Somos viento. Resistencias en el Itsmo contra el proyecto eólico de Mareña Renovables

Este interesante documental nos describe el caso de el proyecto de generación de energía eléctrica a partir del viento de la Empresa Mareña renovables.  El proyecto, que tiene inversiones de Coca Cola y el Banco Interamericano de Desarrollo,  esconde detrás de una fachada de empresa ecológica y sustentable, prácticas de daño ambiental, destrucción del tejido social, despojo y afectación económica a los pueblos originarios de la zona costera del itsmo de Tehuantepec.

 

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Somos viento. Resistencias en el Itsmo contra el proyecto eólico de Mareña Renovables
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El Mundo Según Monsanto

Este documental describe las prácticas dañinas de la corporación Monsanto y su efecto sobre la alimentación de las personas, la biodiversidad, los mercados locales y la soberanía alimentaria.

El mundo según Monsanto from MoroWoko on Vimeo.

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El Mundo Según Monsanto
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La corporación

Presentamos un documental -que es ya un clásico- en el que describe el origen, la evolución y las prácticas depredadoras de las corporaciones transnacionales. Esta película es un referente contextual para muchos problemas de salud y de enfermedad. Entender este contexto puede contribuir a comprender estos problemas con una perspectiva crítica.

La Corporación. (The Corporation) from MoroWoko on Vimeo.

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La corporación
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¿Qué hay que cambiar para que la gente pueda alimentarse bien?

La epidemia de obesidad está rodeada de múltiples aspectos que impactan en el desarrollo de esta.  He venido explicando a lo largo de esta serie de artículos los distintos aspectos  sociales, económicos, culturales y  psicológicos que hay detrás de esta epidemia. Estos aspectos son el reflejo de estructuras de nuestra sociedad, que han evolucionado históricamente. En este artículo haré un breve recuento de los elementos que sería necesario modificar para abatir la epidemia, como un corte de caja provisional en el desarrollo de mi trabajo recepcional.  

 

Hay que trabajar en la mejora de las políticas públicas, para modificar el ambiente obesogénico. Esta mejora tendría que tomar en cuenta las demandas de la sociedad e involucrar a todos los responsables para conseguir una intervención múltiple y compleja, con el fin de que la gente pueda alimentarse adecuadamente.

 

Los problemas asociados a la obesidad ya existían, pero con el TLCAN y la oleada de reformas estructurales la pobreza aumentó, afectando a numerosos hogares. La pobreza ha sido un factor determinante en la epidemia de la obesidad.  Entonces, el problema se vuelve aún más grave en aquellos estratos económicos bajos, al no poder alimentarse adecuadamente, llevando a las personas al consumo de alimentos procesados los cuales son altamente calóricos.

 

Pero no solo la pobreza ha sido fundamental en el desarrollo de esta epidemia, también el factor laboral y la falta de apoyo al sector agropecuario. En primera instancia, los empleos a los que tiene acceso la mayoría de la población no retribuyen un salario con el que se pueda cubrir sus necesidades nutricias, por lo que en ocasiones deben recurrir a más de un empleo para poder comer. Estos factores han sucedido continuamente, es decir, si no hay empleos dignos por ende la economía no es buena y no se tiene acceso a la canasta básica, haciendo deficiente la alimentación.   

Si bien, es cierto que el salario ha tenido incrementos a lo largo de los años, los productos de la canasta básica han presentado aumentos proporcionalmente mayores.  Por lo anterior en ocasiones hace imposible adquirirlos, o solo pueden obtenerse algunos de ellos con grandes esfuerzos físicos mediante largas jornadas laborales llevando consigo graves problemas de salud como el estrés y la alteración de los ciclos circadianos.Estos por cierto pueden favorecer el desarrollo de enfermedades como la obesidad.  

En segunda instancia, la falta de apoyo a la producción agrícola en el campo mexicano por parte del gobierno ha llevado a que vivamos en inseguridad alimentaria, haciendo más difícil el acceso, por ejemplo a frutas y verduras por su costo elevado. Actualmente es más fácil comprar un producto industrializado que satisfaga el hambre a menor costo.

Además, la transición alimentaria que hemos sufrido a lo largo de los años ha sido importante en el desarrollo de la obesidad. A través de los tiempos ha ido cambiando la forma de alimentarse de los mexicanos. Las técnicas han ido cambiando, sumado al tiempo insuficiente que se tiene para preparar platillos.  Al encontrarnos en estas condiciones socioeconómicas, en donde la canasta básica está por encima del salario mínimo, la única elección es el consumo de comida rápida o industrializada, pues al comparar los costos de alimentos que aportan nutrientes, notamos que son más económicos los alimentos industrializados.  Es por eso que el consumo de estos alimentos es mucho mayor, presentándose una transición alimentaria, donde se muestran cambios drásticos en la dieta mexicana.

 

Cabe añadir que los medios de comunicación han tenido gran importancia en el desarrollo de la obesidad, debido a la manipulación mediante sus mercadotecnia para incitar al consumo de sus alimentos altamente calóricos. Esto es particularmente grave debido a que gran parte de los anuncios están dirigidos a niños.

Habría que decir que las grandes industrias también han incitado al uso de las fórmulas lácteas para dejar de lado la lactancia materna. Justo el sustituto de la lactancia materna hace que se tenga mayor predisposición a padecer sobrepeso u obesidad. La lactancia materna se considera importante para evitar problemas de peso, es el mejor alimento para los niños por poseer grasas, proteínas, azúcares, vitaminas y minerales suficientes permitiendo que el niño tenga los nutrientes necesarios para que pueda desarrollarse óptimamente evitando infecciones y enfermedades como la desnutrición o la obesidad.   Ningún   niño necesita ingerir otro tipo de alimento, ya que el contenido de grasa de la leche materna satisface sus necesidades.

Me parece sustancial mencionar que las dietas no son la mejor opción para perder peso. Obviamente no tiene que ver directamente con el sobrepeso u obesidad, pero muchas veces se piensa que es la mejor manera para perder peso, sin embargo, no es así porque tarde o temprano el peso perdido se vuelve a recuperar por la manera en que se llevan las dietas (efecto rebote)  y la intención de las mismas. La cultura de las dietas está orientada más por los estereotipos de belleza que por razones de salud, lo que hace que se visualicen como soluciones temporales para bajar de peso en lugar de modos de vida y alimentación permanente.  

En este contexto de visualizar el sobrepeso como un problema estético  el mercado hace su labor negativa  ofreciendo un sinfín de productos milagros que no sirven y solo engañan a la gente, sin importarles los daños a la salud que ocasionan.  

Todos los elementos mencionados han influido en la epidemia, por lo que el gobierno tendría que considerar el tipo de acciones y políticas que está llevando a cabo para frenar el sobrepeso y la obesidad.  

Sería fundamental comenzar por replantear la política laboral, donde en verdad se respeten y se hagan valer los derechos de los trabajadores y se tenga acceso a un salario digno.

En cuanto a los medios de comunicación, es importante que el gobierno mexicano sea responsable de llevar a cabo normas para regularizar al marketing que bombardean a los niños y adultos, ya que se ha demostrado que influye en la elección de los alimentos de los niños, logrando que consuman más comida chatarra y además sentando las bases de sus futuras elecciones como adultos. Si bien, se cuenta con el código PABI, el cual señala una serie de acuerdos para minimizar la comercialización de  productos industrializados dirigidos a los niños, sin embargo ha fracasado debido a la poca importancia que se le toma a este código.

Los cambios drásticos de estos aspectos me parecen esenciales para poder transformar el medio en el que vivimos y así poder alimentarnos mejor. En el futuro continuaré explorando todos estos aspectos, así como la respuesta que el estado mexicano ha tenido frente a ellos. Gracias por leerme y los invito a hacer comentarios.

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La mirada médico-hegemónica y sus limitaciones contra la epidemia de obesidad

En este apartado expondré cómo se ha visto a la salud a lo largo del tiempo, la noción de estilos de vida y cuáles han sido las limitaciones del modelo médico-hegemónico en las prácticas médicas y de promoción de la salud.

En apartados anteriores mencioné los distintos elementos que contribuyen a la problemática de la obesidad. La firma del tratado de libre comercio de América del Norte, la inseguridad alimentaria, el aumento de la canasta básica, el estrés y el salario insuficiente, entre otros elementos han sido trascendentales en el desarrollo de la obesidad en nuestro país.

En este apartado analizaré a través de una serie de artículos algunas de las estrategias de salud que ha llevado a cabo el gobierno mexicano para hacerle frente a la obesidad.   Antes de mi análisis comenzaré por explorar la evolución de  los conceptos de salud a lo largo de la historia reciente. Lo anterior  me servirá como referente sobre  los conceptos que ha manejado el gobierno mexicano  para la realización de las estrategias contra el sobrepeso y la obesidad.

Conceptos de salud tradicional

A lo largo de la historia la salud ha tenido diversos significados. La medicina ha visto a la salud sólo como la salvación de vidas y el combate a la enfermedad.  La salud es concebida como la ausencia de enfermedad. La práctica médica usualmente no utiliza en el estudio de la enfermedad, aspectos sociales. La medicina busca principalmente curar la enfermedad y la muerte (López, et al., 2011).

“la medicina busca la salud principalmente combatiendo a la enfermedad y a la muerte” (López et al., 2011, pp.54). Otras maneras de entender la salud ha sido el uso de los criterios de normalidad estadística “usar la frecuencia con la que se presentan ciertas características morfológicas, fisiológicas o de comportamiento para determinar si  una persona es sana fue aceptado durante casi un siglo” (ibíd., pp.55).

El pensamiento positivista se hizo presente y planteó dos líneas divisoras entre los signos objetivos de la enfermedad y las percepciones subjetivas de los pacientes. Por lo que fue reemplazada la pregunta “¿qué tiene usted?” por “¿dónde le duele?”, de tal modo, que “el matiz positivista de la clínica científica impidió que los aspectos psíquicos, sociales y culturales de la enfermedad, ligados a la subjetividad de las personas, pasaran al expediente médico. Las concepciones de la salud y la enfermedad se habían replegado a lo biológico-material-visible, a lo físico” (ibíd., pp.61)

El positivismo fue enemigo de lo intangible, por lo que acogió a la estadística para la influencia sobre las poblaciones. “el cálculo del promedio convierte en “normales” a las personas cercanas a la media, “patológica” a quienes se alejan de ella. Los anormales viven en presión psicológica, social y cultural para normalizarse” (ibíd., pp.61)

Tradicionalmente la medicina ha definido a la salud como opuesto a la enfermedad y se ha usado la palabra “normal” como sinónimo de salud. Los términos de salud y enfermedad son dualistas, las cuales se trata de dos situaciones distintas “la enfermedad difiere del estado de salud, lo patológico de lo normal, como una cualidad difiere de otra, ya sea por presencia o ausencia de un principio definido, ya sea por reelaboración de la totalidad orgánica” (Martínez, 2005, pp.44). La salud y la enfermedad se ven como el bien y el mal.

López (2011) cita a Christopher Boorse (1977) donde explora la noción de salud como “ausencia de enfermedad”, posteriormente Boorse rechaza la “ausencia” del concepto de salud y vincula su pensamiento de salud con las capacidades individuales, es decir en la fisiología normal de cada uno de los órganos (ibíd.).

Del mismo modo, los sanitaristas ofrecían el concepto de salud como si sólo dependiera del factor individual, y para a mediados del siglo XX, la salud se considera solamente clínica (ibíd.)

Por otra parte, la teoría evolucionista “afirma que un individuo es completamente saludable si, y sólo si todos sus órganos funcionan normalmente (probabilísticamente hablando) en un ambiente normal” (ibíd., pp.37). Por otra parte, la escuela normativista sostiene que “una persona está completamente sana si, y sólo si tiene la capacidad, en circunstancias estándar, para alcanzar todas sus metas vitales o esenciales en la vida” (ibíd., pp.37).

En 1947 la OMS modificó el concepto de salud definiéndolo como “un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solo la ausencia de enfermedad”. En este momento se incorpora de manera oficial el factor social. Así, la salud dejó de ser meramente biológica considerando también el universo social. Aunque esta definición ha recibido severas críticas por ser considerado como utópica, estática, históricamente descontextualizada y poco operativa (ibíd.)

 

Hoy por hoy, la salud es un objeto político “del que se echa mano en todos los niveles de gobierno; es un espacio de intervención institucional y funciona como legitimación para la normalización de la vida” (ibíd., pp.63).

La noción de estilos de vida

En materia de obesidad mucho se ha dicho acerca de los malos estilos de vida,  al ser causa importante de la expansión de está y en general del padecimiento de las enfermedades. A continuación, definiré a lo que le han llamado estilos de vida.

Algunos autores infieren que los estilos de vida dependen de lo individual  y de los malos hábitos alimenticios lo cual puede ser verdad a lo interno de un grupo social (ibíd.).

Los estilos de vida en la perspectiva hegemónica de la salud, se han definido como meramente individuales sin tomar en cuenta el entorno social. Bajo esta perspectiva, se tiende a responsabilizar y culpabilizar al sujeto de su propio estado de salud, por lo que los programas de promoción de la salud centrados en la corrección de estilos de vida saludables, terminan recriminando a los sujetos sobre su estado de salud, sin ver el origen del problema (De Curas y Huertas, 1998).

Un ejemplo de las limitaciones del enfoque de estilos de vida, son las investigaciones sobre las causas de las enfermedades cardiovasculares centrados en la dieta, en llevar una vida sedentaria y toman en cuenta la herencia genética, sin embargo, se deja de lado a los factores sociales. No se descarta que llevar a cabo buenos estilos de vida pueda ayudar a llevar un mejor estado de salud, pero no hay que ver los problemas de salud de manera reduccionista (ibíd.)

Así lo mencionan De Curas y Huerta:

“el respeto a la diversidad cultural y social es lógicamente un elemento imprescindible en la Promoción de la Salud estando suficientemente reconocido que no hay un único estilo de vida que pueda considerarse como el más saludable” pp.264).

Parte de las soluciones que se han llevado a cabo para combatir la obesidad, son programas que están ligados a la prevención o corrección de hábitos. Estos tipos de programas hacen sentir a los sujetos como culpables por no cumplir ciertas obligaciones que “impactan” en su salud.

Características y limitaciones del Modelo Médico Hegemónico

Menéndez (1992) indica “que este modelo supone el reconocimiento de tres submodelos: modelo médico individual privado, modelo médico corporativo público y modelo corporativo privado. En donde los tres representan los siguiente rasgos estructurales; biologismo concepción teórica evolucionista-positivista, ahistoricidad, asocialidad, individualismo, eficacia pragmática, la salud como mercancía, relación asimétrica en el vínculo médico paciente, participación subordinada y pasiva de los “consumidores” en las acciones de salud” (pp.102). De acuerdo con el autor en el discurso médico, el paciente es importante cuando se manifiesta el verdadero objeto de la medicina. La principal característica del médico es el dominio del discurso, el depositario de la autoridad, es el que sabe y el que manda. Es decir, el paciente no tiene derecho a emitir alguna opinión y mucho menos a contradecir al médico, pues es tratado como ignorante.

“la  medicina enmascara, las condiciones socioeconómicas que dan origen a las enfermedades y confisca el poder de las personas para curarse a sí mismos y dar foResultado de imagen para consulta medicarma humana a su ambiente” (ibíd. pp74)

El médico es el portador del conocimiento y de acuerdo al tipo de clase social del enfermo es la forma de actuar del médico, de ello depende la explicación que se le pueda dar acerca de su enfermedad. Si el paciente pertenece a una clase social baja, se le trata como ignorante y evita preguntas que ellos les puedan hacer.

En ocasiones los medicamentos prescritos por el médico no necesariamente son útiles para el restablecimiento de la salud. A veces se culpabiliza a los pacientes por no seguir las indicaciones médicas (Boltanski, 1977).

García (1990) nos explica que la enfermedad es el reflejo de las condiciones sociales en las que nos encontramos. Por ejemplo, el debilitamiento de un individuo podría ser causa de no llevar a cabo una buena alimentación o por el exceso de trabajo o por diversas causas. En la mayoría de los casos no se toman en cuenta el medio social que influye de manera importante en el estado de salud físico de las personas. Nos hacen ver que los culpables de la enfermedad son los propios sujetos y como parte de la solución es la medicalización, sin tomar en cuenta el impacto social.

Bajo este esquema, la atención de la salud ha sido fragmentada de grandes, sobre todo en instituciones públicas, “donde una persona recibe al paciente, otra verifica el estado de sus derechos, otra más diagnostica, alguien puede prescribir y otra intervenir quirúrgicamente, etcétera, sin que necesariamente haya conexión entre cada uno de los empleados no a la persona enferma, sino a la parte del proceso de atención que les ha sido asignada” (ibíd., pp.63)

Críticas a la comunicación para la salud

La mayor parte de la comunicación para la salud en materia de obesidad  que se ha llevado a cabo en nuestro país ha sido elaborada por el personal de salud formado bajo la influencia del Modelo Médico Hegemónico. Frecuentemente este personal no está capacitado para llevar la información sobre algún tema de salud a cualquier comunidad.

La salud está dominada por el personal de salud y no por personal especializado en comunicación, a la hora de llevar a cabo programas, estos están elaborados sólo para llevar cierto mensaje a la población sobre determinado problema de salud.

Si la comunicación fuera de la mano con la sociedad civil, no se gastaría demasiado dinero en el tratamiento de las enfermedades. Las campañas no toman en cuenta las variables socioeconómicas o culturales “muchos materiales que se producen no corresponden a las culturas donde se difunden, pues la percepción es totalmente diferente” (Gumucio, 2010, pp.75)

Puede ser que los programas no lleguen a las comunidades rurales por el hecho de que no tengan un radio o televisor donde lo puedan ver o escuchar, otro aspecto importante, es que no se pueden sentir familiarizados con el mensaje porque el programa no fue elaborado pensando en su cultura. Existen diferentes  culturas, formas de actuar distintas. No es lo mismo alguien que tiene mayores recursos económicos a alguien que es prácticamente  esclavo trabajador.

Con el paso del tiempo ha habido un proceso de hegemonización de las culturas, mediante la vivencia como propio de las clases hegemónicas. “el proceso de hegemonización es el conjunto de operaciones ideológicas a través de las cuales se incorporan los sentidos sociales que tienden a reproducir puntual o globalmente el control económico, político y social de las clases, sectores de clase o grupos de poder y que se basa fundamental, pero exclusivamente, en la construcción/obtención de consenso por parte de los sectores, clase y grupos subalternos”  (Módena, 1990, pp.35).

Respecto a la elaboración y planeación de las campañas, pareciera que son improvisadas y menosprecian los diferentes sectores de la población a las que van dirigidas,  por lo que puede ser factor determinante en el éxito de las campañas.

Durante esta sección hablé de la evolución que ha tenido el concepto de salud desde la mirada biológica y la predominación hasta nuestros días y como es que ha fracasado la comunicación médica para llevar a cabo los programas de salud.

0En posteriores apartados mencionaré las perspectivas críticas de promoción de la salud, en donde señalaré las nociones de salud socio histórica y emancipadora.

 

Bibliografía

  1. Avendaño, C. y Ortega, M. (1990). Tesis para obtener el grado de maestro en Medicina Social. Universidad Autónoma Metropolitana, México.
  2. Basaglia, F. (1978). El modelo médico y la salud de los trabajadores. En la salud de los trabajadores aportes. Ed. Nueva imagen, México, 11-51.
  3. Boltanski, L. (1977). Descubrimiento de la enfermedad Medicina popular y Medicina científica. Relación médico paciente y distancia social. Ed. Ciencia Nueva, Buenos Aires.
  4. Gumucio, D. A. (2010). Cuando el doctor no sabe. Comentarios críticos sobre promoción de la salud, comunicación y participación. Estudios sobre las culturas contemporáneas, 16(31), 67-93.
  5. Martínez, S. C. (2005). Seis miradas sobre la salud y sus relaciones con el mundo social. En Los múltiples significados de la salud. Un recorrido bajo la guía de Canguilhem. Universidad Autónoma Metropolitana, División de Ciencias Biológicas y de la Salud, México.
  6. Menéndez, E. (1992). La antropología médica en México. En hegemónico, modelo alternativo subordinado, modelo de autoatención. Caracteres estructurales. Universidad Autónoma Metropolitana, México, 1ª Ed. 97-113.

 

 

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La mirada médico-hegemónica y sus limitaciones contra la epidemia de obesidad
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Las dietas no son adecuadas para perder peso, las dietas son un elemento más que contribuye a la epidemia de obesidad.

Analizaré los efectos que sufre nuestro cuerpo con el paso del tiempo cuando realizamos algún tipo de dieta con la intención de bajar de peso, a la larga, los resultados son desfavorables y muy difícil de regresar al peso corporal recomendado.

Nuestros antepasados pasaban largos periodos en escases de alimentos, por lo que el metabolismo del cuerpo se “encargó” de llevar a cabo ciertas funciones para poder sobrevivir. El hipotálamo, es el órgano encargado de regular estas funciones metabólicas (González, Ambrosio y Sánchez, 2006). Manda la señal manifestando que el organismo no está recibiendo los suficientes nutrientes, reduciendo la tasa metabólica y también reduciendo la cantidad de calorías que se consumen con la intención de administrar los recursos que ya se tienen y los que vendrán (Aamodt, 2016) De manera, que si se pierde drásticamente el peso se gastarán menos calorías para recuperarlo. En condiciones de recursos limitados permitía recuperar la masa corporal perdida en un tiempo menor, incrementando así la tasa de supervivencia de los individuos (Valenzuela, 2011).

En la actualidad, el hipotálamo sigue teniendo las mismas funciones Esta zona trabaja como si fuera un termostato, regulando el hambre, el consumo de líquidos, la actividad física y la temperatura; además regula las funciones viscerales autónomas y endocrinas (ibíd.). Existen estímulos externos e internos que le indican al cuerpo si debe perder o acumular su masa corporal. El cerebro es el encargado de procesar dicha información y responder ante un cambio de estado que considera normal.

“Cuando una persona decide hacer algún tipo de dieta, el cerebro detecta los cambios fisiológicos que ocurren, como un consumo mayor de grasas, y lo registra como si estuviéramos pasando por un periodo de carencia de recursos por lo que “empuja” al cuerpo a volver a las condiciones en que se encontraba previamente. Así, la masa corporal perdida podría ser recuperada en un corto tiempo. Incluso los expertos en el tema sostienen que debería pasar un largo periodo de tiempo para recuperar el peso recomendado para la talla y que existe una alta probabilidad de no recuperarlo (Aamodt, 2013):“[..] el Dr. Rudy Leibel de la Universidad de Columbia encontró que todos tenemos un peso natural biológicamente determinado y que nuestro cuerpo lleva a cabo todo tipo de esfuerzos para mantenerse en ese peso. Esto significa que una persona en una dieta exitosa debe comer menos, para siempre, que alguien de su mismo peso que siempre ha sido flaca […]” (Aamodt, 2013).

 

Sandra Aamodt (2013) también señala que en un estudio realizado entre mujeres adolescentes que llevaron algún tipo de dieta, éstas son tres veces más propensas a padecer sobrepeso cinco años después, incluso si comenzaron con un peso adecuado para su talla. A largo plazo, el resultado más observado, es que en lugar de perder peso se ganará. Lo anterior, se debe principalmente a que nuestro cerebro está mejor preparado para enfrentar la falta de comida que el exceso de comida, es decir, está capacitado para recuperarse de condiciones de estrés como serían los escasos recursos.

Otro punto importante que se debe tomar en cuenta, es que es muy difícil lograr la complexión delgada establecida por los patrones sociales del mercado, a menos que nuestra herencia e historia de vida lo favorezcan Al nacer podemos ser delgados o no y puede influir la genética heredada, pero no en todo momento de nuestra vida podemos seguir con la misma complexión física debido a que nuestro metabolismo cambia a lo largo de nuestra vida  (Sánchez, 200, p. 11).

Ectomorfo Endomorfo Mesomorfo
●      Brazos delgados y largos

●      Hombro y caja torácica angostos

●      Poca fuerza

●      Poco nivel de grasa subcutánea

●      Frente alta

●      Barbilla retrasada

●      Pecho y abdomen estrechos

●      Poca grasa y poco musculo

●      Metabolismo rápido

●      Estructura ósea y extremidades gruesas

●      Brazos y piernas cortos

●      Cintura y cadera anchas

●      Metabolismo lento

●      Poca fuerza

●      Acumulan grasa

●      Cuerpo con forma de pera

●      Cabeza redondeada

●       Caderas y hombros anchos

●      Mucha gras en cuerpo brazos y muslos

●      Hombros y caja torácica ancha

●      Metabolismo rápido

●      Fuertes

●      Rápido crecimiento muscular debido al entrenamiento

●      Deseo contante de estar en movimiento

●      Cuerpo en forma de “V”

●      Cabeza cubica

●      Piernas y brazos musculosos

●      Caderas estrechas

●      Mínima cantidad de grasa

Figura 1. Se muestran los tres tipos de composiciones corporales existentes para el ser humano. Elaboración propia con datos de Jonathan Uquillas. (2014) Alteraciones en el Examen Físico General, Ecuador. Recuperado de http://es.slideshare.net/JonathanUquillas/alteraciones-en-elexamenfsicogeneral

 

 

 

Como ejemplo de los efectos al ser sometidos a dietas muy rigurosas, Sandra Aamodt (Año) hace referencia al reality show “The Biggest Loser”, producido por la televisión de los Estados Unidos de América. Un estudio que dio seguimiento a los efectos que tuvieron los participantes después de hacer una dieta tan estricta reportó que recuperaron el 70 por ciento del peso perdido desde el final del show.

 

Un informe de los miembros de la industria indicó que en 2002, 232 millones de europeos intentaron hacer alguna forma de dieta, pero solo el 1 % logró mantener su nivel de peso perdido.

El peso perdido durante una dieta regresa y existe la posibilidad que el peso de inicio aumente trayendo problemas de salud como la obesidad. Lo que es aconsejable que se coma de manera balanceada sin omitir ningún tipo de alimento y que las modificaciones en la alimentación sean permanentes. Debe cambiar la idea de hacer una dieta para bajar de peso, por la transformar la manera de comer para toda la vida.

 

Productos “milagro” y su relación con la obesidad

 

Desde luego existen aquellos que se benefician con la problemática del sobrepeso y la obesidad. El mercado y la sociedad se han encargado de hacernos creer que el estereotipo de “delgado” es más saludable que el de “gordo” y llevarnos en el día a día a esforzarnos por convertirnos en personas delgadas. Destacar el notable papel del mercado en promover la venta de productos “milagro”[1], los cuales en su mayoría no cuentan con ningún tipo de registro de calidad, eficacia o prueba científica de su eficiencia (Ortega, et al., 2011), donde su publicidad se encarga de idealizar sus beneficios para convencer a la gente que los utilice, aunque en casi todas las ocasiones no sirvan y puedan poner en riesgo la salud de quienes los consumen.

Las empresas, incluidas algunas farmacéuticas, lucran con la salud al poner en el mercado miles de productos que prometen bajar de peso en poco tiempo y sin ningún esfuerzo. Es así como las personas que padecen sobrepeso u obesidad se convierten en un blanco fácil. A lo anterior, se suma el uso del término natural, haciendo creer una supuesta inocuidad sobre la salud de los individuos (Romero, 2007).

Resultado de imagen para productos milagro

La publicidad de estos “productos milagro” violenta leyes de salud y publicidad en México. Los infomerciales han cumplido con su finalidad, ya que uno de cada diez mexicanos ha adquirido algún tipo de producto y ocho de cada diez ha consumido suplementos alimenticios para bajar de peso. Las empresas que producen y comercializan estos productos son industrias sumamente lucrativas. En el país se venden más de 4.5 millones de “productos milagro” vía infomerciales. Dichos productos contienen anuncios como “consulte a su médico”, “este producto actúa diferente en cada persona”, que deslindan la responsabilidad de las empresas (Acosta, 2013).

[1] Son productos que se caracterizan por exaltar una o varias cualidades terapéuticas, dirigidas a erradicar males. Son elaborados con plantas, nutrientes, productos sintéticos y otros ingredientes que generan efectos aún desconocidos y que tienen acciones farmacológicas sin ser medicamentos (Ortega et al., 2011).

 

Cómo el discurso dominante ha sido fundamental para creer que las dietas es la mejor manera para perder peso

A lo largo del tiempo se ha manejado un discurso dominante, el cual ha dejado en claro que hacer dieta es la mejor manera para bajar de peso. Este discurso ha sido respaldado por el gobierno y por el sector de salud. De tal manera, que la mayoría de sus acciones en contra el sobrepeso están encaminadas a llevar una alimentación saludable.

“el cuerpo humano está investido de relaciones de poder y dominación convirtiéndose en una fuerza útil para la hegemonía en la medida en la que pueda ser productivo y sujetado, es decir, subordinado a sus intereses. Para lograr los propósitos de la hegemonía es necesario romper la integridad de las personas para controlar su cuerpo y someter su libertad” (Chapela, 2005, pp.10).

Este discurso se inscriben en los cuerpos de las personas y piensan que es la mejor manera para tener una buena salud. Después de un tiempo se dan cuenta que no les resulta fácil bajar de peso, culpabilizándose de no lograrlo.

Esto crea un ciclo,  debido a que cada vez quieren intentar perder peso se someten a dietas rigurosas, que al final del tiempo terminaran recuperar su peso perdido.

Es conveniente para el gobierno que la gente piense que los culpables de su sobrepeso u obesidad son ellos, por no cuidar su dieta. Ya que, la población no se daría cuenta tan fácil de la responsabilidad del estado y el mercado en la epidemia de obesidad. En artículos posteriores explicaré esto con más detalle.

 

Biografía

Aamodt, S. (2013). Por qué las dietas usualmente no funcionan. TED Ideas worth spreading. Recuperado de https://www.ted.com/talks/sandra_aamodt_why_dieting_doesn_t_usually_work?language=es#t-318191

Aamodt, S. (2016). Why You Can’t Lose Weight on a Diet. The New York Times. Recuperado de http://www.nytimes.com/2016/05/08/opinion/sunday/why-you-cant-lose-weight-on-a-diet.html?mwrsm&_r=0

Acosta, U. C. (2013). ¡Llame ya! Los Productos Milagros y su Impacto en la Sociedad Mexicana, Multidisciplina, 15, 6-18.

González, H. M., Ambrosio, M. K y Sánchez, E. S. (2006). Regulación  neuroendocrina del hambre, la saciedad y mantenimiento del balance energético, Investigación en Salud, 8(3), 191-200.

Ortega, P., Mc Phail, E. y Vega, A. (2011). Productos Milagro y Medios de Comunicación en México: una Reflexión Crítica, Derecho a Comunicar, 3, 104-117.

Romero, C. J. (2007). El Farmacéutico ante los Productos Milagro, Trastornos de la Conducta Alimentaria 6, 660-677.

Sánchez, M. C. (200). Las dietas mitos y verdades, ¿Cómo ves?, 18, 10-14.

Uquillas, J. (2014) Alteraciones en el Examen Físico General, Ecuador. Recuperado de http://es.slideshare.net/JonathanUquillas/alteraciones-en-elexamenfsicogeneral

Valenzuela, B. A. (2011). ¿Por qué comemos lo que comemos?, Revista Chilena Nutrición, 38(2), 198-209.

 

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