Tribunal simbólico violencia obstétrica y muerte materna

Lourdes Guzmán Pizarro

 

El nueve de mayo se realizó el Tribunal Simbólico Convocado por Grupo de Información en Reproducción Elegida, A.C (GIRE, A.C) en el Polyfórum Siqueiros de la Ciudad de México.

¿Quiénes participamos?

Mujeres, familias, esposos que compartieron sus testimonios, desgarradoras historias de injusticia, pero también de esperanza, solidaridad,  y generosidad; una presencia contundente que exige que lo que sufrieron ellos/ellas no se repita nunca.

Expertas internacionales en derechos humanos que agradecieron a los participantes sus palabras, se comprometieron a dar voz en otros espacios sobre lo que ahí oyeron, y elaborarán un documento para pres2entarlo ante las autoridades mexicanas exigiendo el reconocimiento de la violencia obstétrica como parte de la violencia de género y violencia institucional.

Los medios de comunicación para hacer resonar las palabras de dolor y sufrimiento, y de exigencia de justicia. Para dar visibilidad a la violencia obstétrica

El público, variopinto, mujeres, hombres, políticos, estudiantes, activistas. Testigos, cómplices para unir nuestra voz a esos testimonios, para legitimar el tribunal, para acompañar en ese dolor profundo, inexplicable por injusto.

Nosotros / nosotras promotoras, promotores de salud de la UACM. Escuchando atentos/atentas, sintiendo, preguntándonos por qué esta tremenda realidad de la violencia obstétrica está relacionada con la promoción de la salud, reconociendo las relaciones de poder, las inscripciones en el cuerpo, la impotencia y la esperanza; el diálogo con sus posibilidades reparadoras y de exigibilidad.

¿Qué es la violencia obstétrica?

El maltrato físico o verbal a las mujeres en las instituciones de salud públicas o privadas durante el embarazo, el parto o el puerperio; la negación de tratamiento; la indiferencia ante solicitudes de las mujeres o familiares de éstas; los reclamos, regaños, burlas e ironías dirigidas a las mujeres durante el embarazo, parto o puerperio que realice cualquier personal de salud; las decisiones médicas sobre el parto que se tomen sin consentimiento de las mujeres; y  las esterilizaciones forzadas.

¿Cuál es el propósito del Tribunal?

El Tribunal Simbólico es una más de las importantes acciones que GIRE, A.C [1]realiza para dar visibilidad al problema de la violencia obstétrica y exigir que el Estado asuma su responsabilidad para dar atención de calidad a las mujeres embarazadas, la cual implica: respetar las decisiones de las mujeres, sus necesidades específicas y referencias culturales, así como contar y proveer con la infraestructura y el material para atender adecuadamente a las mujeres, la capacitación y sensibilización a todo el personal de las instituciones involucrado en la atención de las mujeres embarazadas; el abasto de anticonceptivos, el aumento de la cobertura hospitalaria ginecobstétrica, la reducción de las cesáreas innecesarias y la detención de las esterilizaciones forzadas, reconocer la participación de otros actores sociales como las parteras en la atención al embarazo de las mujeres y orientar todos los recursos y esfuerzos hacia el parto humanizado.

Ante la falla del Estado para garantizar la atención de calidad a las mujeres embarazada, la sociedad civil debe de movilizarse, construir alianzas entre diferentes agentes que escuchen con respeto las voces de aquellas personas, que compartan los principios de justicia que estas personas y la sociedad reclama. Exigir que se reconozca y tipifique la violencia obstétrica en todos los estados de la República Mexicana. El Tribunal simbólico convoca a dar visibilidad al tema, a escuchar a las personas que en su dolor buscan que la violencia obstétrica desaparezca, a generar evidencias que documenten los casos, a buscar los recursos legales y las instancias nacionales e internacionales que trabajen por esto.

¿Está relacionado el Tribunal Simbólico con la Promoción de la Salud?

Algunos consideramos que sí porque son procesos para la exigibilidad de los derechos a la salud de las mujeres, por otro lado podemos preguntarnos si esta forma de hacer comunidad permite la reparación del daño de las mujeres y familiares que compartieron sus testimonios y su repercusión en la salud (en la acepción amplia) de estas mujeres y familias.

¿Quiénes escribimos sobre esta experiencia?

Somos estudiantes y profesores de la Licenciatura que participamos en el Tribunal y que queremos decir algo acerca de lo que paso ahí. Escribimos sobre esta experiencia: Nestor, Maricruz, Nancy, Viridriana, Mónica, Susana, María Elena, Guillermo, Karla, Andrea y Lourdes.

 

 

Néstor Vázquez Guadarrama

9-Mayo-2016 . Hace días que recordaba que había que hacer algo muy relevante. Suena el reloj biológico. Abro mis pesados ojos para darme cuenta de que son las 5:00 de la mañana. Me he despertado. Tengo que levantarme, hoy es el día para estar presente en el Tribunal simbólico. El primer recuerdo que atraviesa mi mente es la invitación que nos hizo la profesora del seminario para acudir y cómo fue la inscripción al evento.  Sólo faltan unas cuantas horas, maldición.

Voy hacer el ritual habitual de transformación: bañarme, escoger la garra y preparar el morral. Termino para ir a despedirme con varios besos de Magy y Nati. Salgo de casa, abordo el transporte público y hay un chingo de tráfico. “Carajo pensé que salir 2:00 hrs antes del evento era muy bueno para estar puntual”, me digo, pero desafortunadamente el micro y el metro bus se fueron lentos. El retraso es una conspiración: en esta zona de Tlalpan están construyendo un segundo piso para conectar una vía rápida, para llegar en un santiamén a la ciudad de la eterna primavera, pero –como siempre– son acciones que benefician a unos cuantos políticos, empresarios, constructoras, los corruptos….y empeoran la situación de los más buenos.

Hay más reflexiones que hacer. Mientras, regreso por donde andaba. A pesar del tráfico, estaba muy emocionado porque no sabía qué era lo que iba a pasar en el Tribunal Simbólico. Era un enigma de la mano de la paradoja. Llego a la estación de metrobus Polyfórum, desciendo, y como siempre la multitud a su máxima expresión, conformada por otros que también son un misterio. Camino hacia el lugar de la intervención, pregunto a un señor dónde es la entrada principal, me dirige hacia el salón donde se llevaría a cabo el Tribuna Simbólico.

Por fin llego, miro la hora en el celular: las 9:45, aún no comienza. Ingreso y me registro, bajo las escaleras,me dan la bienvenida, busco un lugar. Ya hay muchas personas  y decido sentarme donde hay muchos asientos desocupados. Respiro profundo, observo y siento el espacio que me rodea. Me siento muy bien, sin embargo, estoy en la incógnita.

Se abre el telón y dan la bienvenida por parte de GIRE. En el centro del escenario hay personas sentadas en sillas: mujeres con sus múltiples abanicos y sus rostros misteriosos, y con ellas, niños(a), hombres, abuelos(a)… Pensé “¿ y cómo será la dinámica?”. Cada una (o) pasó a dar su testimonio frente al jurado conformado por un grupo de expertas con diferentes formaciones académicas. Me llamó mucho la atención como esas mujeres venían vestidas de color negro, representado a jueces.

La dinámica comenzó. Las personas, que han sufrido situaciones muy dolorosas, pasaron a dar su testimonio de distintas situaciones de violencia que han llevado hasta la pérdida de valiosas vidas humanas. La verdad fueron relatos muy duros. Durante el primer momento lloré mucho porque, tan sólo con oír sus historias, no podía pensar de forma crítica y ver más allá, ni poner el ojo de análisis como promotor de la salud,  mi condición de ser humano me hizo sentir su dolor. Sé que en el mundo hay más sufrimiento pero cuando alguien lo comparte de forma crítica, enunciando detalladamente desde de su experiencia, son acciones de exigencia de justicia ante ese monstruo gélido y perverso del sistema que nos oprime por doquier. El acto del cual fui testigo fue de resistencia.

El segundo momento llegó. Otras voces se revelaron y aparecía la alteridad negada por el sistema. Las situaciones que más se repetían era la negligencia, omisión, e indiferencia, desde palabras como “cállese, no grite, no se queje, para qué abrió las piernas…” todas seguidas de una carga de violencia simbólica, hasta una situación donde una mujer tuvo que parir en la calle. Constaté que se deja fenecer a seres humanos sin que importe el dolor que eso causa. Recuerdo un testimonio de una chica que iba a tener gemelas. Ella acudió al médico porque se sentía mal, pero la hicieron volver a su casa. Al día siguiente, cuando regreso, le hicieron un estudio de ultrasonido, sus bebés ya habían perdido la vida.

Sería muy difícil escribir todos los testimonios que se compartieron, pero me hicieron pensar en las disposiciones por parte de médicos, enfermeras, directores, y en su práctica profesional en la cual muchas veces las personas son cosas entre las cosas. Es muy evidente que estos actos responden a un modelo médico dominante que ha negado históricamente a las personas, y me pregunté ¿Qué acciones de promoción de la salud podríamos ejercer para intervenir? Lo relevante es que se parte  de un problema estructural que se nombra por las víctimas. También pensé qué hacer con todos los implicados ya que es un problema sistemático, pero me esperanzó pensar que la lucha empieza con actos como esto. ¿Cuál será el granito de arena para que esto se transforme? Yo opino que son los ciclos de reflexión y acción. Las disposiciones pueden partir de otros aprendizajes positivos como la sensibilización, porque las respuestas tienen que empezar desde abajo para seguir escalando. Para finalizar, las transformaciones surgen de actos políticos y los participantes del Tribunal han desarrollado su capacidad política para reorientar los servicios de salud, crear las políticas públicas y cambiar la legislación vigente. Es un movimiento lleno de vida que está en resistencia y le doy gracias por los aprendizajes que me llevo.

Maricruz Galindo

Actualmente nuestro país se ve sumergido en diversos problemas sociales que afectan la tranquilidad y bienestar colectivo de cada estado y de las comunidades que lo conforman. La violencia obstétrica que se ejerce hacia las futuras madres y familiares trae consecuencias como la muerte materna. Sin embargo, esto va más allá de sólo culpabilizar a los profesionales de la salud, considero que tenemos  que mirar también las  políticas que se impulsan para el sector de salud , desde mi punto de vista una regulación en los servicios de salud evitarían este tipo de situaciones que trae consecuencias lamentables a las familias.

Cotidianamente se han escuchado quejas acerca de personas que han sido mal atendidas, principalmente en el IMSS, incluso en las redes sociales se ven “memes” circulando y causando reacciones de gracia y burla sobre la mala atención que muchas veces conlleva a la muerte de los pacientes. La mala atención es común y se sigue reproduciendo en estos servicios a pesar de las marchas, quejas, demandas o la toma de justicia por mano propia.

La promoción de la salud juega un papel importante en la búsqueda de alternativas viables y transmisibles al personal de salud, y a las personas. Tal vez, con los testimonios, como los brindados en el Tribunal, se pueda lograr empatía y sensibilización en quienes, en su momento, han generado violencia de manera directa o indirecta.

Viridiana Ramírez

Tribunal Simbólico 27 casos reales de violencia obstétrica.

Cuando me informó mi compañera que la profesora Lourdes nos invitaba a un evento donde hablarían de violencia obstétrica me pareció muy interesante. Llego el día, al llegar al lugar no había gran movimiento, por lo que pensé seguro serán pocas personas, pero cuál fue mi sorpresa al acércame al salón había mucha gente, una mesa donde recibían a la prensa, y el lugar casi lleno.  Entonces pensé sí hay gente que sabe que la violencia obstétrica existe y que no es sólo la voz de un grupo de mujeres inconformes o de otros países. No, esto está pasando aquí, en mi país, dentro de las instituciones públicas y privadas que atienden a miles de mujeres mexicanas, mismas que a diario están expuestas a sufrir violencia obstétrica. Motivada por saber más del tema, presté atención a la presentación del jurado, seis mujeres vestidas de negro, mujeres con experiencia en temas relacionados, mujeres que inspiraban respeto, yo en ese momento seguía pensando que cada una de ellas iba a hablar y dar conceptos, pero no fue así.

Al inicio se paró una joven, quien fue presentada como la hija de una mujer que ya había sufrido violencia obstétrica , la cual le causó la muerte. Y así pasaron los casos, entonces comprendí yo aquí soy espectadora, en ese momento las cosas cambiaron para mí; fue una mezcla de emociones, coraje, tristeza, enojo, alegría, esperanza, por mencionar algunos. Por eso acudir al tribunal fue algo tan vivencial, el escuchar esas voces, haciendo evidente la violencia obstétrica, una violencia que se ha vuelto invisible.

Para mí fue algo que me hizo vibrar tanto que hasta el momento no sé hasta que fibra toco en mí, escuchar a las mujeres que de viva voz, se pararon frente al jurado y dieron su testimonio. Mujeres que me imagino, que siento su dolor, mujeres humanas que no quieren que otras mujeres pasen por lo mismo.

Ma. Elena Batay R.

El día 9 de mayo del 2016 asistí al Tribunal Simbólico de muerte materna y violencia obstétrica organizado por GIRE. No me esperaba la conmoción que provocó en mí; se me hacía un nudo en la garganta y no pude evitar llorar, mientras pensaba: “de humanos, los humanos no tenemos nada… se nos olvida qué somos y de dónde venimos”. Los testimonios reflejan el  gran odio de muchos profesionales hacia la mujer. Vinieron a mí recuerdos de personas cercanas que me contaron de cuando se convirtieron en mamás, y son muy parecidas a los testimonios expuestos, lo cual me hizo comprender que estos fenómenos son normalizamos pasados por alto.

A través de los años hemos construido e interiorizado la idea de que se nos hace un favor al brindarnos servicios de salud, entonces es fácil aceptar que quejarse por esto es una exageración y que denunciar dichas acciones y exigir que sean diferentes es cosa sin importancia. Aunado a esto se encuentra el desconocimiento sobre las obligaciones del Estado para respetar, proteger y cumplir el derecho a la salud de todos, también el desconocimiento sobre la existencia de organizaciones que acompañan, guían y apoyan en procesos de exigibilidad jurídica ante estas acciones u omisiones. También reflexioné sobre la necesidad de fortalecernos como sujetos de derecho, la importancia de la realización de eventos como el Tribunal Simbólico, y el tener presente que ninguna acción a favor será bastante cuando se trate de defender nuestra salud biológica, mental y social.

Lázaro Guillermo Becerril Silva

El Tribunal Simbólico fue sin duda una experiencia inolvidable. Nunca me imaginé que el personal médico que tiene la obligación de atender a las  mujeres embarazadas logre causarle daños físicos y psicológicos, que no consideren lo importante que es para una mujer tener un hijo, que no se tenga el respeto por la vida de un nuevo ser humano y que las excusas estén por arriba de su ética profesional para no hacer bien su trabajo. Desafortunadamente, existen este tipo de situaciones en nuestro sistema de salud.
Yo tengo la confianza en, que por el bien de las futuras madres, que este tipo de situaciones sean consideradas como violencia obstétrica lo más pronto posible para que no existan más casos como los presentados en el Tribunal.

Susana Jarillo Ventoledo

El Tribunal Simbólico de violencia obstétrica y muerte materna se llevó a cabo el día 9 de mayo del 2016 en polyforum Siqueiros. El programa se efectuó de la siguiente manera; estuvieron invitados  personas de diferentes lugares que hablaron sobre sus experiencias, como la pérdida de un familiar que murió a causa de la negligencia médica antes, durante y después del parto (madre, hijos o ambos), así como el mal trato que se les daba durante su instancia en el Seguro Social, del cual también los familiares fueron víctimas . Hubo una mesa de expertos quienes escuchaban con atención cada uno de los casos. Y este desarrollo se dio durante tres momentos, cada uno conformado por 10 casos aproximadamente. Los medios de comunicación tanto nacional como internacional estuvieron presentes.

Cuando yo escuché cada uno de estos casos sentí impotencia, dolor, enojo. Me preguntaba ¿cómo es posible que estando en el siglo XXI sigamos viendo este tipo de situaciones? ¿Dónde queda el humanismo de las personas, la ética profesional como doctores? Sin llegar a una respuesta en concreto, no me explico cómo puede haber personas sin corazón, que no sienten el dolor de las demás personas, que no luchan por un país justo, que sólo ven por su propio bien, y que son tantas las injusticias que seguimos pasando por alto.

Cada caso provocaba un dolor inmenso, un dolor como si fuera propio. Mis lágrimas escurrían al escuchar cada injusticia que se ha cometido hacia las personas. Esa empatía que siento ante las personas me hace sentir su dolor, me motiva a ser una persona diferente que lucha por no ser como una de esas personas injustas, como los son el personal de una institución medica. Quizá no debería generalizar, quizá no todos son así, pero me pregunto ¿Cuántas personas son las que hablan de un buen trato dentro de una institución médica? La mayoría de las personas se queja del mal servicio que existe dentro de estas instituciones.

Me parece que la forma de estructuración de este tipo de acciones son buenas para el campo de la promoción de la salud, ya que por medio de las experiencias que se viven a diario podemos identificar las diferentes problemáticas que aquejan a un grupo o población de personas, y los promotores de la salud podemos intervenir desde un punto reflexivo y crítico. Escuchar la voz de las personas siento que es lo más importante dentro de la promoción de la salud, así como el dialogo que se da. A partir de ello podemos crear ese conocimiento, hacer conciencia crítica de lo que pasa en nuestra vida real y llevarlo a prácticas que nos ayuden a hacer un cambio en nuestras vidas y en las de los demás.

El sólo llegar a una población, grupo o persona y querer hacer cambios a partir de lo que se cree que son los problemas de los sujetos, sin preguntarles, no funciona ni funcionará, ni nos lleva a ningún lado, porque sólo estamos reproduciendo las acciones de un sistema que nos lleva a la sumisión y conformación de lo que nos pasa en la vida. Necesitamos un tipo de pedagogía que nos lleve a ser libres y dueños de nuestro propio cuerpo y vida. Además, que esto nos vuelva un poco humanos y éticos, y dejemos de ver por el beneficio individual y empecemos a ver por un beneficio colectivo, que termine con las injusticias en nuestro país.

Nancy  Bazan Gutíerrez

 Actualmente, la muerte materna y la violencia obstétrica son otros más de los problemas que se suman a la violación de Derechos Humanos y de los Derechos a la Salud. Estas acciones se han naturalizado en las instituciones y en los profesionales de la salud, y en ellos recae la responsabilidad  de la salud de los individuos. El Derecho a la Salud es vulnerable y en nuestro país no cumple con los criterios para ejercerlo en su totalidad, desde la accesibilidad, hasta la calidad de los servicios.

Las relaciones de poder y subordinación entre los profesionales de salud y los pacientes se evidencian ejerciendo violencia física, psicológica y social, ya que la red social del paciente también se ve afectada y desintegrada totalmente. Es indispensable reconocer que la violencia obstétrica existe y es ejercida como algo natural. Muchos no llegan a identificarla y menos a denunciarla. Desde la promoción de la Salud Oficial, el sujeto sólo se ve como un objeto pasivo que tiene que atenerse a las decisiones del personal de salud, siempre orientada  a la prevención de la enfermedad o al logro del buen comportamiento del paciente, con la promesa de que tal comportamiento conducirá al bienestar y enfocándose en la persona individual antes que en el grupo social.

Mónica Vivanco Salinas

La violencia obstétrica agrupa una serie de conductas y omisiones por parte del personal de salud que causa daño físico o psicológico a la mujer antes, durante y después del parto.

Es un tipo de violencia que suele presentarse en algunas mujeres, sin embargo, no se reconoce como violencia, por ello el día 9 de Mayo de 2016 en la Ciudad de México en el Polyforum Siqueiros en se llevó a cabo un Tribunal simbólico de violencia obstétrica y muerte materna, en el cual víctimas directas e indirectas de este tipo de violencia denunciaron y compartieron su testimonio ante un grupo de seis expertas en la materia, quienes realizarían al término de las experiencias expuestas una serie de recomendaciones para evitar más casos de violencia.

Se expusieron 17 casos de violencia obstétrica y 10 de muerte materna dejando claro que hay una violación de Derechos Humanos. Del total de los 27 casos presentados 10 fueron muertes fetales, 5 neonatales y 24 niños quedaron huérfanos por la falta de atención cometidas hacia sus madres por las unidades de salud y hospitales tanto federales como estatales del país. Cabe señalar que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de seguridad y servicios sociales de los trabajadores del Estado (ISSSTE) estuvieron inmersos en este tipo de violencia.

Es sorprendente y muy triste ver cómo los profesionales de la salud olvidan por completo el objetivo de haber estudiado medicina y enfermería, que es el de cuidar y velar por que las personas tengan una atención digna y de calidad.

Los casos expuestos por las víctimas o familiares de las víctimas fueron muy conmovedores y llenos de dolor, tal vez no podía entenderlos o sentir como ellos, pero al dar el testimonio transmitían todas las emociones que tuvieron y estaban tenido en el momento, lo que me llevo a ponerme en su lugar puesto que en un futuro me gustaría ser mamá y no sería nada grato que por negligencias causadas por parte del sistema de salud me pasara algo a mí o al bebé.

Ahora bien, como Promotores de Salud tenemos una obligación con las comunidades con las que trabajamos. Debemos de luchar con ellas para que los Derechos Humanos sean respetados en todo momento, este Tribunal dejó muy en claro que en México es lo menos que se respeta y que nuestro gobierno no ha puesto atención en esta problemática. Debemos de llevar a cabo una serie de acciones y estrategias que acaben con este tipo de violencia ya que, además de las múltiples muertes de bebés y madres, no se respeta el derecho a la salud y el derecho a los sistemas de salud.

Esta experiencia me confirma el camino que me gustaría seguir como Promotora de la salud que es vincular mi carrera con Derechos Humanos ya que considero que para tener un acceso digno a los sistemas de salud se debe comenzar con el respeto de los derechos de las personas y con ello poder crear políticas y leyes que den pie a que los sistemas den atención digna y de calidad.

El camino tal vez no será fácil pero tampoco es imposible, puesto que como promotores de la salud podemos crear alianzas con otros expertos, instituciones y organizaciones para poder llevar a cabo dicha tarea.

Considero que se debe de castigar la violencia obstétrica puesto que de por medio esta la dignidad e incluso la vida de la madre y el bebé, además de la salud de los familiares ya que ellos también sufren las consecuencias de esta violencia.

Andrea Angulo

Irma en el tribunal simbólico

Hacía ya muchos meses que había leído en el periódico la historia de Irma, una mujer en Oaxaca que había tenido que dar a luz en el patio de atrás de la clínica porque los profesionales de salud habían decidido que no estaba lista todavía.  Tanto la historia como la fotografía publicada fue impactante no solo por esa experiencia particular sino también por la cantidad de otras historias de las cuales ésta, era representativa pero no única.

No sabía que iba a tener la oportunidad de escuchar a Irma hablar de lo que le  pasó. Cuando la vi en el tribunal simbólico de violencia obstétrica y muerte materna me impacté porque no solo estaba ella con su narración sino su hijo menor, aquél a quien dio a luz en el patio y sus otros hijos mayores que la acompañaron hasta acá y la oyeron testimoniar.

Su relato había sido reporteado y comentada por periodistas y opinión pública, pero no se le había escuchado a ella. Verla y oírla narrar su experiencia tuvo indudablemente un efecto en quienes escuchamos. Al igual que las muchas otras mujeres su voz hablaba de un mismo fenómeno repetido en todos los rincones de este país: fenómenos muy complejos que se manifiestan como un desprecio profundo, de parte de los “profesionales de la salud” por las mujeres pobres en situación de vulnerabilidad (el embarazo, parto y postparto). Escuchamos de parte de Irma y de las demás la voz que hablaba una y otra vez con distintos tonos o matices de la injusticia y de la impunidad: doctores, médicas, enfermeras, trabajadores sociales que deciden sobre los cuerpos de las mujeres una y mil veces, que habiendo ejercido violencia sobre ellas y/o sus familiares no se responsabilizan nunca por su descuido, insensibilidad, negligencia, misoginia, racismo  o abuso de poder.

Y me preguntaba cómo era que le había sido útil a Irma, por hablar de una de las mujeres que sufrieron en su propio cuerpo del no cuidado de los servicios de salud pública, venir de tan lejos, a la ciudad de México, para contar su experiencia.

A partir de este ejercicio de escritura me respondo que poder usar su voz para decir su palabra es mejor que leer cómo otros han hablado de ella (como “el caso” de la mujer de Oaxaca). Pensé que el poder (que no por simbólico es menos fundamental) testificar en un tribunal donde se exige al estado frente a la prensa nacional e internacional  que las historias como la suya no las tenga que vivir nunca más ninguna otra, fue importante para ella y para sus hijos, que ahí la escucharon.

Tomar el micrófono y pararse frente a un auditorio de testigos y aliados pudo haberla hecho sentir que la narración de su experiencia tenía sentido. Al final no pude corroborarlo pero pienso que lo que pasó en el tribunal simbólico constituyó un proceso de agencia real y un ejercicio de promoción de la salud para todas las que ahí nos dejamos conmover con la vida y la historia de la otra.

[1] http://www.gire.org.mx/nuestros-temas/violencia-obstetrica

Foto Flower stament yellow mosaic de  Miroslav Vajdić <“http://miro.openphoto.net/gallery/”>Miroslav Vajdić</a> for <a href=”http://openphoto.net/gallery/image/view

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Tribunal simbólico violencia obstétrica y muerte materna por Lourdes Guzmán Pizarro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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Tribunal simbólico violencia obstétrica y muerte materna
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Presentación

Mi nombre es Anel Hernández Dorantes, estudiante de la Universidad Autónoma

de la Ciudad de México, UACM, en la Licenciatura Promoción de la Salud.

Actualmente me encuentro en el proceso de elaboración de mi trabajo recepcional.

Me defino como una promotora de salud con pensamiento crítico, donde mis

principales valores son; el respeto, la igualdad y la justicia.

Como lo mencione anteriormente, estoy elaborando mi trabajo recepcional,

desarrollando el tema de la obesidad infantil en México. El enfoque que utilizaré

pretende abordarlo de una manera crítica a partir de referentes más allá de los

tradicionalmente usados en la corriente dominante de la promoción de la salud.

Para tal efecto se realizará un análisis comparativo entre las explicaciones y las

diversas formas de ver al problema que se hacen desde la corriente dominante y

aquellas provenientes de posturas críticas.

La idea de abordar este tema fue a partir de la clase de Promoción de la Salud 1,

ya que durante todo el curso hablamos de dicho fenómeno. Al principio del curso

no tomaba importancia de la magnitud de este problema de salud, ni mucho

menos los factores que se encuentran detrás de ella. Con el transcurso del tiempo,

me di cuenta como estos factores es que intervienen de manera importante en los

sujetos que padecen sobrepeso y obesidad. Otra de las cosas que me llevaron a

la elección de este tema, fue la mala creación de los programas de salud que le

hacen frente a esta problemática, ya que no ha creado impacto alguno para

detener dicha epidemia, pues de acuerdo a las cifras reportadas, el sobrepeso y la

obesidad sigue en aumento, es entonces donde mi trabajo también está dirigido

para elaborar una estrategia (diferente) desde la visión crítica Promoción de Salud.

Hasta el momento he recabado información de diversas fuentes bibliográficas y

bases de datos que me han permitido entender mejor este problema de salud.

Mi participación en esta columna servirá para mi proyecto de manera importante,

pues con la publicación quincenal de un artículo nuevo, donde se analizará la

problemática de la obesidad infantil desde una manera crítica, tendré un progreso

significativo para la consumación del ya mencionado proyecto.

Me satisface poder participar en esta columna, ya que podré compartir mi proyecto

y talvez, les pueda servir a mis compañeros y colegas en algún aspecto, así

también podré recibir opiniones y sugerencias del mismo.

Temas del proyecto

 El Impacto que tuvo el tratado del libre comercio de América del norte en

México

 Inseguridad alimentaria

 Largas jornadas laborales

 Aumento de la pobreza

 Aumento de la canasta básica

 Aumento en el consumo de los alimentos industrializados

 La inseguridad que vive hoy en día el país

 Transición alimentaria (perdida de cultura)

 Falta de actividad física asociada al desarrollo tecnológico

 El papel fundamental que juegan los medios de comunicación en el

consumo de los alimentos industrializados

 Aumento en el gasto en salud

 Análisis de los programas de salud

Licencia de Creative Commons
Presentación by Anel Hernández Dorantes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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Siguiendo a mi corazón

En mi publicación pasada les platicaba un episodio donde me vi en la necesidad de darle un giro diferente a mi trabajo. Quería ser la Promotora de la Salud y no una ayudante de psicología.
A pesar de haber recibido una capacitación por parte de las psicólogas yo decidí darle un giro diferente a mis sesiones. Por mi cabeza estaba la idea de realizar un trabajo de PS que me diera la oportunidad de estar en contacto con las personas y de trabajar de la mano con ellas, además quería que reconocieran que el trabajo que hacemos los promotores de la salud es bueno.
20140717_134736A lo primero  que le di un cambio fue a la carta descriptiva que propusieron las psicólogas ya que estaba basada en una promoción de la salud centrada en contenidos, sólo se enfocaron en la prevención de enfermedades y en fomentar estilos de vida saludables sin conocer a la comunidad a la cual iría dedicado el curso de verano. A pesar de que la carta estaba muy bien estructurada para niñas y niños de esas edades le hacía falta algo y ese algo era el vínculo con el otro; en ellas no se decía nada sobre la relación que debíamos de tener con las y los pequeños y mucho menos sobre conocer parte del contexto en el que viven, para mí es muy importante el vínculo con el otro, porque con el estoy segura que puedo estar mas cerca de las personas, puedo conocer su realidad, puedo caminar de la mano con ellas, existe confianza, puedo conocer sus problemas reales y juntos podemos buscar posibles soluciones.
La carta tenía muchas actividades lúdicas y eso en “teoría” serviría para que los niños no se aburrieran. En la práctica me di cuenta que depende de la persona que está al frente del grupo hacer divertido o no las sesiones
En la capacitación que nos habían dado nos hacían hincapié en que los temas plasmados en la carta descriptiva los debíamos facilitar desde el primer día y no nos debíamos adelantar ni saltar alguno, debíamos ir conforme al cronograma de actividades de la carta. Las psicólogas nos pedían que diario entregáramos un producto (Fotos y trabajos de los niñxs referidos al tema que veíamos en el día) con la finalidad de comprobar que realmente estuviéramos trabajando. Esto hizo que yo no pudiera consultar con los niñxs el tema que les resultara más interesante, yo no quería imponerles los temas a los niñxs, quería empezar las sesiones con un tema que les resultara significativo porque consideraba que sería más enriquecedor, me vi obligada a seguir el cronograma de actividades, pero no me obligaron a realizar todas las actividades que ellas tenían planeadas.
En la carta descriptiva se decía que le diéramos la bienvenida a los niñxs entregando un gafete con su nombre a cada uno. También teníamos que crear de manera grupal las reglas de convivencia que regirían el curso de verano. Y antes de entrar de lleno con el primer tema teníamos que conocer a las personas con las que trabajaríamos las dos semanas, el objetivo era fomentar lazos de amistad y convivencia basadas en el respeto y para esta actividad nos dieron 30 minutos.
Consideré que media hora no era suficiente para conocer a veinte niñxs dedique nuestra primer sesión y parte de la segunda (porque llegaron más niñxs) para conocernos mejor.
El ambiente que fomenté desde el primer día fue diferente al que normalmente vemos en las escuelas y un tanto diferente al que me dijeron que tenía que fomentar, las intrucciones eran que la facilitadora tenía que llevar un control exhaustivo con los niñxs ya que el centro tenia la fama de que las y los pequeños eran muy conflictivos y que no me iban a dejar trabajar. Sin embargo, yo promoví que fuera diferente, yo no queria que fuera como un salon de clases, los niñxs en ese momento estaban de vacaciones y lo menos que querian era regresar a su salón de clases, desde la forma de sentarnos, hasta la forma de trabajar cambiamos la dinámica tradicional. Lo hice así porque no quería que se aburrieran y también porque no queria ser una persona autoritaria, quería que los niñxs vieran que también existen personas diferentes a la hora de tener el mando.
Antes de iniciar el Curso estuve pensando sobre la experiencia que tuve cuando era niña, recordé lo que me gustaba hacer, lo que no me gustaba hacer, lo que para mí era divertido, recordé a mis profesores “buenos y malos” todo esto para tratar de ponerme en el lugar de los niñxs y con ello tratar que mis sesiones no fueran aburridas.
Los recuerdos que quedaron en mi eran los de mis profesores súper estrictos y los de mi profesora de tercer grado que no era regañona, que jugaba con nosotros y que siempre nos escuchaba. El recordar mi paso por las aulas me ayudó a la hora de estar frente al grupo.
En nuestra primera sesión quise que los niñxs me conocieran más a profundidad, quería que supieran que podían confiar en mí y que yo más que una facilitadora podría ser su amiga. Aprenderme el nombre de todos desde el primer momento me ayudó muchísimo porque los niñxs se empezaron a sentir más en confianza.
Salimos al descanso y cuando regresamos al salón hicimos un círculo donde platicamos lo que más nos gustaba de nuestra colonia y lo que no nos gustaba, con ello yo quería conocer el medio en el que se rodeaban y como se sentían por vivir ahí. Lo interesante de esa actividad fue que todos los niñxs se abrieron y no hubo uno solo que no compartiera sus experiencias. Ellos se sintieron escuchados y contaron más y más hitsorias relacionadas a sus colonias, cuando me compartian alguna experiencia yo les preguntaba cómo se sentían y qué les gustaria hacer para cambiar esa situación. Lo que en general me compartieron los niñxs, es que a ellos les gustaría estar en una colonia donde no haya violencia, que tengan muchos parques para jugar, que no haya tantos perros en situación de calle y que no haya tantas personas que estén ingiriendo alguna droga.
La reglas del curso las hicimos entre todos y para ello pegue en un papel 2 imágenes, en una se mostraba una persona adulta sentada en círculo con varios niñxs sentados al rededor y en la otra se mostraba un salón de clases con la maestra gritando y los niñxs jugando, en conjunto reflexionamos sobre el salón en el cual nos gustaría estar y después cada uno paso a escribir una regla. Mi idea no era la de intimidar a los niñxs ni mucho menos imponerles algo, lo que vi conveniente en ese momento fue el formar acuerdos donde saliéramos ganando todos. Pienso que el efecto que pudo haber tenido en los niñxs utilizar estas imágenes es que los hizo que se reflejaran en ellas y que pudieran reflexionar sobre su comportamiento.
Cambie el ambiente de trabajo con los niñxs ya que ellos me veían como una autoridad diferente. Yo como responsable del grupo daba instrucciones, ponía el ejemplo, pero tambien me veian como una autoridad amigable, como alguien que jugaba con ellos, que los escuchaba y que de vez en cuando los apapachaba, hubo regaños los primeros días, pero nunca violenté ni ridiculicé a ningún niñx. Siempre tenía una sonrisa para cada uno de ellos. Para finalizar las sesiones hacíamos una consulta sobre lo que les había gustado, lo que no les había gustado, lo que habían aprendido y lo que les gustaría hacer en la siguiente sesión. Los niñxs llevaban su juguete favorito, había un niño que me dijo que si podía entrar al salón con sandalias porque así se sentía más cómodo y yo no tuve ningún inconveniente.  Algunas veces nos disfrazamos, nos pintamos la cara, a los niñxs les gustaba trabajar tirados de panza en las colchonetas. Para hacer la activación física “reglamentaria” les pase a los niñxs una hoja donde les preguntaba que canción les gustaba, a partir de esa consulta me puse a buscar en internet coreografías de zumba con esas canciones para bailarlas en el salón y no se aburrieran. Yo que tengo dos pies izquierdos me sentía un poco rara bailando, pero los veía contentos y eso era lo que me hacía seguir aprendiéndome coreografías. En el recreo me sentaba con ellos, si me invitaban a jugar también le entraba al juego. El trabajo con esas niñas y niños fue muy enriquecedor.
Tres veces llegaron a checarme, la primera vez llegaron las psicólogas, me pidieron mis productos y se quedaron observando mi trabajo, yo sentía muchos nervios porque mi modo de estar trabajando enfrente de los niños era muy diferente al suyo, además de que no estaba siguiendo al pie de la letra su carta. Al finalizar la sesión platiqué con ellas el porqué de mis cambios, se sonrieron entre ellas y me dijeron que a ellas también les serviría mi experiencia para sus siguientes intervenciones.
La segunda vez llego la Directora y llegó justo en el momento que estaban los niñxs haciendo una actividad de elaborar “platillos saludables”(Como a los niños les gustaba mucho andar corriendo y compitiendo cambie la actividad de realizar el plato del bien comer en cartulinas, forme dos equipos en dos filas tenían que llegar a algún extremo y traer una tarjeta con el nombre de algún alimento y así entre todos formar platillos saludables). Pensé que la Directora me diría algo por tener todo ese relajo en el salón y no lo hizo, se acercó con los niñxs y les dio tips para que ellos formaran otros platillos.
Y la tercera vez llegó el encargado de los centros, yo estaba sentada en círculo con los niñxs y estábamos hablando sobre género, él estaba a mis espaldas y no lo vi y tampoco vi cuanto tiempo se quedó escuchando. No me dijo nada ese día, pero cuando tuvimos una reunión en la oficina me felicitó delante de la directora, de mi jefa inmediata y de todos mis compañeros.
Haber cambiado mi trabajo desde la primera sesión trajo repercusiones positivas ya que me dio la oportunidad de estar más cerca de los niñxs, los ojos de las autoridades voltearon a ver el trabajo que estaba realizando lo cual me permitió quedarme a laborar en esa institución una vez concluido mi servicio social, pero esto se los comentaré en el futuro.
Ser Promotora de la Salud en una institución donde se brindaba el servicio de Promoción de la Salud sin ningún profesional de la Promoción de la Salud fue un reto y una tarea muy grande, tenía sobre mis hombros la responsabilidad de hacer un buen trabajo, que se reconociera la licenciatura y sobre todo que me brindaran un espacio para laborar en lo que me apasiona hacer.

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Tomando el mal camino.

 

Tomando el mal camino. 

 

Como ya lo había mencionado anteriormente, durante mi formación como Promotora de la Salud no sabía con exactitud que funciones podía realizar en un futuro, pero se me fueron dando oportunidades increíbles para probarme como profesional de esta hermosa licenciatura.
Además de las intervenciones en el Centro Comunitario y en la Primaria que comente en mi anterior artículo volví a tener otro encuentro con la comunidad y esta ocasión fue durante mi Servicio Social. Y hago especial énfasis en él ya que el trabajo que realicé me ha dado muchas satisfacciones a nivel personal (he conocido mucha gente buena que ha estado conmigo en momentos difíciles) y a nivel profesional (Se me brindó la oportunidad de hacer Promoción de la Salud y de poder aplicar los conocimientos que adquirí durante mi formación en la UACM).
Recuerdo10563103_489162387886360_7364030794220745960_n las experiencias que me compartieron algunas de mis mejores amigas sobre su Servicio Social en el sector salud, donde defienden a capa y espada el modelo médico-hegemónico, según su experiencia los Promotores de Salud estaban por debajo de los médicos y de las enfermeras, mis amigas estaban muy limitadas, no podían hacer algún trabajo diferente a lo típico (Repartir trípticos, estar de apoyo con las trabajadoras sociales o simplemente hacer trabajo administrativo).
Yo no quería estar en lugar así, yo quería un trato diferente para mí, quería que me trataran como la Promotora de la Salud que soy. Buscaba un lugar donde pudiera trabajar con la gente desde mi lado humano un lugar donde pudiera aprender día con día de la gente con la que me rodearía, quería un lugar donde pudiera realizar mi trabajo como Promotora de la Salud con una visión alternativa (Visión que adquirí en mi último semestre de la licenciatura). Yo me sentía con el deber de hacer un trabajo para la gente. Alguna vez en clase de Promoción de la Salud II escuche una frase que dijo el profesor David García, “Para repartir folletos no se necesita estudiar una licenciatura” a partir de ahí me prometí a mí misma que siempre buscaría la manera de hacer un trabajo con el que me sintiera satisfecha, un trabajo que me permitiera ser la Promotora de la Salud que soy ahora (Promesa que he tratado de cumplir hasta la fecha en mi trabajo, aunque es difícil porque ha habido cambio de jefes y todos llegan con una visión diferente sobre lo que es la salud, pero he tratado de ingeniármelas para realizar mi trabajo de la mejor manera. Más adelante
compartiré todas esas experiencias).

Mi servicio social consistió en estar en una casa de salud en Tlalpan. Las actividades que yo realizaba en esa casa eran apoyar a mis compañeros a la hora de hacer difusión de las actividades que se ofrecían a las personas (se daba zumba, checaban la presión a las personas con diabetes, atendían a las mujeres embarazadas, daban estimulación temprana.)
La casa de salud está situada en una comunidad donde hay un alto índice de delincuencia, hay dependencia, tráfico y venta de sustancias psicoactivas, consumo de alcohol, violencia intrafamiliar, falta de empleos, falta de oportunidades, es una comunidad muy lastimada es excluida y marginada.
En un principio me daba miedo ir a la casa de salud porque el rumbo es un poco peligroso por eso mismo los primeros días no salía para nada de la casa y me quedaba dentro esperando a que diera la hora de salida, algunas veces lo único que hacia eran los carteles que pegábamos fuera de la casa. Yo me sentía incompleta porque no hacia otra cosa más que pegar información y ya, en un momento pensé que no había sido buena idea estar realizando ahí mi servicio, llegaba al lugar y la casa estaba sola, no había usuarios.
En ese momento yo aún no adquiría el poder para cambiar las cosas en el lugar. Un día nuestra Jefa nos dijo que teníamos que realizar una carta de actividad porque se acercaban las vacaciones escolares y debíamos de impartir un Curso de Verano, la Jefa hablo conmigo y me dijo que me daba cartas abiertas para realizar el curso basado en la Promoción de la Salud. Yo me sentía muy contenta por la oportunidad que me estaban dando, pasaron por mi mente miles de actividades para realizar, pero las cosas no se dieron como me imagine, al poco tiempo me doy cuenta que nos iban a capacitar unas psicólogas para ser facilitadores del curso de verano. Ellas nos dieron una carta de actividad que debíamos seguir al pie de la letra. La carta de actividades estaba basada en la prevención de enfermedades y no en la Promoción de la Salud, dicha carta era para todas las casas de salud y todos mis compañeros y yo las teníamos que replicar. Ahí me di cuenta que le daban mayor peso al trabajo psicológico que a la Promoción de la Salud.
Me sentía con la responsabilidad de hacer un trabajo bien hecho aunque significara hacer un trabajo desde el modelo médico-hegemónico. Aunque no me gustara tenía que dar lo mejor de mí.
La casa de salud donde me encontraba tenía fama de que los compañeros no trabajaban y al igual que la comunidad los jefes nos excluían y no nos brindaban los materiales completos. Me encontraba en una situación complicada, quería que reconocieran la Promoción de la Salud y que a la casa la dejaran de excluir.
Las cosas empezaron a cambiar porque fuimos la casa de salud que más niñas y niños tuvo, llegaron al curso 60 niñas y niños (Cuando en otras casas solo había de veinte a treinta).
En nuestra casa solo éramos como encargados una médica, una enfermera, dos compañeros y yo. La médica y la enfermera se dedicaban a atender a las personas que requirieran su servicio, así que quedábamos sólo tres personas para atender a 60 niñas y niños. Nos dividimos a las y los niños por edades.
Como había tenido una buena experiencia en la primaria con niñas y niños de 8 a 10 años pedí que me dejaran trabajar con ese grupo de edades, petición que mis compañeros accedieron. Yo me sentía muy contenta pensé que sería un trabajo igual al de mi experiencia previa.
Llegó el primer día de Curso de Verano, yo estaba muy emocionada y a la vez estaba con muchos nervios. A pesar de ello mi cara siempre tuvo una sonrisa para cada una de las niñas y niños que iban entrando. Tuvimos una presentación grupal donde se explicaron los objetivos del Curso de Verano seguido de esa actividad nos fuimos a nuestros salones. Mi grupo era el más numeroso, el primer día sólo llegaron 20.
Ese primer día decidí romper un poco las reglas a la hora de realizar lo que decía la carta de actividad diseñada por las psicólogas. En ella se mencionaba que debíamos empezar a dar los temas desde la primer sesión, el objetivo decía que nos presentáramos con las niñas y los niños y que debíamos de hacer una serie de reglas de convivencia para trabajar en armonía, además teníamos que hacer unos gafetes con el nombre de los niños
La ventaja de mi casa de salud es que no teníamos sillas, sólo teníamos colchonetas así que con ayuda de los niños las acomodamos en forma de círculo y cada uno de las y los niños escogieron su lugar, yo me senté en las colchonetas al igual que ellos y no me senté en la silla que habían mandado para la facilitadora.
Nuestra primer actividad fue presentarnos, teníamos que decir nuestro nombre, edad y nuestro deporte favorito. Lo interesante de la actividad fue que debíamos presentarnos y seguido decir el nombre de nuestros compañeros que ya se habían presentado. La sorpresa de las y los niños fue que al final yo repetí el nombre de cada uno de ellos, no necesité gafetes y a todas y todos los llamé por su nombre, lo hice así porque es una forma de acercarme más a cada uno de ellos El primer día lo dejamos para conocernos y no ocupé la carta de actividades para nada.
Decidí tomar otro camino, ser Promotora de la Salud y no la ayudante de las psicólogas.
¿Qué hice y cómo lo hice? Se los platico en 15 días.
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Mi encuentro con la Promoción de la Salud

yo

Mi nombre es Sandra Edith, soy pasante de la Licenciatura en Promoción de la Salud. Soy una chica que siempre tiene una sonrisa en la cara, soy muy sensible, no me gustan las injusticias. Lloro mucho, rio mucho, aún me sorprenden las cosas sencillas, un dibujo, una flor, una luna llena. Amo a mi familia, mis amigos, mi licenciatura, mi universidad. Creo en los pequeños milagros y también creo que con acciones pequeñas podemos darle un giro diferente a nuestras vidas.

Me describo como una Promotora de la Salud con una perspectiva crítica, no trato de imponer mi verdad, no veo a la gente como ignorante y no me siento superior a nadie, trato de aprender día con día, trato de ser una mejor persona y una mejor Promotora de la Salud.
Con mi experiencia, con la experiencia de las personas que me rodean y sobre todo con los conocimientos y la orientación que he tenido del profesor David García estoy segura que seguiré caminando por el mismo sendero.
Aunque no tuve esta percepción de mí; Para llegar a ser lo que soy tuve que darme un gran golpe que me hizo reflexionar sobre mi práctica como Promotora de la Salud.
Al iniciar la licenciatura me sentía perdida, no sabía que funciones realizaba un Lic. en Promoción de la Salud. No tenía la menor idea en donde podía laborar ni las actividades que yo podía realizar, los médicos atienden las enfermedades, los maestros dan clases, un veterinario se encarga de los animales, pero ¿Un Promotor de la Salud? No sabía lo que realmente haría.
Por mi paso en la UACM me encontré en mi primer semestre a compañeras y compañeros de semestres avanzados recursando materias en mi grupo. Como sabía que ellos ya iban de salida decidí preguntarles sobre lo que era la Promoción de la Salud, pensé que ellas y ellos podrían resolver mis dudas, pero la cosa no fue así. No se resolvieron mis dudas y no encontré ningún tipo de orientación en las respuestas que escuché. Eso me desilusiono porque ellos que ya iban de salida no sabían cuál era su función como Lic. en Promoción de la Salud.
Así fueron transcurriendo los semestres y ese cuestionamiento lo fui dejando en el olvido porque no quería estresarme al buscar esa respuesta. En mis clases casi no se hablaba de nuestra labor como Promotores de la Salud, las clases sólo eran enfocadas a los contenidos de las materias.
Recuerdo la primera vez que hablamos en la clase de epidemiología sobre el contacto con el otro (Realizaríamos un Diagnostico Comunitario), me sentía muy emocionada y con miedo. Emocionada porque sería una gran oportunidad para estar con la gente real y con miedo porque nunca antes lo había hecho; íbamos a salir a campo a realizar el Diagnóstico y mi sorpresa fue cuando la profesora nos dijo que el lugar para realizar nuestro diagnóstico sería la UACM plantel Casa Libertad. Sentí que fue de “chocolate” mi encuentro con el otro porque fue dentro de la misma comunidad estudiantil y mis compañeros nos brindaron todo el apoyo a la hora de contestar nuestros instrumentos de medición.

La segunda vez que tuve la oportunidad de convivir con el otro fue con gente externa a la comunidad estudiantil esta vez fueron prácticas para las materias Políticas y Planes de Salud y para Sistemas de Protección, Asistencia y Rehabilitación de la Salud.
Para la materia de Sistemas fuimos a un Centro Comunitario (Casa que funcionaba como un lugar de alfabetización de personas que no supieran leer ni escribir y que no fueran a la escuela) en el cual teníamos que dar talleres sobre diversos temas de salud, dichos talleres estaban dirigidos a mamás, papás, niñas y niños que iban al centro. Recuerdo que el tema que me toco desarrollar fue el de “Alimentación” y me toco darlo a las niñas y niños. Recuerdo que más que el rollo del plato del bien comer y sobre llevar una dieta balanceada platicamos sobre el aparato digestivo y sobre la función que tienen en nuestro cuerpo las proteínas, carbohidratos, etc, ya que las niñas y los niños tenían curiosidad sobre lo que pasaba en nuestro organismo dado que el centro no era una escuela donde se les enseñara eso, ellos sólo iban para aprender a leer. Hice los órganos que participan en la digestión a tamaño real e invité a uno de los niños a que fuera mi ayudante y cada que iba explicando la función del órgano se lo iba pegando en el cuerpo al niño. (Ahora me doy cuenta que esta experiencia la había borrado de mi mente ya que no me gustó y la experiencia no fue muy buena, aunque sólo fuimos en tres ocasiones.)
No fue muy buena experiencia porque el trato de las encargadas del centro hacia nosotras y hacia los usuarios de Centro Comunitario no fue nada agradable, recuerdo que había muchas irregularidades en aquel Centro Comunitario, las encargadas se sentían dueñas y amas de las personas que iban al lugar. Siempre me mantuve al margen porque sólo eran malas caras, pero el último día vi a una de las encargadas sacar una manguera de las que utilizan para la instalación eléctrica, con ella le quería pegar a un niño que no estaba poniendo atención, mis compañeras y yo vimos esa acción y ella al sentirse observada dejó la manguera. Lo comentamos con el profesor de la materia y a raíz de ahí comenzaron muchos problemas y se suspendieron las visitas al Centro Comunitario.
Para la materia de Políticas tuvimos que ir a una primaria porque teníamos que revisar un programa que creo la Secretaría de Salud en conjunto con la Secretaria de Educación Pública sobre la incidencia y la prevalencia del sobrepeso y la obesidad en las niñas y niños. Dentro de la primaria nuestra labor era preguntar entre las autoridades de la primaria, profesoras, profesores, madres y padres de familia quien conocía el programa. A su vez teníamos que dar talleres sobre alimentación saludable, enfermedades crónico-degenerativas consecuentes del sobrepeso y la obesidad y activación física esta última dirigida únicamente a niñas y niños de esa primaria.
En ese momento el tipo de Promoción que yo hacía era Centrado en Contenidos[1] , pensaba que dar información a las personas era la neta del planeta, hacíamos nuestras reuniones con los padres, madres y profesores de la primaria, dábamos talleres, jugábamos con los niños, pero no veía más allá, no me cuestionaba sobre mi trabajo ya que las calificaciones que estábamos obteniendo eran muy buenas y yo deducía que mi trabajo era bueno.
Como el trabajo fue bueno, retomamos esos resultados y continuamos trabajando para la materia de Salud comunitaria III en esa misma primaria, obteniendo buenas calificaciones.
Cuando tome el curso de Promoción de la Salud II me empecé a dar cuenta que yo era una persona un tanto dominante, la única vez que me fije en las necesidades reales del otro fue en una consulta que les hicimos a los padres y ellos tenían una petición, querían que les ayudáramos para que mandaran a un profesor más de educación física, creía que con mis conocimientos iluminaría a la gente y ellos podrían vivir mejor.
Nunca me puse a pensar si la gente tenía dinero para llevar una dieta como lo dice la Secretaría de Salud, no me puse a pensar si las mamás y los papás tenían más hijos y no podían darles una dieta diferente a su familia. La gente llegaba a nuestros talleres porque la directora los obligaba más no porque fuera un tema que fuera prioridad para ellos.
Al realizar un ejercicio reflexivo en la clase de Promoción de la Salud II identifiqué esa promotora de la salud en la que estaba a punto de convertirme si seguía por ese camino, fue duro darme cuenta de la persona en que estaba empezando a convertirme, comencé a cuestionar todo mi trabajo y poco a poco he comenzado a darle un giro a mi práctica como Promotora de la Salud.
El ejercicio reflexivo que realizamos dentro de la clase de Promoción de la Salud II fue: El Promotor de la Salud que hay en mí. Al realizar el ejercicio me di cuenta que yo era como El Informador[2]
Sin embargo la experiencia con las niñas y niños fue muy buena descubrí que tengo buena mancuerna con niñas y niños que hace que se me facilite el trabajo con ellos. Más adelante platicaré mi trabajo con ellos.

[1] De acuerdo con mi clase de Promoción de la Salud II; la Promoción de la Salud Centrada en Contenidos es la manera más tradicional de hacer Promoción de la Salud, es hegemónica, tiene métodos tradicionales de enseñanza, es dominante, el objetivo principal es el cambio de conducta de las personas.

[2] El informador es una luz de conocimiento, a donde quiera que vaya comparte lo que sabe, luchando contra la ignorancia y la mentira con la verdad y el conocimiento objetivo, da conocimientos para que los demás lo tengan y sepan cómo vivir mejor.

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La Promoción de la Salud: una mirada desde las competencias (II parte)

 

La Promoción de la Salud: una mirada desde las competencias (II parte)

(…) Tal y como lo propuse en la entrada anterior, mi meta ahora es contestar las interrogantes que ojalá hayan surgido del texto anterior, basadas esencialmente, en un análisis crítico de cómo en el campo de la promoción de la salud y tomando en cuenta su enfoque hacia el trabajo con las personas, el desarrollo de proyectos o acciones deben basarse ya no en una construcción metodológica como lo son los objetivos, al contrario, deben estar estructurados de acuerdo a una convergencia que amalgame la naturaleza holística de las personas y cómo estas actúan cual protagonistas en el desarrollo de su propia salud.

Para retomar la línea de pensamiento del texto anterior, recurro a un resumen práctico: un objetivo, entendido como tal, es una construcción focalizada en lo que hará el investigador en un lapso de tiempo definido; es decir, está proyectado en función de quien lo construyó y qué es lo que él va a ser. Por el contrario, cuando se habla de una competencia, esta se basa en un proceso mucho más complejo, el cual desplaza como centro de acción a quien la está construyendo y se concentra en quien asumirá como propia la competencia (la población o público con quien se trabaja).

Nótese por tanto, la relevancia inmediata que adquieren las competencias cuando se habla de Promoción de la Salud, puesto que, siguiendo los principios rectores de esta materia, uno de los ejes más importantes es lograr que las personas asuman su responsabilidad en el proceso y construcción de salud, además de empoderase sobre aquellos elementos protectores de la misma.

Este proceso, el cual puede sonar simple para algunos o complejo para otros, está estructurado de acuerdo a ocho componentes responsables de darle un seguimiento completo al desarrollo de la competencia, y tal es su integralidad que hablamos de una cartografía de competencias; es decir, una lectura de inicio a fin de lo propuesto. Para lograr el seguimiento, se habla de ocho elementos que enlisto a continuación: la competencia como tal, sus elementos, los criterios de desempeño, los saberes, el rango de desarrollo, las evidencias, los problemas y el caos e incertidumbre (Tobón, 2005). Pero no trato aquí de explicarlos uno a uno, sino evidenciar cómo dentro de las competencias se hace un mapeo de los elementos necesarios para enriquecer un proceso, de nuevo, centrado en las personas y generador de impacto en los saberes de las mismas.

En el ejercicio de análisis, hago un cruce entre la propuesta de las competencias y la Promoción de la Salud. Actualmente, tanto en los servicios de salud y en las comunidades, existe una convergencia necesaria sobre ahondar en el conocimiento, la participación de las personas y la toma de decisiones en salud (basadas en la sensibilización de los actores sociales sobre su responsabilidad en el proceso de salud) (Redondo, 2004).

Sin embargo, y tal como ocurrió en la entrada pasada, la extensión del escrito no debe cansar la atención del lector –si es que lo hay–, por lo cual, retomaré el párrafo supra en una tercera parte sobre la Promoción de la Salud y las competencias.

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Bibliogría:

Redondo, P. (2004). Curso de Gestión Local de Salud para Técnicos del Primer Nivel de Atención. San José, Costa Rica: CCSS, CENDEISSS, UCR.

Tobón, S. (2005). Formación basada en competencias. Bogotá: Ecoe Ediciones.

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La Promoción de la Salud: una mirada desde las competencias (II parte)
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