Mi historia, mi familia y mi proyecto como promotor de la salud

 

Seas bienvenido una vez más a esta columna. Gracias por acompañarme en este camino que comencé hace un par de meses. Como comenté en el texto pasado, mi proyecto profesional  versa sobre mi cotidianidad, mi familia y sobre todo mi historia de vida y su relación con el tema de la lactancia materna.

En estas líneas, explicaré de manera más detallada cómo  surgió el interés sobre la lactancia materna exclusiva y algunos de los aspectos que desarrollaré a lo largo de mi trabajo recepcional. Quiero tratar de ser más explícito a la hora de explicar el problema que pretendo abordar.

Quiero comentarte algo sobre este proyecto; el cual, está en constante crecimiento, no está terminado y es posible que aunque lo “concluya”, no estará acabado, es decir, mi interés por abordar la lactancia materna resulta en parte por el reto que implica  su complejidad. Asimismo, mi trabajo continuará con cambios que se verán presentes a lo largo de este sueño.

He venido mencionando lo significativo que ha sido para mí la presencia de mi familia en mi vida académica, las constantes intervenciones de mi madre en este interés y lo emotivo que fue mi crecimiento en relación con ella. En nuestro país, la importancia de las mujeres en la familia es muy interesante -no ahondaré en ello- debido a la percepción que tenemos de las madres.

Bajo ese contexto, las mujeres juegan un papel importante en la familias mexicanas. Ellas están más tiempo con los hijos. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2014).

Actualmente nuestro país se encuentra con la tasa más baja de lactancia materna en América Latina (UNICEF, 2015). Las mujeres de nuestro país son cada día víctimas de las acciones ineficaces para disminuir la lactancia por sucedáneos de leche. Son cada vez más las madres que dicen no haber tenido una bajada de leche que les permitiera amamantar a sus hijos como ellas lo hubieran querido.

Desde siglos las mujeres lograron amamantar a sus hijos y en muchos casos los recién nacidos llegaron a sobrevivir el primer mes de vida aún sin vacunas.  Actualmente en algunos países la lactancia materna es la forma más segura de nutrir y criar a las y los nuevos bebés. Sin embargo, en mi país las políticas que se desarrollan en pro de la lactancia son, en mi opinión,  equivocas en su objetivo, por lo que me resulta muy necesario considerarlas en mi proyecto profesional.

Por ejemplo, cada vez que se pretende revertir el deterioro de la lactancia materna en nuestro país, las políticas  se diseñan en busca de generar un cambio en las mujeres que no amamantan; pensando que ellas son las únicas responsables en esta situación. No obstante, no se considera el papel que juegan los familiares, es el caso del padre del bebé o la pareja de la mujer. Si la madre trabaja y esto le permite amamantar, si cuenta con un apoyo económico. recientemente se presentaron algunos casos de violencia hacia algunas mujeres que lactaban en la vía pública.

En México sólo dos de cada diez bebés son alimentados con el pecho de su madre hasta los seis primeros meses (ENSANUT, 2012). Lo que significa que ocho son nutridos con sucedáneos que van a proporcionarles la nutrición primera, y que según algunos estudios, determinarán en un futuro muy próximo la calidad de salud de los sujetos (Moreno, J. 2006).

El crecimiento de demanda de leche de bote es verdaderamente alarmante,  se piensa con naturalidad que las mujeres ya no amamanten a sus bebés teniendo la posibilidad de darles leche a través de un biberón. Desde luego, se ve impropio o inmoral que una mujer le de pecho a su bebé en público.

Aunado a esto, la mayoría de las mujeres están bajo una presión social que las enmarca como víctimas y/o culpables; de dar o no pecho a sus bebés (mis hermanas siempre dicen esto). La mayoría de las mujeres del siglo pasado han tenido que enfrentarse a cambios significativos en la dinámica social que les dicta qué y cómo hacer las cosas. “Muchas han vivido la modernización impuesta, otras, voluntaria, elegida, como acto de libertad. Sin embargo, lo han hecho en las condiciones impuestas por el sistema modificado por la movilización de las mujeres, por presiones del mercado y del desarrollo” (Lagarde, 2012).

Bajo estas circunstancias, me surgió una pregunta; ¿Qué factores socioculturales han venido interviniendo en el devenir de la lactancia materna?, desde luego, la respuesta a este cuestionamiento es difícil de abordar y no tiene una sola respuesta.

En este momento puedo mencionar dos elementos muy significativos y que hasta el momento son de mi interés. El machismo y el feminismo inscritos en los cuerpos de las personas a la hora de consumir sucedáneos y no leche materna.

En esta parte trataré de hacer una breve explicación del por qué planteo esto. Podría desarrollar todo un proyecto en respuesta a lo anterior, en este caso, no ahondaré.

Por su parte el machismo inscrito en los cuerpos de las mujeres les  impuso la noción predominante de cuerpos perfectos y con proporciones inalcanzables. Con este referente la idea de que los senos pierden valor como resultado de las modificaciones derivadas de la lactancia materna dio como resultado que muchas mujeres optaran por no amamantar (Lawrence, R & Lawrence, R. 2007).

Con esto quiero denotar que el estereotipo de mujer que dominaba en el siglo veinte se fortaleció en mayor medida por la incidencia del machismo en las mentes de ellas y ellos.

El feminismo por su parte, ha traído como secuelas positivas una serie de logros por  las mujeres del siglo XX. No obstante, también trajo en ciertas prácticas feministas la elección de algunas mujeres de no amamantar, suponiendo el hecho de la liberación femenina y la libertad de decidir dar o no pecho. Esta hipótesis es sólo especulativa, ya que hasta el momento no lo he corroborado, sin embargo existen varias autoras que comentan una posible relación en esto (Lagarde, M. 2012 & Lamas, M. 2008).

En ambos casos, la economía ha jugado un papel crucial; el interés por generar consumo en los cuerpos de hombres y mujeres. La economía manipula las ideas generalizadas a manera de que todos los hombres y las mujeres busquemos lo mismo, generando un estereotipo a seguir cueste lo que cueste .

Quiero decir con esto que en el siglo pasado se modificaron ideas que estaban en la estructura de la sociedad y que se imponia en la manera de actuar. Una de ellas, el amamantamiento natural. En el mejor de las casos, las mujeres salían de sus casas y realizaban actividades laborales combinando algunas acciones domésticas que aún le seguían cargando, no obstante, se fueron permeando por la nueva idea de que no era necesario atender esta práctica.

En nuestra sociedad actual se ha instalado en nuestros cuerpos la necesidad de consumir y adquirir lo que se nos ordena; el sistema económico ha traído consigo la posibilidad de ponernos precios. Modificar las acciones humanas como la de “ejercitarnos” sin movernos, de relacionarnos a través de las redes digitales o  alimentarnos con comida sintética como la leche de bote. Quiero decir que para las grandes empresas que nos proveen de productos les representamos un valor (Lawrence, R & Lawrence, R, et al. 2007).

Me resulta muy interesante y me cuestiono en gran medida como nos hemos mercantilizado, cómo la necesidad de ser aceptados nos orilla a buscar  conseguir un modelo impuesto.

No obstante, desde mi percepción, los seres humanos no valemos monetariamente hablando. Tenemos un valor que no se puede medir de manera tangible, somos intrínsecamente invaluables.

La humanidad así como la naturaleza y los demás seres vivos no deberíamos de tener un valor en términos materiales. Digo lo anterior ya que cada uno de nosotros somos únicos, tenemos características que per se, nos hacen singulares.

La leche materna o la alimentación materna tampoco tendría porque tener un precio, un valor o tener que pagar por ella. La industrialización de la leche materna le otorga un valor a la vida de las mujeres que “dan su vida” a través de amamantar, los botes de sucedáneos hacen parecer que pueden contener noches de afecto entre la madre y su bebé. Siendo esta praxis un hecho que por sí misma, conlleva toda una serie de aspectos políticos, físico-biológicos, sociales o culturales que excepcionalmente involucran no solo a la madre y al bebé; también a la familia; es decir, los hermanos que miran alimentar a su hermano(a), el padre que fortalece y apoya a su pareja en esta acción. Así pues, ¿cómo se podría cuantificar toda estas acciones entorno a la lactancia. Pareciera que con dinero pudiéramos sustituir lo que naturalmente e intrínsecamente desarrollamos a través de la evolución y las relaciones socioculturales.

En este contexto, planteó este proyecto profesional, buscando interrogativas más que respuestas, pensando que formo parte  del mismo panorama que exploro. Es un trabajo que mira el reflejo que mi familia ha dejado en mí. Sobre todo mi madre. Exploro algo que me ha formado a lo largo de la vida; en mi forma de mirar a las personas, en mi acción como licenciado en promoción de la salud.

Lo vislumbro como una herramienta reflexiva desde el pensamiento de las personas, incluyendo una metodología científica que contribuya a explicar las posibles rutas que puedan tomar las personas. En otras palabras, mi proyecto se plantea desde lo académico pero tomando siempre en cuenta la premisa sociocultural.

En esta línea de pensamiento, la resolución de cada individuo o colectivo será desde lo particular a lo general, en una visión integral de lo que las personas vean como necesidad o problema; no tomando en cuenta mi postura o visión.

En síntesis, me propongo explorar a través de este trabajo lo que viví en mi historia personal, pero buscando en mi contexto preguntas que me lleven a esclarecer un poco la situación actual del amamantamiento a través de la leche materna. Busco resolver o formular algunas  preguntas: ¿Realmente tendrá el impacto en las mujeres  lo que planteo?; ¿Qué posibilidades existen de alcanzar algún cambio significativo en los cuerpos de las personas; mujeres y hombres? ¿De qué forma podrán cambiar la percepción de la lactancia materna?; ¿Estoy  verdaderamente pensado desde las personas y para las personas?

Lo anterior lo planteo como provocación para ti que me lees, para mí; debido a que me resulta complicado atender estas respuestas en este momento, empero, puedes colaborar escribiendo lo que pienses respecto a ellas, en forma de posibles explicaciones o rutas a tomar.

Nos leemos en el próximo texto. Un abrazo.

Nota: la imagen que encabeza esta columna es una adaptacion de la fotografia  tomada por Zeevveez bajo la licencia de creative commons.

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Lactancia Materna y Prevención de la Obesidad

En éste artículo hablaré de la importancia que tiene la lactancia materna para la  prevención de enfermedades infecciosas y crónico degenerativas.  Presentaré cifras de cómo ha ido disminuyendo la lactancia materna y la relación que existe con el padecimiento de la obesidad en la edad adulta.

 

La leche materna es el mejor alimento para los niños por poseer grasas, proteínas, azúcares, vitaminas y minerales suficientes permitien
do que el niño tenga los nutrientes necesarios para que pueda desarrollarse óptimamente evitando infecciones y enfermedades como la desnutrición o la obesidad.   Ningún   niño necesita ingerir otro tipo de alimento,  ya que el contenido de grasa de la leche materna satisface su saciedad, además a los niños les es de fácil digestión. Se recomienda que la lactancia materna sea exclusiva hasta los seis meses. “la leche materna tienen células madre esto quiere decir que la leche tiene células que pueden ir al cerebro, al corazón, al hígado,  al páncreas o convertirlas en células especializadas del niño” (Gonzales en  UNICEF, 2015 p.3).

 

Resultado de imagen para lactancia maternaA lo largo del tiempo el amamantamiento ha ido a la baja por diversas circunstancias, entre ellas se encuentra la introducción de  fórmulas industrializadas por parte del mercado. A partir de 1940 y 1950 cuando se implementaron las primeras fórmulas para sustituir a la lactancia materna, desde  ese momento la lactancia materna presentó un descenso. (Dirección General de Alimentación y Desarrollo Comunitario. Dirección de Atención Alimentaria s/f).

La agresiva promoción fue dirigida hacia los médicos y maternidades, además  muchos hospitales implementaron el uso del biberón bajo el discurso de progreso “moderno” (Orozco, 2013). Nestlé fue la empresa que comenzó con campañas para promover el uso de fórmulas, entregando a los estudiantes y médicos información falsa con muestras gratis de fórmulas infantiles, por lo que llevo a madres pensar que los médicos apoyaban la lactancia artificial (Werner et al., 2000).

Hasta entonces el bombardeo de los medios de comunicación han promovido el uso de fórmulas industriales aunado a la poca aceptación de que la mujer lacte en la vía pública  (Aguilar y Fernández, 2007).

 

Reportes de las Naciones Unidas estiman que hay 1,5 millones de muertes infantiles cada año derivado de la alimentación de los bebés con biberón en los países en desarrollo. Estas muertes se deben a que las fórmulas que se dan en biberón podrían estar contaminado por agua que no es potable (ibíd.)

Otra coyuntura es la introducción de  las mujeres al mundo laboral ya que sólo 1 de cada 10 mujeres que trabajan
puede amamantar a su bebé, el resto utiliza fórmulas, lo que les dificulta realizar esta práctica debido a las largas horas en que la madre permanece ausente  por sus jornadas laborales. Aunado a esto está la falta de políticas que permitan realizar la lactancia materna exclusiva durante los seis meses como es recomendado. Dada esta situación México es el segundo país del mundo en donde cada vez menos mujeres amamantan a sus hijos y solo dos de cada diez de sus hijos son alimentados con leche materna exclusiva, lo que coloca a México por debajo del promedio mundial (Vega 2014).

La ENSANUT 2012 reporta otras razones por las que la mujeres nunca amamantaron a sus bebés: tuvieron la sensación de no tener leche (37.4 %), enfermedad de la madre (13.7 %) o que el hijo no quiso su pecho (11.4 %).

La misma encuesta observó que cada año nacen 2.4 millones de niños de los cuales solo 1 de cada 7 sólo disfruta de los beneficios de la lactancia materna. Por lo que el porcentaje de la lactancia exclusiva descendió de 22.3 % en el 2006 y 14.5 % para el 2012. En el medio rural se notó una descendencia mayor, de 36.9 % a 18.5 % respectivamente (gráfico 1). Lo que en este medio  podría ocasionar enfermedades infecciosas y respiratorias y el abandono de la lactancia podría aumentar los riesgos de padecer sobrepeso (ibíd.).

 

A continuación se muestran los indicadores de la lactancia materna

Cuadro 1

Indicadores de Lactancia Materna y Alimentación Complementaria Para el niño Pequeño por Características Socioeconómicas y Demográficas. México, 2012

Mediana de la duración de la lactancia Alguna vez ha amamantado

< 24

meses (%)

Lactancia materna

exclusiva

<6

meses (%)

Lactancia materna

predominante < 6

meses (%)

Lactancia materna

continua al año de edad

(12-15 meses) (%)

Región Norte 4.5 90.8 10.6 17.1 31.0
Centro 5.0 94.3 15.7 26.3 29.1
Ciudad de México 6.7 94.5 14.9 24.6 37.1
Sur 10.9 94.6 15.5 29.0 43.4
Área

Urbana

4.9 93.5 12.7 22.7 31.1
Rural 10.8 94.4 18.5 30.6 47.7
Etnicidad indígena 18.6 95.4 27.5 39.3 70.9
No indígena 8.6 93.6 13.4 23.9 32.1
Nivel socioeconómico
Bajo 11.0 95.0 16.6 33.6 50.3
Medio 6.6 93.0 12.9 22.1 31.5
Alto 4.5 93.1 13.7 18.8 24.0
Madre empleada
Si 4.6 92.6 10.8 21.3 28.2
No 9.0 94.1 15.6 26.4 40.5
Edad de la madre (años)
<19 8.7 91.8 14.1 20.7 33.0
19 a 25 6.9 94.9 13.3 22.2 36.5
25 a 35 9.0 94.7 15.9 28.5 43.1
>35 8.7 89.4 13.5 27.1

Fuente: Gonzáles, de C. T., Escobar, Z. L., Gonzáles, C. L. y Rivera, D. J. (2013). Prácticas de alimentación infantil y deterioro de la lactancia materna en México, Salud Pública, 55(2), 170-179.

 

De acuerdo a la tabla anterior muestra que en la región norte del país el 10.6 % han utilizado la lactancia materna exclusiva, en comparación con la Ciudad de México con el 14.9 %, la zona Sur con el 15.5 %, la área urbana 12.7 %, y la zona rural con el 18.5 %. Podemos notar que la zona rural es quien mayormente ha empleado la lactancia materna exclusiva. Se puede inferir que se debe a que esta zona aún no está tan bombardeada con la publicidad de las formulas. Por otro lado es notable y grave que aún en la mejor zona el panorama es muy malo.

De acuerdo al nivel socioeconómico se obtuvo que el nivel bajo emplea la lactancia materna en un 16.6 %, el nivel medio 12.2 % y el nivel alto solo el 13.7 %. De estos grupos se hace notar que quien tienen un mayor porcentaje en el uso de lactancia materna exclusiva antes de los seis meses es el nivel socioeconómico bajo. En cuanto al empleo se obtuvo que aquellas mujeres que trabajan solo amamantan a sus niños el 10.8 % comparado con el  15.6 % de las mujeres que no trabajan.

La lactancia materna ha ido a la baja y uno de los principales motivos es la introducción de  fórmulas industrializadas, lo que ha llevado a que con el tiempo los niños puedan sufrir obesidad debido al alto contenido de azúcares  de las fórmulas ya que se acostumbran al sabor de los azucares. Este es un problema grave del cuál la industria alimentaria es en buena parte la causante y a la fecha no se ha hecho responsable de revertir el efecto de sus campañas.

La leche materna presenta hormonas que influyen en el metabolismo y el desarrollo corporal, entre ellas esta la leptina, la grelina, la adiponectina, la reisistina y la obestatina. La leptina juega un papel importante en la regulación de la ingesta y regulación de la energía, activa las señales de hambre y los niveles de saciedad. Los niños que fueron amamantados presentan mayores concentraciones de leptina (Aguilar et al., 2015), y por lo tanto se puede inferir que tienen una mejor regulación de la ingesta lo que los protege contra el consumo excesivo de alimentos que conduce a la obesidad.

Los promotores de salud tenemos una enorme tarea para promover la lactancia materna y contribuir al desarrollo de una cultura crítica que permita revelar, no solo los beneficios de la leche materna sino los riesgos de las fórmulas lácteas y la responsabilidad de las compañías que las fabrican y promueven.

 

 

Bibliografía

Aguilar, P. M. y Fernández, O. M. (2007). Lactancia materna exclusiva, Facultad de Medicina, UNAM, 50(4), 174-178.

Aguilar, J. M., Sánchez, A. M., Madrid, N., Mur, N., Expósito, M. y Hermoso, E. (2015). Nutrición Hospitalaria, 31(2).

Dirección General de Alimentación y Desarrollo Comunitario. Dirección de Atención Alimentaria. Implementación de acciones en Lactancia Materna.

Gonzáles, de C. T., Escobar, Z. L., Gonzáles, C. L. y Rivera, D. J. (2013). Prácticas de alimentación infantil y deterioro de la lactancia materna en México, Salud Pública, 55(2), 170-179.

Orozco, S. R. (2013). Aportes a Nuestra Tradición Culinaria a la Nutrición Moderna, La Jornada del campo, 65.

UNICEF. (2015). La leche materna salva vidas. México.

Vega, F. L. (2014). La lactancia materna en el México de 2014. Revista Mexica de Pediatría, 81(2), 47. 

Werner, D., Sanders, D., Weston, J., Babb, S. y Rodríguez Bill. (2000). Cuestionando la Solución: Las Políticas de Atención Primaria de Salud y Supervivencia Infantil.


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EL PENSAMIENTO CRÍTICO FRENTE A LA HIDRA CAPITALISTA, reflexiones de un promotor de la salud

Hace tiempo me invitaron a participar en la presentación de el libro El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista. La lectura de este libro fue, además de interesante, sumamente útil para mi práctica docente en promoción de la salud  ya que las reflexiones que presenta el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) nos pueden ayudar a situar el contexto de muchos de los problemas y retos de la promoción de la salud, así como el papel que puede jugar la misma frente a estos problemas. En este artículo les presento una versión adaptada de las reflexiones que compartí en esa presentación.

pensamiento 1  En este artículo me apegaré a una de las intenciones explicitadas en el libro: servir como una provocación para los lectores. Así pues me propongo en los próximos minutos, más que hacer una síntesis completa del libro, hablar de algunas de las reflexiones que me provocó su lectura. Lo anterior con la esperanza de que mis palabras les provoquen sus propias reflexiones y la intención de acercarse al libro.

A través de distintas voces los Zapatistas nos comparten su visión de futuro (y presente) para México y el mundo: El capitalismo está cambiando y está en un periodo de crisis. En la crisis que se observa ellos los zapatistas, junto con algunos de sus colaboradores vaticinan una tormenta, un tiempo en el que la miseria y el sufrimiento de billones en el mundo aumentará, así como la violencia, en todas sus formas, de quienes gobiernan el mundo. Observan que a los ya tradicionales mecanismos de depredación que tiene el gran capital se suman otros. Proponen que además de los medios de producción y acumulación de riqueza se suman los medios de despojo. Afirman que, toda vez que la riqueza ha sido resignificada y que todo ahora es mercancía, el capitalismo ha regresado a sus orígenes, el tiempo de la acumulación primaria del capital para despojar a las personas de todos sus bienes, su territorio, sus recursos, y transgrediendo la esfera personal para despojar a las personas hasta de su fuerza de trabajo generando mecanismos para comprometerla al servicio de sus intereses, y de esta manera apropiarse de las personas mismas. Nos platican con ejemplos cercanos y lejanos a nuestra realidad urbana de la nueva estrategia de control territorial que implica la destrucción física y simbólica de espacios, de tejido social, de organización, incluso la organización del Estado por distintas formas de guerra. Que la destrucción es seguida del despoblamiento de los territorios ocupados, dejando solamente a las personas que resulten útiles en ese momento. Que estos procesos van acompañados a su vez de una reconstrucción y reordenamiento favorable a sus intereses. Por cierto, esta explicación encaja muy bien con la que hacen los estudiosos de los sistemas de salud, cuando nos relatan cómo han pasado de ser sistemas de servicio público a sistemas de despojo de los recursos de las personas. Sistemas de solidaridad social a sistemas de autofinanciamiento individual.  Regresando al relato del libro nos hablan de cómo personas, empresas, gobiernos, naciones son ya controladas por el gran capital, que por vía de las deudas ejerce una dominación casi total y crea un ambiente para despojar de forma legal a todos de todo.

 

 

…la mayoría de lo que conocemos como lucha activista no sirve, o bien, para no sonar tan descalificador, no es de ninguna manera suficiente frente a la tormenta. Que salir a la calle cada vez que estamos en ánimo de protestar, que nuestros tuits y likes, que votar para castigar, hacer o firmar peticiones y pronunciamientos y cosas así no van a lograr cambiar las cosas. Que la lucha no puede darse en episodios de indignación que aparecen de vez en cuando, cada vez que la hidra lastima visiblemente…

El monstruo del capitalismo, la hidra de mil cabezas nos devora y según nos dicen en el libro esto se pondrá peor. Esto pareciera una fantasía catastrofista si no fuera porque los ejemplos que dan, las pistas que usan, son más que cotidianas y hacen pensar en nuestra propia geografía chilanga. Pienso en la ciudad de la salud, pienso en el corredor cultural chapultepec, pienso en mi quincena y a manos de quiénes va a parar inevitablemente en pagos de deudas en las que comprometí dinero que aún no gano, comprometiendo mi libertad. Pues uno no puede menos que sentirse preocupado. Ahora frente a este escenario tan sombrío los zapatistas nos preguntan ¿y si no? ¿y si nos equivocamos? Y nos invitan, nos provocan, a que mediante el pensamiento crítico pongamos a prueba su perspectiva y de forma más amplia miremos a la hidra para crear nuevas comprensiones, pero de eso no hablaré todavía. Por que el pronóstico de tormenta tiene un complemento, un pensamiento 2mensaje especial para aquellos que asumimos que de una u otra forma luchamos contra el sistema por un mundo más justo. El mensaje especial no es ninguna novedad en realidad, creo que la mayoría nos damos cuenta, sin embargo frente al escenario de tormenta el mensaje se vuelve más lastimoso, más incómodo. El mensaje, diré, es que la mayoría de lo que conocemos como lucha activista no sirve, o bien, para no sonar tan descalificador, no es de ninguna manera suficiente frente a la tormenta. Que salir a la calle cada vez que estamos en ánimo de protestar, que nuestros tuits y likes, que votar para castigar, hacer o firmar peticiones y pronunciamientos y cosas así no van a lograr cambiar las cosas. Que la lucha no puede darse en episodios de indignación que aparecen de vez en cuando, cada vez que la hidra lastima visiblemente. No podemos ajustar nuestro calendario de lucha los episodios que desde el poder se generan, luchar a su ritmo, esperar al siguiente golpe para brincar. Mucho menos podemos pensar que la clase política de izquierda nos va a salvar y que luchar significa ponerlos a ellos donde hay, por decirlo con más de un sentido. Nuestra lucha no es suficiente, nos dicen al tiempo que nos invitan a reinventar la lucha. Nos sugieren -entiendo- que frente a la lucha episódica inventemos luchas permanentes, llevar la lucha a nuestra vida cotidiana y hacer de nuestra vida cotidiana una lucha. Que reforcemos la resistencia frente al despojo, sí, pero que vayamos más allá de la resistencia activista. Que no sólo hagamos protesta y denuncia. Nos invitan -entiendo- a girar del activismo a la organización. De resistir y preservar lo que tenemos a crear y ganar terreno. Organización para crear alternativas, girar el énfasis de luchar para destruir a luchar para resistir, y de ahí girar una vez más para luchar para crear. Entonces la propuesta es la organizarnos para la creación de nuevas formas de vivir que le den vuelta al capitalismo. Poner todo nuestro ingenio y creatividad para en lo cotidiano construir otro mundo dentro de este mundo. La lucha entonces se trata de construir para poder destruir a la hidra y no a la inversa, como tantas veces se ha dicho. Sí, yo sé y entiendo que no se puede crear un mundo nuevo a gran escala, somos pocos todavía y tenemos poquísimos recursos y muy escasa organización, pero cualquier experiencia, por pequeña que sea es valiosa porque es una prueba de

 

…la lucha organizativa no es suficiente para matar a la hidra,  que no es suficiente para resistir o darle la vuelta. Es más que la lucha organizativa no se puede reinventar siquiera sin la ayuda del pensamiento crítico…

que es posible otra manera de vivir que ser un esclavo de la hidra. Cada experiencia de vida en rebeldía es una evidencia de que la verdad del poder no es una verdad absoluta sino una verdad impuesta. Y en esto los zapatistas nos dan amplios ejemplos de su lucha creativa, de cómo la resistencia ha implicado la construcción de autonomía, organizar su propio gobierno, sus propios sistemas económicos y financieros, sus propios sistemas de salud y de educación, sus propios medios (o tercios) de comunicación y su propia academia, es decir su propio sistema de creación de conocimientos a través del pensamiento crítico. Su testimonio no es ni pretende ser un modelo a seguir sino una especie de “sí se puede y nosotros tampoco sabíamos cómo le íbamos a hacer. Tampoco teníamos nada.” es una provocación para que cada quién, cada grupo, vea cómo le hace pero se empiece a organizar para enfrentar, sobrevivir y trascender la tormenta que viene. No me voy a detener aquí para describir todo lo que han hecho ni cómo le han hecho. Solo diré que es admirable en muchos sentidos, sobre todo en la creatividad y la terquedad. Quién quiera conocer la experiencia lo invito a leer el libro.

Pero nos dicen que la lucha organizativa no es suficiente para matar a la hidra,  que no es suficiente para resistir o darle la vuelta. Es más que la lucha organizativa no se puede reinventar siquiera sin la ayuda del pensamiento crítico. El pensamiento crítico es indispensable para comprender a la hidra, armar su genealogía, conocer sus modos, sus nuevas cabezas, su evolución. Si no comprendemos a la hidra no sabremos cómo atacar, qué hacer, qué y cómo construir. A su vez el pensamiento crítico es indispensable para comprender y revisar la propia lucha, la organización. La hidra toma muchas formas, sus modos están también en nosotros y muchas veces no nos damos cuenta. Existen muchas organizaciones de lucha que acaban repitiendo los mismos modelos de dominación que pretendían superar. La hidra nos habita, nos posee a todos (de esto hablaré más adelante, como promotor de la salud) y dadas las condiciones puede aflorar en nuestra práctica sin que siquiera nos demos cuenta. Una de esas condiciones es la del poder. Si construimos organización construimos poder, y si construimos poder la hidra en nosotros puede hacernos uno más de sus instrumentos, como pasó con aquellos luchadores de izquierda que hoy habitan el lamentable escenario de los partidos políticos. No podemos luchar sin revisar críticamente a la hidra, no podemos luchar sin revisarnos críticamente bajo riesgo de inventar un “nuevo mundo” igual al anterior.

El pensamiento crítico deviene de la reflexión, de la auténtica reflexión, y esta se nutre de conceptos y teorías que sirvan para explicar a la hidra y a nosotros, a nuestras prácticas. Cada contexto conceptual, cada teoría cuando está bien fundamentada sirve como un espejo que permite ver lo que se escapa a simple vista. Cada teoría permite explicar y nombrar algunas cosas al tiempo que nubla otras. Todas las teorías están incompletas. Sin embargo las teorías, tal y como están puestas en los libros, en las revistas y en muchas aulas a menudo se presentan  como completas, consistentes y congruentes. Es cuando las usamos como espejo para entender la realidad y nuestra práctica en ella cuando las teorías pueden mostrar sus fortalezas y sus limitaciones. ¿Qué nombran y qué no? ¿Qué explican y en qué fallan? ¿Qué evidencias las cuestionan?

El pensamiento crítico usa las teorías como espejos, como instrumentos de observación y al usarlas las pone a prueba, las critica. El pensamiento crítico sirve también para afinar y afilar las teorías y para crear otras nuevas. Esto es indispensable porque la hidra evoluciona y con ella su depredación por el mundo, y a la par debe evolucionar la teoría para ser capaz de dar cuenta de los cambios.

Al tiempo en el que los zapatistas hablan de la necesidad del pensamiento crítico y nos invitan y demandan alimentarlo, aplican su pensamiento crítico a los científicos sociales, partiendo del supuesto de que ellos, como científicos sociales debieran ser los principales cultivadores del pensamiento crítico. No me detendré aquí a platicarles las razones y argumentos de sus críticas. Para el que quiera conocerlas pues que lea el libro. Aquí solo diré que me alegré un poco de no ser un científico social, pero aunque mi objeto de estudio no sea la sociedad sino el aprendizaje no pude evitar sentirme  aludido. De cualquier forma tomé nota y aunque no me hablaban a mi, lo leído me provocó las siguientes ideas:

Cuando a las teorías se les trata como completas, como verdades terminadas, como dogmas de fe, estas pueden fallar al explicar el panorama. Al que las usa para observar y olvida que son uno de varios instrumentos incompletos puede acabar engañandose -síndrome de la fatiga del vigía, le llaman en el libro los zapatistas-. No podemos tomar las teorías como religiones, pretender que pueden explicarlo todo, abrazar a la favorita y mantenerla a salvo de la reflexión crítica, a salvo del ejemplo, a salvo de la realidad. Tenemos que someter nuestras teorías a la prueba de la realidad y en diálogo con otras teorías, ya que como la realidad misma, también las podemos usar para ponerlas a prueba. Tenemos que ser críticos con nuestro pensamiento crítico, no caer en fórmulas fáciles como decir “es la excepción que confirma la regla” cuando encontramos anomalías que nuestras teorías no son capaces de nombrar, de explicar. Debemos evitar el uso del “etcétera” (como dicen los zapatistas) para disfrazar aquello que vemos o intuimos pero no somos capaces de nombrar, debemos aprender a decir “eso todavía no lo entiendo, eso todavía no lo sé”,  “intuyo que hay más, pero no lo sé”

La misión del vigía, esa a la que los zapatistas nos llaman a tomar entre otros a los académicos es fundamental en la lucha, pero debemos cuidarnos de no caer en el síndrome del vigía fatigado, que a fuerza de ver el mismo panorama de la misma manera acaba por perderse los cambios, reportando siempre “sin novedad en el frente”. Debemos concentrarnos en los cambios y en las cosas que nuestras teorías no son capaces de explicar y nombrar. No ser usuarios de teorías sino productores. El pensamiento crítico es necesariamente aquel que con un ojo critica la realidad y con el otro se critica a sí mismo en su práctica de criticar la realidad.

Aunque se ha dicho muchas veces vale la pena reiterar que el pensamiento crítico no se consuma en los análsisis. Tampoco se realiza como tal con las nuevas comprensiones, ni con las nuevas preguntas. El pensamiento crítico solo se consuma en la acción transformadora.

Cultivar la conciencia crítica es cultivar la pregunta más que la respuesta, dicen así o más o menos así los zapatistas. Pienso entonces que cuando uno se responde a una pregunta, la respuesta no debe ser un consuelo, un plácido lugar para sentirse satisfecho, sino por el contrario la respuesta no debe ser sino el medio, el camino, el lapso momentáneo en el que nos elaboramos la siguiente pregunta. Se trata de buscar preguntas más que respuestas, cada vez mas sabias preguntas. Dicen los zapatistas, quien busque respuestas, a quien le incomode el estado de duda, que las busque en la religiones y cosas similares. Si hemos de ser críticos debemos entonces buscar siempre la siguiente duda, como quién busca el estado de gracia. Hay muchas cosas más que dice el libro, ricas y complejas metáforas, voces, líneas enteras que no seguí, que no retomé ni haré, confiando en que habrá aquí otras voces que lo hagan y con la esperanza de no resultar muy tedioso. Pero no quiero pensamiento 4terminar sin antes hacer mía la pregunta tantas veces planteada en el libro. Frente a la hidra capitalista y su depredación los zapatistas nos preguntan ¿y tú qué?

¿Pues yo qué me vengo preguntando? Pues no me puedo quedar preocupado, así que aquí voy a ocupar unos cuantos párrafos más para abordar la pregunta como promotor de la salud crítico. Pues yo de inicio entiendo de lo que dicen los zapatistas, que parte de la dominación que ejerce la hidra la hace con la imposición de sus verdades, y que en la medida en la que creemos en ellas perdemos la capacidad de ver su depredación, de ver el monstruo. Aceptar sus verdades, perder la conciencia crítica es aceptar la esclavitud visible e invisible. También pienso que al tiempo que abrazamos sus verdades nos volvemos cómplices, copartícipes del monstruo, es a lo que me refería con la hidra en nosotros. Pienso entonces y traigo a cuenta un concepto de mi campo, la promoción de la salud y específicamente el enfoque que cultivo: la promoción de la salud emancipadora. El concepto en cuestión es el de cuerpo-territorio. Pienso entonces que nuestros cuerpos son territorios que la hidra toma y coloniza con sus verdades, que en la medida en la que lo hace perdemos conciencia crítica y acabamos deseando lo que la hidra quiere y temiendo lo que a la hidra le conviene. Que acabamos siendo cuerpos al servicio de la hidra. Pienso entonces que mi primer respuesta es que yo tengo que aprender a desterrar a la hidra y sus verdades de mi cuerpo territorio. Pero eso, por el momento no me lleva a nuevas preguntas, ya que es mi trabajo el indagar sobre cómo esto se hace. Algo he hecho y algo he aprendido y sé por lo pronto que la mejor manera de hacerlo es apoyando el que otros lo hagan también. Me imagino entonces haciendo un trabajo con otros para aprender juntos a vislumbrar la hidra en nuestro mundo, en nuestras vidas, en nosotros, en nuestros cuerpos-territorio, tomar conciencia crítica, cultivar el pensamiento crítico y ponerlo en acción. Imagino entonces haciendo otros semilleros, de otras formas y adecuados a otros tiempos y geografias. Eso me lleva a algunas nuevas preguntas ¿qué haré?, ¿cómo le haré? , ¿con quienes lo haré? No son la gran cosa, pero son un comienzo, un punto de partida para las siguientes preguntas.

Éste artículo es el siguiente paso, lo llevaré al espacio del aula como una provocación. Espero que a tí que me lees también te despierte ideas, inquietudes y pensamientos críticos. Ojalá los compartas en el espacio de comentarios aquí abajo.

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EL PENSAMIENTO CRÍTICO FRENTE A LA HIDRA CAPITALISTA, reflexiones de un promotor de la salud
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La alteración de los ciclos circadianos causa de obesidad

Las sociedades de hoy en día dedican menos tiempo a las horas de sueño por lo que esto podría ser un factor fundamental para sufrir obesidad.

De acuerdo a Cárdenas, Hernández (2012) y Escobar et al. (2013)  el sueño es una necesidad humana básica. Se trata de un proceso biológico fundamental común a todas las personas. El sueño es vital no solo para mantener una funcionalidad psicológica óptima, sino también la funcionalidad fisiológica de importantes sistemas como el neurológico, endocrino, metabólico, inmune y cardiovascular. Por lo que es fundamental para el estado de salud de cada persona.

El cuerpo humano utiliza un ritmo biológico llamado ciclo circadiano que regula el proceso de vigilia y sueño en un periodo de 24 horas, el cual está sincronizado con los entornos de luz-obscuridad (ídem y Sederi, Escobar y Salgado, 2013). En donde la vigilia está predominada por la actividad física, desgaste energético y consumo de alimentos agua, mientras durante el sueño se ahorra y almacena energía, se reducen los proceso digestivos, se llevan a cabo los procesos de reparación celular, descanso y de organización de memoria (ibídem).  Ciertas hormonas son secretadas de acuerdo al ritmo biológico. Tal es el caso de la hormona de la melatonina secretada durante la noche que induce el sueño y es encargada de la reparación celular. También se secreta la hormona del crecimiento, encargada de sintetizar proteínas (ibíd.). La  somatropina (STH), presenta su pico de secreción a la ½ hora de adormecimiento, el de la prolactina aparece a los 40 minutos después de la STH. La hormona tiroidea (TSH) y el cortisol desaparecen al comienzo del sueño. La insulina, leptina y grelina se dan en las fases de REM (ibíd.).  

Durante el sueño existen dos estadios, el primero llamado NREM (sin movimientos oculares rápidos) y REM (movimientos oculares rápidos). Cada ciclo consta de una sucesión de sueño NREM más REM con una duración de 90 a 120 minutos. Estos estadios constan de 5 fases los cuales se describen a continuación:

Fase 1. Esta fase es la del sueño ligero, dura de 30 segundos a 7 minutos. Los ojos se mueven más lentamente y las frecuencias cardiacas, respiratorias descienden ligeramente. Constituye entre el 5-10% del sueño nocturno completo.

Fase 2. El sueño es ligero, tiene una duración aproximada de 10-15 minutos. Constituye el 44-45% del sueño total.

Fase 3 y 4. Estas fases son las más profundas del sueño, suponen el 15-20% del tiempo total del sueño. Esta fase se describe como N3. La fase se caracteriza por la aparición de ondas delta preparando un sueño lento y profundo. En la fase 4 aparecen ondas más lentas y más largas de tipo delta. Se presenta un sueño más profundo.

Durante el sueño de ondas lentas de secreta la hormona del crecimiento para que el cuerpo se reponga de su desgaste diario, por lo que si la interrupción del sueño se produce durante la fase 3 y 4 del sueño NREM causa fatiga, aumento de la sensación de malestar.

Fase 5. Conocida como REM o MOR (movimiento ocular rápido), ocupa de un 20-25% del sueño total. Esta fase aparece generalmente a los 90 minutos después de las fases anteriores y se caracteriza por la producción de ácido ribonucleico (RNA) ligado a la memoria por lo que la interrupción de esta fase está ligada con problemas de concentración, el estado de ánimo y depresión.

La calidad y el tiempo de sueño que dedique cada individuo se ve influenciado por el tipo de actividades que desempeñe y por el medio en el que se encuentra. En la actualidad los individuos dedican menos tiempo a dormir. Un estudio realizado en los Estados Unidos observó que en 1960 el 15% de los jóvenes dormía menos de 7 horas, por lo que en los últimos años la cifra aumentó a 37.1%.

Hay una gran relación entre la falta de sueño y el aumento de la obesidad. “el sueño juega un papel primordial en la sincronización de la programación de acción de las hormonas. Se ha demostrado que los ritmos hormonales vigilia-sueño son prácticamente irrompibles y que cada hormona tiene un patrón circadiano específico, en el que concierne a su funcionamiento” (ibídem, pp.16)

 

 

La forma de vida que hoy se lleva es fundamental, ya que una mala calidad y cantidad del sueño podría desencadenar una alteración metabólica lo que pudiese contribuir a padecer sobrepeso u obesidad (ídem.). Durante la noche hay un estímulo para motivar la ingestión nocturna de alimentos altamente calóricos. La cantidad de ingesta de alimentos ingerida durante la noche representa el 65% del total del día (ibíd.). De acuerdo a un estudio reportó que el sueño reducido está asociado con las alteraciones metabólicas entre ellas la insulina alta. Otro estudio realizado en jóvenes se manipuló la cantidad total de sueño, después de la noche los jóvenes reportaron sensación de hambre y deseo aumentado por ingerir alimentos ricos en carbohidratos (ibídem). La falta de sueño afecta a la grelina y leptina, dormir menos de seis horas resulta que los niveles de leptina son más bajos y niveles más altos de grelina en el plasma sanguíneo. Esto puede dar señales de que el cuerpo necesite energía e ingiera alimentos (ibíd.).

Las  alteraciones de los ciclos circadianos se debe al ritmo de vida que se vive hoy en dia. Trabajos con jornadas laborales muy largas aunado al tiempo de traslado. Llevando a que la calidad y cantidad de sueño sea inadecuado desencadenando graves problemas en nuestro organismo, entre ellas las alteraciones drásticas que sufre el metabolismo lo que puede ocasionar problemas de salud como lo es el sobrepeso y la obesidad.

 

 

 

 

 

Bliografía

  1. Cárdenas, M. V., y Hernández, G. R. (2012). El Rol del Sueño como Riesgo de Obesidad. Desarrollo Científico Enfermería, (20)1, 14-18.
  2. Escobar, C., González, E., Velasco, M., Salgado, R., y Angeles, M. (2013). La mala calidad de sueño es factor promotor de obesidad. Revista Mexicana de Trastornos Alimentarios, 4, 133-142.
  3. Saderi, N., Escobar, C. y Salgado, R. (2013). La alteración de los ritmos biológicos causa enfermedades metabólicas y obesidad. Revista de neurología, 57(2), 71-78.
  4. Regalado, C.,  López, M. y Juárez, E. (2012). La hormona del Crecimiento en el Sistema Nervioso Central. Rev Med UV, Volumen Especial.
  5. Segura, S.  Jiménez, J. y de Escobar, G. (2009). Enfermedades frecuentes de tiroides en la infancia. Revista Pediatría de Atención Primaria, 11(16).
  6. Villalobos, G. (2003). Glucocorticoides. Centro Nacional de Información de Medicamentos, Universidad de Costa Rica.
  7. Rodríguez, G. (2003). Insulinoterapia. Rev Med Hered, 14(3).
  8. Manuel, L., Zarate, A. y Hernández, M. (2012). Acta Médica Grupo Ángeles, 10(3).

 

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Inseguridad Alimentaria

En este artículo se abordará el tema de la inseguridad alimentaria y la relación con la obesidad.

Como mencioné en mi artículo anterior, el impacto que tuvo el TLCAN en la producción de alimentos en México no fue el anunciado. Por ejemplo fue afectada drásticamente la exportación de frutas y hortalizas: ya que en 1993 se exportaban 6.56% y para el 2005 solo fue el 4.08%. Como lo ilustra este dato la competitividad en el sector hortícola presentó una baja en el mercado internacional (Ruiz y Dolores, 2008). Al parecer los propósitos del TLCAN no se lograron del todo, pues de acuerdo a cifras reportadas la pobreza fue aumentando, pues para 1984 había 11 millones de pobres (16 % de la población) mientras que para el 2002 llegaron a 54 millones (54 % de la población) de los cuales cerca de 20 millones son indigentes. Cabe mencionar que en estos últimos años, el costo de la canasta familiar aumentó en 506 % mientras los salarios sólo subieron un 135 % (Torres, 2006). Esto quiere decir que las familias con menores recursos económicos vieron seriamente afectada su capacidad de satisfacer sus necesidades nutricias y bien, se encontraron (y se encuentran) en una situación de inseguridad alimentaria y por tanto la prevalencia de subalimentación (disponibilidad de energía alimentaria no adecuada para cubrir las necesidades mínimas de un estilo de vida aceptable) ha ido en aumento.  De acuerdo a los datos obtenidos  por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el 2013 hubo más de 840  millones de personas en el mundo  que sufrían subalimentación y más de la cuarta parte de la población tenía un acceso deficiente a la alimentación. México se encontró por debajo del 5% (Fernández, 2014)

La FAO (1996) define como seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias a fin de llevar una vida activa y sana. En el mismo sentido define inseguridad alimentaria como la disponibilidad limitada o incierta de adquirir alimentos nutricionalmente adecuados e inocuos. Según Shamah, Mundo y Rivera (2014) “la pérdida de la seguridad alimentaria se da a partir de que los países en vías de desarrollo se han enfrentado a crisis económicas prolongadas”.

Para definir la inseguridad alimentaria en México, es necesario partir de los cuatro elementos que lo componen: disponibilidad, acceso, uso de los alimentos y estabilidad de la oferta. De acuerdo a lo anterior, se observa que no existe  seguridad alimentaria en el país, pues el número total de kilocalorías que se consumen son 3 145, mientras que las recomendaciones de la FAO son de 2 362 kilocalorías (ibíd.). Conforme a lo que señala la FAO, nos damos cuenta que se consumen muchas más calorías de lo requerido, pero debemos reiterar que esas calorías no son aportadas por alimentos “saludables”, sino que provienen de alimentos industrializados que son altamente calóricos. Esto es una consecuencia de la inseguridad alimentaria que existe en nuestro país, pues la mayor parte de la población no cuenta con los recursos suficientes para poder llevar a cabo una dieta rica en fibra y proteína.

La pobreza alimentaria ha ido aumentado, para el 2006 era del 13.8% por lo que para el 2010 se presentó un aumento significativo ya que las cifras presentaban el 18.2%. Para el 2012 el 22.2% de los hogares tuvo que disminuir la calidad y cantidad de su alimentación y más de la cuarta parte de los mexicanos tiene acceso deficiente a la alimentación debido a que sus ingresos económicos estaban por debajo del precio de la canasta básica. .Para hacerle frente a la inseguridad alimentaria se llevaron a cabo cambios políticos. Uno de ellos fue la reforma constitucional del artículo 4 y 27, para reconocer a la alimentación como un derecho fundamental de todos los mexicanos. Por otro lado, se encuentra el programa “de la Cruzada Nacional contra el Hambre”, conocido actualmente como el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, el Programa Nacional México sin Hambre (Ibíd.).

 

 

De acuerdo a la ENSANUT 2012, 7 de cada 10 hogares presenta algún grado de inseguridad alimentaria y 1 de cada 3 presenta inseguridad alimentaria en su forma moderada o severa,  como consecuencia trae consigo el  padecimiento del sobrepeso y obesidad de los niños que viven en estos hogares, pues 1 de cada 5 la presenta (ibíd.).

La mayoría de los hogares consumen alimentos industrializados debido a que son conseguidos a  un menor costo, esto ha sido a causa del aumento en el precio de los alimentos nutricionales en mercados locales e internacionales. Para poder satisfacer sus necesidades calóricas las poblaciones que no cuentan con suficientes recursos económicos recurren a la ingesta de alimentos procesados, ya que al ser más accesibles pueden cubrir sus necesidades alimenticias, pero no nutricias (Ibíd.). En contraste, con lo anterior, se propone el gráfico llamado el plato del bien comer, donde muestra todos los grupos de alimentos que deberían de ser consumidos con mayor, regular y poca frecuencia. Por lo que su diseño está encaminado a dirigir a la población a que lleven una alimentación balanceada y saludable, sin tomar en cuenta los múltiples factores que se han venido mencionando a lo largo del documento.

images

 

Un estudio realizado en dos escuelas públicas de la delegación Tláhuac del Distrito Federal, demostró que la prevalencia de la obesidad infantil va en aumento en población de escasos recursos (Castañeda, Molina y Ortiz, 2010). Este tipo de hogares es la que menos acceso tiene a los alimentos que señala la canasta básica, entonces es cuando se habla de que sufren inseguridad alimentaria, esto quiere decir que tienen muy poco o nulo acceso a alimentos como son los cereales integrales, frutas y verduras, lácteos y productos de origen animal por lo que su único acceso es la comida industrializada. Otro estudio realizado en hogares mexicanos señala que poco más de la mitad de estos hogares presentan algún grado de inseguridad alimentaria (50%). En 7.5% de estos casos, el jefe de familia es indígena y en casi de la mitad de los hogares el jefe de familia solo contaba con escolaridad básica (47.4%). Los hogares con mayor inseguridad alimentaria son dirigidos por mujeres, con una persona de lengua indígena o con personas de baja escolaridad, Donde el ingreso familiar se encontraba más bajo fue en familias semirurales o rurales. Este grupo de población tiene mayor disponibilidad en alimentos como el maíz, el trigo, huevo y azúcares. Por otro lado el mismo estudio demostró que los hogares que viven con niños tienden a padecer mayor inseguridad alimentaria que aquellos hogares donde no hay niños (Valencia y Ortiz, 2014).

Cuadro I
DISPONIBILIDAD DE ALIMENTOS DE ACUERDO CON NIVEL DE INSEGURIDAD ALIMENTARIA EN HOGARES MEXICANOS, 2010
Seguridad alimentaria

(SA)

M±

Inseguridad alimentaria leve

(IA-L)

M±

Inseguridad alimentaria moderada

(IA-M)

M±

Inseguridad alimentaria severa

(IA-S)

M±

Producto de maíz 182.8 232.5 228.3 245.0
Producto de trigo 64.3 58.4 59.1 54.9
Arroz 12.6 13.8 15.0 15.1
Tubérculos 24.8 25.1 23.0 22.3
Frutas frescas 109.0 74.4 62.0 51.1
Verduras frescas 147.6 146.4 136.1 115.9
Verduras procesadas 45 3.8 3.9 3.3
Leguminosas 25.0 31.6 35.6 38.6
Carnes frescas magras 25.4 19.3 15.5 14.0
Carnes procesadas 21.3 19.0 17.0 16.2
Pollo magro 20.6 16.8 13.7 11.4
Otras carnes 0.2 0.2 0.1 0.1
Pescados y mariscos 8.1 6.0 5.1 4.7
Leche 165.0 119.8 110.8 101.4
Quesos 13.6 11.8 10.1 7.6
Huevo 37.9 41.6 47.2 46.1
Grasas animales 5.0 4.8 4.8 3.8
Aceites vegetales 17.7 19.5 19.2 19.6
Frituras 2.0 1.5 1.1 1.1
Antojitos y comida rápida 53.5 42.5 38.3 33.0
Bebidas azucaradas 191.3 156.7 134.1 129.1
Azúcares 16.9 21.3 21.3 24.0
Postres 3.9 2.7 2.1 1.4
Bebidas alcohólicas 14.5 6.3 8.6 12.0

Fuente: Valencia, V. R. Ortiz, H. R. (2014). Disponibilidad de alimentos en los hogares mexicanos de acuerdo con el grado de inseguridad alimentaria. Salud pública de México / vol. 56, no. 2.

Nota: ±Media de gramos o mililitros al día por adulto equivalente.

 

De acuerdo al cuadro II, se observa la disponibilidad de los alimentos en los hogares de acuerdo al grado de inseguridad que cada grupo presenta, en donde el consumo de algunos alimentos como pollo, carne, carne magra, pescado y mariscos, frutas frescas, verduras frescas y leche son consumidos mayormente por aquellos que no sufren inseguridad alimentaria que los que si sufren algún grado de inseguridad. Mientras los que sufren inseguridad alimentaria severa tienen mayor acceso a productos de maíz y trigo, pero tienen un menor acceso a carnes frescas magras, pollo magro y pescados y mariscos (Ibíd.).

Por otro lado la Academia Americana de Pediatría, sugiere que los niños consuman cinco porciones de frutas y verduras al día, lo que podría ayudar a la prevención de la obesidad (Ladino y Sepúlveda, 2013). Dadas las circunstancias que se viven en el país y lo que vengo relatando  sabemos que esto es sumamente difícil y quizá eso explique en parte que en los últimos diez años ha habido un aumento dramático del sobrepeso y obesidad en este sector. Las encuestas nacionales de salud (1999-2006) demuestran que el sobrepeso y la obesidad de niños de entre 5 y 11 años aumentaron casi un 40%. La última encuesta nacional de salud reveló que en el país el 26% de los niños en edad escolar presentan sobrepeso (Mercado y Vilchis, 2013).

Alrededor del 20 y 30% de los niños en edad escolar tienen sobrepeso y obesidad, lo que lleva a México a situarse en ser el segundo país que le aqueja esta problemática. De acuerdo a los datos, las tasas del sobrepeso y obesidad van en aumento en aquellos países que se encuentran en vías de desarrollo, afectando principalmente a los grupos que tienen pocos recursos, siendo la principal causa de ello, la mala nutrición (Méndez et al., 2002).

De acuerdo a los datos reportados en la Encuesta Nacional de Nutrición (ENSANUT) 2006,  se encontró que la prevalencia de la obesidad infantil en niños aumentó (77%), mientras que en las niñas fue de (47%). La misma encuesta reportó que 26% de los niños y niñas de entre 5 y 11 años (4.15 millones de infantes) tenían prevalencia de sobrepeso y obesidad, de manera que afectaba mayormente a las niñas con 26.8% que a los niños con 25.9% (Castañeda, Molina y Ortiz, 2010). Con la magnitud de estas cifras nos damos cuenta que las medidas preventivas que ha lanzado el Estado -centradas principalmente en corregir los estilos de vida de las personas- no han sido suficientes.

En conclusión, las familias que viven con inseguridad alimentaria tienden a padecer sobrepeso y obesidad ya que no tienen acceso a los alimentos de la canasta básica y los únicos alimentos que pueden consumir debido a su situación económica son los productos industrializados, ya que estos son alimentos con un buen sabor y sobre todo son baratos y les satisface su hambre.

 

Bibliografía

  1. Castañeda, C. E., Molina, F. N. y Ortiz P. H. (2010). Sobrepeso-Obesidad en Escolares en una Área Marginada de la Ciudad de México. Revista Mexicana de Pediatría, Vol. 77, Núm. 2.
  2. Fernández, U. N. (2014). La seguridad alimentaria en México. Salud Pública de México / vol. 56.
  3. Méndez, S.N.,  Pichardo, B.R., Guevara, G.L. y Uribe, E.M. (2002). Cap. 1. Obesidad epidemiología, fisiopatología y manifestaciones clínicas ( 1-28). Manual Moderno.
  4. Mercado, P., Vilchis, G. (2013). La obesidad infantil en México. Alternativas en Psicología, número 28. Universidad Iberoamericana, México, D.F. 49-57.
  5. Ruiz, A. y Dolores, B. (2008). Globalización y competitividad en el sector hortofrutícola: México, el gran perdedor. El Cotidiano, vol. 23, núm. 147, enero-febrero.
  6. Shamah, L. T., Mundo, R. V. y Rivera, D. J. (2014) La magnitud de la inseguridad alimentaria en México: su relación con el estado de nutrición y con factores socioeconómicos. Salud pública de México, vol.56.
  7. Torres, T.M. (2006).  El impacto de los acuerdos de libre comercio sobre el derecho a la salud. Revista Cubana de Salud Pública, vol.32 n.3, 1-7.
  8. Valencia, V. R. Ortiz, H. R. (2014). Disponibilidad de alimentos en los hogares mexicanos de acuerdo con el grado de inseguridad alimentaria. Salud Pública de México / vol. 56, no. 2.
  9. Vega, M., Shamah, L. T., Peinador, R. R., Méndez, G. y Melgar, Q. H. (2014) Inseguridad Alimentaria y Variedad de la Alimentación en Hogares Mexicanos con Niños menores de Cinco Años. Salud Pública de México / vol. 56.

 

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Largas jornadas laborales que impactan en la problemática de la obesidad infantil

De acuerdo a mi artículo anterior inseguridad alimentaria vimos como las familias que viven con inseguridad alimentaria tienden a padecer sobrepeso y obesidad ya que no tienen acceso a los alimentos de la canasta básica y los únicos alimentos que pueden consumir debido a su situación económica y a la falta de tiempo para la preparación de comida nutritiva, son los productos industrializados, ya que estos son alimentos con un buen sabor y sobre todo son baratos y les satisface su hambre.

Con la llegada de la revolución industrial surgieron cambios drásticos para la humanidad, esto fue, la explotación de la llamada clase trabajadora. Los obreros trabajaban por largas horas y no suficiente con ello, la mano de obra era mal pagada. Las contrataciones eran por corta duración y las indemnizaciones por despido eran reducidas y por si fuera poco, no había derecho a huelga. Fue hasta 1931, donde México establece en sus leyes mexicanas del trabajo en los artículos 32 fracción VII, artículo 5 fracción III y artículo 59 que establecen, prohibición de jornadas laborales inhumanas así también como la posibilidad para el trabajador y el patrón de fijar la duración y horas de trabajo (Lastra, 1997). Con ello llegó la reducción de la jornada laboral de 8 horas, que se mantienen hasta la actualidad. Pero debemos destacar que en la Ciudad de México, así como muchas zonas metropolitanas de nuestro país, estas jornadas se extienden debido a los largos trayectos que se tienen que recorrer durante  los traslados del trabajo al hogar y viceversa. Por lo anterior son comunes las jornadas de 10 u 11 horas.

Con la entrada de la revolución industrial hubo una mayor disponibilidad a muchos alimentos. Con la evolución de la producción se ha ido perdiendo gradualmente el proceso de alimentación, su origen real, sus procedimientos, su almacenamiento y su transporte. Tal como lo dice Contreras

“esa revolución industrial, junto con la especialización y los rendimientos crecientes de la producción agrícola y el desarrollo hipertrófico de las ciudades, ha contribuido a crear una modernidad alimentaria que ha trastocado la relación del individuo con su alimentación. La evolución de los modos de vida, sobre todo la generalización del salario, supuso una regresión del autoconsumo y una demanda creciente de productos listos para comer “.

Las largas jornadas de trabajo, un salario muy bajo, la falta de empleo formal y las condiciones en las que se laboraban no eran las más favorables para la alimentación de los trabajadores. Hoy en día la situación se encuentra de la misma manera.

A la falta de empleos formales, el trabajo informal ha ido ganando terreno y con el paso del tiempo se sigue destacando mayormente que el trabajo formal. Las condiciones en las que se encuentran tampoco son las más favorables destacando como factor fundamental la falta de seguridad social.

Resultado de imagen para largas jornadas laboralesSin duda, hoy en día, la mayor parte de la población trabaja más de estas 8 horas debido al bajo salario que se tiene. Es por ello, que con el fin de poder satisfacer parte de sus necesidades, en ocasiones se tiene más de un trabajo o en efecto las jornadas laborales son más largas.

Al encontrarnos en las mismas condiciones socioeconómicas, en donde la canasta básica está por encima del salario mínimo, llevando a que no se pueda tener acceso a alimentos de la canasta básica y por tanto no poder satisfacer las necesidades nutricionales adecuadas, por lo que la única opción que se tienen es el consumo de comida rápida o industrializada, pues al compararla con los alimentos que aportan nutrientes, nos damos cuenta que es mucho más económica. Es por eso que el consumo de los alimentos industrializados es mucho mayor, presentándose una transición alimentaria, donde se muestran cambios drásticos en la dieta mexicana.

Otra elemento que contribuyó a la transición alimentaria fue la urbanización, la cual llegó en medio de la pobreza. Esto trajo que las jornadas laborales sean más largas, lo que provocó que ya no hubiese tiempo para poder cocinar o hacer otro tipo de actividades, así que, la mejor opción es el consumo de alimentos industrializados, desencadenando un problema de salud (ibíd. 2012). Anteriormente, el país se encontraba con mayor número de población que vivía en zonas rurales, alrededor del 75 al 80%  y la urbana era solo del 20% al 25%, por lo que el proceso de urbanización llevó a que los habitantes se vieran sumergidos en vidas aceleradas. (Fausto et al, 2006). Esto implica que la mayor parte de la población se encuentra en condiciones laborales desfavorables y que su alimentación no sea  adecuada por los largos traslados aunados a la falta de tiempo para poder preparar un desayuno o comida nutritiva, teniendo como única opción el consumo de los alimentos rápidos.

Otro factor
que hay es la inserción de la mujer en el área laboral, en consecuencia trajo que ya no haya tiempo para la preparación de alimentos, ya que históricamente el estereotipo predominante de género en nuestra cultura le asigna a la mujer ese papel.

Con el proceso de la industrialización, la urbanización acelerada y la mala economía, llevó a que las jornadas laborales cada vez sean más largas y estén rodeadas de malas condiciones. Así mismo la inserción de la mujer en el campo laboral trajo consigo la falta de tiempo para la preparación de alimentos, dejando por lo que los únicos alimentos accesibles son los industrializados contribuyendo con ello un grave problema de salud pública, la obesidad infantil. Esto impacta directamente a los niños. Ya que la madre históricamente ha adoptado el papel de ser la responsable en la preparación de la comida, pero al no tener tiempo suficiente la única alternativa es recurrir a la comida rápida.

 

Bibliografía

  1. Contreras, H. J. (2005). La obesidad: una perspectiva sociocultural. De Barcelona. Depto. De Antropología Socia. 31-51.
  2. Fausto, G. J., Valdez., L. R., Alderete, R. G. y López, Z. M. (2006). Antecedentes Históricos de la Obesidad en México. Investigación en Salud, vol. VIII, núm. 2.
  3. Mota, D. L. (2002). Globalización y pobreza: dicotomía del desarrollo en América Latina y México. Espacio abierto vol. 11, no. 2.
  4. Lastra, J. M. (1997). Instituciones de Derecho del Trabajo de y de la Seguridad Social. Instituto de investigaciones Jurídicas UNAM, México.

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