De cómo comencé a hacer Promoción de la Salud

En la publicación anterior les hablé sobre la inquietud que tenía de conocer la experiencia de Servicios para el Desarrollo, Asociación Civil (Sedac). En este artículo les comparto el momento de mi llegada a Ixmiquilpan, y de cómo fui definiendo mi perfil como promotora de la salud.

En este artículo he seleccionado contarles algunos de los momentos más importantes en mi camino como promotora de la salud. Llegué al Valle del Mezquital con la finalidad de realizar mi trabajo recepcional, pensaba quedarme seis meses, tiempo suficiente para recolectar la información necesaria para elaborar el trabajo de investigación. Al cabo de un año concluí el trabajo recepcional y presenté el examen de titulación en marzo del 2011, siendo ya colaboradora de Sedac.

20150819_101610-1Tal vez para algunos sean significativas las fechas, en lo personal muchas veces no las tomo en cuenta. Y curiosamente, recuerdo el día exacto que me fui para Ixmiquilpan así como las actividades que realicé ese primer día. Lo anterior lo comento porque fue una experiencia inolvidable. Imaginarme fuera de casa, lejos de mi familia, de mis amigas, el hecho de ya no venir cotidianamente a la Universidad y no ver a los y las profesoras, ni a la señora de las quesadillas, ni a los compañeros de las otras carreras con quienes compartía ideas. Pensarme en otro lugar totalmente diferente, convivir con personas que jamás había visto en la vida, adaptarme a otro ritmo de vida, significó muchísimo para mí.

Ahora que lo estoy pensando y recordando, lo estoy escribiendo desde un sentir profundo. Muchas veces nos la pasamos imaginando y pensando en lo que podríamos hacer en el futuro, sin detenernos a reflexionar si en verdad es lo que queremos hacer y nos satisface hacerlo. En algunas ocasiones nos dejamos llevar por lo que se nos hace “más fácil”, lo que es más cómodo y no cuesta esfuerzo alguno. En esos momento, tomar la decisión de hacer el trabajo de titulación fuera de la Ciudad, con personas que no conocía y vivir lejos, implicaba un reto personal, más que una dificultad.

Aunque el proyecto lo había planeado para seis meses, tiempo que me permitiría realizar el trabajo de campo, entrevistas y demás, el periodo se alargo conforme me iba involucrando en más actividades. Al principio me dedique a realizar la investigación documental para nutrir más mi trabajo, mientras colaboraba y acompañaba a las demás compañeras a reuniones de trabajo, asambleas comunitarias, elecciones de comités, cotización y compra de insumos para sus talleres; iba conociendo de cerca cada proyecto que había revisado en los folletos informativos y libros que había consultado antes. En muchos de los casos confirme que los proyectos de hace más de 20 años siguen avanzando, algunos son administrados por otras dependencia y muchos siguen en manos de las comunidades y/o grupos organizados.

La llegada a Ixmiquilpan implicó reconocer mis habilidades y capacidades, llevar acabo lo aprendido durante la carrera de Promoción de la Salud y sobre todo, apropiarme de mi identidad como promotora de la salud. Un reto más que superar en mi proceso de formación. En este sentido considero que la Promoción de la Salud tiene que ver con lo que nos imaginamos, pero que también con lo llevamos acabo en la práctica cada uno desde sus lugares, y sobre todo, que nos sintamos a gusto con las decisiones que tomamos y con lo que estamos haciendo. El hecho de haber concluido la carrera no me implicaba el final sino el comienzo de mi vida como profesionista. A veces pensamos que lo más importante es tener una carrera y ser profesionista sin pensar que una vez que lo logramos tenemos el compromiso de compartir y retribuir lo que hemos adquirido en la universidad. Yo me encontraba en esa situación, sentía el compromiso de trabajar junto a los demás y me encontraba en la disposición de participar en todas las actividades que se realizaban. Considero que la actitud de estar dispuesta a seguir aprendiendo, ser constante y participar contribuyó a que me tomaran en cuenta para participar en el proyecto que en ese tiempo Sedac estaba trabajando.

Si pensarlo o haberlo planeado, la propuesta de trabajo estaba frente a mí, recuerdo muy bien el momento porque sin saber muchas cosas y sin tener experiencia, me encontraba en un momento importante de mi vida, aceptar una propuesta de trabajo, que independientemente de las actividades administrativas que realizaría, involucraba estar cerca del proyecto, conocer las experiencias de las familias que participaban, así como aprender a diseñar, gestionar y ejecutar un proyecto.

Como antes ya lo mencioné, mi estancia en el Valle iba a ser de seis meses, con la propuesta de trabajo el plazo se alargo a un año. Lo que implicó que además de percibir un sueldo modesto que me ayudaría con mis gastos personales, y tendría más tiempo para realizar mí trabajo recepcional. Con ambas cosas estaba completamente de acuerdo, sin embargo, siempre tuve presente terminar el trabajo y titularme, ya que para mí, en esos momentos, era lo mas importante.

Al involucrarme más tiempo en los proyectos y no sólo dedicarme a las cuestiones administrativas, fui fortaleciendo mi identidad como promotora de la salud. Menciono lo anterior porque desde el principio y actualmente, algunas compañeras de trabajo con diversas formaciones académicas (sociología, medicina veterinaria, trabajadores sociales, diseñadoras, arquitectos y demás), me identificaban como promotora de la salud que “debería” dar talleres sobre: nutrición, mejora de los hábitos alimenticios, prevención de enfermedades, entre otros. Situación que no me ayudaba mucho, y no porque fuera malo hacer eso o porque no lo pudiera hacer, sino porque desde mi sentir y desde visualizarme como promotora de salud, me generaba incomodidad, pues desde que estudiaba la carrera identifiqué algunas acciones con las que difería como promotora de la salud, y comencé a buscar y construir mi perfil como promotora de la salud desde una visión particular. Recuerdo que en varias ocasiones tuve la oportunidad de presentarme por mi nombre, como acostumbro, sin embargo, las preguntas de las mil y un millón no podías faltar: ¿en dónde estudié?, ¿qué estudié? Y ¿qué es y con qué se come la Promoción de la Salud? Situación que muchas veces al principio, sentía que me invadía el miedo al responder que había estudiado Promoción de la Salud en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y explicar desde mi construcción conceptual lo que entendía de Promoción de la Salud.

Lo anterior lo comento porque en este camino he estado en un constante proceso de formación, siempre con la necesidad de seguir aprendiendo cosas conforme me voy moviendo en el trabajo, ya que para mí es importante no ser encasillada en acciones dominantes sobre salud. Me encuentro en una constante reflexión y análisis sobre mi quehacer como promotora de la salud. Y en este proceso he adquirido conocimientos que me han permitido moverme en distintos espacios donde mi formación como promotora no se ha reducido a acciones dominantes, sino me ha llevado a distintos espacios donde mi perfil se ha ampliado y diversificado, situación que me impulsa a seguir aprendiendo y continuar con mi formación profesional.

Otra situación que me viene a la mente es cuando algunas compañeras de diferentes comunidades y de Sedac, fueron invitadas a un intercambio de experiencias por el departamento de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Aguascalientes como expositoras, a la cual también fui invitada. En esa ocasión todas estábamos emocionadas, pues era la primera vez que asistía a un evento de ese tipo e iba a conocer otro Estado, así que con la emoción y con muchas ganas de compartir llegamos a la Universidad de Aguascalientes y comenzó el evento. Durante la presentación mencionaron los nombres de las compañeras y al mencionar el nombre de los representantes de Sedac, le colocaron “etiquetas”: Licenciada en Trabajo Social, Oralia Cárdenas Zacarías, Licenciado en Sociología, Salvador García Angulo y Licenciada en Promoción de la Salud, mi nombre. Un dato curioso que provocó en las compañeras un sentimiento encontrado, pues ellas no nos reconocía por “licenciadas”, para ellas éramos, Oralia, Chava y Yedid. Al momento de la presentación varias compañeras expresaron que desconocían el título que teníamos, pues para ellas siempre que llegamos a su comunidad somos Oralia, Chava y Yedid, unas personas que no nos presentamos como licenciadas y que en esos momentos se habían enterado sobre la formación que tenemos.

Les cuento lo anterior porque desde una mirada particular de promoción de la Salud, considero que no es malo obtener un titulo de licenciada, abogado, ingeniero, etcétera. Lo que es importante es la relación que establecemos con las demás personas, el titulo es un papel que esta guardado en el archivo, que es importante en algunos momentos de nuestra vida pero no nos hace más o menos que las otras personas. En este espacio de trabajo aprendí que el tener la formación de Promoción de la Salud, y que en algún momento de mi vida fue importante tener el titulo de licenciatura, no es lo único que me da identidad como promotora de la salud, y que existen otros elementos que nos dan identidad. Como promotora de la salud reconozco que sigo en un proceso de formación, reflexionando y analizando constantemente mi quehacer.

Por último, algunas ideas que quiero compartir y que he podido construir a partir de revisar mi experiencia laboral en este tiempo, es que existen ideas dominantes que hacen que el trabajo esté centrado en el cumplimiento de estándares. La Promoción de la Salud sigue siendo considerada sólo como aquellas prácticas que están dirigidas hacia la prevención de enfermedades, en algunas ocasiones, consideran que sus acciones son las de informar, comunicar, proporcionar, determinar el “deber ser” y la manera en cómo, cuándo y con qué, las personas se deben de cuidar para no enfermar.

En la mayoría de los espacios donde nos encontramos laborando, las personas no son consideradas como sujetos con capacidad de pensar, crear, imaginar, sentir, organizar y sobre todo con la capacidad de tomar decisiones que les permita diseñar un proyecto de vida saludable. Lo anterior me ha recordado la importancia de revisar constantemente mi idea sobre el otro. De pensarlo como sujeto que posee capacidades que le permitirían incrementar sus niveles de salud.  Incluso nosotras como profesionales de la salud, nos enfocamos a mirar los demás entornos sin detenernos a mirar y reflexionar nuestro entorno. Por ello, se debe pensar a la promoción de la salud como un proceso que promueva la autoconstrucción de las personas a través del desarrollo de sus capacidades humanas, tomando en cuenta el contexto social, económico y cultural de las personas y sus comunidades.

Desde ahí se piensa que la Promoción de la Salud es un trabajo a largo plazo el cual está enfocado a aspectos de organización, participación y coordinación, diseño de estrategias de intervención que permiten generar vínculos con y entre las personas, es un trabajo conjunto que tiene como objetivo la autoconstrucción de los sujetos en sus comunidades. Desde ahí considero que el trabajo en equipo es una herramienta importante para el trabajo como promotora de la salud, debido a que permite el intercambio de experiencias a partir de las cuales se enriquece el trabajo y conlleva a un compromiso de todas las partes.

Y en este andar he aprendido que es importante la relación que establecemos con los demás, mirar nuestro entorno, analizar la realidad que estamos viviendo para poder actuar y movernos por caminos diferentes que nos permitan ampliar nuestra visión del mundo.

En este sentido les hago la invitación a que reflexionemos desde nuestros espacios e imaginemos el camino que queremos y decidamos andar. ¿Qué pensaron mientras me escuchaban? ¿Por dónde van trazando su camino como promotoras y promotores de la salud?

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Trabajo fuera del aula.

Como ya lo había mencionado anteriormente, terminando mi servicio social se me abrieron las puertas dentro de la institución. La Directora me dio la oportunidad de ser parte de su equipo y me contrató.

Yo me sentía muy contenta de estar dentro de la institución,  me dieron la oportunidad de participar en diferentes proyectos. La Directora, las Subdirectoras y mis jefes inmediatos reconocían la importancia de la licenciatura en Promoción de la Salud y eso me hacía sentir muy feliz.

Después del Curso de Verano y una vez contratada realicé diversas actividades entre ellas:

  • Un taller psicoeducativo para niñxs de 9 a 11 años, aquí también seguí un mal camino: rompí reglas.
  • Talleres de pre-escritura, fomento a la lectura, habilidad mental y cálculo matemático para niñxs.
  • Control de peso y talla con niñxs y adolescentes y con las mujeres que iban hacer ejercicio al centro.
  • Elaboré material para difundir las actividades de todos los centros en la comunidad entre ellos trípticos, carteles, mantas y folletos. También elabore trípticos para prevenir el sobrepeso y la obesidad y prevención de la violencia.

Además de lo anterior participé en:

  • Jornadas y ferias de salud con pláticas sobre alimentación, prevención de adicciones, prevención del embarazo inesperado, uso correcto del condón, Interrupción Legal del Embarazo y embarazo saludable ya que yo también me encargaba de la “sala de salud sexual y reproductiva” de la casa de salud.
  • Repartición de juguetes, cobijas y uniformes escolares.
  • Apoyaba a mi jefa en cuestiones administrativas.
  • Participé en la primer “expo de promoción de la salud” evento que me permitió conocer a representantes de la Organización Panamericana de La Salud (OPS).

La licenciatura en Promoción de la Salud me ha abierto las puertas para trabajar en un sinfín de cosas dentro de la institución porque nosotrxs tenemos los conocimientos y la capacidad para ocupar puestos que son ocupados por otros profesionales que no tienen una formación específica en Promoción de la Salud.

El trabajo que realizábamos era muy productivo y la institución se ganó un premio a nivel nacional sobre comunidades saludables. Todos los que estábamos en las casas de salud dábamos lo mejor de nosotros, el trabajo y los resultados iban subiendo hasta que hubo un primer cambio de administración, este cambio de personal trajo consigo gente nueva, ideas diferentes, modos de trabajar diferentes y prioridades distintas, a consecuencia de esto tiraron a la basura todo el trabajo que se venía realizando, esta nueva administración quería construir su propio camino y no seguir el camino que ya estaba.

 

A pesar de resistirme muchísimo hace ya dos meses me encuentro en otro centro de Promoción de la Salud, me cambiaron y me pusieron en lugar de otra persona. El nuevo centro me queda un poco más cerca de casa, pero no me siento a gusto con mis compañeras además que deje inconcluso el trabajo con la comunidad donde estaba laborando en un principio. Este cambio me trajo en un principio mucha tristeza porque yo no quería dejar a lxs niñxs y adolescentes con los que ya venía trabajando desde un año atrás. Al moverme de lugar sabía que mi centro se iba a cerrar y esxs niñxs y adolescentes no tendrían un espacio donde pudieran trabajar y realizar todas las actividades que hacíamos. Llore muchísimo y tenía un hueco muy grande en mi corazón porque ni si quiera me dejaron cerrar el ciclo con ellxs. Sin embargo ahora me doy cuenta que este evento me ayudó para no caer en una zona de confort, ya que en la comunidad anterior no tuve problemas de los cuales pudiera aprender.

El hecho de que a mí me pusieran en un lugar donde ya estaba otra persona, despertó en mis compañeras su “lado obscuro”. Se sintieron invadidas y mi compañera reemplazada, pero yo en ningún momento pedí mi cambio. Fue una estrategia meramente política de aquellos jefes.

1444863352109El primer mes de trabajar con lxs niñxs del nuevo centro junté un grupo de 18 niñxs. Ahí nunca habían tenido tantos niñxs. Trabajé muy a gusto aunque mi corazón extrañaba a los niñxs que había dejado, traté de no establecer relaciones afectivas con estos nuevos niñxs porque no quería salir lastimada cuando me volvieran a cambiar de centro, sin embargo los niñxs hicieron que yo quitara el blindaje que le había puesto a mi corazón lxs pequeñxs siempre me llevaban algún detalle que me hacía sentir mejor, un dibujo, una carta, dulces y a veces hasta me abrazaban.1444259610934

Cada grupo con los que trabajé fue muy diferente. El primero era muy numeroso y los niñxs en un principio eran un poco agresivos a la hora de resolver sus diferencias.  Con lxs niñxs del nuevo centro  no puse reglas de convivencia, el grupo era más reducido aquí establecimos acuerdos para trabajar en armonía. Nos apurábamos a la tarea para tener tiempo de jugar o de hacer algo que para ellos fuera divertido. Hoy me doy cuenta que esto les molestaba a mis compañeras. Siempre decían que mi grupo hacía mucho escándalo, que ese no era un buen método para que los niñxs trabajaran. La jefa siempre me decía que no hiciéramos ruido, pero no me prohibía que jugara con ellos después de las tareas. Se fue haciendo una bola de nieve porque mis compañeras de trabajo frecuentemente buscaban obstaculizar lo que hacía. Un día me quitaron la mesa de trabajo y solo me dejaron colchonetas, quizás  pensaron que ese acto me impediría trabajar, pero fue todo lo contrario ya que a los niñxs les gustaba trabajar tirados de panza en las colchonetas.

1443480981202                 Así como estas acciones fueron muchísimas más, pero no conseguían que la jefa me sacara. Así que un día platicaron con las mamás de algunos niñxs y cuestionaron mi modo de trabajar. Les dijeron que conmigo los niñxs no tenían disciplina, siempre que yo estaba el salón era un relajo, que no le ponía atención a sus hijos, que los dejo llevar juguetes, que los dejo platicar, que trabajamos en el suelo y un sinfín de cosas más.  Algunas m1443736577224amás se acercaron conmigo y cuestionaron el método que tengo yo para trabajar con ellos. Las mamás me dijeron que porque no era estricta con sus hijxs, que no les gustaba que los dejara platicar. Que la anterior maestra tenía un control total sobre sus hijos. En ese momento me dio mucho coraje porque sabía que esto era obra de mis compañeras y no se me hacía justo. Traté de explicarles un poco en qué consistía mi trabajo, pero estaba muy molesta así que al final en lo que quedamos fue que yo tomaría en cuenta sus peticiones.

Yo en un momento pensé en ser la maestra controladora que ellas querían, la maestra regañona y castigadora. Pensé en cambiar todo mi método de trabajo iba a poner reglas para no platicar, ni para jugar, ni hacer nada divertido. Me fui a mi casa al salir del trabajo y todo el camino me fui pensando en que eso no tenía por qué ser así, si yo me portaba de esa manera traicionaría mis principios y dejaría de ser la Promotora de la Salud que soy.

 

Un reto en mi trabajo el día de hoy es tratar de ser tolerante con mis compañeras porque estamos en el mismo lugar de trabajo. Algo muy difícil para mí fue enfrentarme con las mamás ya que ellas me pedían que hiciera un trabajo diferente con sus hijxs, pero yo no me quería convertir en una persona que no soy, así que platiqué con lxs niñxs sobre lo que estaba pasando y les pregunté que proponían para trabajar sin hacer tanto ruido.

Yo pensé que esas mamás dejarían de llevar a sus hijxs porque no puedo convertirme en la maestra castigadora que requieren para sus hijos, mi sorpresa es que día con día esas niñas y niños aún están trabajando conmigo.

 

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Trabajo fuera del aula. por Sandra Edith Hernández se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional

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Trabajo fuera del aula.
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Primer artículo

Mi nombre es Yedid Alejandra Galván Martínez, soy egresada de la licenciatura y desde hace 6 años trabajo en una asociación civil, de nombre Servicios para el Desarrollo (Sedac), en el Estado de Hidalgo. Y actualmente soy Coordinadora General de la asociación. El día de hoy me sumo a Manantial de Nubes con mi columna reflexiva titulada “Pasaje de recuerdos”. En ella les compartiré mis aprendizajes y reflexiones derivadas de mi práctica como profesional de la promoción de la salud y de mi formación permanente.

A manera de presentación de mi trabajo, dedicaré mis dos primeros artículos a la ponencia que presenté en días pasados en el V encuentro de egresados y estudiantes de la Licenciatura en Promoción de la Salud de la UACM:

2012 2229Antes de comenzar mi presentación quisiera pedirles que mientras me escuchan, se piensen desde su experiencia personal, en el camino que les ha tocado vivir, ¿Cómo llegan al lugar donde están? ¿Qué les gusta y disfrutan hacer en el espacio donde están trabajando? ¿Hacia dónde van o quieren ir? Con la finalidad de que al escucharme, se imaginen y piensen desde sus lugares para que me acompañen en esta presentación y así les invito a reflexionar desde su experiencia.

También les quiero expresar que cuando recibí la invitación a este evento, sentí la necesidad de compartir con ustedes cada momento y experiencia vivida como promotora de la salud trabajando en un espacio comunitario. Al comenzar a escribir esta presentación, me di cuenta de que hay muchos temas que compartirles y que por cuestiones de tiempo solo he seleccionado algunas experiencias que me permitieran expresar mi camino. Por ejemplo podría enfocarme en hablar solo de un tema, sobre las actividades concretas que realizo en mi espacio de trabajo, que van desde actividades administrativas como actividades de campo; o tal vez sobre el proceso de construcción de mi perfil como promotora de la salud, enfatizar en la importancia que ha tenido el seguir aprendiendo y adquiriendo más conocimientos, o hablar sobre el perfil interdisciplinario del o la promotora de la salud para no encasillarnos en uno solo o dejarnos encasillar por los demás; o sobre el desarrollo de capacidades y habilidades tanto de los y las promotoras de la salud como de las personas con las que trabajamos; entre otros temas que son relevantes y que podemos profundizar en algún otro momento. En este sentido, he seleccionado algunas experiencias significativas pero también trascendentales, y dejo abierta esta presentación para quienes estén interesadas en platicar y conocer más sobre mi experiencia.

A manera de contexto, Servicios para el Desarrollo, A.C. (SEDAC) trabaja en el Valle del Mezquital desde 1975 y está ubicada en el municipio de Ixmiquilpan, Hidalgo. Actualmente, como Coordinadora General de SEDAC soy la responsable del funcionamiento de la asociación, tanto a nivel administrativo como jurídico-legal.  Como asociación civil, SEDAC se ha concentrado en el trabajo con las familias indígenas Hñahñu de diferentes comunidades del Valle. Promueve el desarrollo integral de individuos, familias y comunidades para mejorar sus condiciones de vida. Con el apoyo de dependencias gubernamentales, así como de fundaciones nacionales e internacionales y de organizaciones empresariales, SEDAC ha trabajado diversos proyectos productivos que se caracterizan por ser auto-gestivos e integrales, ya que son administrados y supervisados por comités formados en las comunidades y además son proyectos que benefician en diferentes aspectos a las familias. Por ejemplo, proyectos de salud y nutrición, regeneración de recursos naturales, gestión agua potable, vivienda digna, molinos de nixtamal, establos colectivos, cosecha de agua de lluvia, huertos familiares para producción de hortalizas, corrales para cría de animales de traspatio, ahorro de leña a través de la construcción de estufas de leña; entre otros. Son proyectos impulsados desde las necesidades de las personas, y al mismo tiempo fortalecen la participación y la organización comunitaria.

Tomando en cuenta lo anterior, el trabajo que Sedac ha venido planteando y la manera en que hemos venido trabajando, tiene que ver con algunos planteamientos de Promoción de la Salud, desde una visión amplia. Se parte de una concepción holística e integral de salud, considerando que las personas poseen capacidades y habilidades que requieren ser promovidas y motivadas, tomando en cuenta el contexto social, económico y cultural de las comunidades, promoviendo sus costumbres y tradiciones, y considerando que todas las personas tienen conocimientos que requieren ser promovidos y valorados.

Así los proyectos se han centrado en mejorar las condiciones de vida de las familias indígenas Hñahñu, a partir de proyectos que mejoran la alimentación y contribuyen a una mejor nutrición con la implementación de huertos familiares y corrales de traspatio; proyectos que mejoran sus ingresos familiares promoviendo el auto-empleo en sus comunidades y evitando la migración a otros lugares en busca de empleo; promoviendo proyectos que fortalecen la participación y organización de grupos impulsando cooperativas artesanales y turísticas; así como impulsando la participación auto-gestiva con la formación de comités comunitarios y acompañando procesos de organización comunitaria.

De esta manera SEDAC ha venido trabajando los proyectos antes mencionados, a través de una metodología que parte de la idea de que todas las personas tienen capacidades, habilidades y sobre todo conocimientos que les permite identificar sus necesidades, buscar alternativas de solución e imaginar futuros mejores. Reconociendo el conocimiento local, fortaleciendo sus valores, costumbres y tradiciones comunitarias, se considera que las todas las personas tienen algo o mucho que compartir, porque conocen muy bien a sus comunidades, poseen valores individuales y colectivos, conservan costumbres y tradiciones comunitarias como la faena (trabajo comunitario voluntario), la presta fuerza (ayuda mutua entre familias) y las asambleas comunitarias (reuniones de toda la comunidad); las cuales promueven y fortalecen más la organización y la participación de las personas.

Para Sedac lo más importante es el sentir de las comunidades, lo que les duele y les está afectando de manera directa. Es así como los proyectos promovidos nacen de las necesidades sentidas de las comunidades y parten de la idea de que las personas son expertas de sus vidas y tienen conocimientos que contribuyan a mejorar sus condiciones de vida.

En mi próximo artículo platicaré cómo fue mi proceso de incorporación a SEDAC  y el trabajo que he realizado y realizo ahí como promotora de la salud.

Muchas gracias por leerme.

 

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Primer artículo
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La promoción de la salud como tarea cualquiera.

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No fue nada nuevo, no vi lo que yo espere ver…

Acudí al encuentro estudiantil que se llevó a cabo en el Museo de Medicina ubicado en Belisario Domínguez esquina con república de Brasil en el centro de la ciudad, un encuentro en donde acudieron estudiantes de diferentes universidades, de UAM; de las carrera de Psicología y Medicina, la UNAM; de mecina, el IPN; de medicina, de la UACM por su puesto; estudiantes de Promoción de la Salud y el Instituto Nacional de Salud Pública, de la especialidad en Salud Pública. En el encuentro se planteó responder dos preguntas; la primera era ¿Qué tipo de formación estamos recibiendo? Y la segunda pregunta era ¿qué tipo de personal necesita nuestro país? Para responder las preguntas, las organizadoras del evento nos separaron en grupos y el grupo en el que yo estuve hubo dos compañeros de la UACM y compañeros de todas la universidades que ya mencioné. Con respecto a la primera pregunta, la respuesta fue común en el grupo: coincidimos que la formación que recibimos es una formación de tipo mercantilista en la que no importa el trato a las personas ni el trato humano sino la acumulación de capital, misma que no permite una atención de calidad a las personas Entre los aportes que mis compañeros hicieron para responder a la segunda pregunta destaca la idea de que todos son conscientes de que existe violencia médica, que la relación médico-paciente es indignante y que ellos (estudiantes de medicina y médicos) no son la panacea, pero algo que llamó mi atención al cien por ciento es la idea que tienen acerca de la Promoción de la Salud.

 

“Todos podemos ser promotores de la salud” dijo una de mis compañeras, ella estudia medicina en la UAM; después de esto todos (digo todos por mencionar a los chicos que estaba participando, porque había más compañeros que no participaban) comenzaron a decir que sí, todos podían ser promotores de la salud sin imaginar las implicaciones de lo que estaban diciendo. A partir de esto que observé, pienso: ¿Acaso sería justo que yo dijera que todos podemos ser médicos sólo por el
hecho de saber auto medicarnos? ¿Sería justo que yo dijera que todos podemos ser psicólogos por hecho de poder escuchar a las personas o darles un consejo? Desde luego que no, para poder decir eso, necesitamos prepararnos como psicólogos estudiando una licenciatura en psicología o una licenciatura en medicina para ser médicos, de otro modo solo estaríamos minimizando ese tipo de saberes a saberes que no necesitan una preparación y que cualquiera puede realizar. No quiero decir con esto que no podemos ser o hacer tal función, lo que digo es que al igual que esas dos profesiones (sólo por mencionar algunas)necesitan una preparación, la promoción de la salud no es cualquier cosa, no es una tarea fácil y necesita una preparación. La idea que tienen acerca de nuestra carrera es una idea desvalorizada en la que reside la percepción de que es algo tan sencillo que cualquiera lo puede hacer; creo que eso se debe a la juventud de nuestra carrera y a que no es muy conocida entre las demás profesiones que se encargan de la atención médica. Yo no estoy de acuerdo con eso y lo pongo de manifiesto en estas palabras debido a que estudiar esta carrera nos ha costado a todos los que la cursamos y a todos los que la cursaron (y estos últimos no me dejarán mentir), esto trae consecuencias entre los estudiantes y los egresados de la licenciatura. En los estudiantes de manera que los frustra por la incertidumbre de no saber qué hacer y al mismo tiempo los desmotiva a seguir estudiando esto y en los egresados de modo que no son reconocidos como profesionales y sus labores son reducidas a tareas simples que impiden la profesionalización de la labor como Promotor de la Salud.

En lo particular, pienso que para poder desechar algo, despreciarlo, o desvalorizarlo se debe conocer en su totalidad, de otro modo estaremos hablando de algo que no sabemos y eso no es muy sensato. Esto es, la licenciatura de Promoción de la Salud no es muy conocida, por lo tanto no deberían emitir juicios tan apresurados acerca de ella sin no la conocen, es por esta misma razón que dicen que “todos podemos ser promotores”, porque no saben lo que significa ser promotor. Con esto tampoco quiero decir algo negativo de las personas que opinaron a cerca de ser promotores de la salud, solo me gustaría invitarlos a la reflexión acerca de lo que piensan para que puedan ver el amplio y vasto campo que la promoción de la salud ofrece y lo complejo que puede volverse al no tener una especificidad, además de lo diverso y rico que es adquirir conocimientos desde esta postura.
A tí que me lees ¿alguna vez te haz sentido desvalorizado como profesional de la promoción de la salud? platícanos tu experiencia y cuéntanos ¿qué hiciste? ¿cómo lidiaste con esa situación? ¿qué tan satisfecho quedaste? ¿qué harías diferente?

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Siguiendo a mi corazón

En mi publicación pasada les platicaba un episodio donde me vi en la necesidad de darle un giro diferente a mi trabajo. Quería ser la Promotora de la Salud y no una ayudante de psicología.
A pesar de haber recibido una capacitación por parte de las psicólogas yo decidí darle un giro diferente a mis sesiones. Por mi cabeza estaba la idea de realizar un trabajo de PS que me diera la oportunidad de estar en contacto con las personas y de trabajar de la mano con ellas, además quería que reconocieran que el trabajo que hacemos los promotores de la salud es bueno.
20140717_134736A lo primero  que le di un cambio fue a la carta descriptiva que propusieron las psicólogas ya que estaba basada en una promoción de la salud centrada en contenidos, sólo se enfocaron en la prevención de enfermedades y en fomentar estilos de vida saludables sin conocer a la comunidad a la cual iría dedicado el curso de verano. A pesar de que la carta estaba muy bien estructurada para niñas y niños de esas edades le hacía falta algo y ese algo era el vínculo con el otro; en ellas no se decía nada sobre la relación que debíamos de tener con las y los pequeños y mucho menos sobre conocer parte del contexto en el que viven, para mí es muy importante el vínculo con el otro, porque con el estoy segura que puedo estar mas cerca de las personas, puedo conocer su realidad, puedo caminar de la mano con ellas, existe confianza, puedo conocer sus problemas reales y juntos podemos buscar posibles soluciones.
La carta tenía muchas actividades lúdicas y eso en “teoría” serviría para que los niños no se aburrieran. En la práctica me di cuenta que depende de la persona que está al frente del grupo hacer divertido o no las sesiones
En la capacitación que nos habían dado nos hacían hincapié en que los temas plasmados en la carta descriptiva los debíamos facilitar desde el primer día y no nos debíamos adelantar ni saltar alguno, debíamos ir conforme al cronograma de actividades de la carta. Las psicólogas nos pedían que diario entregáramos un producto (Fotos y trabajos de los niñxs referidos al tema que veíamos en el día) con la finalidad de comprobar que realmente estuviéramos trabajando. Esto hizo que yo no pudiera consultar con los niñxs el tema que les resultara más interesante, yo no quería imponerles los temas a los niñxs, quería empezar las sesiones con un tema que les resultara significativo porque consideraba que sería más enriquecedor, me vi obligada a seguir el cronograma de actividades, pero no me obligaron a realizar todas las actividades que ellas tenían planeadas.
En la carta descriptiva se decía que le diéramos la bienvenida a los niñxs entregando un gafete con su nombre a cada uno. También teníamos que crear de manera grupal las reglas de convivencia que regirían el curso de verano. Y antes de entrar de lleno con el primer tema teníamos que conocer a las personas con las que trabajaríamos las dos semanas, el objetivo era fomentar lazos de amistad y convivencia basadas en el respeto y para esta actividad nos dieron 30 minutos.
Consideré que media hora no era suficiente para conocer a veinte niñxs dedique nuestra primer sesión y parte de la segunda (porque llegaron más niñxs) para conocernos mejor.
El ambiente que fomenté desde el primer día fue diferente al que normalmente vemos en las escuelas y un tanto diferente al que me dijeron que tenía que fomentar, las intrucciones eran que la facilitadora tenía que llevar un control exhaustivo con los niñxs ya que el centro tenia la fama de que las y los pequeños eran muy conflictivos y que no me iban a dejar trabajar. Sin embargo, yo promoví que fuera diferente, yo no queria que fuera como un salon de clases, los niñxs en ese momento estaban de vacaciones y lo menos que querian era regresar a su salón de clases, desde la forma de sentarnos, hasta la forma de trabajar cambiamos la dinámica tradicional. Lo hice así porque no quería que se aburrieran y también porque no queria ser una persona autoritaria, quería que los niñxs vieran que también existen personas diferentes a la hora de tener el mando.
Antes de iniciar el Curso estuve pensando sobre la experiencia que tuve cuando era niña, recordé lo que me gustaba hacer, lo que no me gustaba hacer, lo que para mí era divertido, recordé a mis profesores “buenos y malos” todo esto para tratar de ponerme en el lugar de los niñxs y con ello tratar que mis sesiones no fueran aburridas.
Los recuerdos que quedaron en mi eran los de mis profesores súper estrictos y los de mi profesora de tercer grado que no era regañona, que jugaba con nosotros y que siempre nos escuchaba. El recordar mi paso por las aulas me ayudó a la hora de estar frente al grupo.
En nuestra primera sesión quise que los niñxs me conocieran más a profundidad, quería que supieran que podían confiar en mí y que yo más que una facilitadora podría ser su amiga. Aprenderme el nombre de todos desde el primer momento me ayudó muchísimo porque los niñxs se empezaron a sentir más en confianza.
Salimos al descanso y cuando regresamos al salón hicimos un círculo donde platicamos lo que más nos gustaba de nuestra colonia y lo que no nos gustaba, con ello yo quería conocer el medio en el que se rodeaban y como se sentían por vivir ahí. Lo interesante de esa actividad fue que todos los niñxs se abrieron y no hubo uno solo que no compartiera sus experiencias. Ellos se sintieron escuchados y contaron más y más hitsorias relacionadas a sus colonias, cuando me compartian alguna experiencia yo les preguntaba cómo se sentían y qué les gustaria hacer para cambiar esa situación. Lo que en general me compartieron los niñxs, es que a ellos les gustaría estar en una colonia donde no haya violencia, que tengan muchos parques para jugar, que no haya tantos perros en situación de calle y que no haya tantas personas que estén ingiriendo alguna droga.
La reglas del curso las hicimos entre todos y para ello pegue en un papel 2 imágenes, en una se mostraba una persona adulta sentada en círculo con varios niñxs sentados al rededor y en la otra se mostraba un salón de clases con la maestra gritando y los niñxs jugando, en conjunto reflexionamos sobre el salón en el cual nos gustaría estar y después cada uno paso a escribir una regla. Mi idea no era la de intimidar a los niñxs ni mucho menos imponerles algo, lo que vi conveniente en ese momento fue el formar acuerdos donde saliéramos ganando todos. Pienso que el efecto que pudo haber tenido en los niñxs utilizar estas imágenes es que los hizo que se reflejaran en ellas y que pudieran reflexionar sobre su comportamiento.
Cambie el ambiente de trabajo con los niñxs ya que ellos me veían como una autoridad diferente. Yo como responsable del grupo daba instrucciones, ponía el ejemplo, pero tambien me veian como una autoridad amigable, como alguien que jugaba con ellos, que los escuchaba y que de vez en cuando los apapachaba, hubo regaños los primeros días, pero nunca violenté ni ridiculicé a ningún niñx. Siempre tenía una sonrisa para cada uno de ellos. Para finalizar las sesiones hacíamos una consulta sobre lo que les había gustado, lo que no les había gustado, lo que habían aprendido y lo que les gustaría hacer en la siguiente sesión. Los niñxs llevaban su juguete favorito, había un niño que me dijo que si podía entrar al salón con sandalias porque así se sentía más cómodo y yo no tuve ningún inconveniente.  Algunas veces nos disfrazamos, nos pintamos la cara, a los niñxs les gustaba trabajar tirados de panza en las colchonetas. Para hacer la activación física “reglamentaria” les pase a los niñxs una hoja donde les preguntaba que canción les gustaba, a partir de esa consulta me puse a buscar en internet coreografías de zumba con esas canciones para bailarlas en el salón y no se aburrieran. Yo que tengo dos pies izquierdos me sentía un poco rara bailando, pero los veía contentos y eso era lo que me hacía seguir aprendiéndome coreografías. En el recreo me sentaba con ellos, si me invitaban a jugar también le entraba al juego. El trabajo con esas niñas y niños fue muy enriquecedor.
Tres veces llegaron a checarme, la primera vez llegaron las psicólogas, me pidieron mis productos y se quedaron observando mi trabajo, yo sentía muchos nervios porque mi modo de estar trabajando enfrente de los niños era muy diferente al suyo, además de que no estaba siguiendo al pie de la letra su carta. Al finalizar la sesión platiqué con ellas el porqué de mis cambios, se sonrieron entre ellas y me dijeron que a ellas también les serviría mi experiencia para sus siguientes intervenciones.
La segunda vez llego la Directora y llegó justo en el momento que estaban los niñxs haciendo una actividad de elaborar “platillos saludables”(Como a los niños les gustaba mucho andar corriendo y compitiendo cambie la actividad de realizar el plato del bien comer en cartulinas, forme dos equipos en dos filas tenían que llegar a algún extremo y traer una tarjeta con el nombre de algún alimento y así entre todos formar platillos saludables). Pensé que la Directora me diría algo por tener todo ese relajo en el salón y no lo hizo, se acercó con los niñxs y les dio tips para que ellos formaran otros platillos.
Y la tercera vez llegó el encargado de los centros, yo estaba sentada en círculo con los niñxs y estábamos hablando sobre género, él estaba a mis espaldas y no lo vi y tampoco vi cuanto tiempo se quedó escuchando. No me dijo nada ese día, pero cuando tuvimos una reunión en la oficina me felicitó delante de la directora, de mi jefa inmediata y de todos mis compañeros.
Haber cambiado mi trabajo desde la primera sesión trajo repercusiones positivas ya que me dio la oportunidad de estar más cerca de los niñxs, los ojos de las autoridades voltearon a ver el trabajo que estaba realizando lo cual me permitió quedarme a laborar en esa institución una vez concluido mi servicio social, pero esto se los comentaré en el futuro.
Ser Promotora de la Salud en una institución donde se brindaba el servicio de Promoción de la Salud sin ningún profesional de la Promoción de la Salud fue un reto y una tarea muy grande, tenía sobre mis hombros la responsabilidad de hacer un buen trabajo, que se reconociera la licenciatura y sobre todo que me brindaran un espacio para laborar en lo que me apasiona hacer.

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Siguiendo mi corazón. por Sandra Edith Hernández Luvian se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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Un episodio difícil

El día 4 de octubre, me encontraba trabajando con los jóvenes de la Brigada Zacatuches INJUVE, para ello Nelly (Nelly es una beneficiaria del programa y es psicóloga, prácticamente su función es participar en las actividades que les planteo y dar capacitación cuando le pido ayuda o es de su agrado darlas), ella actualmente les está impartiendo un taller de “Alfabetización Emocional”, con la finalidad de que conozcan y sepan manejar las emociones, el taller consiste en un intercambio de ideas, ella cuestiona a los chicos con las siguientes preguntas; ¿¨Qué es una emoción? ¿Cuántas emociones hay?, etc., a partir de esto ella utiliza dinámicas para hacer énfasis en las emociones y cómo es que estas juegan un papel importante en cada una de las personas.  Y bueno pues en el IMG-20151014-WA0000momento en el que ella se encontraba trabajando con sus compañeros, algunos de ellos en específico, Jenny, Benjamín, Jessi, Mayra, Daira, Toño, Yael y Sebas, quienes son beneficiarios míos, es decir en este momento soy su promotora a cargo, se encontraban jugando, en vez de poner atención a su compañera Nelly. Por lo que esto ocasionó un enfrentamiento entre ellos, yo al percatarme de esto trate de ser mediadora de la situación, aunque por dentro sentí gran decepción ya que a los implicados los aprecio y son jóvenes con los cuales comparto muchas cosas a parte de lo laboral, por lo que les pedí que esperaran al final para platicar con ello. Ya que yo esperaba que se comprometieran y respetaran el trabajo de su compañera, como siempre se los he pedido, ya que  en lo personal me gusta respetar el trabajo de los demás como me gusta que respeten el mío. Ahora veo que es importante idear una forma de trabajo la cual ayude a integrar a cada uno de los jóvenes, ya que por sus edades son diferente y demasiado hiperactivos, además de que es importante no tener grupos tan grandes de trabajo, ya que en ocasiones no puedes brindarles la atención adecuada.

Ya en el momento de la plática, les expuse mi molestia y mi inconformidad con su comportamiento, así que todos de alguna manera estuvieron tranquilos y aceptaron su culpa, aunque Benjamín fue el que más me cuestiono, ya que me dijo que porque sólo a ellos los regañaba, si había más de sus compañeros que no ponían atención, y que además se sentían excluidos por el resto del grupo y que consideraba que Nelly tenía una voz muy suave al momento de explicar, por lo que se perdía el interés en la capacitación, sin duda es lo que esperaba de Benjamín ya que él es así, y eso me gusta que los jóvenes no se queden callados ante algo que no les parece y que den sus puntos de vista, a partir de lo que saben y perciben. Una vez que intercambiamos ideas entre Benjamín y yo, concluimos en que ellos son muy buenos chicos y que tienen que apoyar a sus compañeros que se encuentran al frente de la actividad. Debo dejar en claro que no todos son facilitadores, y que en base a lo que los jóvenes estudian y dependiendo de los temas que veo con ellos los refuerzo con conocimientos y experiencia en el tema con jóvenes que considero son un apoyo para mí, en este caso Nelly. Ya que anteriormente me percate que les hacia falta de talleres de autoestima y considere que era mejor que un experto les diera la capacitación. Y bueno en el momento que ellos dan la capacitación yo soy un apoyo, me preparo con el tema para poder resolver dudas que en ese momento el facilitador no pueda.

Lo importante aquí es que después de que ellos me hicieron enojar, pero que en el transcurso de la plática, fui modificando mi actitud, logrando que al final ellos y una servidora termináramos sonriendo y planeando nuestra fiesta de fin de año. Yael hizo un comentario “Lo bueno es que Rosa, estaba enojada, ahora hasta con fiesta salimos, eres bien chida”.

En este momento, al inicio de la plática estaba muy molesta, conforme fue pasando el intercambio, algo dentro de mí me decía que me calmara, pues al final son jóvenes inquietos que buscan estas actividades para desahogarse de todas sus actividades entre semana o bien solo estan aqui porque les interesa la beca, así que un sin fin de ideas pasaron por mi cabeza, hasta que logre tranquilizarme y bueno además de que ellos son conscientes de que soy su autoridad y que ellos deben respetar lo que les digo, sin duda esto me agrado porque se noto el respeto que me tienen. Esto efectivamente me deja un aprendizaje y es que debo aprender a saber manejar cualquier situación que se me presente, debo plantear bien mis argumentos y no debo dejar que el coraje o la adrenalina que siento en ese momento me gane. Es importante mientras dialogas, que en tu mente estes generando una estrategia para dar la mejor solución posible o si no minimo tranquilizar las cosas para que ambas partes expresen su sentir.

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Un episodio difícil by Rosario Romero Olamendi is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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