegetal comestible 23.5
4 kg Arroz 66
2 kg Azúcar 20.34
2 kg Bistec de res 1.48
300 gr Café soluble 88.8
1 kg Carne molida de res 72
2 latas Chile procesado 18
½  kg Chocolate en polvo 16.8
½  kg Concentrado de pollo y sal 6.25
½  kg Crema 16
4 kg Frijol 92
4 cajas Gelatina en polvo 32.8
1 kg Harina de trigo 14.5
3 kg Hígado de res 90
1 caja Huevo 29.9
½  kg Jamón 29
4 garrafones de 20 litros Agua purificada 100
15 litros Leche 178.5
30 piezas Bolillo 36
2 kg Pasta para sopa 42
4 kg Retazo 80
12 kg Tortilla de maíz 82.8
Luz 200
2 tanques de 20 kg Gas 570
Teléfono 200
1 litro Blanqueador 7.3
1 paquete Cerillos 11
2 kg Detergente 43
1 kg Jabón para lavar trastes 17.7
1 caja Analgésicos, antibióticos y/o antigripales 20
2 piezas Desodorantes 42
4 piezas Jabón de tocador 37.6
20 rollos Papel higiénico 83
1 pieza Pasta dental 25
100 viajes Metro 200
4 Plumas, lápices, otros 8
Total: $2, 747.69

Fuente: Padilla, L. P. (2010). De salarios mínimos, canastas básicas y otras incongruencias y males que padecemos. Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

Como se observa en la tabla anterior, el salario mínimo que se tenía para el 2010 no pudo cubrir  la canasta básica. Para poder cubrirla  se necesitaban $2, 747.69 mensuales. Cabe señalar que en la tabla solo se CANASTA-BÁSICA-AUMENTA-COSTO-GOBIERNO-INCAPAZmuestran algunos productos básicos. Mientras tanto el salario neto mensual fue de $1644, por lo que al comparar el costo mensual con el salario mínimo observamos que no es suficiente para poder cubrir los productos mínimos de la canasta básica. Cabe destacar, que estos productos están destinados solo para dos integrantes de alguna familia. (ibíd.)

De acuerdo a los datos del 2006 y 2012 el precio de la canasta básica sigue en aumento y el salario mínimo real esta en descenso (ibíd.)

“Al comparar los incrementos del salario con los del índice general y de la canasta básica podemos apreciar la disparidad entre uno y otro si al salario nominal (salario mínimo diario percibido por los trabajadores) le descontamos el incremento de los precios (índice general) obtenemos el salario real” (Vergara y Díaz, 2012, p. 29).

Los productos que han mostrado mayor aumento en los precios son aquellos que son esenciales para la población de menores recursos económicos, entre algunos están: maíz, frijol, arroz y aceites. De acuerdo a la UNAM, recomienda una canasta definida como Canasta Alimentaria Recomendable (CAR) la cual incluye 24 productos. La del DF recomienda 46. Mientras el CONEVAL recomienda 38 productos para el sector urbano y 33 productos para el sector rural.

 

tabla 3

Costo de la canasta y salario mínimo

No. de productos Costo promedio

(pesos diarios)

No. de salario mínimos
Canasta alimentaria recomendable (CAR-UNAM) 24 88.5          1.5
Canasta alimentaria rural (CONEVAL) 33 94.5 1.6
Canasta alimentaria para el DF. 46 154.1 2.5
Canasta alimentaria urbana (CONEVAL) 38 143.2 2.3

Fuente: Vergara, G. R. Díaz, C. M. (2012) INPC, canasta básica y salario mínimo en México, 2006-2012. Revista de Análisis de Coyuntura Económica.

En el cuadro anterior y en el grafico 1 se puede observar que de acuerdo a los diferentes productos que conforman determinada canasta básica ninguna se pudo cumplir con el salario que se tenía para el año 2012, pues se necesita al menos más de un salario mínimo para poder cumplir con los productos señalados.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) es un indicador que sirve para medir el cambio promedio de los precios en el tiempo a través de una canasta ponderada de bienes y servicios representativa del consumo de la familias urbanas de México (Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, 2015).

Para febrero de 2014 la inflación afectó aquellas personas que perciben de 1 a 6 salarios mínimos (ibíd.).

Como es bien sabido, no se cumple con el salario que se estipula en el artículo 123 constitucional el cual establece que “los salarios mínimos que disfrutan los trabajadores serán generales o profesionales. Los primeros regirán en las áreas geográficas que se determinen; los segundos se aplicaran en ramas determinadas de la actividad económica o en profesiones, oficios o trabajos especiales. Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos” (ibíd., p. 1)

Al pasar de los años el salario ha ido incrementando, sin embargo no quiere decir que con ello se puede adquirir mayores productos de la canasta básica, ya que el aumento del salario nominal no implica un aumento al salario real, es por eso que no se pueden obtener dichos productos, al contrario, cada vez se tienen menos acceso (Padilla, 2010).

 

 

Comparación entre el costo de la canasta alimentaria mensual por persona y el salario mínimo para el año 2015
Tipo de canasta alimentaria Costo mensual por persona de la canasta alimentaria Salario mínimo para el área geográfica A (pesos mensuales) Salario mínimo para el área geográfica B (pesos mensuales)
Urbana 1.315,06 1.962,8 1.862
Rural 938,01 1.962,8 1.862

Fuente: elaboración propia con datos del CONEVAL (2015) y de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (2015).

 

De acuerdo a estos datos podemos decir que el salario mínimo no puede cubrir las necesidades básicas de una sola persona y mucho menos de una familia de cuatro integrantes o más. Para el 2015 el valor de la canasta alimentaria rural fue de $938,01, mientras que para la urbana tuvo un valor de $1.315,06 y en cuanto al salario mínimo mensual del área geográfica “A” y “B” fue tan solo de $1.962,8 y $1.862 respectivamente. Un estudio realizado sobre la magnitud de la inseguridad alimentaria en México y su relación con el estado de nutrición demostró la correlación entre el trinomio pobreza-inseguridad alimentaria-obesidad. Por lo que al no contar con los suficientes recursos económicos, una familia no puede cumplir con los requerimientos nutricionales adecuados, siendo su última alternativa el consumo de los alimentos industrializados, por ser más accesibles.

Para Shamah, Mundo y Rivera (2014)

“estudios recientes han puesto de manifiesto que en México la población en pobreza satisface sus necesidades de consumo de calorías adquiriendo alimentos de bajo costo, altos en energía pero con un contenido deficiente de micronutrientes. De tal forma que los hogares cada vez con mayor frecuencia acceden a alimentos de alta densidad energética y de menor costo trayendo como consecuencia ganancias importantes en el peso corporal, pero con deficiencia en micronutrientes” (p. 84)

Para el 2016 el salario mínimo es de $73.04 y aunque este ha ido aumentando a largo de los años, también el costo de los productos se han incrementado, por lo que no ha sido suficiente para poder cubrir todas las necesidades básicas que se requieren para poder llevar una vida digna y una alimentación adecuada.

 

 

Bibliografía

  1. Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (2015). Boletín: evolución de la Inflación.
  2. Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (2015).
  3. CONEVAL (2015)
  4. Padilla, L. P. (2010). De salarios mínimos, canastas básicas y otras incongruencias y males que padecemos. Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.
  5. Shamah, L. T., Mundo, R. V. y Rivera, D. J. (2014) La magnitud de la inseguridad alimentaria en México: su relación con el estado de nutrición y con factores socioeconómicos. Salud pública de México, vol.56.
  6. Vergara, G. R. y Díaz, C. M. (2012), INPC, canasta básica y salario mínimo en México, 2006-2012. Revista de Análisis de Coyuntura Económica.

 

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