La perspectiva de género, el feminismo y lactancia materna.

 

En esta ocasión tocaremos algunos de los aspectos socioculturales que me parecen tienen relación con la intervención en el devenir de la lactancia materna en México. Lo que abordo en las siguientes líneas, es de gran relevancia, pienso que es de los principales factores en el contexto de la maternidad y la relación mercado-lactancia.

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En las sociedades modernas del siglo pasado surgió una nueva perspectiva en algunas  mujeres que conllevó  a su liberación; en buena medida se lograron avances. “Parte de esta liberación incluyó la posibilidad de que las mujeres se incorporaran a actividades de las que antes estaban excluidas”(Lagarde, M. 2012.p 70).  Este proceso también contribuyó a la modificación con relación a la crianza; con algunos aspectos positivos como el creciente involucramiento de los hombres en el cuidado de sus hijos. 

Para poder entender de manera integral esta transición social en las mujeres y su contexto con la maternidad, utilizaremos la perspectiva de género (1) como un referente para explicar lo sucedido en el devenir de la práctica  de la lactancia materna.

 

Marcela Lagarde (2012) menciona que, aunque las mujeres han conseguido cambiar su posición respecto al hombre en lo público-privado, la incursión laboral o la alfabetización de ellas, aún persiste la desigualdad entre hombres y mujeres en muchos ámbitos.

“En la utopía de la emancipación y la liberación de las mujeres se afirmaba que, al situarse en lo público como los hombres, trabajar como ellos, ganar dinero, como ellos, tener éxito y poder como ellos, se eliminarían la desigualdad, la discriminación y todas las formas de opresión de género. Sin embargo, la mayoría de las mujeres se modernizó y, en efecto, disminuyeron ciertas desigualdades y formas de discriminación, pero han surgido otras nuevas”

Con el feminismo en su esplendor en el siglo XX las mujeres lograron cambios de manera significativa en el ámbito  social, laboral y familiar con relación a su papel dentro de lo público. Las actividades domésticas, la maternidad y lo privado de las mujeres se dejó de lado y se logró hacer que las mujeres se insertaran en el ámbito de lo económico remunerado. Durante el siglo pasado los estereotipos predominantes de género regulaban de facto las actividades relacionadas con el cuidado de los lactantes, asignando toda la responsabilidad del cuidado a las mujeres y la responsabilidad de proveer el sustento económico a los hombres. (Lagarde, M. 1996).


Algunas de las mujeres del siglo anterior rompieron con la construcción de  su género y  fracturaron aquello que se veía de manera natural, pensándose como humanas, como sujetas de poder y,  que como tal, se pensaban como madres femeninas dándole de mamar a sus hijos (Lagarde, et al. 1996). Es importante resaltar que cada sociedad es distinta en su construcción cultural, sin embargo, una constante en las sociedades occidentales es la subordinación de las mujeres por parte de los hombres y la asignación del papel de la crianza de los hijos (Lamas, M. 2008).

La valoración cultural de las mujeres en las sociedades siempre se ha asociado a la maternidad. La cultura de muchas sociedades se ve fundada en las diferencias biológicas sexuales entre mujeres y hombres; motivo por el que se asignan los papeles desde que nacen para que se inscriban estos preceptos y se perpetúen a lo largo de su vida (Lamas, et al. 1986).

Históricamente, el trabajo doméstico se ha percibido como una actividad para las mujeres, sin embargo, no ha sido un trabajo formal ni mucho menos remunerado, básicamente por las concepciones de género (2); de forma que se ve “natural” que las mujeres en su labor humana reproduzcan estas tareas como expresiones amorosas y femeninas. Caso raro es la mujer que no reproduce estas acciones dentro de su familia, además de ser señalada y juzgada como “anormal” desde la sociedad patriarcal (3) (Lamas, et al. 2008).

En la división de trabajos, lo maternal le corresponde a las mujeres de manera “casi natural”; traer al mundo a los hijos les adjudica de manera causal la crianza de los mismos como marca el género en las culturas de las sociedades patriarcales. En algunos casos podemos llamar a esto machismo.

Según estas sociedades, el género femenino versa siempre en el amor por la familia, por la pareja y sobre todo por los hijos. Se nace como mujer, se nace para la crianza (alimentación) de los hijos y la educación de los mismos. Las mujeres se desarrollan en un ambiente en el que se les ordena de manera “natural la responsabilidad de la crianza de los humanos”, desde pequeñas se ven inmersas en esta tarea.

En las sociedades donde los hombres regulan la manera de estructurar a la familia y a la sociedad, es común que las mujeres sean las más perjudicadas, debido al orden social patriarcal. Sin embargo, en el siglo XX se transgredió este orden a través del feminismo, luchando por los derechos de las mujeres  y no sólo de los hombres,  buscando lograr una democracia entre ambos géneros (Lagarde, M. 2012). Esta transición logró en muchas  mujeres que se ubicaran en otro plan, en otra idea de sí, y no como mujeres serviciales diseñadas para dar amor y ser “femeninas”.

Bajo este contexto, el mercado aprovechó estas condiciones en que las mujeres se empezaban a insertar al mercado laboral y el creciente desapego de ellas a la crianza de los bebés, les posibilitó una herramienta que “alentaba y facilitaba” esta práctica; los biberones y la leche sintética.

No quiero decir  que el feminismo se haya planteado como objetivo eliminar la lactancia materna. Pero el mercado con su interés  de acumulación de capital, sí promovió y generó un andamiaje que permitía que a través del consumo de leche de bote las mujeres se volvieran más “independientes y libres” a la hora de salir a lo público, además de verse como responsables de la vida de sus bebés y del suministro de leche de la mejor “calidad”. La liberación de las mujeres del trabajo doméstico no sólo beneficio a las mismas, sino que indirectamente agrandó los bolsillos de las empresas de sucedáneos y de productos para la crianza de los recién nacidos al engrosar de manera sustantiva un nicho de mercado.

Con el feminismo en México se planteaba la posibilidad de que las mexicanas pudieran hacer lo mismo que hacen los hombres, ganar lo mismo que los hombres; no obstante, esto no se dio de la manera esperada, actualmente se sigue con muchas desigualdades, se continúa con  las formas del machismo (aunque adaptado) en detrimento de la mujer (Lagarde, et al. 2012. Pág. 72).

Las mujeres actualmente se ven inmersas en un sistema que las orilla por un lado a ser  económicamente activas; y por otro, a mantenerse atentas de lo que sucede en su hogar, efectuando labores domésticas, cuidando del crecimiento y desarrollo de sus hijos, dándoles en ocasiones pecho, o en otras biberón (Lagarde, M. 2012 & Lamas, M 2008). El género marcado en los cuerpos de las mujeres ha implicado que algunas de ellas se sientan culpables por no poder dar respuesta a todas estas actividades, a no cumplir con los estereotipos que marca el mercado capitalista y la sociedad misma. En suma, las diferencias de género  siguen presentes no como determinante, pero sí como una forma de justificar la diferencia de los papeles de hombres y mujeres en la sociedad y sobre todo en la crianza de los hijos (Lamas, M. 1986).

El mercado sigue aprovechando la necesidad de las mujeres para salir a trabajar y ser remuneradas de manera desigual frente a los hombres. Continua vendiendo miles de sucedáneos en todo el mundo, haciendo de la leche artificial una necesidad para las madres que tienen que salir y dejar a sus hijos con la abuela o con la tía, o peor aún, con los hermanos del bebé. Hace creer que muchas mujeres no producen suficiente leche y se beneficia del sentimiento  de culpa a debido al estereotipo dominante que define lo que debe ser una “buena madre” alimenta la idea de que es necesario sustituir a como dé lugar la nutrición del bebé.

El machismo sigue presente en las mujeres que creen que es su obligación la crianza de los recién nacidos y que los hombres sólo son un complemento que está ahí para formar una familia tradicional.

Mi familia desde que yo recuerdo estuvo acompañada de esta estructura; mi madre se salía a trabajar y nos llevaba junto con ella, mi padre trabajaba también, no obstante, cuando regresábamos a casa mi madre atendía a mi padre y a nosotros también. Casi no veía a mi padre, incluso los fines de semana. A diferencia de mi Mamá, que siempre estaba al pendiente de mí y de mis hermanas.  Ahora entiendo un poco porque sucedía esto.

Lagarde, M. “El género”, fragmento literal: ‘La perspectiva de género’, en Género y feminismo. Desarrollo humano y democracia, Ed. horas y HORAS, España, 1996, pp. 13-38.

Lagarde y de los Ríos, Marcela (2012). “El feminismo en mi vida. Hitos, claves y topías”. México: Instituto de las Mujeres del Distrito Federal (Inmujeres DF)

Lamas, M. “La antropología feminista y la categoría género” Nueva Antropología, vol. VIII, núm. 30, noviembre, 1986, Asociación Nueva Antropología A.C. Distrito Federal, México. pp. 173-198

Butler, J. “Deshacer el Género”. Paidos. 2006

Lamas, M. “La perspectiva de género” Revista de educación y cultura de la sección 47 del SENTE. 2008

  1. Marcela Lagarde (1996) comenta que la  perspectiva de género tiene como una de sus finalidades contribuir  a la construcción subjetiva y social de una configuración a partir de la resignificación de la historia, la sociedad, de la cultura y la política desde las mujeres y con las mujeres.
  2. El género, según Marcela Lagarde (2012) ,  es la categoría correspondiente al orden sociocultural configurado en la base de la sexualidad a su vez definida. El género es la construcción diferencial de los seres humanos en tipos femeninos y masculinos. Según Judit Butler (2006) , el género es la naturalización de lo femenino y lo masculino y el mecanismo por el cual se incorpora de manera natural en los individuos en sociedad.
  3. Las “sociedades patriarcales” son aquellas que el orden político social está constituido en torno al dominio del hombre, según Marcela lagarde (2012), en el mundo existe un régimen patriarcal que subsume a las mujeres a su mandato.

Fotografias: Fernández, Cosas de Mujeres (still image). Courtesy of the artist; efes ; Jason Regan 2006

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Historia y lactancia materna en el siglo XX

 

“El más llamativo de los olores para el recién nacido es el que viene de su madre […] de hecho el recién nacido y su madre se pueden reconocer a las pocas horas del nacimiento sólo mediante el olor”  (Moreno, J; 2006 p16 )

 

La lactancia en la historia de la humanidad ha significado la prevalencia de nuestra especie, en mucho tiempo era lo único que podía asegurar la supervivencia en los recién nacidos (José, P.; 2012). En  las civilizaciones antiguas como la mesopotámica o babilónica existían códigos políticos que obligaban a dar leche materna a los hijos  (José, P. 2004). No obstante, en la segunda mitad del siglo XX esta práctica se ha venido deteriorando hasta llegar al punto de prácticamente extinguirse en varias partes del mundo, efecto causado por la inserción de la leche sintética (José. et al. 2004).

En este apartado haré una recopilación socio-histórica de cómo y a través de qué factores la práctica de la lactancia materna se ha venido deteriorando en México. Lo anterior considerando elementos internacionales y tomando en cuenta aspectos sociales, ideológicos, políticos y económicos que aparentemente han tenido influencia en el devenir en este fenómeno social.

Las principales variantes que existían en el amamantamiento eran los de darle leche del seno materno, a través de nodrizas o conocidas. Entre los siglos  X y XIII en Europa se sabía de una estable actividad del amamantamiento, para los siglos subsecuentes; XV-XIX la lactancia mercenaria fue una práctica que tuvo esplendor, e incluso, en algunos países se desarrolló una legislación en pro de la misma (José. et al. 2012).

Aunque ya se conocía el gran valor de la leche humana para el buen desarrollo del bebé y la disminución de la mortalidad infantil a finales del siglo XIX (José. et al. 2004).  El siglo XX estuvo subyugado por grandes cambios en torno a las sociedades humanas y por su puesto a su alimentación.  

De acuerdo con Erich, H. (1999) El siglo XX lo podemos dividir en tres etapas: la primera comienza en 1914 con la primera guerra mundial y termina hasta 1943-44 con el fin de la segunda guerra mundial; la segunda etapa abarca más o menos 25 años después de ésta, en ella se da un crecimiento económico y transformaciones sociales; finalmente de la década de los ochentas a la fecha se da una etapa de crisis y desorden. Bajo este contexto, las mujeres enfrentaron estos acontecimientos que tuvieron repercusiones sobre su maternidad. En México este siglo fue sustantivo en varios aspectos; la mujer fue una protagonista de ello.  En la primera mitad del siglo XX la emergencia de las mujeres  en la sociedad fue lo más relevante según Carlos Monsiváis (Bolívar, E. 2003); son las mujeres quienes vienen a transformar la institucionalidad de la nación, desde dentro y desde fuera. La expresión de ellas a través del feminismo convirtió la perspectiva que se tenía de éstas, sobre todo en la sociedad gobernada por los hombres y para los hombres (ibid).

A las mujeres sólo se les asignaba de manera exclusiva la tarea de la crianza y la educación de los hijos. No obstante, la maternidad sufrió cambios en este siglo, la incorporación de ellas al mundo laboral, la escolarización de la niñas, la aparición creciente de igualdad en materia de derechos y la posibilidad de poder utilizar algún método anticonceptivo; fueron sólo algunas de las que se venían suscitando en esta nueva sociedad (Asociación Española de pediatría, 2009).

Las mujeres al comienzo de este siglo vinieron a cambiar su posición en la sociedad; de ser amas de casa y estar a cargo de los hijos, a poder salir y laborar de manera pública y con derechos. Desde  años atrás  se suscitaban movimientos que traían consigo una revolución en la que las mujeres estarían como luchadoras por la igualdad entre hombres y mujeres; tal es el caso de la declaración de Seneca en 1948 (Manifiesto de Seneca Falls, 1999); en ésta se hacía un gran esfuerzo por propiciar una igualdad con respecto a los derechos de las mujeres y su papel en la sociedad.

Las mujeres en el pasado siglo se convirtieron en un foco de cambios respecto a su papel, sobre todo en lo que tiene que ver con la maternidad. La práctica del parto se vino a transformar debido a la apropiación de éste por la medicina occidental,  el control de las decisiones en cuanto a cómo y de qué forma podrían dar a luz (Asociación Española de Pediatría, 2009). En este sentido, las mujeres perdieron autonomía  en este contexto. La práctica médica trajo consigo la imposibilidad de que los varones pudieran estar durante el parto, o que la madre alimentara a su hijo o hija de manera inmediata, acción errónea y que interrumpe el proceso de amamantamiento (Asociación Española de pediatría, 2009).

Los avances y crecimientos en la investigación científica y sobre todo, del desarrollo tecnológico al servicio de los intereses del mercado también perjudicaron la situación, ya que se concedió la posibilidad de que los bebés pudieran ser amamantados por una leche sustituta (José. et al. 2004), dejando de lado la relevancia de la leche materna para el recién nacido.

A principios del siglo se concretó la pasteurización de la leche, hecho que facilitó que se llevará a cabo una industrialización de la misma, y que trajo una creciente popularidad en países europeos (José. et al. 2004 & Asociación Española de pediatría, 2009). No obstante, aportes científicos independientes han hablado desde tiempo atrás de la gran importancia de la leche humana, el impacto sobre los lactantes y el efecto perjudicial para éstos, que trae privarlos de ella; problema que se vio presente en el siglo XX. Una gran mortalidad infantil se vio presente a comienzos del mismo, debido al uso desmedido del biberón (Lawrence, R. 2007).

La leche de bote vino cambiando la forma en que se alimentaba a los bebés del siglo pasado, modificó las actividades de las madres en relación con la maternidad, se instauró en las prácticas comunes de las mujeres y hombres a la hora de convertirse en padres y madres.

La ciencia de la leche trajo un nuevo mercado, uno que excluyó a la leche materna, a las madres y su relación con sus bebés;  cambió el significado del amamantamiento.

 

Referencias

José, P.. (2004). Aspectos históricos de la alimentación al seno materno..febrero 17, 2015, de Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría Sitio web: http://www.juditguirado.com/wp-content/uploads/2014/10/JM-PARICIO-Historia-de-la-lactancia.pdf

Jose, P.(2012). Lactancia prolongada…¿hasta cuando es normal? perspectiva historico-antropologico. Febrero 17, 2015, de Asociacion para la promocion e investigacioncientifico cultural de la lactancia materna Sitio web: http://albalactanciamaterna.org/wp-content/uploads/Lactancia-materna-prolongada-perspectiva-historico-antropologica.pdf

&hl=es#v=onepage&q&f=false

Asociacion Española de pediatría, 2009. Manual de lactancia materna. De la teoría a la práctica. Febrero 23, 2015. pp 2. Sitio web https://books.google.com.mx/books?id=Ulxyj72VZD0C&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false

Manifiesto de seneca, 1948. (1999) Revista Leviatan, Nº75, Madrid, pags.135-158) Sitio web http://pmayobre.webs.uvigo.es/textos/varios/seneca_falls.pdf

JM. Moreno Villaresa , MJ. Galiano Segovia. El desarrollo de los hábitos alimentarios en el lactante y el niño pequeño. Sentido y sensibilidad. Revista Pediatría de Atención Primaria Vol. VIII, Suplemento 1, 2006. Sitio web http://www.hablemosclaro.org/Repositorio/biblioteca/b_295_El_desarrollo_de_habitos_alimentarios_en_el_nino.pdf

Fotos: Berlin, Krankenhaus für Säuglingspflege por Unknownwikidata:Q4233718Arbol genealogico

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Mi sueño y mi proyecto con un poco leche

Mi nombre es Victor Tapia, estudie la Liccenciatura en Promoción de la Salud en la UACM y actualmente estoy trabajando en mi trabajo recepcional para titularme como tal. Soy muy extrovertido, solitario, mis gustos son muy variados y en ocasiones radicales. Me interesa mucho la investigación social, la escritura crítica y la divulgación verbal del conocimiento.

 

Me gusta estar en casa, pasear en bici con mi flaca , platicar con mi madre y pelear con mis carnalas. Disfruto de la música, el café, el baile y la crítica hacia el sistema económico patriarcal que vivimos. Desde hace más de una año laboro en una organización denominada DKT Internacional en la que me desempeñó como de Promotor de salud sexual y reproductiva. Recientemente cursó el diplomado en Derechos Sexuales y reproductivos en mi casa de estudios.

 

Ya presentandome, ahora te quiero hablar un poco de lo que estoy haciendo y lo que quiero hacer como promotor de la salud.

 

En primera instancia quiero presentarte esta columna llamada “Caja de Sueños”; en la que  hablaré deFotografía de obBilder las cosas que vivo en mi cotidianidad, en mi trabajo, en la escuela y en mi cabeza. He nombrado “Caja de sueños” a esta columna debido a que aquí  te compartiré parte de mi ser, de mis sueños. Me mostraré como profesional reflexivo de la promoción de la salud con mis virtudes, defectos, aciertos y errores.  Trataré de que mi columna sea una provocación, un detonante para tu propia caja de sueños que tienes en tu interior y así, potenciar juntos nuestras ideas, como colegas promotores de la salud.  Me interesa tanto escribirte como leerte.

Ahora bien, por otro lado y no cambiando de tema; quiero compartirte lo que estoy desarrollando en mi trabajo recepcional. Resulta que cuando era aún  joven, mi madre me hacía relevancia del costo invaluable de aquello que de bebé me dio: su vida a través de su leche. En algunos momentos posteriores, ella me asediaba con esto, tratando de “chantajearme”-cada que me portaba mal- con está práctica que había hecho, denotando su esfuerzo al amamantarme.

Quizás te preguntarás, ¿y eso qué? Bueno, lo que sucede es que en mi proyecto de titulación y algunas de las cosas que hablaré en esta columna, versan alrededor de la práctica de la lactancia materna exclusiva en los humanos. Los problemas en torno a ésta, los tabús, la carga social que representa para las mujeres, las ganancias económicas de algunas “buenas empresas”, las ganas de no dar leche, los cuerpos de las mujeres y los cuerpos de los hombres, los cuerpos de las y los recién llegados, entre otras cosas que trataré de compartirte.

 

Mi interés sobre este tema, parte de la historia personal entre mi madre y yo. Quiero decir que desde pequeño me marcaron las historias que me contaba sobre la leche materna y su valor incalculable para los hijos.

No como si se pensara la leche materna como un alimento con valor nutrimental, a pesar de que si lo tiene, sino como el acto en sí de amor de una madre a su hijo. Me comentaba que era un acto en el que la Mamá le daba su propia vida a su hijo. Su amor, su afecto, su entrega en todo momento al amamantarlo.
En algunos momentos yo le comentaba que quizás podría hacer una cuenta numérica dependiendo del tiempo que ella me dio pecho, y que a partir de eso yo podría “pagarle” su leche según la cantidad de litros. Ella me contestaba de manera sencilla: “lo que una madre hace cuando amamanta a sus hijos no se puede pagar con nada, ni con todo el oro del mundo”.

Recientemente la lactancia materna ha venido llamando mi atención, quizás sea porque mi madre aún me lo recuerda cada que puede. Pero sobre todo, porque me he percatado de los grandes beneficios que tiene como práctica humana per se. Quiero decir que es un acto que se ha venido desnaturalizando y, que por lo tanto, es de mi interés hacer una resignificación respecto al mismo. La lactancia materna podría representar una acción por sí misma de gran relevancia en la disminución de muchos de los problemas sociales y públicos en el ámbito de la salud pública y familiar que nos afectan en la actualidad (Morarga, F. 2010).

Desde luego que me parece pertinente hablar de la manera en como se ha perturbado el acto de amamantar y en como la leche materna se vino equiparando a la leche de bote (sucedáneos) con la finalidad de hacer un desprestigio de la práctica de la lactancia materna y el acto de amor de la madre a su hijo (Asociacion Española de pediatría, 2009).

Mi trabajo consistirá en tratar esclarecer por qué razones o causas se ha perdido la práctica  de la lactancia materna y se ha implementado la nutrición de los bebés a través de leche sintética. La condición actual de mujeres que amamantan a sus hijos con sucedáneos. En este sentido, me doy cuenta que recientemente se hace notar que es mejor o similar “nutrir” a los bebés con leche de bote o pecho.  Además de plantear una posible intervención utilizando la Promoción de la Salud Crítica para buscar la deconstrucción de esta acción humana.
El deterioro de esta práctica no es algo que se pueda explicar de forma sencilla, ya que existen muchos aspectos que podrían dar una pieza como respuesta al origen de este devenir. Es por esto que me inquieta esta temática; que en sí misma es un fenómeno que naturalmente me es muy interesante en los procesos humanos. Que podamos preservar a nuestras hijosa través de nuestro cuerpo; es excepcional. (Jose, P. 2012).
Me mueve mucho la presencia de una ideología que nos orilla y nos hace pensar que lo sintético podría llegar a ser casi similar a lo natural; sólo con un poco más de rapidez a la hora de acceder a ésto.

En proximas líneas hablaré un poco más en este tema y lo que me pasa en la busqueda de posibles respuestas. Gracias, un abrazo.

 

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Tribunal simbólico violencia obstétrica y muerte materna

Lourdes Guzmán Pizarro

 

El nueve de mayo se realizó el Tribunal Simbólico Convocado por Grupo de Información en Reproducción Elegida, A.C (GIRE, A.C) en el Polyfórum Siqueiros de la Ciudad de México.

¿Quiénes participamos?

Mujeres, familias, esposos que compartieron sus testimonios, desgarradoras historias de injusticia, pero también de esperanza, solidaridad,  y generosidad; una presencia contundente que exige que lo que sufrieron ellos/ellas no se repita nunca.

Expertas internacionales en derechos humanos que agradecieron a los participantes sus palabras, se comprometieron a dar voz en otros espacios sobre lo que ahí oyeron, y elaborarán un documento para pres2entarlo ante las autoridades mexicanas exigiendo el reconocimiento de la violencia obstétrica como parte de la violencia de género y violencia institucional.

Los medios de comunicación para hacer resonar las palabras de dolor y sufrimiento, y de exigencia de justicia. Para dar visibilidad a la violencia obstétrica

El público, variopinto, mujeres, hombres, políticos, estudiantes, activistas. Testigos, cómplices para unir nuestra voz a esos testimonios, para legitimar el tribunal, para acompañar en ese dolor profundo, inexplicable por injusto.

Nosotros / nosotras promotoras, promotores de salud de la UACM. Escuchando atentos/atentas, sintiendo, preguntándonos por qué esta tremenda realidad de la violencia obstétrica está relacionada con la promoción de la salud, reconociendo las relaciones de poder, las inscripciones en el cuerpo, la impotencia y la esperanza; el diálogo con sus posibilidades reparadoras y de exigibilidad.

¿Qué es la violencia obstétrica?

El maltrato físico o verbal a las mujeres en las instituciones de salud públicas o privadas durante el embarazo, el parto o el puerperio; la negación de tratamiento; la indiferencia ante solicitudes de las mujeres o familiares de éstas; los reclamos, regaños, burlas e ironías dirigidas a las mujeres durante el embarazo, parto o puerperio que realice cualquier personal de salud; las decisiones médicas sobre el parto que se tomen sin consentimiento de las mujeres; y  las esterilizaciones forzadas.

¿Cuál es el propósito del Tribunal?

El Tribunal Simbólico es una más de las importantes acciones que GIRE, A.C [1]realiza para dar visibilidad al problema de la violencia obstétrica y exigir que el Estado asuma su responsabilidad para dar atención de calidad a las mujeres embarazadas, la cual implica: respetar las decisiones de las mujeres, sus necesidades específicas y referencias culturales, así como contar y proveer con la infraestructura y el material para atender adecuadamente a las mujeres, la capacitación y sensibilización a todo el personal de las instituciones involucrado en la atención de las mujeres embarazadas; el abasto de anticonceptivos, el aumento de la cobertura hospitalaria ginecobstétrica, la reducción de las cesáreas innecesarias y la detención de las esterilizaciones forzadas, reconocer la participación de otros actores sociales como las parteras en la atención al embarazo de las mujeres y orientar todos los recursos y esfuerzos hacia el parto humanizado.

Ante la falla del Estado para garantizar la atención de calidad a las mujeres embarazada, la sociedad civil debe de movilizarse, construir alianzas entre diferentes agentes que escuchen con respeto las voces de aquellas personas, que compartan los principios de justicia que estas personas y la sociedad reclama. Exigir que se reconozca y tipifique la violencia obstétrica en todos los estados de la República Mexicana. El Tribunal simbólico convoca a dar visibilidad al tema, a escuchar a las personas que en su dolor buscan que la violencia obstétrica desaparezca, a generar evidencias que documenten los casos, a buscar los recursos legales y las instancias nacionales e internacionales que trabajen por esto.

¿Está relacionado el Tribunal Simbólico con la Promoción de la Salud?

Algunos consideramos que sí porque son procesos para la exigibilidad de los derechos a la salud de las mujeres, por otro lado podemos preguntarnos si esta forma de hacer comunidad permite la reparación del daño de las mujeres y familiares que compartieron sus testimonios y su repercusión en la salud (en la acepción amplia) de estas mujeres y familias.

¿Quiénes escribimos sobre esta experiencia?

Somos estudiantes y profesores de la Licenciatura que participamos en el Tribunal y que queremos decir algo acerca de lo que paso ahí. Escribimos sobre esta experiencia: Nestor, Maricruz, Nancy, Viridriana, Mónica, Susana, María Elena, Guillermo, Karla, Andrea y Lourdes.

 

 

Néstor Vázquez Guadarrama

9-Mayo-2016 . Hace días que recordaba que había que hacer algo muy relevante. Suena el reloj biológico. Abro mis pesados ojos para darme cuenta de que son las 5:00 de la mañana. Me he despertado. Tengo que levantarme, hoy es el día para estar presente en el Tribunal simbólico. El primer recuerdo que atraviesa mi mente es la invitación que nos hizo la profesora del seminario para acudir y cómo fue la inscripción al evento.  Sólo faltan unas cuantas horas, maldición.

Voy hacer el ritual habitual de transformación: bañarme, escoger la garra y preparar el morral. Termino para ir a despedirme con varios besos de Magy y Nati. Salgo de casa, abordo el transporte público y hay un chingo de tráfico. “Carajo pensé que salir 2:00 hrs antes del evento era muy bueno para estar puntual”, me digo, pero desafortunadamente el micro y el metro bus se fueron lentos. El retraso es una conspiración: en esta zona de Tlalpan están construyendo un segundo piso para conectar una vía rápida, para llegar en un santiamén a la ciudad de la eterna primavera, pero –como siempre– son acciones que benefician a unos cuantos políticos, empresarios, constructoras, los corruptos….y empeoran la situación de los más buenos.

Hay más reflexiones que hacer. Mientras, regreso por donde andaba. A pesar del tráfico, estaba muy emocionado porque no sabía qué era lo que iba a pasar en el Tribunal Simbólico. Era un enigma de la mano de la paradoja. Llego a la estación de metrobus Polyfórum, desciendo, y como siempre la multitud a su máxima expresión, conformada por otros que también son un misterio. Camino hacia el lugar de la intervención, pregunto a un señor dónde es la entrada principal, me dirige hacia el salón donde se llevaría a cabo el Tribuna Simbólico.

Por fin llego, miro la hora en el celular: las 9:45, aún no comienza. Ingreso y me registro, bajo las escaleras,me dan la bienvenida, busco un lugar. Ya hay muchas personas  y decido sentarme donde hay muchos asientos desocupados. Respiro profundo, observo y siento el espacio que me rodea. Me siento muy bien, sin embargo, estoy en la incógnita.

Se abre el telón y dan la bienvenida por parte de GIRE. En el centro del escenario hay personas sentadas en sillas: mujeres con sus múltiples abanicos y sus rostros misteriosos, y con ellas, niños(a), hombres, abuelos(a)… Pensé “¿ y cómo será la dinámica?”. Cada una (o) pasó a dar su testimonio frente al jurado conformado por un grupo de expertas con diferentes formaciones académicas. Me llamó mucho la atención como esas mujeres venían vestidas de color negro, representado a jueces.

La dinámica comenzó. Las personas, que han sufrido situaciones muy dolorosas, pasaron a dar su testimonio de distintas situaciones de violencia que han llevado hasta la pérdida de valiosas vidas humanas. La verdad fueron relatos muy duros. Durante el primer momento lloré mucho porque, tan sólo con oír sus historias, no podía pensar de forma crítica y ver más allá, ni poner el ojo de análisis como promotor de la salud,  mi condición de ser humano me hizo sentir su dolor. Sé que en el mundo hay más sufrimiento pero cuando alguien lo comparte de forma crítica, enunciando detalladamente desde de su experiencia, son acciones de exigencia de justicia ante ese monstruo gélido y perverso del sistema que nos oprime por doquier. El acto del cual fui testigo fue de resistencia.

El segundo momento llegó. Otras voces se revelaron y aparecía la alteridad negada por el sistema. Las situaciones que más se repetían era la negligencia, omisión, e indiferencia, desde palabras como “cállese, no grite, no se queje, para qué abrió las piernas…” todas seguidas de una carga de violencia simbólica, hasta una situación donde una mujer tuvo que parir en la calle. Constaté que se deja fenecer a seres humanos sin que importe el dolor que eso causa. Recuerdo un testimonio de una chica que iba a tener gemelas. Ella acudió al médico porque se sentía mal, pero la hicieron volver a su casa. Al día siguiente, cuando regreso, le hicieron un estudio de ultrasonido, sus bebés ya habían perdido la vida.

Sería muy difícil escribir todos los testimonios que se compartieron, pero me hicieron pensar en las disposiciones por parte de médicos, enfermeras, directores, y en su práctica profesional en la cual muchas veces las personas son cosas entre las cosas. Es muy evidente que estos actos responden a un modelo médico dominante que ha negado históricamente a las personas, y me pregunté ¿Qué acciones de promoción de la salud podríamos ejercer para intervenir? Lo relevante es que se parte  de un problema estructural que se nombra por las víctimas. También pensé qué hacer con todos los implicados ya que es un problema sistemático, pero me esperanzó pensar que la lucha empieza con actos como esto. ¿Cuál será el granito de arena para que esto se transforme? Yo opino que son los ciclos de reflexión y acción. Las disposiciones pueden partir de otros aprendizajes positivos como la sensibilización, porque las respuestas tienen que empezar desde abajo para seguir escalando. Para finalizar, las transformaciones surgen de actos políticos y los participantes del Tribunal han desarrollado su capacidad política para reorientar los servicios de salud, crear las políticas públicas y cambiar la legislación vigente. Es un movimiento lleno de vida que está en resistencia y le doy gracias por los aprendizajes que me llevo.

Maricruz Galindo

Actualmente nuestro país se ve sumergido en diversos problemas sociales que afectan la tranquilidad y bienestar colectivo de cada estado y de las comunidades que lo conforman. La violencia obstétrica que se ejerce hacia las futuras madres y familiares trae consecuencias como la muerte materna. Sin embargo, esto va más allá de sólo culpabilizar a los profesionales de la salud, considero que tenemos  que mirar también las  políticas que se impulsan para el sector de salud , desde mi punto de vista una regulación en los servicios de salud evitarían este tipo de situaciones que trae consecuencias lamentables a las familias.

Cotidianamente se han escuchado quejas acerca de personas que han sido mal atendidas, principalmente en el IMSS, incluso en las redes sociales se ven “memes” circulando y causando reacciones de gracia y burla sobre la mala atención que muchas veces conlleva a la muerte de los pacientes. La mala atención es común y se sigue reproduciendo en estos servicios a pesar de las marchas, quejas, demandas o la toma de justicia por mano propia.

La promoción de la salud juega un papel importante en la búsqueda de alternativas viables y transmisibles al personal de salud, y a las personas. Tal vez, con los testimonios, como los brindados en el Tribunal, se pueda lograr empatía y sensibilización en quienes, en su momento, han generado violencia de manera directa o indirecta.

Viridiana Ramírez

Tribunal Simbólico 27 casos reales de violencia obstétrica.

Cuando me informó mi compañera que la profesora Lourdes nos invitaba a un evento donde hablarían de violencia obstétrica me pareció muy interesante. Llego el día, al llegar al lugar no había gran movimiento, por lo que pensé seguro serán pocas personas, pero cuál fue mi sorpresa al acércame al salón había mucha gente, una mesa donde recibían a la prensa, y el lugar casi lleno.  Entonces pensé sí hay gente que sabe que la violencia obstétrica existe y que no es sólo la voz de un grupo de mujeres inconformes o de otros países. No, esto está pasando aquí, en mi país, dentro de las instituciones públicas y privadas que atienden a miles de mujeres mexicanas, mismas que a diario están expuestas a sufrir violencia obstétrica. Motivada por saber más del tema, presté atención a la presentación del jurado, seis mujeres vestidas de negro, mujeres con experiencia en temas relacionados, mujeres que inspiraban respeto, yo en ese momento seguía pensando que cada una de ellas iba a hablar y dar conceptos, pero no fue así.

Al inicio se paró una joven, quien fue presentada como la hija de una mujer que ya había sufrido violencia obstétrica , la cual le causó la muerte. Y así pasaron los casos, entonces comprendí yo aquí soy espectadora, en ese momento las cosas cambiaron para mí; fue una mezcla de emociones, coraje, tristeza, enojo, alegría, esperanza, por mencionar algunos. Por eso acudir al tribunal fue algo tan vivencial, el escuchar esas voces, haciendo evidente la violencia obstétrica, una violencia que se ha vuelto invisible.

Para mí fue algo que me hizo vibrar tanto que hasta el momento no sé hasta que fibra toco en mí, escuchar a las mujeres que de viva voz, se pararon frente al jurado y dieron su testimonio. Mujeres que me imagino, que siento su dolor, mujeres humanas que no quieren que otras mujeres pasen por lo mismo.

Ma. Elena Batay R.

El día 9 de mayo del 2016 asistí al Tribunal Simbólico de muerte materna y violencia obstétrica organizado por GIRE. No me esperaba la conmoción que provocó en mí; se me hacía un nudo en la garganta y no pude evitar llorar, mientras pensaba: “de humanos, los humanos no tenemos nada… se nos olvida qué somos y de dónde venimos”. Los testimonios reflejan el  gran odio de muchos profesionales hacia la mujer. Vinieron a mí recuerdos de personas cercanas que me contaron de cuando se convirtieron en mamás, y son muy parecidas a los testimonios expuestos, lo cual me hizo comprender que estos fenómenos son normalizamos pasados por alto.

A través de los años hemos construido e interiorizado la idea de que se nos hace un favor al brindarnos servicios de salud, entonces es fácil aceptar que quejarse por esto es una exageración y que denunciar dichas acciones y exigir que sean diferentes es cosa sin importancia. Aunado a esto se encuentra el desconocimiento sobre las obligaciones del Estado para respetar, proteger y cumplir el derecho a la salud de todos, también el desconocimiento sobre la existencia de organizaciones que acompañan, guían y apoyan en procesos de exigibilidad jurídica ante estas acciones u omisiones. También reflexioné sobre la necesidad de fortalecernos como sujetos de derecho, la importancia de la realización de eventos como el Tribunal Simbólico, y el tener presente que ninguna acción a favor será bastante cuando se trate de defender nuestra salud biológica, mental y social.

Lázaro Guillermo Becerril Silva

El Tribunal Simbólico fue sin duda una experiencia inolvidable. Nunca me imaginé que el personal médico que tiene la obligación de atender a las  mujeres embarazadas logre causarle daños físicos y psicológicos, que no consideren lo importante que es para una mujer tener un hijo, que no se tenga el respeto por la vida de un nuevo ser humano y que las excusas estén por arriba de su ética profesional para no hacer bien su trabajo. Desafortunadamente, existen este tipo de situaciones en nuestro sistema de salud.
Yo tengo la confianza en, que por el bien de las futuras madres, que este tipo de situaciones sean consideradas como violencia obstétrica lo más pronto posible para que no existan más casos como los presentados en el Tribunal.

Susana Jarillo Ventoledo

El Tribunal Simbólico de violencia obstétrica y muerte materna se llevó a cabo el día 9 de mayo del 2016 en polyforum Siqueiros. El programa se efectuó de la siguiente manera; estuvieron invitados  personas de diferentes lugares que hablaron sobre sus experiencias, como la pérdida de un familiar que murió a causa de la negligencia médica antes, durante y después del parto (madre, hijos o ambos), así como el mal trato que se les daba durante su instancia en el Seguro Social, del cual también los familiares fueron víctimas . Hubo una mesa de expertos quienes escuchaban con atención cada uno de los casos. Y este desarrollo se dio durante tres momentos, cada uno conformado por 10 casos aproximadamente. Los medios de comunicación tanto nacional como internacional estuvieron presentes.

Cuando yo escuché cada uno de estos casos sentí impotencia, dolor, enojo. Me preguntaba ¿cómo es posible que estando en el siglo XXI sigamos viendo este tipo de situaciones? ¿Dónde queda el humanismo de las personas, la ética profesional como doctores? Sin llegar a una respuesta en concreto, no me explico cómo puede haber personas sin corazón, que no sienten el dolor de las demás personas, que no luchan por un país justo, que sólo ven por su propio bien, y que son tantas las injusticias que seguimos pasando por alto.

Cada caso provocaba un dolor inmenso, un dolor como si fuera propio. Mis lágrimas escurrían al escuchar cada injusticia que se ha cometido hacia las personas. Esa empatía que siento ante las personas me hace sentir su dolor, me motiva a ser una persona diferente que lucha por no ser como una de esas personas injustas, como los son el personal de una institución medica. Quizá no debería generalizar, quizá no todos son así, pero me pregunto ¿Cuántas personas son las que hablan de un buen trato dentro de una institución médica? La mayoría de las personas se queja del mal servicio que existe dentro de estas instituciones.

Me parece que la forma de estructuración de este tipo de acciones son buenas para el campo de la promoción de la salud, ya que por medio de las experiencias que se viven a diario podemos identificar las diferentes problemáticas que aquejan a un grupo o población de personas, y los promotores de la salud podemos intervenir desde un punto reflexivo y crítico. Escuchar la voz de las personas siento que es lo más importante dentro de la promoción de la salud, así como el dialogo que se da. A partir de ello podemos crear ese conocimiento, hacer conciencia crítica de lo que pasa en nuestra vida real y llevarlo a prácticas que nos ayuden a hacer un cambio en nuestras vidas y en las de los demás.

El sólo llegar a una población, grupo o persona y querer hacer cambios a partir de lo que se cree que son los problemas de los sujetos, sin preguntarles, no funciona ni funcionará, ni nos lleva a ningún lado, porque sólo estamos reproduciendo las acciones de un sistema que nos lleva a la sumisión y conformación de lo que nos pasa en la vida. Necesitamos un tipo de pedagogía que nos lleve a ser libres y dueños de nuestro propio cuerpo y vida. Además, que esto nos vuelva un poco humanos y éticos, y dejemos de ver por el beneficio individual y empecemos a ver por un beneficio colectivo, que termine con las injusticias en nuestro país.

Nancy  Bazan Gutíerrez

 Actualmente, la muerte materna y la violencia obstétrica son otros más de los problemas que se suman a la violación de Derechos Humanos y de los Derechos a la Salud. Estas acciones se han naturalizado en las instituciones y en los profesionales de la salud, y en ellos recae la responsabilidad  de la salud de los individuos. El Derecho a la Salud es vulnerable y en nuestro país no cumple con los criterios para ejercerlo en su totalidad, desde la accesibilidad, hasta la calidad de los servicios.

Las relaciones de poder y subordinación entre los profesionales de salud y los pacientes se evidencian ejerciendo violencia física, psicológica y social, ya que la red social del paciente también se ve afectada y desintegrada totalmente. Es indispensable reconocer que la violencia obstétrica existe y es ejercida como algo natural. Muchos no llegan a identificarla y menos a denunciarla. Desde la promoción de la Salud Oficial, el sujeto sólo se ve como un objeto pasivo que tiene que atenerse a las decisiones del personal de salud, siempre orientada  a la prevención de la enfermedad o al logro del buen comportamiento del paciente, con la promesa de que tal comportamiento conducirá al bienestar y enfocándose en la persona individual antes que en el grupo social.

Mónica Vivanco Salinas

La violencia obstétrica agrupa una serie de conductas y omisiones por parte del personal de salud que causa daño físico o psicológico a la mujer antes, durante y después del parto.

Es un tipo de violencia que suele presentarse en algunas mujeres, sin embargo, no se reconoce como violencia, por ello el día 9 de Mayo de 2016 en la Ciudad de México en el Polyforum Siqueiros en se llevó a cabo un Tribunal simbólico de violencia obstétrica y muerte materna, en el cual víctimas directas e indirectas de este tipo de violencia denunciaron y compartieron su testimonio ante un grupo de seis expertas en la materia, quienes realizarían al término de las experiencias expuestas una serie de recomendaciones para evitar más casos de violencia.

Se expusieron 17 casos de violencia obstétrica y 10 de muerte materna dejando claro que hay una violación de Derechos Humanos. Del total de los 27 casos presentados 10 fueron muertes fetales, 5 neonatales y 24 niños quedaron huérfanos por la falta de atención cometidas hacia sus madres por las unidades de salud y hospitales tanto federales como estatales del país. Cabe señalar que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de seguridad y servicios sociales de los trabajadores del Estado (ISSSTE) estuvieron inmersos en este tipo de violencia.

Es sorprendente y muy triste ver cómo los profesionales de la salud olvidan por completo el objetivo de haber estudiado medicina y enfermería, que es el de cuidar y velar por que las personas tengan una atención digna y de calidad.

Los casos expuestos por las víctimas o familiares de las víctimas fueron muy conmovedores y llenos de dolor, tal vez no podía entenderlos o sentir como ellos, pero al dar el testimonio transmitían todas las emociones que tuvieron y estaban tenido en el momento, lo que me llevo a ponerme en su lugar puesto que en un futuro me gustaría ser mamá y no sería nada grato que por negligencias causadas por parte del sistema de salud me pasara algo a mí o al bebé.

Ahora bien, como Promotores de Salud tenemos una obligación con las comunidades con las que trabajamos. Debemos de luchar con ellas para que los Derechos Humanos sean respetados en todo momento, este Tribunal dejó muy en claro que en México es lo menos que se respeta y que nuestro gobierno no ha puesto atención en esta problemática. Debemos de llevar a cabo una serie de acciones y estrategias que acaben con este tipo de violencia ya que, además de las múltiples muertes de bebés y madres, no se respeta el derecho a la salud y el derecho a los sistemas de salud.

Esta experiencia me confirma el camino que me gustaría seguir como Promotora de la salud que es vincular mi carrera con Derechos Humanos ya que considero que para tener un acceso digno a los sistemas de salud se debe comenzar con el respeto de los derechos de las personas y con ello poder crear políticas y leyes que den pie a que los sistemas den atención digna y de calidad.

El camino tal vez no será fácil pero tampoco es imposible, puesto que como promotores de la salud podemos crear alianzas con otros expertos, instituciones y organizaciones para poder llevar a cabo dicha tarea.

Considero que se debe de castigar la violencia obstétrica puesto que de por medio esta la dignidad e incluso la vida de la madre y el bebé, además de la salud de los familiares ya que ellos también sufren las consecuencias de esta violencia.

Andrea Angulo

Irma en el tribunal simbólico

Hacía ya muchos meses que había leído en el periódico la historia de Irma, una mujer en Oaxaca que había tenido que dar a luz en el patio de atrás de la clínica porque los profesionales de salud habían decidido que no estaba lista todavía.  Tanto la historia como la fotografía publicada fue impactante no solo por esa experiencia particular sino también por la cantidad de otras historias de las cuales ésta, era representativa pero no única.

No sabía que iba a tener la oportunidad de escuchar a Irma hablar de lo que le  pasó. Cuando la vi en el tribunal simbólico de violencia obstétrica y muerte materna me impacté porque no solo estaba ella con su narración sino su hijo menor, aquél a quien dio a luz en el patio y sus otros hijos mayores que la acompañaron hasta acá y la oyeron testimoniar.

Su relato había sido reporteado y comentada por periodistas y opinión pública, pero no se le había escuchado a ella. Verla y oírla narrar su experiencia tuvo indudablemente un efecto en quienes escuchamos. Al igual que las muchas otras mujeres su voz hablaba de un mismo fenómeno repetido en todos los rincones de este país: fenómenos muy complejos que se manifiestan como un desprecio profundo, de parte de los “profesionales de la salud” por las mujeres pobres en situación de vulnerabilidad (el embarazo, parto y postparto). Escuchamos de parte de Irma y de las demás la voz que hablaba una y otra vez con distintos tonos o matices de la injusticia y de la impunidad: doctores, médicas, enfermeras, trabajadores sociales que deciden sobre los cuerpos de las mujeres una y mil veces, que habiendo ejercido violencia sobre ellas y/o sus familiares no se responsabilizan nunca por su descuido, insensibilidad, negligencia, misoginia, racismo  o abuso de poder.

Y me preguntaba cómo era que le había sido útil a Irma, por hablar de una de las mujeres que sufrieron en su propio cuerpo del no cuidado de los servicios de salud pública, venir de tan lejos, a la ciudad de México, para contar su experiencia.

A partir de este ejercicio de escritura me respondo que poder usar su voz para decir su palabra es mejor que leer cómo otros han hablado de ella (como “el caso” de la mujer de Oaxaca). Pensé que el poder (que no por simbólico es menos fundamental) testificar en un tribunal donde se exige al estado frente a la prensa nacional e internacional  que las historias como la suya no las tenga que vivir nunca más ninguna otra, fue importante para ella y para sus hijos, que ahí la escucharon.

Tomar el micrófono y pararse frente a un auditorio de testigos y aliados pudo haberla hecho sentir que la narración de su experiencia tenía sentido. Al final no pude corroborarlo pero pienso que lo que pasó en el tribunal simbólico constituyó un proceso de agencia real y un ejercicio de promoción de la salud para todas las que ahí nos dejamos conmover con la vida y la historia de la otra.

[1] http://www.gire.org.mx/nuestros-temas/violencia-obstetrica

Foto Flower stament yellow mosaic de  Miroslav Vajdić <“http://miro.openphoto.net/gallery/”>Miroslav Vajdić</a> for <a href=”http://openphoto.net/gallery/image/view

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Tribunal simbólico violencia obstétrica y muerte materna por Lourdes Guzmán Pizarro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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Tribunal simbólico violencia obstétrica y muerte materna
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Viviendo y re-viviendo mi cuerpo

libertad

En la entrada anterior les hablé un poco, sobre mi sentir en torno a la condición médica que impidió mi crecimiento y mencioné de manera general el reto que ha significado para mí relacionarme con mi cuerpo. Hoy intentaré ahondar más en este sentido.
Hablar de sentirte inconforme contigo misma y con tu cuerpo, sin duda también es hablar de una mezcla de sentimientos con los que hay que lidiar; el miedo, la ira, la inseguridad, etcétera, son el pan de todos los días y son además paralizantes, ahora imagínense vivir muchos de los días de tu vida paralizada o lo que es más, atrapada en un remolino de emociones negativas; es devastador.
Cuando vives en desacuerdo con tu apariencia física; actividades tan cotidianas como bañarte, vestirte y peinarte se vuelven el peor de los tormentos y ni que decir de esos momentos en los que te miras al espejo, no hay peor dolor que mirarte al espejo y odiar lo que ves frente a ti.
Afortunadamente hoy puedo decir que es posible revertir esta situación, por supuesto no es fácil y como todo proceso conlleva tiempo y dedicación, pero ¿qué hice para comenzar a aceptar mi cuerpo?
Seguramente hay muchos caminos posibles, hoy yo te comparto el que a mí me ha sido útil para avanzar.
El primer momento que yo identifico y que sin duda fue crucial y decisivo, fue la reflexión, para mí la reflexión se convirtió en algo terapéutico y sanador. La práctica reflexiva me permitió en un principio comenzar a conocerme y escucharme pero también me permite cuestionar, dudar de todo aquello que se plantea como verdad y como regla.
Otra cuestión que me ayudó a avanzar en la relación conmigo misma fue la decisión que tomé de formarme como promotora de la salud con perspectiva de género; al estudiar la categoría de género tuve la posibilidad de cuestionar lo que la sociedad siempre nos ha impuesto como “normal” para hombres y mujeres y pude también posicionarme en contra del sistema patriarcal que promueve una educación sexista y basada en estereotipos fuera de toda realidad posible y roles diferentes para los varones y para las mujeres.
Hoy intento seguir reflexionando, escribiendo y pensando en voz alta, hablar conmigo misma es todavía todo un reto, pero lo intento cada vez que puedo, intento seguir caminando, cuestionando sobre todo, el lugar en el que me encuentro como mujer, hoy reconozco la necesidad de que hombres y mujeres escuchemos cuentos diferentes, sin princesas, sin príncipes, sin finales felices.
Hoy quiero que muchas niñas y mujeres sepan que su valor no está en la medida de su cintura, ni en sus caderas, ni en sus senos, ni en la ropa que viste, hoy quiero que sepan que su verdadero valor como seres humanos está en su capacidad para ser lo que quieran ser.
Y tú ¿Cómo has vivido tu cuerpo? ¿Qué posibilidades de acción se te ocurren para mejorar tu relación con él? Espero tus comentarios.

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Descubriéndome feminista

“Entre el reflejo y la palabra”

Descubriéndome feminista

Ser promotora de la salud alternativa, incluir la perspectiva de género en mi quehacer profesional y lo que es más incorporar los aprendizajes derivados de mi formación a mi vida  como mujer, a mi entorno familiar, social e individual ha sido un proceso largo, complejo, doloroso y satisfactorio.

Asumirme frente a mí misma y frente a los otros como feminista ha tenido sus costos, esos costos que tiene una que pagar por transgredir la normalidad, lo natural. A mi manera y desde mi lugar en el mundo he tenido que aprender a vivir desde la resistencia, optar por el lado de la revolución, donde sin duda la más dura batalla la he tenido que librar conmigo misma.

feministaMe considero una mujer que creció en una familia tradicional mexicana, que durante su niñez soñaba con el tipo de cosas que se nos permite soñar a las niñas: encontrar a la pareja ideal, casarme, ser madre, etcétera eran las cosas que yo esperaba para mí cuando fuera adulta, sin embargo, con el tiempo algo pasó, alguna vez escuché que la historia podía ser diferente y aunque dudosa podía identificar en mí el deseo de descubrir ese nuevo mundo donde ser mujer me resultaba más inspirador y  me arriesgué, aunque en este trance descubrí que decidir ir contra corriente sería todo menos sencillo.

Comencé a leer sobre construcción de género, género, estereotipos y feminismo y al tiempo que leía me convencía de que lo que encontraba me emocionaba, me inspiraba y sobre todo me invitaba a cuestionar todo lo que yo había incorporado siempre a mi modo de vivirme como mujer. Fue así como mi formación en género acompañada de un trabajo reflexivo sobre mí misma me ha permitido transformarme como mujer, en este sentido hoy al menos estoy en la posibilidad de saber que ser mujer puede significar diferentes cosas, que vivir en pareja debería ser una elección y no una obligación para las mujeres, que no tener a un hombre a tu lado no es estar incompleta, que la maternidad no está hecha para todas las mujeres y que no ser madre no te anula como mujer.

Como promotora de la salud, este proceso me ha permitido alcanzar la claridad necesaria para saber que quiero que mi práctica profesional sirva en la medida de lo posible para minimizar las condiciones de opresión y control que el sistema patriarcal ejerce sobre las mujeres, entiendo también la responsabilidad que como promotora tengo de generar las condiciones pedagógicas necesarias que permitan a las personas reflexionar sobre su realidad, con la intención de generar cambios paulatinos que se reflejen en su capacidad para cuestionar su relación con el poder y por ende en el aumento de sus niveles de autonomía.

Y a ti ¿Cómo te ha cambiado la vida durante o después de tu formación como promotor/a de salud? Espero tus comentarios.

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