La mirada médico-hegemónica y sus limitaciones contra la epidemia de obesidad

En este apartado expondré cómo se ha visto a la salud a lo largo del tiempo, la noción de estilos de vida y cuáles han sido las limitaciones del modelo médico-hegemónico en las prácticas médicas y de promoción de la salud.

En apartados anteriores mencioné los distintos elementos que contribuyen a la problemática de la obesidad. La firma del tratado de libre comercio de América del Norte, la inseguridad alimentaria, el aumento de la canasta básica, el estrés y el salario insuficiente, entre otros elementos han sido trascendentales en el desarrollo de la obesidad en nuestro país.

En este apartado analizaré a través de una serie de artículos algunas de las estrategias de salud que ha llevado a cabo el gobierno mexicano para hacerle frente a la obesidad.   Antes de mi análisis comenzaré por explorar la evolución de  los conceptos de salud a lo largo de la historia reciente. Lo anterior  me servirá como referente sobre  los conceptos que ha manejado el gobierno mexicano  para la realización de las estrategias contra el sobrepeso y la obesidad.

Conceptos de salud tradicional

A lo largo de la historia la salud ha tenido diversos significados. La medicina ha visto a la salud sólo como la salvación de vidas y el combate a la enfermedad.  La salud es concebida como la ausencia de enfermedad. La práctica médica usualmente no utiliza en el estudio de la enfermedad, aspectos sociales. La medicina busca principalmente curar la enfermedad y la muerte (López, et al., 2011).

“la medicina busca la salud principalmente combatiendo a la enfermedad y a la muerte” (López et al., 2011, pp.54). Otras maneras de entender la salud ha sido el uso de los criterios de normalidad estadística “usar la frecuencia con la que se presentan ciertas características morfológicas, fisiológicas o de comportamiento para determinar si  una persona es sana fue aceptado durante casi un siglo” (ibíd., pp.55).

El pensamiento positivista se hizo presente y planteó dos líneas divisoras entre los signos objetivos de la enfermedad y las percepciones subjetivas de los pacientes. Por lo que fue reemplazada la pregunta “¿qué tiene usted?” por “¿dónde le duele?”, de tal modo, que “el matiz positivista de la clínica científica impidió que los aspectos psíquicos, sociales y culturales de la enfermedad, ligados a la subjetividad de las personas, pasaran al expediente médico. Las concepciones de la salud y la enfermedad se habían replegado a lo biológico-material-visible, a lo físico” (ibíd., pp.61)

El positivismo fue enemigo de lo intangible, por lo que acogió a la estadística para la influencia sobre las poblaciones. “el cálculo del promedio convierte en “normales” a las personas cercanas a la media, “patológica” a quienes se alejan de ella. Los anormales viven en presión psicológica, social y cultural para normalizarse” (ibíd., pp.61)

Tradicionalmente la medicina ha definido a la salud como opuesto a la enfermedad y se ha usado la palabra “normal” como sinónimo de salud. Los términos de salud y enfermedad son dualistas, las cuales se trata de dos situaciones distintas “la enfermedad difiere del estado de salud, lo patológico de lo normal, como una cualidad difiere de otra, ya sea por presencia o ausencia de un principio definido, ya sea por reelaboración de la totalidad orgánica” (Martínez, 2005, pp.44). La salud y la enfermedad se ven como el bien y el mal.

López (2011) cita a Christopher Boorse (1977) donde explora la noción de salud como “ausencia de enfermedad”, posteriormente Boorse rechaza la “ausencia” del concepto de salud y vincula su pensamiento de salud con las capacidades individuales, es decir en la fisiología normal de cada uno de los órganos (ibíd.).

Del mismo modo, los sanitaristas ofrecían el concepto de salud como si sólo dependiera del factor individual, y para a mediados del siglo XX, la salud se considera solamente clínica (ibíd.)

Por otra parte, la teoría evolucionista “afirma que un individuo es completamente saludable si, y sólo si todos sus órganos funcionan normalmente (probabilísticamente hablando) en un ambiente normal” (ibíd., pp.37). Por otra parte, la escuela normativista sostiene que “una persona está completamente sana si, y sólo si tiene la capacidad, en circunstancias estándar, para alcanzar todas sus metas vitales o esenciales en la vida” (ibíd., pp.37).

En 1947 la OMS modificó el concepto de salud definiéndolo como “un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solo la ausencia de enfermedad”. En este momento se incorpora de manera oficial el factor social. Así, la salud dejó de ser meramente biológica considerando también el universo social. Aunque esta definición ha recibido severas críticas por ser considerado como utópica, estática, históricamente descontextualizada y poco operativa (ibíd.)

 

Hoy por hoy, la salud es un objeto político “del que se echa mano en todos los niveles de gobierno; es un espacio de intervención institucional y funciona como legitimación para la normalización de la vida” (ibíd., pp.63).

La noción de estilos de vida

En materia de obesidad mucho se ha dicho acerca de los malos estilos de vida,  al ser causa importante de la expansión de está y en general del padecimiento de las enfermedades. A continuación, definiré a lo que le han llamado estilos de vida.

Algunos autores infieren que los estilos de vida dependen de lo individual  y de los malos hábitos alimenticios lo cual puede ser verdad a lo interno de un grupo social (ibíd.).

Los estilos de vida en la perspectiva hegemónica de la salud, se han definido como meramente individuales sin tomar en cuenta el entorno social. Bajo esta perspectiva, se tiende a responsabilizar y culpabilizar al sujeto de su propio estado de salud, por lo que los programas de promoción de la salud centrados en la corrección de estilos de vida saludables, terminan recriminando a los sujetos sobre su estado de salud, sin ver el origen del problema (De Curas y Huertas, 1998).

Un ejemplo de las limitaciones del enfoque de estilos de vida, son las investigaciones sobre las causas de las enfermedades cardiovasculares centrados en la dieta, en llevar una vida sedentaria y toman en cuenta la herencia genética, sin embargo, se deja de lado a los factores sociales. No se descarta que llevar a cabo buenos estilos de vida pueda ayudar a llevar un mejor estado de salud, pero no hay que ver los problemas de salud de manera reduccionista (ibíd.)

Así lo mencionan De Curas y Huerta:

“el respeto a la diversidad cultural y social es lógicamente un elemento imprescindible en la Promoción de la Salud estando suficientemente reconocido que no hay un único estilo de vida que pueda considerarse como el más saludable” pp.264).

Parte de las soluciones que se han llevado a cabo para combatir la obesidad, son programas que están ligados a la prevención o corrección de hábitos. Estos tipos de programas hacen sentir a los sujetos como culpables por no cumplir ciertas obligaciones que “impactan” en su salud.

Características y limitaciones del Modelo Médico Hegemónico

Menéndez (1992) indica “que este modelo supone el reconocimiento de tres submodelos: modelo médico individual privado, modelo médico corporativo público y modelo corporativo privado. En donde los tres representan los siguiente rasgos estructurales; biologismo concepción teórica evolucionista-positivista, ahistoricidad, asocialidad, individualismo, eficacia pragmática, la salud como mercancía, relación asimétrica en el vínculo médico paciente, participación subordinada y pasiva de los “consumidores” en las acciones de salud” (pp.102). De acuerdo con el autor en el discurso médico, el paciente es importante cuando se manifiesta el verdadero objeto de la medicina. La principal característica del médico es el dominio del discurso, el depositario de la autoridad, es el que sabe y el que manda. Es decir, el paciente no tiene derecho a emitir alguna opinión y mucho menos a contradecir al médico, pues es tratado como ignorante.

“la  medicina enmascara, las condiciones socioeconómicas que dan origen a las enfermedades y confisca el poder de las personas para curarse a sí mismos y dar foResultado de imagen para consulta medicarma humana a su ambiente” (ibíd. pp74)

El médico es el portador del conocimiento y de acuerdo al tipo de clase social del enfermo es la forma de actuar del médico, de ello depende la explicación que se le pueda dar acerca de su enfermedad. Si el paciente pertenece a una clase social baja, se le trata como ignorante y evita preguntas que ellos les puedan hacer.

En ocasiones los medicamentos prescritos por el médico no necesariamente son útiles para el restablecimiento de la salud. A veces se culpabiliza a los pacientes por no seguir las indicaciones médicas (Boltanski, 1977).

García (1990) nos explica que la enfermedad es el reflejo de las condiciones sociales en las que nos encontramos. Por ejemplo, el debilitamiento de un individuo podría ser causa de no llevar a cabo una buena alimentación o por el exceso de trabajo o por diversas causas. En la mayoría de los casos no se toman en cuenta el medio social que influye de manera importante en el estado de salud físico de las personas. Nos hacen ver que los culpables de la enfermedad son los propios sujetos y como parte de la solución es la medicalización, sin tomar en cuenta el impacto social.

Bajo este esquema, la atención de la salud ha sido fragmentada de grandes, sobre todo en instituciones públicas, “donde una persona recibe al paciente, otra verifica el estado de sus derechos, otra más diagnostica, alguien puede prescribir y otra intervenir quirúrgicamente, etcétera, sin que necesariamente haya conexión entre cada uno de los empleados no a la persona enferma, sino a la parte del proceso de atención que les ha sido asignada” (ibíd., pp.63)

Críticas a la comunicación para la salud

La mayor parte de la comunicación para la salud en materia de obesidad  que se ha llevado a cabo en nuestro país ha sido elaborada por el personal de salud formado bajo la influencia del Modelo Médico Hegemónico. Frecuentemente este personal no está capacitado para llevar la información sobre algún tema de salud a cualquier comunidad.

La salud está dominada por el personal de salud y no por personal especializado en comunicación, a la hora de llevar a cabo programas, estos están elaborados sólo para llevar cierto mensaje a la población sobre determinado problema de salud.

Si la comunicación fuera de la mano con la sociedad civil, no se gastaría demasiado dinero en el tratamiento de las enfermedades. Las campañas no toman en cuenta las variables socioeconómicas o culturales “muchos materiales que se producen no corresponden a las culturas donde se difunden, pues la percepción es totalmente diferente” (Gumucio, 2010, pp.75)

Puede ser que los programas no lleguen a las comunidades rurales por el hecho de que no tengan un radio o televisor donde lo puedan ver o escuchar, otro aspecto importante, es que no se pueden sentir familiarizados con el mensaje porque el programa no fue elaborado pensando en su cultura. Existen diferentes  culturas, formas de actuar distintas. No es lo mismo alguien que tiene mayores recursos económicos a alguien que es prácticamente  esclavo trabajador.

Con el paso del tiempo ha habido un proceso de hegemonización de las culturas, mediante la vivencia como propio de las clases hegemónicas. “el proceso de hegemonización es el conjunto de operaciones ideológicas a través de las cuales se incorporan los sentidos sociales que tienden a reproducir puntual o globalmente el control económico, político y social de las clases, sectores de clase o grupos de poder y que se basa fundamental, pero exclusivamente, en la construcción/obtención de consenso por parte de los sectores, clase y grupos subalternos”  (Módena, 1990, pp.35).

Respecto a la elaboración y planeación de las campañas, pareciera que son improvisadas y menosprecian los diferentes sectores de la población a las que van dirigidas,  por lo que puede ser factor determinante en el éxito de las campañas.

Durante esta sección hablé de la evolución que ha tenido el concepto de salud desde la mirada biológica y la predominación hasta nuestros días y como es que ha fracasado la comunicación médica para llevar a cabo los programas de salud.

0En posteriores apartados mencionaré las perspectivas críticas de promoción de la salud, en donde señalaré las nociones de salud socio histórica y emancipadora.

 

Bibliografía

  1. Avendaño, C. y Ortega, M. (1990). Tesis para obtener el grado de maestro en Medicina Social. Universidad Autónoma Metropolitana, México.
  2. Basaglia, F. (1978). El modelo médico y la salud de los trabajadores. En la salud de los trabajadores aportes. Ed. Nueva imagen, México, 11-51.
  3. Boltanski, L. (1977). Descubrimiento de la enfermedad Medicina popular y Medicina científica. Relación médico paciente y distancia social. Ed. Ciencia Nueva, Buenos Aires.
  4. Gumucio, D. A. (2010). Cuando el doctor no sabe. Comentarios críticos sobre promoción de la salud, comunicación y participación. Estudios sobre las culturas contemporáneas, 16(31), 67-93.
  5. Martínez, S. C. (2005). Seis miradas sobre la salud y sus relaciones con el mundo social. En Los múltiples significados de la salud. Un recorrido bajo la guía de Canguilhem. Universidad Autónoma Metropolitana, División de Ciencias Biológicas y de la Salud, México.
  6. Menéndez, E. (1992). La antropología médica en México. En hegemónico, modelo alternativo subordinado, modelo de autoatención. Caracteres estructurales. Universidad Autónoma Metropolitana, México, 1ª Ed. 97-113.

 

 

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¿Quién cargará con el costo de la epidemia de obesidad?

A lo largo de esta investigación se ha abordado lo que hay detrás de la obesidad en México. Como parte de ello se encuentra el aumento en el gasto del sector salud como resultado del aumento de la obesidad.

Las consecuencias de las reformas de corte neoliberal han llevado a que el Sistema de Salud se debilite y pronto los gastos correrán a cuenta de la población, lo que conlleva a que aumente el gasto de bolsillo[1] y derive en un gasto catastrófico[2].

 

Como se ha estado exponiendo, la obesidad se ha convertido en un problema de salud que ha pasado a ser un problema de  los estratos más altos para pasar a ser un indicador de pobreza en los países desarrollados, en donde aún coexisten graves problemas de nutrición (Mercado y Vilchis, 2013).

La OMS señala que en 2010 había 43 millones de niños de cinco años que tenían sobrepeso, de los cuales 35 millones vivían en países en vías de desarrollo y 8 millones en las naciones desarrolladas, por lo que se reafirma el hecho de que la obesidad está afectando a la población más marginal (Aguirre, 2012).

Las graves secuelas que deja el sobrepeso y la obesidad es la aparición de enfermedades no transmisibles, como la diabetes mellitus tipo 2 y la hipertensión arterial que llevan a la complicación del estado de salud de las personas (Dávila, González y Barrera, 2014)

Costos de la obesidad

Los costos de la obesidad en escolares son menores, sin embargo se incrementan gradualmente cuando se alcanzan la edad adulta.

Galindo y colaboradores (2011) estiman que al año ocurren 400 000 muertes en Estados Unidos de Norte América ocasionados por el sobrepeso y la obesidad,  por lo que el costo  en atención a la salud y costos atribuidos a la obesidad es de 117 billones de dólares.

La obesidad costó entre 82 y 98 mil millones de pesos lo que equivalió al 73% y 87% del gasto programable en salud del 2012. Considerando solo los costos atribuibles por la diabfotografía por AmarADestiempoetes.

En México el costo estimado de las enfermedades causadas por la obesidad es de 3500 millones de dólares anuales aproximadamente. El costo estimado para las enfermedades adjudicadas al sobrepeso y la obesidad ha aumentado un 61% de 2006 a 2008, al pasar de 26, 283 millones de pesos a por lo menos 42, 246 millones de pesos. Se estima que para el 2017 se alcance los 77, 919 millones. Mientras que el costo indirecto ha aumentado por la pérdida de productividad por la muerte atribuida al sobrepeso y obesidad de 9,146 millones de pesos en el 2006 a 25, 099 millones de pesos en el 2008.  El costo total del costo directo e indirecto de la obesidad fue de 35, 429 millones de pesos en el 2000, para el 2008 fue de 67, 345, en el 2017 se estima que el costo será de 150, 860 millones de pesos (ibíd. y Barrera, Rodríguez y Molina, 2013).

El costo social de las personas que padecen diabetes a causa del sobrepeso y la obesidad ha sido al perder el 3.1% de su tiempo laboral por su padecimiento. Mientras aquellos que padecen diabetes más algunas complicaciones han perdido el 4.94% (IMCO, 2015).

 

[1] El gasto de bolsillo de salud es la erogación en hospitalización, procedimiento ambulatorios y medicamentos (Laurell, 2013).

[2] Se considera un gasto de bolsillo “catastrófico” cuando supera el 40% de la capacidad de pago del hogar definida como el ingreso total del hogar menos el nivel de gasto necesario para cubrir necesidades básicas de subsistencia (Laurell, 2013).

 

A continuación se presenta un cuadro donde se muestran los costos de los tratamientos médicos de acuerdo a la edad. Se nota que el grupo de edad de 50-59 años tiene un mayor costo con $20, 243, 545, 978. En cuanto a la pérdida en ingresos por morbilidad por diabetes  se registró $3, 282, 532,906 en este rango de edad.

 

Indicadores económicos, calculadora por  El Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO)  e el año 2012.
Grupos de edad Costos de tratamiento médico Pérdidas en ingreso por mortalidad Pérdida en ingresos por morbilidad
Sólo diabetes Diabetes más varias complicaciones Diabetes más una complicación
20-29 $712,572,793 $431,836,949 $735,226,151 $948,176,556 $2,019,718,787
30-39 $6,287,688,025 $1,379,538,816 $1,931,636,924 $2,491,114,934 $5,306,344,691
40-49 $16,753,524,695 $3,523,367,315 $2,957,503,949 $3,814,113,390 $8,124,474,733
50-59 $20,243,545,978 $4,267,547,743 $3,282,532,906 $4,233,283,514 $9,017,352,509
60-69 $10,999,985,347 $411,029,732 $519,498,944 $669,966,267 $1,427,100,731
70-79 $5,582,723,591 $0 $0 $0 $0
80-89 $1,914,600,467 $0 $0 $0 $0
90-97 $5,582,723,591 $0 $0 $0 $0
Total $62,853,698,548 $10,013,320,555 $9,426,398,875 $12,156,654,660 $25,894,991,450

Fuente: Instituto Mexicano para la Competitividad A. C. (2015). Kilos de más, pesos de menos

 

 

El salario perdido diario por el número de días de ausencia por causas relacionadas con diabetes más sus complicaciones es de 44.3 días.

En cuanto a las horas laborales perdidas al año de aquellas personas que solo padecen diabetes han perdido 312, 142, 095 horas, equivalente a 143,335 trabajadores.  Los  costos pueden recaer en las empresas, para aquellos trabajadores asegurados, o directamente sobre las familias porque los empleadores les descuentan los días que faltan o dejan de recibir un ingreso en caso de que sean autoempleados (ibíd.)

Tiempo laboral perdido a causa de la diabetes por SPyO

Escenario Horas laborales perdidas al año Equivalencia en número de trabajadores % de empleos generados en 2014
Sólo diabetes 312,142,095 143,335 25%
Diabetes más varias complicaciones 402,550,720 184,851 32%

 

Diabetes más una complicación 857,476,646 393,753 68%
Fuente: Instituto Mexicano para la Competitividad A. C. (2015). Kilos de más, pesos de menos

 

 

 

A continuación se presenta un cuadro donde se muestran los costos en salud de la diabetes mellitus tipo dos y la hipertensión arterial así como sus complicaciones. Se observa un enorme aumento entre los costos. En el 2015 el diagnóstico rutinario de la diabetes mellitus tipo 2 costó $3, 691, lo que para el 2050 costará $8, 127, 253. En el caso del diagnóstico rutinario de la hipertensión arterial, en el 2015 fue de $53, 274, este costo pasará a ser de $49 550 404 en 2050 (Galindo et al., 2011).

 

 

 

Costos Entre Población Obesa en Años Seleccionados.

(Miles de Pesos)

Costa de la DM2 y sus complicaciones Costo de la HTA y sus complicaciones
Atx DM2 + DM2 + DM2 + Atx
Año Rutinaria

DM2

neuropatia nefropatia Retinopatia DM2 +

lAM

DM2 +

EVC

rutinaria

HTA

HTA +

lAM

HTA +

EVC

2015 $3 691 $30 $98 $11 $128 $41 $53 274 $21 543 $40 409
2025 $302 982 $2 475 $8 030 $883 $10531 $3 366 $4 341 043 $1 733 046 $292 764
2035 $997 840 $8 151 $26 446 $2 909 $34 684 $1 1 086 $13 749 635 $5 435 943 $10 429 363
2050 $8 127 253 $66 389 $215401 $23 69 1 $282 495 $90 293 $49 550 404 $18 531 949 $37 584 935

Fuente: Garduño, E., Morales, C. G., Silvia, Martínez, V. S., Contreras, H. I., Flores, H. S.,  Granados, G. V.,  Rodríguez, O. E. y  Muñoz, H. O. (2008). Centro de Estudios Económicos y Sociales en Salud, Hospital Infantil de México, Vol. 65, enero-febrero.

Nota                                                                                                                                                                                          

DM2: diabetes mellitus tipo 2

lAM: infarto agudo al miocardio

EVC: enfermedad vascular cerebral

HTA; hipertension arterial

  • Nota: La suma de los casos puede no coincidir con el total por el redondeo de cifras

 

 

Costos individuales

Un estudio realizado en un caso real de un sujeto que sufre diabetes y no cuenta con ningún tipo de seguridad social se ve obligado a recurrir a un seguro privado. El costo total de la diabetes y sus complicaciones serían de  $1, 976, 054 pesos (ibíd.).

“Un mexicano promedio no podría cubrir estos costos. Incluso si el enfermo siguiera trabajando después de los 65 años, acumularía un ingreso de $1, 856, 880 pesos (considerando el salario promedio anual de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo). Esta cifra apenas alcanza para cubrir el 88% del costo total que requeriría el tratamiento necesario” (ibíd., 2015 p.11).

Cabe recalcar que el 49% de la población con diabetes no está diagnosticada y el 66% no tienen acceso a los servicios de salud, de tal manera que los gastos por complicaciones del sobrepeso y obesidad correrán a cargo de las familias, por lo corren el riesgo de  sufrir un gasto de bolsillo catastrófico.

 

Costos en los niños

La población infantil que padece obesidad está aumentando, de igual manera los costos acumulados por las enfermedades causadas por la obesidad, como es la diabetes tipo 2 e hipertensión arterial.  En el siguiente cuadro se presentan  los casos totales de obesidad, diabetes tipo 2 (DM2) e hipertensión arterial (HTA) Para el 2050 el 42,5% de la población total padecerá hipertensión arterial, mientras que la prevalencia de la diabetes será de 10.6% (Galindo et al., 2011).

 

Si los costos se mantienen como se han estado mencionando aunado a las reformas de salud que se han impuesto a lo largo de la historia,  es probable que las familias sean las responsables de cubrir todos los gastos ocasionados por la obesidad, al no contar con un servicio de salud que pueda cubrir todas sus necesidades.

Cuadro
Casos Totales de Obesidad Con DM2 y HTA en años Seleccionados, en niños de México
Población con obesidad Casos acumulados de DM2 en población obesa Casos acumulados de HTA en población obesa
Año Total Niños Niñas Total Niños Niñas Total Niños Niñas
2006 1 402 767 742 917 659 849
2015 2 516 088 1 631 615 1 184 473 502 274 228 4759 2964 1796
2025 4 398 455 2 204 927 2 193 529 41 250 21 518 19 732 387 830 232 668 155 162
2035 6 300 981 2 580 496 2 735 368 135 853 68 417 67 436 1 228 397 715 969 512 428
2050 10 416 775 4 796 478 5 620 297 1 106 501 492 8 86 613 616 4 426 851 2 163 352 2 263 499

Fuente: Garduño, E., Morales, C. G., Silvia, Martínez, V. S., Contreras, H. I., Flores, H. S.,  Granados, G. V.,  Rodríguez, O. E. y  Muñoz, H. O. (2008). Una mirada desde los Servicios de Salud a la Nutrición de la niñez mexicana. lll. Carga Económica y en Salud de la Obesidad en Niños mexicanos. Proyecciones a Largo Plazo, Centro de Estudios Económicos y Sociales en Salud, Hospital Infantil de México, 65, enero-febrero.

 

De acuerdo a los  dados por la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), para el año 2020, dos terceras partes de la población mexicana tendrán sobrepeso y obesidad. Por lo que señala Dávila, González y Barrera (2014) que los proyectos y programas de salud tendrán que ser rentables y exitosos para poder frenar esta epidemia.

 

Privatización del sistema Nacional de Salud

Desde 1980 México ha sufrido varias reformas de tipo estructural en el sistema nacional de salud, con el fin de descentralizar los servicios de salud y mercantilizar la salud, la salud se comienza a ver como un bien privado (López y Blanco, 2007).

La primera reforma de salud diseñada por el Banco Mundial fue en 1993, con ella se generó una desprotección en salud y se incrementó el gasto de bolsillo, por lo que hubo un descontento social. Esto llevó a generar una segunda reforma de salud llamada “aseguramiento universal”  lo cual llevaría a que hubiera equidad para todos y evitar a las familias los gastos catastróficos.

“El panorama cambió radicalmente con las crisis sucesivas y los ajustes estructurales en los años ochenta. El creciente desempleo, el empleo precario y la depresión tajante de los salarios minaron las bases mismas de las instituciones de seguro social e hicieron crecer aceleradamente la población sin acceso a sus servicios de salud. Simultáneamente, se recortó drásticamente el gasto social incluyendo al gasto en salud” (Laurell, 2013, p.21.)

 

El Producto Interno Bruto (PIB) es un indicador que permite cuantificar el gasto que el Estado destina al sector salud. Se observa que en el periodo de 1982 a 2004 ha decrecido de 3.7% a del PIB  a 2.7% (López y Blanco, 2007)

Las familias que no cuentan con ningún servicio de salud son las que menos recursos económicos tienen y las que más recursos destinan de sus gastos de salud.

Sin embargo, los montos financieros son más importantes en unos estados que en otros y no guarda relación con el gasto per-capita ni mucho menos con las necesidades de salud de cada población. El gasto en salud de las familias a veces constituye de 1-3 salarios mínimos cuando, llegan a a ganar en el mejor de los casos de 1-2 salarios mínimos. Por lo anterior la protección financiera por parte del gobierno queda entredicha pues los gastos de bolsillo siguen en aumento así también como la inequidad y la inaccesibilidad  (Arredondo y Recaman, 2003).

 

Las reformas han comenzado a segmentar a la población, afectando a los de escasos recursos. Este sector tendrá el acceso a un paquete básico de salud y la población con ciertos ingresos podrá acceder a distintos niveles de atención médica a través de los seguros médicos privados. Este cambio fue promovido por el Programa Nacional de Salud 2000-2006. Esta reforma influyó negativamente en cuanto a la cobertura, ya que pasó de 12.9% en los años ochenta a 1.4% en los noventa (Tamez y Valle 2005).

Hasta el momento la reforma de salud ha sido un proceso que no se ha concluido. En el 2004 se introdujo un seguro médico voluntario, el Seguro Popular, creado para las personas que no cuentan con seguro social laboral, el cual ofrece un paquete de servicios llamado Catálogo Universal de Servicios de Salud (CAUSES) muy inferior a los seguros médicos de los institutos social y laboral y solo incluye un reducido número de enfermedades de alto costo (Laurell, 2013).

 

Conclusión

La firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha sido factor fundamental para llevar al país a padecer diversas crisis económicas, lo que ha desencadenado también una crisis alimentaria. Donde las grandes industrias se apoderan de la economía del país. Estas empresas trasnacionales juegan un papel importante, al aprovecharse de la inseguridad alimentaria que se ha vivido desde entonces. Con la introducción de sus diversos productos mediante sus spots que impactan  en el consumo y más aún, la tremenda accesibilidad que la   población tiene a estos alimentos. Con la inseguridad alimentaria en la que nos encontramos no hay opción más que el consumo de estos alimentos,  ya que la canasta básica está por encima del salario mínimo por lo que hace inaccesible los productos de la canasta básica.

Otro factor que se ha vuelto fundamental en el consumo de productos industrializados,  es la falta de tiempo para la preparación de platillos por las largas jornadas laborales que demandan los empleos.  Además las largas jornadas de trabajo pueden desencadenar estrés y mala calidad del sueño.

Todos estos problemas son elementales para  el desarrollo de la epidemia de  obesidad que se vive en la actualidad.

Como principal responsable de la epidemia de la obesidad es el  Estado por permitir la entrada  de empresas trasnacionales y por no regular la infinidad de sus productos,  productos altamente dañinos que ponen en riesgo nuestra salud.

Generalmente los productos ofertados por el mercado son consumidos por los sectores más pobres, por no tener acceso a los alimentos de la canasta básica. Dichos productos son consumidos porque les resuelve su problema de saciar su hambre.  Con el paso del tiempo ya no solo será el problema de la desnutrición sino también el sobrepeso y la obesidad y las enfermedades asociadas a ello, por el excesivo consumo de los alimentos altamente calóricos.

Los costos de las enfermedades asociadas a esta epidemia son muy altos.  Con las reformas de salud que se han dado a fin de mercantilizar la salud, los únicos expuestos serán de nueva cuenta aquellos que menos recursos tienen y para entonces ya no habrá seguridad social, por lo que se verán obligados a acudir al sector privado y terminarán pagando lo provocado por el Estado y por las grandes empresas transnacionales.

 

Bibliografía

  1. Aguirre, Q. J. (2012). El reto de la Obesidad Infantil en México. Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública. n. 133, 1-44.
  2. Arredondo, A. Recaman, A. (2003). El Financiamiento de la Salud en México: Algunas evidencias Para las Políticas del Sector. Hitos de Ciencias Económico Administrativas, 23, 9-16.
  3. Beltrán, G. F., Saldívar, G. A., Vázquez, N. F. y Martínez, P. G. (2014) Obesidad, Diabetes Mellitus y Pobreza. Medicina Salud y Sociedad Vol. 4 No. 2
  4. Dávila, T. J., González, I. J y Barrera, C. A. (2015). Panorama de la obesidad en México. Rev Med Inst Mex Seguro Soc., 53(2), 240-249.
  5. Galindo, G. C., Juárez, M. L., Shamah, L. T., García, G, A.,  Ávila C. A. y  Quiroz, A. M. (2011). Conocimientos en nutrición, sobrepeso u obesidad en mujeres de estratos socioeconómicos bajos de la Ciudad de México. Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, 61(4).
  6. Garduño, E., Morales, C. G., Martínez, V. S., Contreras, H. I., Flores, H. S., Granados, G. V.,  Rodríguez, O. E. y  Muñoz, O. (2008). Una mirada desde los servicios de salud a la nutrición de la niñez mexicana. III. Carga económica y en salud de la obesidad e niños mexicanos. Proyecciones a largo plazo. Centro de Estudios Económicos y Sociales en Salud, Hospital Infantil de México, Vol. 65, enero-febrero.
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  11. Mercado, P., Vilchis, G. (2013). La obesidad infantil en México. Alternativas en Psicología. Universidad Iberoamericana, 28, 49-57.
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Lactancia Materna y Prevención de la Obesidad

En éste artículo hablaré de la importancia que tiene la lactancia materna para la  prevención de enfermedades infecciosas y crónico degenerativas.  Presentaré cifras de cómo ha ido disminuyendo la lactancia materna y la relación que existe con el padecimiento de la obesidad en la edad adulta.

 

La leche materna es el mejor alimento para los niños por poseer grasas, proteínas, azúcares, vitaminas y minerales suficientes permitien
do que el niño tenga los nutrientes necesarios para que pueda desarrollarse óptimamente evitando infecciones y enfermedades como la desnutrición o la obesidad.   Ningún   niño necesita ingerir otro tipo de alimento,  ya que el contenido de grasa de la leche materna satisface su saciedad, además a los niños les es de fácil digestión. Se recomienda que la lactancia materna sea exclusiva hasta los seis meses. “la leche materna tienen células madre esto quiere decir que la leche tiene células que pueden ir al cerebro, al corazón, al hígado,  al páncreas o convertirlas en células especializadas del niño” (Gonzales en  UNICEF, 2015 p.3).

 

Resultado de imagen para lactancia maternaA lo largo del tiempo el amamantamiento ha ido a la baja por diversas circunstancias, entre ellas se encuentra la introducción de  fórmulas industrializadas por parte del mercado. A partir de 1940 y 1950 cuando se implementaron las primeras fórmulas para sustituir a la lactancia materna, desde  ese momento la lactancia materna presentó un descenso. (Dirección General de Alimentación y Desarrollo Comunitario. Dirección de Atención Alimentaria s/f).

La agresiva promoción fue dirigida hacia los médicos y maternidades, además  muchos hospitales implementaron el uso del biberón bajo el discurso de progreso “moderno” (Orozco, 2013). Nestlé fue la empresa que comenzó con campañas para promover el uso de fórmulas, entregando a los estudiantes y médicos información falsa con muestras gratis de fórmulas infantiles, por lo que llevo a madres pensar que los médicos apoyaban la lactancia artificial (Werner et al., 2000).

Hasta entonces el bombardeo de los medios de comunicación han promovido el uso de fórmulas industriales aunado a la poca aceptación de que la mujer lacte en la vía pública  (Aguilar y Fernández, 2007).

 

Reportes de las Naciones Unidas estiman que hay 1,5 millones de muertes infantiles cada año derivado de la alimentación de los bebés con biberón en los países en desarrollo. Estas muertes se deben a que las fórmulas que se dan en biberón podrían estar contaminado por agua que no es potable (ibíd.)

Otra coyuntura es la introducción de  las mujeres al mundo laboral ya que sólo 1 de cada 10 mujeres que trabajan
puede amamantar a su bebé, el resto utiliza fórmulas, lo que les dificulta realizar esta práctica debido a las largas horas en que la madre permanece ausente  por sus jornadas laborales. Aunado a esto está la falta de políticas que permitan realizar la lactancia materna exclusiva durante los seis meses como es recomendado. Dada esta situación México es el segundo país del mundo en donde cada vez menos mujeres amamantan a sus hijos y solo dos de cada diez de sus hijos son alimentados con leche materna exclusiva, lo que coloca a México por debajo del promedio mundial (Vega 2014).

La ENSANUT 2012 reporta otras razones por las que la mujeres nunca amamantaron a sus bebés: tuvieron la sensación de no tener leche (37.4 %), enfermedad de la madre (13.7 %) o que el hijo no quiso su pecho (11.4 %).

La misma encuesta observó que cada año nacen 2.4 millones de niños de los cuales solo 1 de cada 7 sólo disfruta de los beneficios de la lactancia materna. Por lo que el porcentaje de la lactancia exclusiva descendió de 22.3 % en el 2006 y 14.5 % para el 2012. En el medio rural se notó una descendencia mayor, de 36.9 % a 18.5 % respectivamente (gráfico 1). Lo que en este medio  podría ocasionar enfermedades infecciosas y respiratorias y el abandono de la lactancia podría aumentar los riesgos de padecer sobrepeso (ibíd.).

 

A continuación se muestran los indicadores de la lactancia materna

Cuadro 1

Indicadores de Lactancia Materna y Alimentación Complementaria Para el niño Pequeño por Características Socioeconómicas y Demográficas. México, 2012

Mediana de la duración de la lactancia Alguna vez ha amamantado

< 24

meses (%)

Lactancia materna

exclusiva

<6

meses (%)

Lactancia materna

predominante < 6

meses (%)

Lactancia materna

continua al año de edad

(12-15 meses) (%)

Región Norte 4.5 90.8 10.6 17.1 31.0
Centro 5.0 94.3 15.7 26.3 29.1
Ciudad de México 6.7 94.5 14.9 24.6 37.1
Sur 10.9 94.6 15.5 29.0 43.4
Área

Urbana

4.9 93.5 12.7 22.7 31.1
Rural 10.8 94.4 18.5 30.6 47.7
Etnicidad indígena 18.6 95.4 27.5 39.3 70.9
No indígena 8.6 93.6 13.4 23.9 32.1
Nivel socioeconómico
Bajo 11.0 95.0 16.6 33.6 50.3
Medio 6.6 93.0 12.9 22.1 31.5
Alto 4.5 93.1 13.7 18.8 24.0
Madre empleada
Si 4.6 92.6 10.8 21.3 28.2
No 9.0 94.1 15.6 26.4 40.5
Edad de la madre (años)
<19 8.7 91.8 14.1 20.7 33.0
19 a 25 6.9 94.9 13.3 22.2 36.5
25 a 35 9.0 94.7 15.9 28.5 43.1
>35 8.7 89.4 13.5 27.1

Fuente: Gonzáles, de C. T., Escobar, Z. L., Gonzáles, C. L. y Rivera, D. J. (2013). Prácticas de alimentación infantil y deterioro de la lactancia materna en México, Salud Pública, 55(2), 170-179.

 

De acuerdo a la tabla anterior muestra que en la región norte del país el 10.6 % han utilizado la lactancia materna exclusiva, en comparación con la Ciudad de México con el 14.9 %, la zona Sur con el 15.5 %, la área urbana 12.7 %, y la zona rural con el 18.5 %. Podemos notar que la zona rural es quien mayormente ha empleado la lactancia materna exclusiva. Se puede inferir que se debe a que esta zona aún no está tan bombardeada con la publicidad de las formulas. Por otro lado es notable y grave que aún en la mejor zona el panorama es muy malo.

De acuerdo al nivel socioeconómico se obtuvo que el nivel bajo emplea la lactancia materna en un 16.6 %, el nivel medio 12.2 % y el nivel alto solo el 13.7 %. De estos grupos se hace notar que quien tienen un mayor porcentaje en el uso de lactancia materna exclusiva antes de los seis meses es el nivel socioeconómico bajo. En cuanto al empleo se obtuvo que aquellas mujeres que trabajan solo amamantan a sus niños el 10.8 % comparado con el  15.6 % de las mujeres que no trabajan.

La lactancia materna ha ido a la baja y uno de los principales motivos es la introducción de  fórmulas industrializadas, lo que ha llevado a que con el tiempo los niños puedan sufrir obesidad debido al alto contenido de azúcares  de las fórmulas ya que se acostumbran al sabor de los azucares. Este es un problema grave del cuál la industria alimentaria es en buena parte la causante y a la fecha no se ha hecho responsable de revertir el efecto de sus campañas.

La leche materna presenta hormonas que influyen en el metabolismo y el desarrollo corporal, entre ellas esta la leptina, la grelina, la adiponectina, la reisistina y la obestatina. La leptina juega un papel importante en la regulación de la ingesta y regulación de la energía, activa las señales de hambre y los niveles de saciedad. Los niños que fueron amamantados presentan mayores concentraciones de leptina (Aguilar et al., 2015), y por lo tanto se puede inferir que tienen una mejor regulación de la ingesta lo que los protege contra el consumo excesivo de alimentos que conduce a la obesidad.

Los promotores de salud tenemos una enorme tarea para promover la lactancia materna y contribuir al desarrollo de una cultura crítica que permita revelar, no solo los beneficios de la leche materna sino los riesgos de las fórmulas lácteas y la responsabilidad de las compañías que las fabrican y promueven.

 

 

Bibliografía

Aguilar, P. M. y Fernández, O. M. (2007). Lactancia materna exclusiva, Facultad de Medicina, UNAM, 50(4), 174-178.

Aguilar, J. M., Sánchez, A. M., Madrid, N., Mur, N., Expósito, M. y Hermoso, E. (2015). Nutrición Hospitalaria, 31(2).

Dirección General de Alimentación y Desarrollo Comunitario. Dirección de Atención Alimentaria. Implementación de acciones en Lactancia Materna.

Gonzáles, de C. T., Escobar, Z. L., Gonzáles, C. L. y Rivera, D. J. (2013). Prácticas de alimentación infantil y deterioro de la lactancia materna en México, Salud Pública, 55(2), 170-179.

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Vega, F. L. (2014). La lactancia materna en el México de 2014. Revista Mexica de Pediatría, 81(2), 47. 

Werner, D., Sanders, D., Weston, J., Babb, S. y Rodríguez Bill. (2000). Cuestionando la Solución: Las Políticas de Atención Primaria de Salud y Supervivencia Infantil.


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Lactancia Materna y Prevención de la Obesidad
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La alteración de los ciclos circadianos causa de obesidad

Las sociedades de hoy en día dedican menos tiempo a las horas de sueño por lo que esto podría ser un factor fundamental para sufrir obesidad.

De acuerdo a Cárdenas, Hernández (2012) y Escobar et al. (2013)  el sueño es una necesidad humana básica. Se trata de un proceso biológico fundamental común a todas las personas. El sueño es vital no solo para mantener una funcionalidad psicológica óptima, sino también la funcionalidad fisiológica de importantes sistemas como el neurológico, endocrino, metabólico, inmune y cardiovascular. Por lo que es fundamental para el estado de salud de cada persona.

El cuerpo humano utiliza un ritmo biológico llamado ciclo circadiano que regula el proceso de vigilia y sueño en un periodo de 24 horas, el cual está sincronizado con los entornos de luz-obscuridad (ídem y Sederi, Escobar y Salgado, 2013). En donde la vigilia está predominada por la actividad física, desgaste energético y consumo de alimentos agua, mientras durante el sueño se ahorra y almacena energía, se reducen los proceso digestivos, se llevan a cabo los procesos de reparación celular, descanso y de organización de memoria (ibídem).  Ciertas hormonas son secretadas de acuerdo al ritmo biológico. Tal es el caso de la hormona de la melatonina secretada durante la noche que induce el sueño y es encargada de la reparación celular. También se secreta la hormona del crecimiento, encargada de sintetizar proteínas (ibíd.). La  somatropina (STH), presenta su pico de secreción a la ½ hora de adormecimiento, el de la prolactina aparece a los 40 minutos después de la STH. La hormona tiroidea (TSH) y el cortisol desaparecen al comienzo del sueño. La insulina, leptina y grelina se dan en las fases de REM (ibíd.).  

Durante el sueño existen dos estadios, el primero llamado NREM (sin movimientos oculares rápidos) y REM (movimientos oculares rápidos). Cada ciclo consta de una sucesión de sueño NREM más REM con una duración de 90 a 120 minutos. Estos estadios constan de 5 fases los cuales se describen a continuación:

Fase 1. Esta fase es la del sueño ligero, dura de 30 segundos a 7 minutos. Los ojos se mueven más lentamente y las frecuencias cardiacas, respiratorias descienden ligeramente. Constituye entre el 5-10% del sueño nocturno completo.

Fase 2. El sueño es ligero, tiene una duración aproximada de 10-15 minutos. Constituye el 44-45% del sueño total.

Fase 3 y 4. Estas fases son las más profundas del sueño, suponen el 15-20% del tiempo total del sueño. Esta fase se describe como N3. La fase se caracteriza por la aparición de ondas delta preparando un sueño lento y profundo. En la fase 4 aparecen ondas más lentas y más largas de tipo delta. Se presenta un sueño más profundo.

Durante el sueño de ondas lentas de secreta la hormona del crecimiento para que el cuerpo se reponga de su desgaste diario, por lo que si la interrupción del sueño se produce durante la fase 3 y 4 del sueño NREM causa fatiga, aumento de la sensación de malestar.

Fase 5. Conocida como REM o MOR (movimiento ocular rápido), ocupa de un 20-25% del sueño total. Esta fase aparece generalmente a los 90 minutos después de las fases anteriores y se caracteriza por la producción de ácido ribonucleico (RNA) ligado a la memoria por lo que la interrupción de esta fase está ligada con problemas de concentración, el estado de ánimo y depresión.

La calidad y el tiempo de sueño que dedique cada individuo se ve influenciado por el tipo de actividades que desempeñe y por el medio en el que se encuentra. En la actualidad los individuos dedican menos tiempo a dormir. Un estudio realizado en los Estados Unidos observó que en 1960 el 15% de los jóvenes dormía menos de 7 horas, por lo que en los últimos años la cifra aumentó a 37.1%.

Hay una gran relación entre la falta de sueño y el aumento de la obesidad. “el sueño juega un papel primordial en la sincronización de la programación de acción de las hormonas. Se ha demostrado que los ritmos hormonales vigilia-sueño son prácticamente irrompibles y que cada hormona tiene un patrón circadiano específico, en el que concierne a su funcionamiento” (ibídem, pp.16)

 

 

La forma de vida que hoy se lleva es fundamental, ya que una mala calidad y cantidad del sueño podría desencadenar una alteración metabólica lo que pudiese contribuir a padecer sobrepeso u obesidad (ídem.). Durante la noche hay un estímulo para motivar la ingestión nocturna de alimentos altamente calóricos. La cantidad de ingesta de alimentos ingerida durante la noche representa el 65% del total del día (ibíd.). De acuerdo a un estudio reportó que el sueño reducido está asociado con las alteraciones metabólicas entre ellas la insulina alta. Otro estudio realizado en jóvenes se manipuló la cantidad total de sueño, después de la noche los jóvenes reportaron sensación de hambre y deseo aumentado por ingerir alimentos ricos en carbohidratos (ibídem). La falta de sueño afecta a la grelina y leptina, dormir menos de seis horas resulta que los niveles de leptina son más bajos y niveles más altos de grelina en el plasma sanguíneo. Esto puede dar señales de que el cuerpo necesite energía e ingiera alimentos (ibíd.).

Las  alteraciones de los ciclos circadianos se debe al ritmo de vida que se vive hoy en dia. Trabajos con jornadas laborales muy largas aunado al tiempo de traslado. Llevando a que la calidad y cantidad de sueño sea inadecuado desencadenando graves problemas en nuestro organismo, entre ellas las alteraciones drásticas que sufre el metabolismo lo que puede ocasionar problemas de salud como lo es el sobrepeso y la obesidad.

 

 

 

 

 

Bliografía

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Inseguridad Alimentaria

En este artículo se abordará el tema de la inseguridad alimentaria y la relación con la obesidad.

Como mencioné en mi artículo anterior, el impacto que tuvo el TLCAN en la producción de alimentos en México no fue el anunciado. Por ejemplo fue afectada drásticamente la exportación de frutas y hortalizas: ya que en 1993 se exportaban 6.56% y para el 2005 solo fue el 4.08%. Como lo ilustra este dato la competitividad en el sector hortícola presentó una baja en el mercado internacional (Ruiz y Dolores, 2008). Al parecer los propósitos del TLCAN no se lograron del todo, pues de acuerdo a cifras reportadas la pobreza fue aumentando, pues para 1984 había 11 millones de pobres (16 % de la población) mientras que para el 2002 llegaron a 54 millones (54 % de la población) de los cuales cerca de 20 millones son indigentes. Cabe mencionar que en estos últimos años, el costo de la canasta familiar aumentó en 506 % mientras los salarios sólo subieron un 135 % (Torres, 2006). Esto quiere decir que las familias con menores recursos económicos vieron seriamente afectada su capacidad de satisfacer sus necesidades nutricias y bien, se encontraron (y se encuentran) en una situación de inseguridad alimentaria y por tanto la prevalencia de subalimentación (disponibilidad de energía alimentaria no adecuada para cubrir las necesidades mínimas de un estilo de vida aceptable) ha ido en aumento.  De acuerdo a los datos obtenidos  por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el 2013 hubo más de 840  millones de personas en el mundo  que sufrían subalimentación y más de la cuarta parte de la población tenía un acceso deficiente a la alimentación. México se encontró por debajo del 5% (Fernández, 2014)

La FAO (1996) define como seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias a fin de llevar una vida activa y sana. En el mismo sentido define inseguridad alimentaria como la disponibilidad limitada o incierta de adquirir alimentos nutricionalmente adecuados e inocuos. Según Shamah, Mundo y Rivera (2014) “la pérdida de la seguridad alimentaria se da a partir de que los países en vías de desarrollo se han enfrentado a crisis económicas prolongadas”.

Para definir la inseguridad alimentaria en México, es necesario partir de los cuatro elementos que lo componen: disponibilidad, acceso, uso de los alimentos y estabilidad de la oferta. De acuerdo a lo anterior, se observa que no existe  seguridad alimentaria en el país, pues el número total de kilocalorías que se consumen son 3 145, mientras que las recomendaciones de la FAO son de 2 362 kilocalorías (ibíd.). Conforme a lo que señala la FAO, nos damos cuenta que se consumen muchas más calorías de lo requerido, pero debemos reiterar que esas calorías no son aportadas por alimentos “saludables”, sino que provienen de alimentos industrializados que son altamente calóricos. Esto es una consecuencia de la inseguridad alimentaria que existe en nuestro país, pues la mayor parte de la población no cuenta con los recursos suficientes para poder llevar a cabo una dieta rica en fibra y proteína.

La pobreza alimentaria ha ido aumentado, para el 2006 era del 13.8% por lo que para el 2010 se presentó un aumento significativo ya que las cifras presentaban el 18.2%. Para el 2012 el 22.2% de los hogares tuvo que disminuir la calidad y cantidad de su alimentación y más de la cuarta parte de los mexicanos tiene acceso deficiente a la alimentación debido a que sus ingresos económicos estaban por debajo del precio de la canasta básica. .Para hacerle frente a la inseguridad alimentaria se llevaron a cabo cambios políticos. Uno de ellos fue la reforma constitucional del artículo 4 y 27, para reconocer a la alimentación como un derecho fundamental de todos los mexicanos. Por otro lado, se encuentra el programa “de la Cruzada Nacional contra el Hambre”, conocido actualmente como el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, el Programa Nacional México sin Hambre (Ibíd.).

 

 

De acuerdo a la ENSANUT 2012, 7 de cada 10 hogares presenta algún grado de inseguridad alimentaria y 1 de cada 3 presenta inseguridad alimentaria en su forma moderada o severa,  como consecuencia trae consigo el  padecimiento del sobrepeso y obesidad de los niños que viven en estos hogares, pues 1 de cada 5 la presenta (ibíd.).

La mayoría de los hogares consumen alimentos industrializados debido a que son conseguidos a  un menor costo, esto ha sido a causa del aumento en el precio de los alimentos nutricionales en mercados locales e internacionales. Para poder satisfacer sus necesidades calóricas las poblaciones que no cuentan con suficientes recursos económicos recurren a la ingesta de alimentos procesados, ya que al ser más accesibles pueden cubrir sus necesidades alimenticias, pero no nutricias (Ibíd.). En contraste, con lo anterior, se propone el gráfico llamado el plato del bien comer, donde muestra todos los grupos de alimentos que deberían de ser consumidos con mayor, regular y poca frecuencia. Por lo que su diseño está encaminado a dirigir a la población a que lleven una alimentación balanceada y saludable, sin tomar en cuenta los múltiples factores que se han venido mencionando a lo largo del documento.

images

 

Un estudio realizado en dos escuelas públicas de la delegación Tláhuac del Distrito Federal, demostró que la prevalencia de la obesidad infantil va en aumento en población de escasos recursos (Castañeda, Molina y Ortiz, 2010). Este tipo de hogares es la que menos acceso tiene a los alimentos que señala la canasta básica, entonces es cuando se habla de que sufren inseguridad alimentaria, esto quiere decir que tienen muy poco o nulo acceso a alimentos como son los cereales integrales, frutas y verduras, lácteos y productos de origen animal por lo que su único acceso es la comida industrializada. Otro estudio realizado en hogares mexicanos señala que poco más de la mitad de estos hogares presentan algún grado de inseguridad alimentaria (50%). En 7.5% de estos casos, el jefe de familia es indígena y en casi de la mitad de los hogares el jefe de familia solo contaba con escolaridad básica (47.4%). Los hogares con mayor inseguridad alimentaria son dirigidos por mujeres, con una persona de lengua indígena o con personas de baja escolaridad, Donde el ingreso familiar se encontraba más bajo fue en familias semirurales o rurales. Este grupo de población tiene mayor disponibilidad en alimentos como el maíz, el trigo, huevo y azúcares. Por otro lado el mismo estudio demostró que los hogares que viven con niños tienden a padecer mayor inseguridad alimentaria que aquellos hogares donde no hay niños (Valencia y Ortiz, 2014).

Cuadro I
DISPONIBILIDAD DE ALIMENTOS DE ACUERDO CON NIVEL DE INSEGURIDAD ALIMENTARIA EN HOGARES MEXICANOS, 2010
Seguridad alimentaria

(SA)

M±

Inseguridad alimentaria leve

(IA-L)

M±

Inseguridad alimentaria moderada

(IA-M)

M±

Inseguridad alimentaria severa

(IA-S)

M±

Producto de maíz 182.8 232.5 228.3 245.0
Producto de trigo 64.3 58.4 59.1 54.9
Arroz 12.6 13.8 15.0 15.1
Tubérculos 24.8 25.1 23.0 22.3
Frutas frescas 109.0 74.4 62.0 51.1
Verduras frescas 147.6 146.4 136.1 115.9
Verduras procesadas 45 3.8 3.9 3.3
Leguminosas 25.0 31.6 35.6 38.6
Carnes frescas magras 25.4 19.3 15.5 14.0
Carnes procesadas 21.3 19.0 17.0 16.2
Pollo magro 20.6 16.8 13.7 11.4
Otras carnes 0.2 0.2 0.1 0.1
Pescados y mariscos 8.1 6.0 5.1 4.7
Leche 165.0 119.8 110.8 101.4
Quesos 13.6 11.8 10.1 7.6
Huevo 37.9 41.6 47.2 46.1
Grasas animales 5.0 4.8 4.8 3.8
Aceites vegetales 17.7 19.5 19.2 19.6
Frituras 2.0 1.5 1.1 1.1
Antojitos y comida rápida 53.5 42.5 38.3 33.0
Bebidas azucaradas 191.3 156.7 134.1 129.1
Azúcares 16.9 21.3 21.3 24.0
Postres 3.9 2.7 2.1 1.4
Bebidas alcohólicas 14.5 6.3 8.6 12.0

Fuente: Valencia, V. R. Ortiz, H. R. (2014). Disponibilidad de alimentos en los hogares mexicanos de acuerdo con el grado de inseguridad alimentaria. Salud pública de México / vol. 56, no. 2.

Nota: ±Media de gramos o mililitros al día por adulto equivalente.

 

De acuerdo al cuadro II, se observa la disponibilidad de los alimentos en los hogares de acuerdo al grado de inseguridad que cada grupo presenta, en donde el consumo de algunos alimentos como pollo, carne, carne magra, pescado y mariscos, frutas frescas, verduras frescas y leche son consumidos mayormente por aquellos que no sufren inseguridad alimentaria que los que si sufren algún grado de inseguridad. Mientras los que sufren inseguridad alimentaria severa tienen mayor acceso a productos de maíz y trigo, pero tienen un menor acceso a carnes frescas magras, pollo magro y pescados y mariscos (Ibíd.).

Por otro lado la Academia Americana de Pediatría, sugiere que los niños consuman cinco porciones de frutas y verduras al día, lo que podría ayudar a la prevención de la obesidad (Ladino y Sepúlveda, 2013). Dadas las circunstancias que se viven en el país y lo que vengo relatando  sabemos que esto es sumamente difícil y quizá eso explique en parte que en los últimos diez años ha habido un aumento dramático del sobrepeso y obesidad en este sector. Las encuestas nacionales de salud (1999-2006) demuestran que el sobrepeso y la obesidad de niños de entre 5 y 11 años aumentaron casi un 40%. La última encuesta nacional de salud reveló que en el país el 26% de los niños en edad escolar presentan sobrepeso (Mercado y Vilchis, 2013).

Alrededor del 20 y 30% de los niños en edad escolar tienen sobrepeso y obesidad, lo que lleva a México a situarse en ser el segundo país que le aqueja esta problemática. De acuerdo a los datos, las tasas del sobrepeso y obesidad van en aumento en aquellos países que se encuentran en vías de desarrollo, afectando principalmente a los grupos que tienen pocos recursos, siendo la principal causa de ello, la mala nutrición (Méndez et al., 2002).

De acuerdo a los datos reportados en la Encuesta Nacional de Nutrición (ENSANUT) 2006,  se encontró que la prevalencia de la obesidad infantil en niños aumentó (77%), mientras que en las niñas fue de (47%). La misma encuesta reportó que 26% de los niños y niñas de entre 5 y 11 años (4.15 millones de infantes) tenían prevalencia de sobrepeso y obesidad, de manera que afectaba mayormente a las niñas con 26.8% que a los niños con 25.9% (Castañeda, Molina y Ortiz, 2010). Con la magnitud de estas cifras nos damos cuenta que las medidas preventivas que ha lanzado el Estado -centradas principalmente en corregir los estilos de vida de las personas- no han sido suficientes.

En conclusión, las familias que viven con inseguridad alimentaria tienden a padecer sobrepeso y obesidad ya que no tienen acceso a los alimentos de la canasta básica y los únicos alimentos que pueden consumir debido a su situación económica son los productos industrializados, ya que estos son alimentos con un buen sabor y sobre todo son baratos y les satisface su hambre.

 

Bibliografía

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El aumento de la pobreza como factor determinante para el desarrollo de la obesidad infantil en México

El problema de la obesidad infantil está ligada a múltiples dimensiones sociales por lo que no solo se le puede atribuir una sola causa el desarrollo de esta epidemia.

A pesar de esto diferentes autores indican que la obesidad está dada por una sola causa y es el no cuidar lo que comemos. Tal como lo hacen Beltrán, Saldívar, Vázquez, y Martínez (2013) quienes argumentan que la etiología de la obesidad se debe a llevar una mala dieta, consumir bebidas altamente azucaradas, llevar una vida sedentaria y los factores genéticos. De un modo ligeramente más complejo Ladino y Sepúlveda (2013)   mencionan que la causa de que los niños padezcan obesidad se debe al nivel educativo de los padres, factores genéticos, las condiciones socioeconómicas, las condiciones geográficas, los malos hábitos alimenticios y la falta de ejercicio. Estos últimos autores retoman las condiciones socioeconómicas y geográficas y no solo se centran en los factores bilógicos, pero en sus recomendaciones hacen mayor hincapié que para aminorar esta problemática se deberían  mejorar los hábitos alimenticios y recomiendan que se debe de comer en familia entre 5 y 6 veces por semana ya que hay relación entre el ambiente familiar y la ingesta de frutas y verduras. González (2004) amplía un poco más su perspectiia cuando hace mención sobre las múltiples causas de la obesidad y entre ellas se encuentran: la imposición de una mala alimentación, la accesibilidad a los alimentos industrializados, la falta de tiempo para preparar comidas más saludables y la presión publicitaria de grandes grupos de la industria alimentaria. Sin embargo sus propuestas de acción hacia esta epidemia están encaminadas a la corrección de los hábitos alimenticios y a la educación. Surge la duda de por qué, a pesar de que contemplan elementos sociales y estructurales como parte de los génesis de esta epidemia, no son capaces de traducirlo a sus propuestas de intervención.

Estos solo son algunos autores que ven a la obesidad como un problema causado por los malos estilos de vida. En mis artículos pasados he tratado de exponer algunos argumentos que permitan visualizar un panorama más complejo de elementos detrás de este problema. He abordado ya temas como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el aumento de la inseguridad alimentaria y de los precios de la canasta básica con relación al poder adquisitivo. En este artículo expondré el aporte de la pobreza a la obesidad infantil.

Diversos autores han observado que en los países en desarrollo el aumento de la obesidad es progresiva. Una de las características entre los países latinos son las altas tasas de obesidad en mujeres y niños de bajos recursos. Por lo que este fenómeno está ligado claramente con la desigualdad social, ya que quien se encuentra en desventaja son aquellos que tienen un nivel socioeconómico bajo. (Figueroa, 2009 y Fausto et al, 2006). Estos países enfrentan dos graves problemas de nutrición, por un lado la desnutrición y por el otro la obesidad. Estos problemas de salud se vuelven más complejos al ver un traslape de enfermedades, es decir, la desnutrición y la obesidad está afectando al mismo tiempo a los estratos más pobres.

Por lo que el CONEVAL menciona que hay 7 dimensiones para poder determinar el nivel de pobreza, estos son: el ingreso económico, rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a seguridad social, acceso a la alimentación, calidad y espacio de la vivienda y acceso a los servicios básicos de la vivienda. De tal forma Álvarez et al, (2012) mencionan que al referirse a estratos socioeconómicos hay que tomar en cuenta tres aspectos; el nivel de educación, situación laboral y el ingreso neto de los hogares.  De acuerdo a estas dimensiones,  nos propone, se puede determinar el nivel de pobreza en que se encuentra la población mexicana.

 

Resultado de imagen para pobreza en mexicoLa pobreza es un factor fundamental para el desarrollo de la obesidad, pero como se podría definir pobreza. Según Figueroa (2009) la pobreza es la situación en la que la población padece escasez de recursos y un acceso limitado y dependiente de los mismos, existe cuando Resultado de imagen para pobreza en mexicolos individuos no pueden satisfacer sus necesidades básicas (alimentación, vivienda, vida social, vestido, educación). Mientras que Beltrán, Saldívar, Vázquez, y Martínez (2013) citan la definición del El Consejo Nacional de la Política de Desarrollo Social  (CONEVAL)  donde define a la pobreza como aquella que tiene al menos una carencia social y percibe un ingreso inferior a la línea de bienestar.  Pobreza extrema la definen como las personas que tienen tres o más carencias sociales y que además perciben un ingreso inferior a la línea de bienestar mí
nimo. De acuerdo a esta definición, para los años 2010 y 2012 la pobreza aumentó de 52.8 a  53.3 millones.

 

 

La prevalencia del aumento de la obesidad se debe a que este sector de la población selecciona alimentos pobres en fibra, proteínas y carbohidratos complejos, pues bien, eligen los alimentos ricos en grasas trans y carbohidratos simples, ya que este tipo de alimentos les permite saciar su apetito a un menor costo a pesar del nulo aporte de nutrientes que tengan, esto sucede por el alto costo en los precios de las frutas y verduras, haciéndolos inaccesibles. Las clases bajas tienden a consumir mayormente alimentos ricos en carbohidratos y grasas saturadas que los alimentos ricos en proteínas, esto se debe al precio más bajo de los alimentos industrializados (Saldaña y Rossell, 2000)

 

Resultado de imagen para obesidad y pobreza en mexicoSi bien se menciona que los pobres “eligen” alimentos con estas características quiero hacer énfasis que esta elección es el resultado de sus condiciones marginales, por lo que no podemos hacerlos responsables de ellas mientras no tengan mejores condiciones económicas, de acceso a alimentos sanos, la información completa de la calidad de los alimentos y la educación necesaria para tomar decisiones más favorables.

Otros datos internacionales, también demuestran que la obesidad está asociada notoriamente con el nivel socioeconómico. Quien cuenta con un nivel socioeconómico bajo y además se encuentra en algún país en desarrollo es posible que padezca obesidad, por otro lado, los que cuentan con mejores condiciones socioeconómicas y viven en países desarrollados existe la gran posibilidad de que la prevalencia de sufrir obesidad sea mucho menor (Galindo et al, 2011).

El mercado ofrece una gama amplia de alimentos industrializados accesibles dirigidos mayormente para este sector de la población (Ibíd.) Por lo que la  ingesta de alimentos procesados son altamente consumidos para satisfacer el hambre (Vargas y Bourges). La adquisición de estos productos se vuelve más fácil a haber cada vez más comercios de comida rápida (Vargas y Bourges). Por ejemplo, una sopa instantánea puede adquirirse por solo $ 6.50 es barata y cubre el apetito (Aguirre, 2012). En la actualidad el costo es de $8.00.

La mayor comercialización de alimentos procesados dirigidos hacia la población más marginal está rompiendo con el vínculo cultural (Fausto et al, 2006). Porque justo es la manera de que las grandes industrias sobrevivan, haciéndose ricos a costa de la salud de las poblaciones que menos tienen.

Para el 2010 existían en el mundo 43 millones de niños con sobrepeso y obesidad de los cuales 35 millones viven en países en vías de desarrollo (González y Atalah, 2011) Los países de bajos recursos han presentado en los últimos años cambios drásticos en su forma de vida, como consecuencia de la revolución industrial, también llevó a que las grandes empresas se enriquecieran a costa de los que menos tienen, encaminándolos al consumo de sus mismos alimentos a fin de que a estos nos les quede otra opción más que el consumo de ellos a cuesta de poner en riesgo su salud.  Como ya se ha mencionó, esto ha sucedido gracias a la industrialización y el papel de los medios de comunicación, ya que han logrado una contribución  importante en los cambios de la alimentación. Adicionalmente la falta del apoyo de la agricultura y la mala repartición de la riqueza hacen que cada vez más estos estratos de la población caigan en  inseguridad alimentaria y en condiciones donde el único acceso a alimentos se tenga sea a los procesados. Lo anterior lleva a que nos encontremos en un estado de desigualdad e inequidad social. La manera de alimentarse  de la población pobre depende en gran medida de las decisiones  de aquellos que son dueños de la industria alimentaria (Altamirano et al, 2014), y no de ellos mismos. Sorprende entonces cómo muchas intervenciones en promoción de la salud ignoran eso y pretenden responsabilizar a las personas, como si ellas tuvieran todo el control

Se registra que en mujeres que viven con un nivel socioeconómico bajo padecen mayormente obesidad. Un estudio realizado en mujeres de la ciudad de México con estratos socioeconómicos bajos (Galindo et al., 2011), mostró que del 96.7%, solo el 15.1% presentan conocimientos sobre nutrición. De acuerdo a ello, se les relaciona con el nivel de educación que han tenido, pues las mujeres que cuentan con menor educación no saben de las consecuencias que pueden ocasionar el consumir alimentos altamente calóricos. Aunque según los resultados del estudio muestra que aquellas que cuentan con conocimientos correctos o regulares sobre nutrición se encuentran con mayor riesgo de padecer sobrepeso u obesidad que aquellas que tienen menor grado de escolaridad. En la siguiente tabla se muestra el porcentaje de sobrepeso y obesidad de acuerdo a las características de las mujeres .

Distribución del estado de nutrición, según características de las mujeres.
Variable Desnutrición Adecuado Sobrepeso u obesidad
Nivel socioeconómico
Muy bajo 2,7% 26,3% 71%
Medio bajo 0,8% 18,2% 81%
Bajo 1,8% 27,4% 70,0%
Conocimientos sobre nutrición
Incorrecto 3,4% 27,1% 69,5%
Regular 0,7% 22% 77,35
Correcto 0,4% 22,3% 77,3%
Escolaridad
Analfabeta a primaria incompleta 1,4% 18,3% 80,3%
Básica y media básica 2,4% 23,7% 73,9%
Media superior y superior 0,9% 31,9% 67,2%

Fuente, Galindo, G. C., Juárez, M. L., Shamah, L. T.,  García, G, A.,  Ávila C. A. y  Quiroz, A. M. (2011). Conocimientos en nutrición, sobrepeso u obesidad en mujeres de estratos socioeconómicos bajos de la Ciudad de México. Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Vol. 61 No 4.

Nos damos cuenta que de los tres grupos del nivel socioeconómico (muy bajo, medio bajo y bajo)  el nivel más bajo presenta las cifras más altas en cuanto a la desnutrición (2,7%) pero también presenta un nivel alto en las cifras de sobrepeso u obesidad, esto indica el traslape de enfermedades que existen en este grupo. Asimismo el aumento más alto del sobrepeso y obesidad se presenta en el nivel de escolaridad analfabeta a primaria incompleta con 80,3%. Podemos notar  que aquellas mujeres que solo cuenta con conocimientos sobre nutrición y que solo cuentan con el nivel básico escolar sufren mayormente sobrepeso y obesidad que aquellas que tienen mayor nivel educativo, ya que tienen menor riesgo de padecer sobrepeso y obesidad. La solución de esta epidemia va más allá de solo dar información acerca de cómo llevar una buena alimentación, más bien se tendría que tomar en cuenta que la población tenga un mayor acceso educativo en todos los niveles.

Diversos son los estudios que se han hecho en países latinoamericanos para determinar cómo es que influyen los factores económicos en la presencia del sobrepeso y obesidad. Un estudio realizado en Medellín Colombia en 2010, señala que las familias que tienen un ingreso económico por debajo de los 1. 400.000 pesos, no pueden garantizar su seguridad alimentaria pues la canasta básica está por encima de 570.000 pesos colombianos, por lo que para poder tener acceso a ella el ingreso familiar tendría que estar por arriba de los 1. 400.000, Por lo que la obesidad y sobrepeso son mayor en estos estratos socioeconómicos. Otro factor importante es la educación, factor que está relacionada con el estado de salud y nutricional, a comparación de quienes cuentan con un mayor conocimiento educativo ya que asumen mejores comportamientos que benefician la salud. Al igual que en México también existen grandes desigualdades sociales y las causantes que detonan la obesidad son las mismas (Álvarez et al, 2012).

Otro estudio realizado en Rosario Argentina, muestra como también la población con menos recursos económicos no tienen acceso a una buena alimentación, por lo que al elegir sus alimentos deben de contar con las siguientes características: baratas, que rindan, que gusten y que llenen. Por lo regular el tipo de alimentos que cumplen con dichas características son los guisos, el fideo, sopas y pan, todos estos son altos en carbohidratos y grasas. En ocasiones los adultos deben de privarse de los alimentos para dárselo a los niños pues la comida no es suficiente para todos los miembros de la familia y para poder satisfacer su hambre consumen mate. El alto consumo de estos alimentos inducen al padecimiento del sobrepeso y la obesidad. (Perreti et al 2009). Gabin (2010) también coincide que la población de escasos recursos tienden a presentar altas tasas de sobrepeso y obesidad por su alto consumo de carbohidratos. Múltiples son las causas, entre estas están; la inserción de la mujer en el medio laboral, el avance tecnológico, aumento de la comida industrializada, las largas jornadas laborales, la publicidad es cada vez más agresiva que ínsita al consumo de los alimentos procesados.

La Declaración de los Derechos Humanos señala que para poder gozar de salud es indispensable que se haga valer el derecho a la alimentación. De acuerdo a esta declaración, nos damos cuenta que estos derechos se encuentran violentados, porque no existe totalmente la seguridad alimentaria y no solo de Argentina sino también de México.

“Según un análisis realizado por la ONU para la Agricultura y la Alimentación en el año 2001 sobre estos puntos se afirma que son adecuados los alimentos que sean culturalmente aceptables y que se produzcan en forma sostenible para el medio ambiente y la sociedad… su suministro no debe interferir con el disfrute de otros derechos humanos, por ejemplo no debe costar tanto adquirir suficientes alimentos para tener una alimentación adecuada, que se pongan en peligro otros derechos socioeconómicos o satisfacerse en detrimento de los derechos civiles o políticos” (Galindo et al., pp. 4)

Como ya notamos esta problemática está afectando cada vez más a los países en desarrollo y se vuelve un indicador de pobreza. Un estudio realizado en 2003, en niños de edad escolar donde se asocia positivamente el nivel socioeconómico con el alto padecimiento del sobrepeso y la obesidad (Mercado y Vilchis, 2013). Con esto se concluye que entre menor sea la capacidad de adquirir alimentos que favorezcan la nutrición, mayor es el riesgo de padecer sobrepeso y obesidad. Si bien la población de escasos recursos tiene mayor acceso a los alimentos industrializados por ser más baratos, no se les puede culpar de ello, ya que los alimentos de la canasta básica se encuentran a un costo muy alto haciéndolos muchas veces inaccesibles.

 

 

 

Bibliografía

 

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  8. González, H, C. y Atalah, S. E. (2011). Regulación de la publicidad televisiva de alimentos para prevenir la obesidad infantil. Universidad de Valparaíso. Chile, Vol. 61 Nº 3.
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