Tribunal simbólico violencia obstétrica y muerte materna

Lourdes Guzmán Pizarro

 

El nueve de mayo se realizó el Tribunal Simbólico Convocado por Grupo de Información en Reproducción Elegida, A.C (GIRE, A.C) en el Polyfórum Siqueiros de la Ciudad de México.

¿Quiénes participamos?

Mujeres, familias, esposos que compartieron sus testimonios, desgarradoras historias de injusticia, pero también de esperanza, solidaridad,  y generosidad; una presencia contundente que exige que lo que sufrieron ellos/ellas no se repita nunca.

Expertas internacionales en derechos humanos que agradecieron a los participantes sus palabras, se comprometieron a dar voz en otros espacios sobre lo que ahí oyeron, y elaborarán un documento para pres2entarlo ante las autoridades mexicanas exigiendo el reconocimiento de la violencia obstétrica como parte de la violencia de género y violencia institucional.

Los medios de comunicación para hacer resonar las palabras de dolor y sufrimiento, y de exigencia de justicia. Para dar visibilidad a la violencia obstétrica

El público, variopinto, mujeres, hombres, políticos, estudiantes, activistas. Testigos, cómplices para unir nuestra voz a esos testimonios, para legitimar el tribunal, para acompañar en ese dolor profundo, inexplicable por injusto.

Nosotros / nosotras promotoras, promotores de salud de la UACM. Escuchando atentos/atentas, sintiendo, preguntándonos por qué esta tremenda realidad de la violencia obstétrica está relacionada con la promoción de la salud, reconociendo las relaciones de poder, las inscripciones en el cuerpo, la impotencia y la esperanza; el diálogo con sus posibilidades reparadoras y de exigibilidad.

¿Qué es la violencia obstétrica?

El maltrato físico o verbal a las mujeres en las instituciones de salud públicas o privadas durante el embarazo, el parto o el puerperio; la negación de tratamiento; la indiferencia ante solicitudes de las mujeres o familiares de éstas; los reclamos, regaños, burlas e ironías dirigidas a las mujeres durante el embarazo, parto o puerperio que realice cualquier personal de salud; las decisiones médicas sobre el parto que se tomen sin consentimiento de las mujeres; y  las esterilizaciones forzadas.

¿Cuál es el propósito del Tribunal?

El Tribunal Simbólico es una más de las importantes acciones que GIRE, A.C [1]realiza para dar visibilidad al problema de la violencia obstétrica y exigir que el Estado asuma su responsabilidad para dar atención de calidad a las mujeres embarazadas, la cual implica: respetar las decisiones de las mujeres, sus necesidades específicas y referencias culturales, así como contar y proveer con la infraestructura y el material para atender adecuadamente a las mujeres, la capacitación y sensibilización a todo el personal de las instituciones involucrado en la atención de las mujeres embarazadas; el abasto de anticonceptivos, el aumento de la cobertura hospitalaria ginecobstétrica, la reducción de las cesáreas innecesarias y la detención de las esterilizaciones forzadas, reconocer la participación de otros actores sociales como las parteras en la atención al embarazo de las mujeres y orientar todos los recursos y esfuerzos hacia el parto humanizado.

Ante la falla del Estado para garantizar la atención de calidad a las mujeres embarazada, la sociedad civil debe de movilizarse, construir alianzas entre diferentes agentes que escuchen con respeto las voces de aquellas personas, que compartan los principios de justicia que estas personas y la sociedad reclama. Exigir que se reconozca y tipifique la violencia obstétrica en todos los estados de la República Mexicana. El Tribunal simbólico convoca a dar visibilidad al tema, a escuchar a las personas que en su dolor buscan que la violencia obstétrica desaparezca, a generar evidencias que documenten los casos, a buscar los recursos legales y las instancias nacionales e internacionales que trabajen por esto.

¿Está relacionado el Tribunal Simbólico con la Promoción de la Salud?

Algunos consideramos que sí porque son procesos para la exigibilidad de los derechos a la salud de las mujeres, por otro lado podemos preguntarnos si esta forma de hacer comunidad permite la reparación del daño de las mujeres y familiares que compartieron sus testimonios y su repercusión en la salud (en la acepción amplia) de estas mujeres y familias.

¿Quiénes escribimos sobre esta experiencia?

Somos estudiantes y profesores de la Licenciatura que participamos en el Tribunal y que queremos decir algo acerca de lo que paso ahí. Escribimos sobre esta experiencia: Nestor, Maricruz, Nancy, Viridriana, Mónica, Susana, María Elena, Guillermo, Karla, Andrea y Lourdes.

 

 

Néstor Vázquez Guadarrama

9-Mayo-2016 . Hace días que recordaba que había que hacer algo muy relevante. Suena el reloj biológico. Abro mis pesados ojos para darme cuenta de que son las 5:00 de la mañana. Me he despertado. Tengo que levantarme, hoy es el día para estar presente en el Tribunal simbólico. El primer recuerdo que atraviesa mi mente es la invitación que nos hizo la profesora del seminario para acudir y cómo fue la inscripción al evento.  Sólo faltan unas cuantas horas, maldición.

Voy hacer el ritual habitual de transformación: bañarme, escoger la garra y preparar el morral. Termino para ir a despedirme con varios besos de Magy y Nati. Salgo de casa, abordo el transporte público y hay un chingo de tráfico. “Carajo pensé que salir 2:00 hrs antes del evento era muy bueno para estar puntual”, me digo, pero desafortunadamente el micro y el metro bus se fueron lentos. El retraso es una conspiración: en esta zona de Tlalpan están construyendo un segundo piso para conectar una vía rápida, para llegar en un santiamén a la ciudad de la eterna primavera, pero –como siempre– son acciones que benefician a unos cuantos políticos, empresarios, constructoras, los corruptos….y empeoran la situación de los más buenos.

Hay más reflexiones que hacer. Mientras, regreso por donde andaba. A pesar del tráfico, estaba muy emocionado porque no sabía qué era lo que iba a pasar en el Tribunal Simbólico. Era un enigma de la mano de la paradoja. Llego a la estación de metrobus Polyfórum, desciendo, y como siempre la multitud a su máxima expresión, conformada por otros que también son un misterio. Camino hacia el lugar de la intervención, pregunto a un señor dónde es la entrada principal, me dirige hacia el salón donde se llevaría a cabo el Tribuna Simbólico.

Por fin llego, miro la hora en el celular: las 9:45, aún no comienza. Ingreso y me registro, bajo las escaleras,me dan la bienvenida, busco un lugar. Ya hay muchas personas  y decido sentarme donde hay muchos asientos desocupados. Respiro profundo, observo y siento el espacio que me rodea. Me siento muy bien, sin embargo, estoy en la incógnita.

Se abre el telón y dan la bienvenida por parte de GIRE. En el centro del escenario hay personas sentadas en sillas: mujeres con sus múltiples abanicos y sus rostros misteriosos, y con ellas, niños(a), hombres, abuelos(a)… Pensé “¿ y cómo será la dinámica?”. Cada una (o) pasó a dar su testimonio frente al jurado conformado por un grupo de expertas con diferentes formaciones académicas. Me llamó mucho la atención como esas mujeres venían vestidas de color negro, representado a jueces.

La dinámica comenzó. Las personas, que han sufrido situaciones muy dolorosas, pasaron a dar su testimonio de distintas situaciones de violencia que han llevado hasta la pérdida de valiosas vidas humanas. La verdad fueron relatos muy duros. Durante el primer momento lloré mucho porque, tan sólo con oír sus historias, no podía pensar de forma crítica y ver más allá, ni poner el ojo de análisis como promotor de la salud,  mi condición de ser humano me hizo sentir su dolor. Sé que en el mundo hay más sufrimiento pero cuando alguien lo comparte de forma crítica, enunciando detalladamente desde de su experiencia, son acciones de exigencia de justicia ante ese monstruo gélido y perverso del sistema que nos oprime por doquier. El acto del cual fui testigo fue de resistencia.

El segundo momento llegó. Otras voces se revelaron y aparecía la alteridad negada por el sistema. Las situaciones que más se repetían era la negligencia, omisión, e indiferencia, desde palabras como “cállese, no grite, no se queje, para qué abrió las piernas…” todas seguidas de una carga de violencia simbólica, hasta una situación donde una mujer tuvo que parir en la calle. Constaté que se deja fenecer a seres humanos sin que importe el dolor que eso causa. Recuerdo un testimonio de una chica que iba a tener gemelas. Ella acudió al médico porque se sentía mal, pero la hicieron volver a su casa. Al día siguiente, cuando regreso, le hicieron un estudio de ultrasonido, sus bebés ya habían perdido la vida.

Sería muy difícil escribir todos los testimonios que se compartieron, pero me hicieron pensar en las disposiciones por parte de médicos, enfermeras, directores, y en su práctica profesional en la cual muchas veces las personas son cosas entre las cosas. Es muy evidente que estos actos responden a un modelo médico dominante que ha negado históricamente a las personas, y me pregunté ¿Qué acciones de promoción de la salud podríamos ejercer para intervenir? Lo relevante es que se parte  de un problema estructural que se nombra por las víctimas. También pensé qué hacer con todos los implicados ya que es un problema sistemático, pero me esperanzó pensar que la lucha empieza con actos como esto. ¿Cuál será el granito de arena para que esto se transforme? Yo opino que son los ciclos de reflexión y acción. Las disposiciones pueden partir de otros aprendizajes positivos como la sensibilización, porque las respuestas tienen que empezar desde abajo para seguir escalando. Para finalizar, las transformaciones surgen de actos políticos y los participantes del Tribunal han desarrollado su capacidad política para reorientar los servicios de salud, crear las políticas públicas y cambiar la legislación vigente. Es un movimiento lleno de vida que está en resistencia y le doy gracias por los aprendizajes que me llevo.

Maricruz Galindo

Actualmente nuestro país se ve sumergido en diversos problemas sociales que afectan la tranquilidad y bienestar colectivo de cada estado y de las comunidades que lo conforman. La violencia obstétrica que se ejerce hacia las futuras madres y familiares trae consecuencias como la muerte materna. Sin embargo, esto va más allá de sólo culpabilizar a los profesionales de la salud, considero que tenemos  que mirar también las  políticas que se impulsan para el sector de salud , desde mi punto de vista una regulación en los servicios de salud evitarían este tipo de situaciones que trae consecuencias lamentables a las familias.

Cotidianamente se han escuchado quejas acerca de personas que han sido mal atendidas, principalmente en el IMSS, incluso en las redes sociales se ven “memes” circulando y causando reacciones de gracia y burla sobre la mala atención que muchas veces conlleva a la muerte de los pacientes. La mala atención es común y se sigue reproduciendo en estos servicios a pesar de las marchas, quejas, demandas o la toma de justicia por mano propia.

La promoción de la salud juega un papel importante en la búsqueda de alternativas viables y transmisibles al personal de salud, y a las personas. Tal vez, con los testimonios, como los brindados en el Tribunal, se pueda lograr empatía y sensibilización en quienes, en su momento, han generado violencia de manera directa o indirecta.

Viridiana Ramírez

Tribunal Simbólico 27 casos reales de violencia obstétrica.

Cuando me informó mi compañera que la profesora Lourdes nos invitaba a un evento donde hablarían de violencia obstétrica me pareció muy interesante. Llego el día, al llegar al lugar no había gran movimiento, por lo que pensé seguro serán pocas personas, pero cuál fue mi sorpresa al acércame al salón había mucha gente, una mesa donde recibían a la prensa, y el lugar casi lleno.  Entonces pensé sí hay gente que sabe que la violencia obstétrica existe y que no es sólo la voz de un grupo de mujeres inconformes o de otros países. No, esto está pasando aquí, en mi país, dentro de las instituciones públicas y privadas que atienden a miles de mujeres mexicanas, mismas que a diario están expuestas a sufrir violencia obstétrica. Motivada por saber más del tema, presté atención a la presentación del jurado, seis mujeres vestidas de negro, mujeres con experiencia en temas relacionados, mujeres que inspiraban respeto, yo en ese momento seguía pensando que cada una de ellas iba a hablar y dar conceptos, pero no fue así.

Al inicio se paró una joven, quien fue presentada como la hija de una mujer que ya había sufrido violencia obstétrica , la cual le causó la muerte. Y así pasaron los casos, entonces comprendí yo aquí soy espectadora, en ese momento las cosas cambiaron para mí; fue una mezcla de emociones, coraje, tristeza, enojo, alegría, esperanza, por mencionar algunos. Por eso acudir al tribunal fue algo tan vivencial, el escuchar esas voces, haciendo evidente la violencia obstétrica, una violencia que se ha vuelto invisible.

Para mí fue algo que me hizo vibrar tanto que hasta el momento no sé hasta que fibra toco en mí, escuchar a las mujeres que de viva voz, se pararon frente al jurado y dieron su testimonio. Mujeres que me imagino, que siento su dolor, mujeres humanas que no quieren que otras mujeres pasen por lo mismo.

Ma. Elena Batay R.

El día 9 de mayo del 2016 asistí al Tribunal Simbólico de muerte materna y violencia obstétrica organizado por GIRE. No me esperaba la conmoción que provocó en mí; se me hacía un nudo en la garganta y no pude evitar llorar, mientras pensaba: “de humanos, los humanos no tenemos nada… se nos olvida qué somos y de dónde venimos”. Los testimonios reflejan el  gran odio de muchos profesionales hacia la mujer. Vinieron a mí recuerdos de personas cercanas que me contaron de cuando se convirtieron en mamás, y son muy parecidas a los testimonios expuestos, lo cual me hizo comprender que estos fenómenos son normalizamos pasados por alto.

A través de los años hemos construido e interiorizado la idea de que se nos hace un favor al brindarnos servicios de salud, entonces es fácil aceptar que quejarse por esto es una exageración y que denunciar dichas acciones y exigir que sean diferentes es cosa sin importancia. Aunado a esto se encuentra el desconocimiento sobre las obligaciones del Estado para respetar, proteger y cumplir el derecho a la salud de todos, también el desconocimiento sobre la existencia de organizaciones que acompañan, guían y apoyan en procesos de exigibilidad jurídica ante estas acciones u omisiones. También reflexioné sobre la necesidad de fortalecernos como sujetos de derecho, la importancia de la realización de eventos como el Tribunal Simbólico, y el tener presente que ninguna acción a favor será bastante cuando se trate de defender nuestra salud biológica, mental y social.

Lázaro Guillermo Becerril Silva

El Tribunal Simbólico fue sin duda una experiencia inolvidable. Nunca me imaginé que el personal médico que tiene la obligación de atender a las  mujeres embarazadas logre causarle daños físicos y psicológicos, que no consideren lo importante que es para una mujer tener un hijo, que no se tenga el respeto por la vida de un nuevo ser humano y que las excusas estén por arriba de su ética profesional para no hacer bien su trabajo. Desafortunadamente, existen este tipo de situaciones en nuestro sistema de salud.
Yo tengo la confianza en, que por el bien de las futuras madres, que este tipo de situaciones sean consideradas como violencia obstétrica lo más pronto posible para que no existan más casos como los presentados en el Tribunal.

Susana Jarillo Ventoledo

El Tribunal Simbólico de violencia obstétrica y muerte materna se llevó a cabo el día 9 de mayo del 2016 en polyforum Siqueiros. El programa se efectuó de la siguiente manera; estuvieron invitados  personas de diferentes lugares que hablaron sobre sus experiencias, como la pérdida de un familiar que murió a causa de la negligencia médica antes, durante y después del parto (madre, hijos o ambos), así como el mal trato que se les daba durante su instancia en el Seguro Social, del cual también los familiares fueron víctimas . Hubo una mesa de expertos quienes escuchaban con atención cada uno de los casos. Y este desarrollo se dio durante tres momentos, cada uno conformado por 10 casos aproximadamente. Los medios de comunicación tanto nacional como internacional estuvieron presentes.

Cuando yo escuché cada uno de estos casos sentí impotencia, dolor, enojo. Me preguntaba ¿cómo es posible que estando en el siglo XXI sigamos viendo este tipo de situaciones? ¿Dónde queda el humanismo de las personas, la ética profesional como doctores? Sin llegar a una respuesta en concreto, no me explico cómo puede haber personas sin corazón, que no sienten el dolor de las demás personas, que no luchan por un país justo, que sólo ven por su propio bien, y que son tantas las injusticias que seguimos pasando por alto.

Cada caso provocaba un dolor inmenso, un dolor como si fuera propio. Mis lágrimas escurrían al escuchar cada injusticia que se ha cometido hacia las personas. Esa empatía que siento ante las personas me hace sentir su dolor, me motiva a ser una persona diferente que lucha por no ser como una de esas personas injustas, como los son el personal de una institución medica. Quizá no debería generalizar, quizá no todos son así, pero me pregunto ¿Cuántas personas son las que hablan de un buen trato dentro de una institución médica? La mayoría de las personas se queja del mal servicio que existe dentro de estas instituciones.

Me parece que la forma de estructuración de este tipo de acciones son buenas para el campo de la promoción de la salud, ya que por medio de las experiencias que se viven a diario podemos identificar las diferentes problemáticas que aquejan a un grupo o población de personas, y los promotores de la salud podemos intervenir desde un punto reflexivo y crítico. Escuchar la voz de las personas siento que es lo más importante dentro de la promoción de la salud, así como el dialogo que se da. A partir de ello podemos crear ese conocimiento, hacer conciencia crítica de lo que pasa en nuestra vida real y llevarlo a prácticas que nos ayuden a hacer un cambio en nuestras vidas y en las de los demás.

El sólo llegar a una población, grupo o persona y querer hacer cambios a partir de lo que se cree que son los problemas de los sujetos, sin preguntarles, no funciona ni funcionará, ni nos lleva a ningún lado, porque sólo estamos reproduciendo las acciones de un sistema que nos lleva a la sumisión y conformación de lo que nos pasa en la vida. Necesitamos un tipo de pedagogía que nos lleve a ser libres y dueños de nuestro propio cuerpo y vida. Además, que esto nos vuelva un poco humanos y éticos, y dejemos de ver por el beneficio individual y empecemos a ver por un beneficio colectivo, que termine con las injusticias en nuestro país.

Nancy  Bazan Gutíerrez

 Actualmente, la muerte materna y la violencia obstétrica son otros más de los problemas que se suman a la violación de Derechos Humanos y de los Derechos a la Salud. Estas acciones se han naturalizado en las instituciones y en los profesionales de la salud, y en ellos recae la responsabilidad  de la salud de los individuos. El Derecho a la Salud es vulnerable y en nuestro país no cumple con los criterios para ejercerlo en su totalidad, desde la accesibilidad, hasta la calidad de los servicios.

Las relaciones de poder y subordinación entre los profesionales de salud y los pacientes se evidencian ejerciendo violencia física, psicológica y social, ya que la red social del paciente también se ve afectada y desintegrada totalmente. Es indispensable reconocer que la violencia obstétrica existe y es ejercida como algo natural. Muchos no llegan a identificarla y menos a denunciarla. Desde la promoción de la Salud Oficial, el sujeto sólo se ve como un objeto pasivo que tiene que atenerse a las decisiones del personal de salud, siempre orientada  a la prevención de la enfermedad o al logro del buen comportamiento del paciente, con la promesa de que tal comportamiento conducirá al bienestar y enfocándose en la persona individual antes que en el grupo social.

Mónica Vivanco Salinas

La violencia obstétrica agrupa una serie de conductas y omisiones por parte del personal de salud que causa daño físico o psicológico a la mujer antes, durante y después del parto.

Es un tipo de violencia que suele presentarse en algunas mujeres, sin embargo, no se reconoce como violencia, por ello el día 9 de Mayo de 2016 en la Ciudad de México en el Polyforum Siqueiros en se llevó a cabo un Tribunal simbólico de violencia obstétrica y muerte materna, en el cual víctimas directas e indirectas de este tipo de violencia denunciaron y compartieron su testimonio ante un grupo de seis expertas en la materia, quienes realizarían al término de las experiencias expuestas una serie de recomendaciones para evitar más casos de violencia.

Se expusieron 17 casos de violencia obstétrica y 10 de muerte materna dejando claro que hay una violación de Derechos Humanos. Del total de los 27 casos presentados 10 fueron muertes fetales, 5 neonatales y 24 niños quedaron huérfanos por la falta de atención cometidas hacia sus madres por las unidades de salud y hospitales tanto federales como estatales del país. Cabe señalar que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de seguridad y servicios sociales de los trabajadores del Estado (ISSSTE) estuvieron inmersos en este tipo de violencia.

Es sorprendente y muy triste ver cómo los profesionales de la salud olvidan por completo el objetivo de haber estudiado medicina y enfermería, que es el de cuidar y velar por que las personas tengan una atención digna y de calidad.

Los casos expuestos por las víctimas o familiares de las víctimas fueron muy conmovedores y llenos de dolor, tal vez no podía entenderlos o sentir como ellos, pero al dar el testimonio transmitían todas las emociones que tuvieron y estaban tenido en el momento, lo que me llevo a ponerme en su lugar puesto que en un futuro me gustaría ser mamá y no sería nada grato que por negligencias causadas por parte del sistema de salud me pasara algo a mí o al bebé.

Ahora bien, como Promotores de Salud tenemos una obligación con las comunidades con las que trabajamos. Debemos de luchar con ellas para que los Derechos Humanos sean respetados en todo momento, este Tribunal dejó muy en claro que en México es lo menos que se respeta y que nuestro gobierno no ha puesto atención en esta problemática. Debemos de llevar a cabo una serie de acciones y estrategias que acaben con este tipo de violencia ya que, además de las múltiples muertes de bebés y madres, no se respeta el derecho a la salud y el derecho a los sistemas de salud.

Esta experiencia me confirma el camino que me gustaría seguir como Promotora de la salud que es vincular mi carrera con Derechos Humanos ya que considero que para tener un acceso digno a los sistemas de salud se debe comenzar con el respeto de los derechos de las personas y con ello poder crear políticas y leyes que den pie a que los sistemas den atención digna y de calidad.

El camino tal vez no será fácil pero tampoco es imposible, puesto que como promotores de la salud podemos crear alianzas con otros expertos, instituciones y organizaciones para poder llevar a cabo dicha tarea.

Considero que se debe de castigar la violencia obstétrica puesto que de por medio esta la dignidad e incluso la vida de la madre y el bebé, además de la salud de los familiares ya que ellos también sufren las consecuencias de esta violencia.

Andrea Angulo

Irma en el tribunal simbólico

Hacía ya muchos meses que había leído en el periódico la historia de Irma, una mujer en Oaxaca que había tenido que dar a luz en el patio de atrás de la clínica porque los profesionales de salud habían decidido que no estaba lista todavía.  Tanto la historia como la fotografía publicada fue impactante no solo por esa experiencia particular sino también por la cantidad de otras historias de las cuales ésta, era representativa pero no única.

No sabía que iba a tener la oportunidad de escuchar a Irma hablar de lo que le  pasó. Cuando la vi en el tribunal simbólico de violencia obstétrica y muerte materna me impacté porque no solo estaba ella con su narración sino su hijo menor, aquél a quien dio a luz en el patio y sus otros hijos mayores que la acompañaron hasta acá y la oyeron testimoniar.

Su relato había sido reporteado y comentada por periodistas y opinión pública, pero no se le había escuchado a ella. Verla y oírla narrar su experiencia tuvo indudablemente un efecto en quienes escuchamos. Al igual que las muchas otras mujeres su voz hablaba de un mismo fenómeno repetido en todos los rincones de este país: fenómenos muy complejos que se manifiestan como un desprecio profundo, de parte de los “profesionales de la salud” por las mujeres pobres en situación de vulnerabilidad (el embarazo, parto y postparto). Escuchamos de parte de Irma y de las demás la voz que hablaba una y otra vez con distintos tonos o matices de la injusticia y de la impunidad: doctores, médicas, enfermeras, trabajadores sociales que deciden sobre los cuerpos de las mujeres una y mil veces, que habiendo ejercido violencia sobre ellas y/o sus familiares no se responsabilizan nunca por su descuido, insensibilidad, negligencia, misoginia, racismo  o abuso de poder.

Y me preguntaba cómo era que le había sido útil a Irma, por hablar de una de las mujeres que sufrieron en su propio cuerpo del no cuidado de los servicios de salud pública, venir de tan lejos, a la ciudad de México, para contar su experiencia.

A partir de este ejercicio de escritura me respondo que poder usar su voz para decir su palabra es mejor que leer cómo otros han hablado de ella (como “el caso” de la mujer de Oaxaca). Pensé que el poder (que no por simbólico es menos fundamental) testificar en un tribunal donde se exige al estado frente a la prensa nacional e internacional  que las historias como la suya no las tenga que vivir nunca más ninguna otra, fue importante para ella y para sus hijos, que ahí la escucharon.

Tomar el micrófono y pararse frente a un auditorio de testigos y aliados pudo haberla hecho sentir que la narración de su experiencia tenía sentido. Al final no pude corroborarlo pero pienso que lo que pasó en el tribunal simbólico constituyó un proceso de agencia real y un ejercicio de promoción de la salud para todas las que ahí nos dejamos conmover con la vida y la historia de la otra.

[1] http://www.gire.org.mx/nuestros-temas/violencia-obstetrica

Foto Flower stament yellow mosaic de  Miroslav Vajdić <“http://miro.openphoto.net/gallery/”>Miroslav Vajdić</a> for <a href=”http://openphoto.net/gallery/image/view

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Tribunal simbólico violencia obstétrica y muerte materna por Lourdes Guzmán Pizarro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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Descubriéndome feminista

“Entre el reflejo y la palabra”

Descubriéndome feminista

Ser promotora de la salud alternativa, incluir la perspectiva de género en mi quehacer profesional y lo que es más incorporar los aprendizajes derivados de mi formación a mi vida  como mujer, a mi entorno familiar, social e individual ha sido un proceso largo, complejo, doloroso y satisfactorio.

Asumirme frente a mí misma y frente a los otros como feminista ha tenido sus costos, esos costos que tiene una que pagar por transgredir la normalidad, lo natural. A mi manera y desde mi lugar en el mundo he tenido que aprender a vivir desde la resistencia, optar por el lado de la revolución, donde sin duda la más dura batalla la he tenido que librar conmigo misma.

feministaMe considero una mujer que creció en una familia tradicional mexicana, que durante su niñez soñaba con el tipo de cosas que se nos permite soñar a las niñas: encontrar a la pareja ideal, casarme, ser madre, etcétera eran las cosas que yo esperaba para mí cuando fuera adulta, sin embargo, con el tiempo algo pasó, alguna vez escuché que la historia podía ser diferente y aunque dudosa podía identificar en mí el deseo de descubrir ese nuevo mundo donde ser mujer me resultaba más inspirador y  me arriesgué, aunque en este trance descubrí que decidir ir contra corriente sería todo menos sencillo.

Comencé a leer sobre construcción de género, género, estereotipos y feminismo y al tiempo que leía me convencía de que lo que encontraba me emocionaba, me inspiraba y sobre todo me invitaba a cuestionar todo lo que yo había incorporado siempre a mi modo de vivirme como mujer. Fue así como mi formación en género acompañada de un trabajo reflexivo sobre mí misma me ha permitido transformarme como mujer, en este sentido hoy al menos estoy en la posibilidad de saber que ser mujer puede significar diferentes cosas, que vivir en pareja debería ser una elección y no una obligación para las mujeres, que no tener a un hombre a tu lado no es estar incompleta, que la maternidad no está hecha para todas las mujeres y que no ser madre no te anula como mujer.

Como promotora de la salud, este proceso me ha permitido alcanzar la claridad necesaria para saber que quiero que mi práctica profesional sirva en la medida de lo posible para minimizar las condiciones de opresión y control que el sistema patriarcal ejerce sobre las mujeres, entiendo también la responsabilidad que como promotora tengo de generar las condiciones pedagógicas necesarias que permitan a las personas reflexionar sobre su realidad, con la intención de generar cambios paulatinos que se reflejen en su capacidad para cuestionar su relación con el poder y por ende en el aumento de sus niveles de autonomía.

Y a ti ¿Cómo te ha cambiado la vida durante o después de tu formación como promotor/a de salud? Espero tus comentarios.

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Parto humanizado

Parto humanizado Elba Vargas Romero El embarazo es una de las etapas reproductivas más hermosas para las mujeres que deciden formar una familia, luchar por la vida de un nuevo ser que por elección, han decido traer en su vientre pero también un compromiso de cuidarlo y educarlo, el embarazo es un periodo de descubrimiento y contacto de la mujeres que gozan del privilegio de llevar consigo una futura vida, para muchas de es un periodo de comunicación, disfrute, contacto de mujer a hijo es el primer contacto con él y además la que goza del privilegio de llevarlo consigo a donde quiera que se va y ¿si el embarazo es una etapa hermosa para la mujer por qué no habría de serlo el parto? “El parto y nacimiento son el punto de partida de la vida y son por ello procesos que afectan el resto de la existencia humana. De ahí que la humanización del parto constituya una necesidad urgente y evidente. Por tanto creemos firmemente que la aplicación de la humanización en los cuidados que se proveen al comienzo de la vida humana será determinante y definitiva para las sociedades futuras”[1]    En 2000 México y otros 188 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se comprometieron a cumplir con los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) donde se resalta el objetivo 5 relacionado con la salud materna, el cual busca una reducción de tres cuartas partes de muertes para 2015.[2] Dentro de los derechos humanos se establecen aquellos que son propios del parto y el nacimiento dentro de los cuales podemos encontrar ·         El derecho a la dignidad Personal Artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos Artículo 11 de la Convención Americana de Derechos Humanos ·         El derecho a la vida, la libertad, seguridad e integridad de la personas Articulo 1 Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre Artículos 4, 5,7, Convención Americana de Derechos Humanos Artículo 6 y 9 del Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales Artículo 6 Convención sobre los  Derechos del Niño ·         Derecho a no ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Artículo 5 Convención Americana de Derechos Humanos Artículo 7 Del Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales Artículo 37 Convención Sobre Derechos Del Niño ·

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Un cómic para prevenir las agresiones sexuales: Por qué me gustó.

Hace unos días hice una crítica a un spot contra la violencia masculina en la pareja en el cual derivado de un análisis de los mensajes implícitos y explícitos que ahí se mostraban, hice una serie de reflexiones sobre lo que se puede mejorar sobre este tipo de trabajo, especialmente en la relación de poder que se establece entre el promotor de la salud y el otro.

Hoy me encontré con un material que contiene semejanzas y diferencias con ese material, y es el las diferencias que me parece que desde el punto de vista metodológico, este es un ejemplo de cómo el spot podría mejorar. Antes de dar mi opinión invito al lector a leer mi crítica anterior, de lo contrario es posible que no encuentren sentido a mis palabras.

 

El material que quiero comentarles es este cómic. Échenle un vistazo para que sepan de qué les hablo

En el cómic, los promotores de salud construyen una representación de la parte promotora de la salud y el otro al que se dirigen. Esto, cómo les mencioné en mi crítica anterior, es muy común.  Sin embargo, y a  diferencia del spot,  la parte promotora de la salud le prescribe situaciones en las que el otro aprende, en lugar de que sea el promotor de la salud quién le diga todo el mensaje. Eso es un avance,  ya que refleja otra representación del promotor de la salud. En ella el promotor de la salud no es un transmisor de mensajes, sino un creador de ambientes y experiencias en el que el otro aprende. Pero lo que me pareció mejor es que, viendo a los promotores de salud podemos ver que son una versión madura del los adolescentes a los que se dirigen. ¡Los promotores de salud son ellos mismos! Una bonita metafora de la reflexión. Buen material

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Un cómic para prevenir las agresiones sexuales: Por qué me gustó.
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Un video contra la violencia machista. Lo que está bien y lo que puede mejorar.

En facebook me encontré con este video para prevenir la violencia de pareja contra las mujeres que compartió Nociones de Género.  El video, de acuerdo con una publicación de la revista electrónica semana.com es parte de una campaña colombiana denominada “Nada justifica la violencia contra las mujeres”. 

Les comparto el vínculo al video, los invito a verlo y luego a leer las reflexiones que comparto.

 

El video, al igual que muchos materiales similares, me parece excelente ya que contiene un mensaje claro y poderoso. La situación planteada es cotidiana, realista y tiene una carga simbólica interesante en el que confronta dos discursos sobre masculinidad: uno representado por el padre, lleno de valores machistas y otro representado por la palabra de su hijo y secundada por los adultos que presencian la escena. El video tiene la clara intención de descalificar el discurso machista a través del mensaje implicito y explícito del niño: Tu no eres un modelo a seguir ya que tu masculinidad es violenta. El mensaje es altamente emotivo y me parece que el video cumple con su función y abona, poco a poco a que en la sociedad no se sigan valorando los modelos de masculinidad violentos, aunque falte mucho por hacer. Me parece que el video en sí puede ser un eco gubernamental de los esfuerzos realizados durante muchos años por grupos de organizaciones civiles, que han logrado posicionar la perspectiva de género en el discurso de las agencias gubernamentales (al menos en el discurso). En estos sentidos el video me parece celebrable.

Sin embargo, analizando el video en un plano diferente pienso que hay elementos cuestionables, y por lo tanto, que pueden mejorar. El plano que pretendo realizar es el de las relaciones de poder que se establecen entre la parte promotora de salud (que produce el video) y la parte a la que se dirige (la población en general y para mi análisis, los hombres violentos en particular). Para simplificar me referiré al promotor de la salud y al otro.

Desde esta perspectiva parto del supuesto de que en el video la parte promotora de la salud construye una representación triple: de él mismo, y del otro al que dirige su mensaje (el hombre violento) y de la sociedad. En ella el promotor de la salud actúa desde una posición de autoridad y desde ahí emite su mensaje. La autoridad que ostenta está fundada en la representación de las instituciones que emiten la campaña (Gobierno de la República de Colombia, Autoridad Nacional de Televisión y la Embajada de España en Colombia). La representación incluye el saber experto de los individuos que intervinieron en la elaboración del video o en la validación del mismo. El niño del video representa a la parte promotora de la salud al ser su vocero. En su discurso lleva el respaldo y la voz de estas instituciones, lo cual le confiere autoridad. También la voz de las instituciones se reproduce en la representación de la sociedad en general que se convierte en su vocera: El público asistente al partido de futbol, en cual valida y respalda el discurso del niño. Por otro lado se construye una representación del otro, el receptor del mensaje: el hombre machista y violento. A este personaje se le pone en una posición en la que toda su autoridad y poder se ve erosionada. Se le plantea como único responsable de su masculinidad, como si la sociedad, el mercado y el estado no tuvieran que ver en su conformación. Podré estar de acuerdo con el mensaje, pero también sé que es parcial y la solución no es marginar a los hombres violentos.

Puestas las cosas así el video genera una situación en el que la autoridad impone un discurso, una visión, una manera de ser. El otro debe asimilar el mensaje como una verdad incuestionable. Quiero aclarar que no cuestiono el contenido del discurso en sí (por supuesto que no hay justificación a la violencia del hombre contra la mujer en las relaciones de pareja) sino el mecanismo de imposición de significados. Es mediante este mismo mecanismo de imposición (aunque con medios diferentes) desde la autoridad en la que se posicionó el discurso machista como hegemónico. Cambiar un discurso de dominación por uno más liberador es un avance, pero me parece que validar el mecanismo de imposición no lo es.

Por otro lado el discurso institucional en el video no está exento de contradicciones ya que valida una conducta social en la que se margina al que se considera que está mal. La exclusión y la marginación del otro (por más que no estemos de acuerdo con él) son una forma de violencia. Parece decir el video “tú no puedes violentar, pero yo sí” y “violenten al violento”. El video mejoraría mucho si se detuviera en el segundo después de que el niño le dice “por que usted le pega a mi mamá”.

Existen muchos hombres violentos que se sienten cómodos con serlo y no lo ven mal. También existen muchos que a pesar de que lo son no lo quieren ser, o cuando menos quisieran serlo menos. De cualquier forma el ejercicio de la violencia en las relaciones de pareja es una cadena para los hombres y me parece que al menos tedríamos que ofrecerles la oportunidad de reflexionar sobre ello y crear condiciones para que puedan emanciparse.

Una condición para la reflexión que conduzca a la emancipación (que incluye el reconocimiento de las cadenas en uno mismo, de los efectos en nuestras vidas y las acciones para romperlas) es la posibilidad de la emergencia de otras voces en uno mismo. Estas no surgen de simplemente expresar una opinión sino que requieren de condiciones especiales afectivas y cognitivas en las que el ser humano pueda hacer emerger otras voces interiores y dialogar con ellas. Todo ser humano que tenga uso de sus facultades mentales tiene el potencial de reflexionar, sin embargo este potencial puede atrofiarse socialmente. El marketing en la televisión, la educación bancaria y el machismo son buenos ejemplos de prácticas que atrofian la posibilidad de reflexionar. Un hombre que fue educado para reprimir la expresión de ciertos sentimientos considerados como femeninos acaba por acallar esas voces en su interior hasta limitar su capacidad reflexiva. ¿Qué sentiría el hombre del video cuando el hijo le suelta esa frase? ¿Qué hace con ese sentimiento? ¿cómo lo procesa? ¿qué posibilidades tiene de reflexionar sobre ese sentimiento para convertirlo en conocimiento? ¿qué hace la parte promotora de la salud para crear condiciones para que esas voces emerjan y este hombre pueda escucharlas en su diálogo reflexivo? En el video hace poco. Quizás la campaña contemple estos aspectos pero el video solo le ofrece desprecio de la sociedad y castigo por el estado.

Lo que yo creo es que al menos la parte promotora de la salud tendría que trabjar para que los hombres desarrollaran su capacidad reflexiva como herramienta para su emancipación. Por supuesto que la estrategia no es fácil. No todos los hombres tendrían la voluntad siquiera de intentar un cambio, pero habría muchos que sí. Hay experiencias que lo demuestran. Cada cual partiría de su circunstancia, de su historia, de qué tan dominado esté, de cuánto lo pueda ver, y los resultados serían diferentes. Creo que vale la pena. Creo que por donde se tiene que empezar es por darle la palabra al otro, para que hable desde sus distintas voces. El video no hace eso: el hombre habla como una herramienta del discurso machista. Habla desde una sola voz, después del mensaje de su hijo se le niega la palabra. No aquella que exprese burla o más violencia, sino aquella más profunda qué hable de lo que siente este hombre cuando su hijo, al que sin duda ama, lo cuestiona como hombre.

Decir por todos los medios que la violencia está mal ha permitido mucho avance, pero no es suficiente. Hombres y mujeres tenemos derecho a liberarnos. He visto muchísmos videos parecidos a este y la enorme mayoría presenta este problema. Me parece que en buena parte el formato limita la posibilidad de hacer lo que propongo pero creo que el video podría tener otro final, y ese final podría ser el inicio de un largo camino para muchos hombres: el camino de su emancipación. Una invitación a caminar y un lugar en dónde hacerlo. Me gusta mucho más este video (sin su final, claro) como una situación generadora en un taller reflexivo. Sin duda un formato que permite mucho más la reflexión profunda, la aparción de múltiples voces y la reflexión colectiva.

Espero que estas reflexiones sirvan a otros promotores de salud. Mi intención no es descalificar el trabajo de otros promotores de salud, sino a través de su trabajo hacer un análisis crítico que nos permita aprender. Yo he aprendido al escribir estas palabras y puedo ver sus limitaciones. Mi trabajo como promotor de la salud en temas de género es mínimo y espero que otros promotores podrán leer mis palabras desde una posición de mayor experiencia. No escribo como experto en violencia ni en género. Escribo desde mi experiencia en la generación de ambientes pedagógicos para el desarrollo de la reflexividad y desde algunos aspectos de la perspectiva emancipadora de la promoción de la salud. Les agradecería mucho a quien lea estas líneas que enriquecieran esta publicación con sus puntos de vista. Valgan mis palabras más como una provocación de una reflexión colectiva, mejor de la que pueda ofrecer yo con mis voces.

David García Cárdenas

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