La mirada médico-hegemónica y sus limitaciones contra la epidemia de obesidad

En este apartado expondré cómo se ha visto a la salud a lo largo del tiempo, la noción de estilos de vida y cuáles han sido las limitaciones del modelo médico-hegemónico en las prácticas médicas y de promoción de la salud.

En apartados anteriores mencioné los distintos elementos que contribuyen a la problemática de la obesidad. La firma del tratado de libre comercio de América del Norte, la inseguridad alimentaria, el aumento de la canasta básica, el estrés y el salario insuficiente, entre otros elementos han sido trascendentales en el desarrollo de la obesidad en nuestro país.

En este apartado analizaré a través de una serie de artículos algunas de las estrategias de salud que ha llevado a cabo el gobierno mexicano para hacerle frente a la obesidad.   Antes de mi análisis comenzaré por explorar la evolución de  los conceptos de salud a lo largo de la historia reciente. Lo anterior  me servirá como referente sobre  los conceptos que ha manejado el gobierno mexicano  para la realización de las estrategias contra el sobrepeso y la obesidad.

Conceptos de salud tradicional

A lo largo de la historia la salud ha tenido diversos significados. La medicina ha visto a la salud sólo como la salvación de vidas y el combate a la enfermedad.  La salud es concebida como la ausencia de enfermedad. La práctica médica usualmente no utiliza en el estudio de la enfermedad, aspectos sociales. La medicina busca principalmente curar la enfermedad y la muerte (López, et al., 2011).

“la medicina busca la salud principalmente combatiendo a la enfermedad y a la muerte” (López et al., 2011, pp.54). Otras maneras de entender la salud ha sido el uso de los criterios de normalidad estadística “usar la frecuencia con la que se presentan ciertas características morfológicas, fisiológicas o de comportamiento para determinar si  una persona es sana fue aceptado durante casi un siglo” (ibíd., pp.55).

El pensamiento positivista se hizo presente y planteó dos líneas divisoras entre los signos objetivos de la enfermedad y las percepciones subjetivas de los pacientes. Por lo que fue reemplazada la pregunta “¿qué tiene usted?” por “¿dónde le duele?”, de tal modo, que “el matiz positivista de la clínica científica impidió que los aspectos psíquicos, sociales y culturales de la enfermedad, ligados a la subjetividad de las personas, pasaran al expediente médico. Las concepciones de la salud y la enfermedad se habían replegado a lo biológico-material-visible, a lo físico” (ibíd., pp.61)

El positivismo fue enemigo de lo intangible, por lo que acogió a la estadística para la influencia sobre las poblaciones. “el cálculo del promedio convierte en “normales” a las personas cercanas a la media, “patológica” a quienes se alejan de ella. Los anormales viven en presión psicológica, social y cultural para normalizarse” (ibíd., pp.61)

Tradicionalmente la medicina ha definido a la salud como opuesto a la enfermedad y se ha usado la palabra “normal” como sinónimo de salud. Los términos de salud y enfermedad son dualistas, las cuales se trata de dos situaciones distintas “la enfermedad difiere del estado de salud, lo patológico de lo normal, como una cualidad difiere de otra, ya sea por presencia o ausencia de un principio definido, ya sea por reelaboración de la totalidad orgánica” (Martínez, 2005, pp.44). La salud y la enfermedad se ven como el bien y el mal.

López (2011) cita a Christopher Boorse (1977) donde explora la noción de salud como “ausencia de enfermedad”, posteriormente Boorse rechaza la “ausencia” del concepto de salud y vincula su pensamiento de salud con las capacidades individuales, es decir en la fisiología normal de cada uno de los órganos (ibíd.).

Del mismo modo, los sanitaristas ofrecían el concepto de salud como si sólo dependiera del factor individual, y para a mediados del siglo XX, la salud se considera solamente clínica (ibíd.)

Por otra parte, la teoría evolucionista “afirma que un individuo es completamente saludable si, y sólo si todos sus órganos funcionan normalmente (probabilísticamente hablando) en un ambiente normal” (ibíd., pp.37). Por otra parte, la escuela normativista sostiene que “una persona está completamente sana si, y sólo si tiene la capacidad, en circunstancias estándar, para alcanzar todas sus metas vitales o esenciales en la vida” (ibíd., pp.37).

En 1947 la OMS modificó el concepto de salud definiéndolo como “un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solo la ausencia de enfermedad”. En este momento se incorpora de manera oficial el factor social. Así, la salud dejó de ser meramente biológica considerando también el universo social. Aunque esta definición ha recibido severas críticas por ser considerado como utópica, estática, históricamente descontextualizada y poco operativa (ibíd.)

 

Hoy por hoy, la salud es un objeto político “del que se echa mano en todos los niveles de gobierno; es un espacio de intervención institucional y funciona como legitimación para la normalización de la vida” (ibíd., pp.63).

La noción de estilos de vida

En materia de obesidad mucho se ha dicho acerca de los malos estilos de vida,  al ser causa importante de la expansión de está y en general del padecimiento de las enfermedades. A continuación, definiré a lo que le han llamado estilos de vida.

Algunos autores infieren que los estilos de vida dependen de lo individual  y de los malos hábitos alimenticios lo cual puede ser verdad a lo interno de un grupo social (ibíd.).

Los estilos de vida en la perspectiva hegemónica de la salud, se han definido como meramente individuales sin tomar en cuenta el entorno social. Bajo esta perspectiva, se tiende a responsabilizar y culpabilizar al sujeto de su propio estado de salud, por lo que los programas de promoción de la salud centrados en la corrección de estilos de vida saludables, terminan recriminando a los sujetos sobre su estado de salud, sin ver el origen del problema (De Curas y Huertas, 1998).

Un ejemplo de las limitaciones del enfoque de estilos de vida, son las investigaciones sobre las causas de las enfermedades cardiovasculares centrados en la dieta, en llevar una vida sedentaria y toman en cuenta la herencia genética, sin embargo, se deja de lado a los factores sociales. No se descarta que llevar a cabo buenos estilos de vida pueda ayudar a llevar un mejor estado de salud, pero no hay que ver los problemas de salud de manera reduccionista (ibíd.)

Así lo mencionan De Curas y Huerta:

“el respeto a la diversidad cultural y social es lógicamente un elemento imprescindible en la Promoción de la Salud estando suficientemente reconocido que no hay un único estilo de vida que pueda considerarse como el más saludable” pp.264).

Parte de las soluciones que se han llevado a cabo para combatir la obesidad, son programas que están ligados a la prevención o corrección de hábitos. Estos tipos de programas hacen sentir a los sujetos como culpables por no cumplir ciertas obligaciones que “impactan” en su salud.

Características y limitaciones del Modelo Médico Hegemónico

Menéndez (1992) indica “que este modelo supone el reconocimiento de tres submodelos: modelo médico individual privado, modelo médico corporativo público y modelo corporativo privado. En donde los tres representan los siguiente rasgos estructurales; biologismo concepción teórica evolucionista-positivista, ahistoricidad, asocialidad, individualismo, eficacia pragmática, la salud como mercancía, relación asimétrica en el vínculo médico paciente, participación subordinada y pasiva de los “consumidores” en las acciones de salud” (pp.102). De acuerdo con el autor en el discurso médico, el paciente es importante cuando se manifiesta el verdadero objeto de la medicina. La principal característica del médico es el dominio del discurso, el depositario de la autoridad, es el que sabe y el que manda. Es decir, el paciente no tiene derecho a emitir alguna opinión y mucho menos a contradecir al médico, pues es tratado como ignorante.

“la  medicina enmascara, las condiciones socioeconómicas que dan origen a las enfermedades y confisca el poder de las personas para curarse a sí mismos y dar foResultado de imagen para consulta medicarma humana a su ambiente” (ibíd. pp74)

El médico es el portador del conocimiento y de acuerdo al tipo de clase social del enfermo es la forma de actuar del médico, de ello depende la explicación que se le pueda dar acerca de su enfermedad. Si el paciente pertenece a una clase social baja, se le trata como ignorante y evita preguntas que ellos les puedan hacer.

En ocasiones los medicamentos prescritos por el médico no necesariamente son útiles para el restablecimiento de la salud. A veces se culpabiliza a los pacientes por no seguir las indicaciones médicas (Boltanski, 1977).

García (1990) nos explica que la enfermedad es el reflejo de las condiciones sociales en las que nos encontramos. Por ejemplo, el debilitamiento de un individuo podría ser causa de no llevar a cabo una buena alimentación o por el exceso de trabajo o por diversas causas. En la mayoría de los casos no se toman en cuenta el medio social que influye de manera importante en el estado de salud físico de las personas. Nos hacen ver que los culpables de la enfermedad son los propios sujetos y como parte de la solución es la medicalización, sin tomar en cuenta el impacto social.

Bajo este esquema, la atención de la salud ha sido fragmentada de grandes, sobre todo en instituciones públicas, “donde una persona recibe al paciente, otra verifica el estado de sus derechos, otra más diagnostica, alguien puede prescribir y otra intervenir quirúrgicamente, etcétera, sin que necesariamente haya conexión entre cada uno de los empleados no a la persona enferma, sino a la parte del proceso de atención que les ha sido asignada” (ibíd., pp.63)

Críticas a la comunicación para la salud

La mayor parte de la comunicación para la salud en materia de obesidad  que se ha llevado a cabo en nuestro país ha sido elaborada por el personal de salud formado bajo la influencia del Modelo Médico Hegemónico. Frecuentemente este personal no está capacitado para llevar la información sobre algún tema de salud a cualquier comunidad.

La salud está dominada por el personal de salud y no por personal especializado en comunicación, a la hora de llevar a cabo programas, estos están elaborados sólo para llevar cierto mensaje a la población sobre determinado problema de salud.

Si la comunicación fuera de la mano con la sociedad civil, no se gastaría demasiado dinero en el tratamiento de las enfermedades. Las campañas no toman en cuenta las variables socioeconómicas o culturales “muchos materiales que se producen no corresponden a las culturas donde se difunden, pues la percepción es totalmente diferente” (Gumucio, 2010, pp.75)

Puede ser que los programas no lleguen a las comunidades rurales por el hecho de que no tengan un radio o televisor donde lo puedan ver o escuchar, otro aspecto importante, es que no se pueden sentir familiarizados con el mensaje porque el programa no fue elaborado pensando en su cultura. Existen diferentes  culturas, formas de actuar distintas. No es lo mismo alguien que tiene mayores recursos económicos a alguien que es prácticamente  esclavo trabajador.

Con el paso del tiempo ha habido un proceso de hegemonización de las culturas, mediante la vivencia como propio de las clases hegemónicas. “el proceso de hegemonización es el conjunto de operaciones ideológicas a través de las cuales se incorporan los sentidos sociales que tienden a reproducir puntual o globalmente el control económico, político y social de las clases, sectores de clase o grupos de poder y que se basa fundamental, pero exclusivamente, en la construcción/obtención de consenso por parte de los sectores, clase y grupos subalternos”  (Módena, 1990, pp.35).

Respecto a la elaboración y planeación de las campañas, pareciera que son improvisadas y menosprecian los diferentes sectores de la población a las que van dirigidas,  por lo que puede ser factor determinante en el éxito de las campañas.

Durante esta sección hablé de la evolución que ha tenido el concepto de salud desde la mirada biológica y la predominación hasta nuestros días y como es que ha fracasado la comunicación médica para llevar a cabo los programas de salud.

0En posteriores apartados mencionaré las perspectivas críticas de promoción de la salud, en donde señalaré las nociones de salud socio histórica y emancipadora.

 

Bibliografía

  1. Avendaño, C. y Ortega, M. (1990). Tesis para obtener el grado de maestro en Medicina Social. Universidad Autónoma Metropolitana, México.
  2. Basaglia, F. (1978). El modelo médico y la salud de los trabajadores. En la salud de los trabajadores aportes. Ed. Nueva imagen, México, 11-51.
  3. Boltanski, L. (1977). Descubrimiento de la enfermedad Medicina popular y Medicina científica. Relación médico paciente y distancia social. Ed. Ciencia Nueva, Buenos Aires.
  4. Gumucio, D. A. (2010). Cuando el doctor no sabe. Comentarios críticos sobre promoción de la salud, comunicación y participación. Estudios sobre las culturas contemporáneas, 16(31), 67-93.
  5. Martínez, S. C. (2005). Seis miradas sobre la salud y sus relaciones con el mundo social. En Los múltiples significados de la salud. Un recorrido bajo la guía de Canguilhem. Universidad Autónoma Metropolitana, División de Ciencias Biológicas y de la Salud, México.
  6. Menéndez, E. (1992). La antropología médica en México. En hegemónico, modelo alternativo subordinado, modelo de autoatención. Caracteres estructurales. Universidad Autónoma Metropolitana, México, 1ª Ed. 97-113.

 

 

Licencia de Creative Commons

Concepto de Salud desde la mirada médico-hegemónico. by Anel Hernández Dorantes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.

 

 

(58)

¡Ayudanos con tu opinión! califica este artículo por favor.

EL PENSAMIENTO CRÍTICO FRENTE A LA HIDRA CAPITALISTA, reflexiones de un promotor de la salud

Hace tiempo me invitaron a participar en la presentación de el libro El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista. La lectura de este libro fue, además de interesante, sumamente útil para mi práctica docente en promoción de la salud  ya que las reflexiones que presenta el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) nos pueden ayudar a situar el contexto de muchos de los problemas y retos de la promoción de la salud, así como el papel que puede jugar la misma frente a estos problemas. En este artículo les presento una versión adaptada de las reflexiones que compartí en esa presentación.

pensamiento 1  En este artículo me apegaré a una de las intenciones explicitadas en el libro: servir como una provocación para los lectores. Así pues me propongo en los próximos minutos, más que hacer una síntesis completa del libro, hablar de algunas de las reflexiones que me provocó su lectura. Lo anterior con la esperanza de que mis palabras les provoquen sus propias reflexiones y la intención de acercarse al libro.

A través de distintas voces los Zapatistas nos comparten su visión de futuro (y presente) para México y el mundo: El capitalismo está cambiando y está en un periodo de crisis. En la crisis que se observa ellos los zapatistas, junto con algunos de sus colaboradores vaticinan una tormenta, un tiempo en el que la miseria y el sufrimiento de billones en el mundo aumentará, así como la violencia, en todas sus formas, de quienes gobiernan el mundo. Observan que a los ya tradicionales mecanismos de depredación que tiene el gran capital se suman otros. Proponen que además de los medios de producción y acumulación de riqueza se suman los medios de despojo. Afirman que, toda vez que la riqueza ha sido resignificada y que todo ahora es mercancía, el capitalismo ha regresado a sus orígenes, el tiempo de la acumulación primaria del capital para despojar a las personas de todos sus bienes, su territorio, sus recursos, y transgrediendo la esfera personal para despojar a las personas hasta de su fuerza de trabajo generando mecanismos para comprometerla al servicio de sus intereses, y de esta manera apropiarse de las personas mismas. Nos platican con ejemplos cercanos y lejanos a nuestra realidad urbana de la nueva estrategia de control territorial que implica la destrucción física y simbólica de espacios, de tejido social, de organización, incluso la organización del Estado por distintas formas de guerra. Que la destrucción es seguida del despoblamiento de los territorios ocupados, dejando solamente a las personas que resulten útiles en ese momento. Que estos procesos van acompañados a su vez de una reconstrucción y reordenamiento favorable a sus intereses. Por cierto, esta explicación encaja muy bien con la que hacen los estudiosos de los sistemas de salud, cuando nos relatan cómo han pasado de ser sistemas de servicio público a sistemas de despojo de los recursos de las personas. Sistemas de solidaridad social a sistemas de autofinanciamiento individual.  Regresando al relato del libro nos hablan de cómo personas, empresas, gobiernos, naciones son ya controladas por el gran capital, que por vía de las deudas ejerce una dominación casi total y crea un ambiente para despojar de forma legal a todos de todo.

 

 

…la mayoría de lo que conocemos como lucha activista no sirve, o bien, para no sonar tan descalificador, no es de ninguna manera suficiente frente a la tormenta. Que salir a la calle cada vez que estamos en ánimo de protestar, que nuestros tuits y likes, que votar para castigar, hacer o firmar peticiones y pronunciamientos y cosas así no van a lograr cambiar las cosas. Que la lucha no puede darse en episodios de indignación que aparecen de vez en cuando, cada vez que la hidra lastima visiblemente…

El monstruo del capitalismo, la hidra de mil cabezas nos devora y según nos dicen en el libro esto se pondrá peor. Esto pareciera una fantasía catastrofista si no fuera porque los ejemplos que dan, las pistas que usan, son más que cotidianas y hacen pensar en nuestra propia geografía chilanga. Pienso en la ciudad de la salud, pienso en el corredor cultural chapultepec, pienso en mi quincena y a manos de quiénes va a parar inevitablemente en pagos de deudas en las que comprometí dinero que aún no gano, comprometiendo mi libertad. Pues uno no puede menos que sentirse preocupado. Ahora frente a este escenario tan sombrío los zapatistas nos preguntan ¿y si no? ¿y si nos equivocamos? Y nos invitan, nos provocan, a que mediante el pensamiento crítico pongamos a prueba su perspectiva y de forma más amplia miremos a la hidra para crear nuevas comprensiones, pero de eso no hablaré todavía. Por que el pronóstico de tormenta tiene un complemento, un pensamiento 2mensaje especial para aquellos que asumimos que de una u otra forma luchamos contra el sistema por un mundo más justo. El mensaje especial no es ninguna novedad en realidad, creo que la mayoría nos damos cuenta, sin embargo frente al escenario de tormenta el mensaje se vuelve más lastimoso, más incómodo. El mensaje, diré, es que la mayoría de lo que conocemos como lucha activista no sirve, o bien, para no sonar tan descalificador, no es de ninguna manera suficiente frente a la tormenta. Que salir a la calle cada vez que estamos en ánimo de protestar, que nuestros tuits y likes, que votar para castigar, hacer o firmar peticiones y pronunciamientos y cosas así no van a lograr cambiar las cosas. Que la lucha no puede darse en episodios de indignación que aparecen de vez en cuando, cada vez que la hidra lastima visiblemente. No podemos ajustar nuestro calendario de lucha los episodios que desde el poder se generan, luchar a su ritmo, esperar al siguiente golpe para brincar. Mucho menos podemos pensar que la clase política de izquierda nos va a salvar y que luchar significa ponerlos a ellos donde hay, por decirlo con más de un sentido. Nuestra lucha no es suficiente, nos dicen al tiempo que nos invitan a reinventar la lucha. Nos sugieren -entiendo- que frente a la lucha episódica inventemos luchas permanentes, llevar la lucha a nuestra vida cotidiana y hacer de nuestra vida cotidiana una lucha. Que reforcemos la resistencia frente al despojo, sí, pero que vayamos más allá de la resistencia activista. Que no sólo hagamos protesta y denuncia. Nos invitan -entiendo- a girar del activismo a la organización. De resistir y preservar lo que tenemos a crear y ganar terreno. Organización para crear alternativas, girar el énfasis de luchar para destruir a luchar para resistir, y de ahí girar una vez más para luchar para crear. Entonces la propuesta es la organizarnos para la creación de nuevas formas de vivir que le den vuelta al capitalismo. Poner todo nuestro ingenio y creatividad para en lo cotidiano construir otro mundo dentro de este mundo. La lucha entonces se trata de construir para poder destruir a la hidra y no a la inversa, como tantas veces se ha dicho. Sí, yo sé y entiendo que no se puede crear un mundo nuevo a gran escala, somos pocos todavía y tenemos poquísimos recursos y muy escasa organización, pero cualquier experiencia, por pequeña que sea es valiosa porque es una prueba de

 

…la lucha organizativa no es suficiente para matar a la hidra,  que no es suficiente para resistir o darle la vuelta. Es más que la lucha organizativa no se puede reinventar siquiera sin la ayuda del pensamiento crítico…

que es posible otra manera de vivir que ser un esclavo de la hidra. Cada experiencia de vida en rebeldía es una evidencia de que la verdad del poder no es una verdad absoluta sino una verdad impuesta. Y en esto los zapatistas nos dan amplios ejemplos de su lucha creativa, de cómo la resistencia ha implicado la construcción de autonomía, organizar su propio gobierno, sus propios sistemas económicos y financieros, sus propios sistemas de salud y de educación, sus propios medios (o tercios) de comunicación y su propia academia, es decir su propio sistema de creación de conocimientos a través del pensamiento crítico. Su testimonio no es ni pretende ser un modelo a seguir sino una especie de “sí se puede y nosotros tampoco sabíamos cómo le íbamos a hacer. Tampoco teníamos nada.” es una provocación para que cada quién, cada grupo, vea cómo le hace pero se empiece a organizar para enfrentar, sobrevivir y trascender la tormenta que viene. No me voy a detener aquí para describir todo lo que han hecho ni cómo le han hecho. Solo diré que es admirable en muchos sentidos, sobre todo en la creatividad y la terquedad. Quién quiera conocer la experiencia lo invito a leer el libro.

Pero nos dicen que la lucha organizativa no es suficiente para matar a la hidra,  que no es suficiente para resistir o darle la vuelta. Es más que la lucha organizativa no se puede reinventar siquiera sin la ayuda del pensamiento crítico. El pensamiento crítico es indispensable para comprender a la hidra, armar su genealogía, conocer sus modos, sus nuevas cabezas, su evolución. Si no comprendemos a la hidra no sabremos cómo atacar, qué hacer, qué y cómo construir. A su vez el pensamiento crítico es indispensable para comprender y revisar la propia lucha, la organización. La hidra toma muchas formas, sus modos están también en nosotros y muchas veces no nos damos cuenta. Existen muchas organizaciones de lucha que acaban repitiendo los mismos modelos de dominación que pretendían superar. La hidra nos habita, nos posee a todos (de esto hablaré más adelante, como promotor de la salud) y dadas las condiciones puede aflorar en nuestra práctica sin que siquiera nos demos cuenta. Una de esas condiciones es la del poder. Si construimos organización construimos poder, y si construimos poder la hidra en nosotros puede hacernos uno más de sus instrumentos, como pasó con aquellos luchadores de izquierda que hoy habitan el lamentable escenario de los partidos políticos. No podemos luchar sin revisar críticamente a la hidra, no podemos luchar sin revisarnos críticamente bajo riesgo de inventar un “nuevo mundo” igual al anterior.

El pensamiento crítico deviene de la reflexión, de la auténtica reflexión, y esta se nutre de conceptos y teorías que sirvan para explicar a la hidra y a nosotros, a nuestras prácticas. Cada contexto conceptual, cada teoría cuando está bien fundamentada sirve como un espejo que permite ver lo que se escapa a simple vista. Cada teoría permite explicar y nombrar algunas cosas al tiempo que nubla otras. Todas las teorías están incompletas. Sin embargo las teorías, tal y como están puestas en los libros, en las revistas y en muchas aulas a menudo se presentan  como completas, consistentes y congruentes. Es cuando las usamos como espejo para entender la realidad y nuestra práctica en ella cuando las teorías pueden mostrar sus fortalezas y sus limitaciones. ¿Qué nombran y qué no? ¿Qué explican y en qué fallan? ¿Qué evidencias las cuestionan?

El pensamiento crítico usa las teorías como espejos, como instrumentos de observación y al usarlas las pone a prueba, las critica. El pensamiento crítico sirve también para afinar y afilar las teorías y para crear otras nuevas. Esto es indispensable porque la hidra evoluciona y con ella su depredación por el mundo, y a la par debe evolucionar la teoría para ser capaz de dar cuenta de los cambios.

Al tiempo en el que los zapatistas hablan de la necesidad del pensamiento crítico y nos invitan y demandan alimentarlo, aplican su pensamiento crítico a los científicos sociales, partiendo del supuesto de que ellos, como científicos sociales debieran ser los principales cultivadores del pensamiento crítico. No me detendré aquí a platicarles las razones y argumentos de sus críticas. Para el que quiera conocerlas pues que lea el libro. Aquí solo diré que me alegré un poco de no ser un científico social, pero aunque mi objeto de estudio no sea la sociedad sino el aprendizaje no pude evitar sentirme  aludido. De cualquier forma tomé nota y aunque no me hablaban a mi, lo leído me provocó las siguientes ideas:

Cuando a las teorías se les trata como completas, como verdades terminadas, como dogmas de fe, estas pueden fallar al explicar el panorama. Al que las usa para observar y olvida que son uno de varios instrumentos incompletos puede acabar engañandose -síndrome de la fatiga del vigía, le llaman en el libro los zapatistas-. No podemos tomar las teorías como religiones, pretender que pueden explicarlo todo, abrazar a la favorita y mantenerla a salvo de la reflexión crítica, a salvo del ejemplo, a salvo de la realidad. Tenemos que someter nuestras teorías a la prueba de la realidad y en diálogo con otras teorías, ya que como la realidad misma, también las podemos usar para ponerlas a prueba. Tenemos que ser críticos con nuestro pensamiento crítico, no caer en fórmulas fáciles como decir “es la excepción que confirma la regla” cuando encontramos anomalías que nuestras teorías no son capaces de nombrar, de explicar. Debemos evitar el uso del “etcétera” (como dicen los zapatistas) para disfrazar aquello que vemos o intuimos pero no somos capaces de nombrar, debemos aprender a decir “eso todavía no lo entiendo, eso todavía no lo sé”,  “intuyo que hay más, pero no lo sé”

La misión del vigía, esa a la que los zapatistas nos llaman a tomar entre otros a los académicos es fundamental en la lucha, pero debemos cuidarnos de no caer en el síndrome del vigía fatigado, que a fuerza de ver el mismo panorama de la misma manera acaba por perderse los cambios, reportando siempre “sin novedad en el frente”. Debemos concentrarnos en los cambios y en las cosas que nuestras teorías no son capaces de explicar y nombrar. No ser usuarios de teorías sino productores. El pensamiento crítico es necesariamente aquel que con un ojo critica la realidad y con el otro se critica a sí mismo en su práctica de criticar la realidad.

Aunque se ha dicho muchas veces vale la pena reiterar que el pensamiento crítico no se consuma en los análsisis. Tampoco se realiza como tal con las nuevas comprensiones, ni con las nuevas preguntas. El pensamiento crítico solo se consuma en la acción transformadora.

Cultivar la conciencia crítica es cultivar la pregunta más que la respuesta, dicen así o más o menos así los zapatistas. Pienso entonces que cuando uno se responde a una pregunta, la respuesta no debe ser un consuelo, un plácido lugar para sentirse satisfecho, sino por el contrario la respuesta no debe ser sino el medio, el camino, el lapso momentáneo en el que nos elaboramos la siguiente pregunta. Se trata de buscar preguntas más que respuestas, cada vez mas sabias preguntas. Dicen los zapatistas, quien busque respuestas, a quien le incomode el estado de duda, que las busque en la religiones y cosas similares. Si hemos de ser críticos debemos entonces buscar siempre la siguiente duda, como quién busca el estado de gracia. Hay muchas cosas más que dice el libro, ricas y complejas metáforas, voces, líneas enteras que no seguí, que no retomé ni haré, confiando en que habrá aquí otras voces que lo hagan y con la esperanza de no resultar muy tedioso. Pero no quiero pensamiento 4terminar sin antes hacer mía la pregunta tantas veces planteada en el libro. Frente a la hidra capitalista y su depredación los zapatistas nos preguntan ¿y tú qué?

¿Pues yo qué me vengo preguntando? Pues no me puedo quedar preocupado, así que aquí voy a ocupar unos cuantos párrafos más para abordar la pregunta como promotor de la salud crítico. Pues yo de inicio entiendo de lo que dicen los zapatistas, que parte de la dominación que ejerce la hidra la hace con la imposición de sus verdades, y que en la medida en la que creemos en ellas perdemos la capacidad de ver su depredación, de ver el monstruo. Aceptar sus verdades, perder la conciencia crítica es aceptar la esclavitud visible e invisible. También pienso que al tiempo que abrazamos sus verdades nos volvemos cómplices, copartícipes del monstruo, es a lo que me refería con la hidra en nosotros. Pienso entonces y traigo a cuenta un concepto de mi campo, la promoción de la salud y específicamente el enfoque que cultivo: la promoción de la salud emancipadora. El concepto en cuestión es el de cuerpo-territorio. Pienso entonces que nuestros cuerpos son territorios que la hidra toma y coloniza con sus verdades, que en la medida en la que lo hace perdemos conciencia crítica y acabamos deseando lo que la hidra quiere y temiendo lo que a la hidra le conviene. Que acabamos siendo cuerpos al servicio de la hidra. Pienso entonces que mi primer respuesta es que yo tengo que aprender a desterrar a la hidra y sus verdades de mi cuerpo territorio. Pero eso, por el momento no me lleva a nuevas preguntas, ya que es mi trabajo el indagar sobre cómo esto se hace. Algo he hecho y algo he aprendido y sé por lo pronto que la mejor manera de hacerlo es apoyando el que otros lo hagan también. Me imagino entonces haciendo un trabajo con otros para aprender juntos a vislumbrar la hidra en nuestro mundo, en nuestras vidas, en nosotros, en nuestros cuerpos-territorio, tomar conciencia crítica, cultivar el pensamiento crítico y ponerlo en acción. Imagino entonces haciendo otros semilleros, de otras formas y adecuados a otros tiempos y geografias. Eso me lleva a algunas nuevas preguntas ¿qué haré?, ¿cómo le haré? , ¿con quienes lo haré? No son la gran cosa, pero son un comienzo, un punto de partida para las siguientes preguntas.

Éste artículo es el siguiente paso, lo llevaré al espacio del aula como una provocación. Espero que a tí que me lees también te despierte ideas, inquietudes y pensamientos críticos. Ojalá los compartas en el espacio de comentarios aquí abajo.

(490)

EL PENSAMIENTO CRÍTICO FRENTE A LA HIDRA CAPITALISTA, reflexiones de un promotor de la salud
Promedio 4.25 votos 4 porcentaje 85%

El Tratado del Libre Comercio de América del Norte y la epidemia de obesidad en México

En éste artículo abordaré el posible impacto que ha tenido el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en la epidemia de obesidad en México

 

En los años ochenta México se encontraba en un momento difícil, pues vivía una situación económica complicada debido a la caída del peso, por lo que se vio obligado a realizar una serie de reformas que ayudarían a combatir este problema económico. Para 1982 la política agrícola mexicana se vio afectada por la reducción de recursos públicos (Santos, 2014).

12202248_1063937273651754_436332726_n
Caelos Maruri, fotógrafo

Ante el inicio de las reformas y ante la recesión económica que atravesaba el país,  en 1983, México realiza cortes en el gasto público, por lo que se ven afectados diversos programas sociales que estaban subsidiados, pues estos fueron eliminados y otros fueron reestructurados. Uno de los programas creados para reducir significativamente los subsidios relacionados a la alimentación y la producción de alimentos, fue el Programa Nacional de Alimentación (PRONAL) (Barquera, Rivera y Gasca, 2001).

En 1986, como parte de las reformas pactadas, se lleva a cabo el acuerdo multilateral entre Estados Unidos y México sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT). El Estado apostó por abrirle las puertas al mercado de Estados Unidos, ya que con ello eliminaría todo tipo de restricción y regulación a las corporaciones agroalimentarias transnacionales (Santos, 2014). Las reformas de corte estructural fueron negociadas por organismos internacionales. Esto llevó a encaminarnos hacia la liberalización de los mercados abriendo paso a la inversión privada. Con lo anterior el Estado jugó un nuevo papel frente a las actividades económicas integrándose a la economía mundial (Torres, 2006). Ante esto la producción agrícola mexicana disminuyó (ibid). Esto es relevante ya que impactó desfavorablemente en la oferta de alimentos locales para los mexicanos y favoreció las condiciones para la importación de alimentos producidos industrialmente.

En 1990 se da paso a la firma del TLCAN bajo el mandato de Carlos Salinas de Gortari.

El gobierno mexicano ve en TLCAN la oportunidad y estrategia para “modernizar la economía”, favorecer la entrada de capitales productivas y de inversión, promover la reestructuración productiva del país hacia las áreas “competitivas” y desarrollar el sector exportador (et al, pp 116.)

Con ello se hicieron cambios en el artículo 27 constitucional, dirigiéndose a la privatización de los ejidos y permitiendo la inversión extranjera en la actividad agropecuaria por medio de sociedades mercantiles. De tal modo, la constitución se adapta al TLCAN y no al contrario como tenía que haber sucedido (Arellanes, 2014). Los fines de este tratado eran, según sus proponentes,  fortalecer la economía mexicana y de igual manera dar paso al incremento de exportaciones. Pero evidentemente no sucedió de esa manera, pues a partir de ello se dieron una serie de reformas estructurales que acabarían por debilitar el área agropecuaria y por ende las exportaciones. El TLCAN sólo responde a los intereses de Estados Unidos, por lo que hay mayor ganancia para este país al abrirle las puertas a las empresas transnacionales sin cuota alguna. Grandes estragos trajo consigo, al provocar un estancamiento productivo y así mismo la desaparición de medianas y pequeñas empresas, dejando a los mexicanos en condiciones desfavorables. De modo que el salario se ve drásticamente afectado al igual que el empleo formal, por lo que la población mayormente afectada fue la que menos recursos tiene (ibid).  Este aspecto también contribuyó a la disminución del poder adquisitivo de millones de mexicanos y a su dieta.

En 1994, nuevamente se presenta una devaluación, por lo que hay otro corte al gasto público,  de tal forma surgen nuevos programas sociales. Tal es el caso del  programa llamado “solidaridad”  dirigido a los tres rubros más importantes: la salud, educación y a la mejora de servicios públicos de las comunidades. Su objetivo principal, según el gobierno era elevar la salud de la población  rural, urbana e indígena con índices de alta marginación. Así mismo desaparece el programa “CONASUPO” organismo paraestatal. (ibid).

A finales de la década, las actividades productivas iban a la baja y la situación se tornaba devastadora, ya que las políticas sociales agropecuarias no favorecieron  a los pequeños productores rurales, sino más bien a los grandes empresas (ibid & Calberg y Rude, 2004). En cuanto a la pobreza,  el problema era más grave, La firma del TLCAN fue uno de los procesos de globalización e integración a nivel mundial. Esto  traería grandes ganancias para los americanos, mientras que para los productores mexicanos, sus ganancias se verían afectadas (ibid).

12233455_1063937263651755_941421106_n
Carlos Maruri , fotógrafo

Cuando el proceso de la globalización se dio en América Latina, se vio lleno de rezagos que ha ido arrastrando a lo largo del tiempo. Con este proceso se dio paso a la globalización en México y con ello generando grandes desigualdades sociales y al enriquecimiento de solo una parte de la población (Mota, 2002).

De acuerdo con Vargas y Bourges, (2012) desde 1938 se ha llevado a cabo el proceso de la globalización y este continúa hasta la actualidad, de manera que se ha intensificado el comercio internacional  con la aparición de grandes industrias transnacionales de alimentos en todo el país. A principios del siglo XX, Estados Unidos introdujo el almidón y aceites comestibles donde claramente se ve afectada la alimentación pues la introducción de estos alimentos inducen a la aparición del sobrepeso y la obesidad. Dada esta situación se lleva a cabo un mestizaje culinario y con ello poco a poco la pérdida de  la cultura original. Fausto et al (2006) mencionan que los los procesos de industrialización acelerados han llevado a modificar los patrones alimentarios del país.

Con la entrada del TLCAN y el impacto de la globalización (avances tecnológicos, influencia de medios de comunicación de masas y marketing de alimentos). (Pedraza, 2012) nuestros hábitos alimenticios han sufrido cambios radicales, trayendo un proceso de transición nutricional.

En conclusión el impacto que ha tenido el TLCAN en la alimentación de los mexicanos na ha sido del todo favorable y según los autores consultados este tratado podría ser un elemento importante detrás de la epidemia de obesidad en nuestro país.

Bibliografía

  • Arellanes, J. P. (2014). El tratado de libre comercio de América del Norte: antes, durante y después, afectaciones jurídicas en México. Revista del Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla A.C., vol. VIII, núm. 33.
  • Barquera, S., Rivera, D. J. &  Gasca, G.A. (2001). Políticas y programas de alimentación y nutrición en México. Salud Pública de México, vol.43, 464-476.
  • Calberg, J. y Rude, J. (2004) Intercambio de comercio agroalimentario entre Canadá y México bajo el Tratado de Libre Comercio. Revista Mexicana de Agronegocios, vol, número 015, Universidad Autónoma de la Laguna. 282-293.
  • Fausto, G. J., Valdez., L. R., Alderete, R. G. y López, Z. M. (2006). Antecedentes Históricos de la Obesidad en México. Investigación en Salud, vol. VIII, núm. 2,
  • Mota, D. L. (2002). Globalización y pobreza: dicotomía del desarrollo en América Latina y México. Espacio abierto vol. 11, no. 2.
  • Ruiz, A. y Dolores, B. (2008). Globalización y competitividad en el sector hortofrutícola: México, el gran perdedor. El Cotidiano, vol. 23, núm. 147, enero-febrero.
  • Santos, B. A. (2014). El patrón alimentario del libre comercio. Primera edición. – México: UNAM, Instituto de Investigaciones Económicas,CEPAL.
  • Torres, T.M. (2006).  El impacto de los acuerdos de libre comercio sobre el derecho a la salud. Revista Cubana de Salud Pública, vol.32 n.3, 1-7.
  • Vargas, G. A., & Bourges, R. H. (2012). Los fundamentos biológicos y culturales de los cambios de la alimentación conducentes a la obesidad. El caso de México en el contexto general de la humanidad. Obesidad en México: recomendaciones para una política de Estado, México, Universidad Nacional Autónoma de México,  ISBN: 978-607-02-3861-1, 99-122.

 

Licencia de Creative Commons
El Impacto que ha tenido el Tratado del Libre Comercio de América del Norte en la epidemia de obesidad en México by Anel Hernández Dorantes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.

(62)

El Tratado del Libre Comercio de América del Norte y la epidemia de obesidad en México
Promedio 5 votos 1 porcentaje 100%

Abriendo Brecha Hacia Una Vida Digna.

 

 

Abriendo Brecha Hacia Una Vida Digna.

Este video nuestra la realidad del campo mexicano y como buscan alternativas sustentables para tener un futuro viable de acuerdo a su contexto social y cultural; respetando la cosmovisión y creencias de las poblaciones, acciones como estas es parte de la exigibilidad de la promoción de la salud así de cómo la implementación de proyectos dignos viables al campo, y la reflexión de la comunidad de tomar en sus manos las posibles soluciones y necesidades, para poder dar solución a su realidad. (Ángel Ramos)

(119)

¡Ayudanos con tu opinión! califica este artículo por favor.

Hombres por la Equidad de Género ¿Y ahora qué?.

Hombres por la Equidad de Género ¿Y ahora qué?

Movimientos como lo marca este articulo nos permite reflexionar que hay desconcierto de hombres, que luchan por la igualdad de genero, aunque es poca existe, lo que marca una pauta para poder alcanzar la igual de genero en mundo entero; aunque para algunos aceptar la igualdad entre hombre y mujeres signifique perder privilegios dentro de su campo de poder, lo que provoca desigualdad y un problema de salud publica al desfavorecer en derechos y oportunidades a las mujeres. Nosotros como hombres ganamos con la igualdad, pues erradicamos y disminuimos los problemas de salud por esta causa, haciendo aun lado el machismo del sentido común. Esta es una lucha de este movimiento clara de cómo se hace Promoción de la Salud al emancipar y apoderar a la sociedad en la igualdad de genero, tal y como paso en el movimiento feminista. (Ángel Ramos)

(92)

Hombres por la Equidad de Género ¿Y ahora qué?.
Promedio 5 votos 1 porcentaje 100%

El cuerpo expropiado.

Sin duda este tipo de problemáticas de por sí delicadas en el sentido amplio de la palabra, se recrudecen y se hacen más visibles si hablamos también de desigualdad social, aquí recordé como es que una misma situación puede solucionarse de manera distinta con $… de cualquier manera este tipo de cosas que aún suceden más de lo que pensamos (tanto a ricos como a pobres) pudieran ser evitables..

El cuerpo expropiado.

(35)

¡Ayudanos con tu opinión! califica este artículo por favor.

Follow

Get every new post on this blog delivered to your Inbox.

Join other followers:

Ir a la barra de herramientas