Enfrentándome a retomar mi proyecto virtual Creando brechas

Hacía tiempo que no trabajaba en mi sitio virtual, pues había estado estudiando teoría, misma que me ayudó a elaborar Creando brechas. Debo reconocer que cuando retome la edición de mi sitio virtual me encontré con múltiples conflictos; había varias cosas de edición que ya no recordaba, no sabía cómo diseñar concretamente las diferentes secciones de mi sitio virtual, pues en esta parte tienes que aterrizar todas tus ideas, debes tratar de que el sitio sea lo más accesible y significativo posible para el otro.

Mientras trabajaba en Creando brechas hubo momentos en los que me venían muchas ideas a la mente pero eran tantas y tan diversas que de pronto no sabía cómo aterrizarlas o cuál era mejor, ahí es cuando comencé a tomar decisiones, deseché unas ideas y aproveché las que me parecieron que se acoplaban a los recursos con los que cuento. Esta etapa me fue difícil porque tenía que pensar en que los menús y secciones fueran accesibles, interesantes, de utilidad y al mismo tiempo que fueran significativas en la medida de lo posible.

Luego me enfrenté a otro reto: las historias generadoras:  Considero que este fue el mayor, pues tuve que cuidar la redacción, decidir qué historias iba a contar y que éstas fueran significativas para el otro. Y no es que no me guste escribir, pero después de intentar diseñar varias historias generadoras que aborden diversos conflictos que a su vez van de la mano es algo difícil porque no puedes separar las violaciones a derechos humanos pero tienes que destacar de qué tipo de violación estas hablando; de pronto se te termina la imaginación. Ante esto decidí darme un espacio para poder diseñar cada historia, por ello opté por no escribir más de una al día, esto me dio la oportunidad de generar un mejor trabajo.

Una vez que terminé de editar mi sitio virtual y consideré que estaba “listo”, realicé una primera prueba piloto. Ante esto, tenía curiosidad por saber cómo iba a resultar esa primer prueba piloto, si las secciones eran las adecuadas, si resultaría accesible para las personas con discapacidad, si algo no funcionaría, etcétera.


Con la prueba piloto obtuve varias sugerencias respecto a la accesibilidad del sitio, fui consciente de algunos elementos importantes que antes no tomé en consideración, por ejemplo debo cuidar los errores de dedo ya que los programas parlantes leen el texto tal cual y cuando tienes errores de dedo o de puntuación la lectura no es fluida y tampoco comprensible.

En una segunda prueba piloto que realicé me di cuenta de que las secciones del sitio eran adecuadas y en gran medida significativas, pero faltaban unas secciones que son importantes para las personas con discapacidad, como material jurídico donde se respaldan los derechos de las personas con discapacidad.  También vi que existe interés por participar en el sitio, pero no de manera pública, ya que existe poca disponibilidad al momento de compartir sus experiencias con los demás.

Éstas pruebas me hicieron darme cuenta que aún debo seguir trabajando en la edición del sitio, pero el reto más grande al que me enfrento en estos momentos es incentivar a los sujetos a que se interesen y participen en mi sitio, ante esto he estado pensando en varías estrategias que me podrían ayudar, una de ellas es hacer uso de las redes sociales.

Con lo que respecta a mi persona aprendí a no sobrecargarme en el trabajo, que cada cosa debe tener su espacio, que las cosas salen mejor cuando llevas un plan y lo distribuyes en trabajo con distintos tiempos. Pues mientras trabajaba en mi sitio virtual me asaltaron constantemente dos cosas, la primera fue la falta de concentración y  la segunda fue la idea de intentar ponerme en los zapatos del otro a cada momento. Pero de esta experiencia y de las estrategias a las que llegue  hablaré en mis siguientes artículos.
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Trabajando sin poder concentrarme; lo que aprendí

Seguramente a ti te ha sucedido que mientas elaboras un proyecto de trabajo atraviesas por muchas etapas; hay momentos en los que no logras concentrarte, nada te queda bien y en el momento menos inesperado comienzan a surgir buenas ideas. A continuación te cuento mi experiencia, lo que se me complicó, lo que me fue fácil, que reflexione y qué fue lo que aprendí al elaborar mi sitio virtual Creando brechas.

Trabajar sin poder concentrarte es un gran problema ya que no fluyen las buenas ideas y comienzo a estancarme, esto me sucede cuando estoy muy cansada, tengo múltiples pendientes o simplemente las condiciones no son las ideales para trabajar.

¿Qué sucedió?

Mientras elaboraba mi sitio virtual Creando brechas tuve algunas dificultades de concentración, hubo momentos en los que la redacción no fluía, pues hay días en los que no logro concentrarme como quisiera y hay otros en los que las ideas fluyen sin problema.

Los momentos donde me desconcentré fueron cuando comencé a redactar las situaciones generadoras, pues tenía que cuidar que las historias fueran diferentes, que los personajes no sonaran planos. Pero al llegar al andamiaje reflexivo sentía que tenía que hacer las mismas preguntas que en la situación generadora anterior y eso me causó mucho ruido al tiempo que perdía concentración. Por eso opte por no escribir más de una historia generadora al día.

Una vez que completé todas las secciones comencé a ver que todo estuviera redactado de una manera sin saltar de un tiempo a otro y de una persona a otra.

¿Qué hice?

Reflexioné sobre el porqué no me podía concentrar y me di cuenta de que no estaba trabajando en las condiciones ideales, tenía algunos distractores, necesitaba releer las entrevistas que tengo de personas con discapacidad visual (por que no recordaba muchas cosas) y mis horarios de trabajo en la tarde no eran los ideales, pues yo acostumbro a trabajar en las mañanas, porque en la tarde ya estoy cansada y eso impide que me concentre. Pensar en lo anterior me ayudó a generar una estrategia para poder trabajar, porque pude identificar en donde comenzaba mi falta de concentración.
Luego decidí retomar mis horarios habituales de trabajo. Comencé a elaborar mis proyectos desde temprano, esto se debe a que cuando despierto estoy descansada, con las ideas frescas,  hay menos ruido ambiental y de esta manera tengo el resto del día libre para hacer mis actividades restantes.

¿Qué aprendí?

Aprendí que cuando tienes problemas de concentración hay uno o más factores que te impiden la concentración, y debes, en la medida de lo posible, hacer algo para cambiar esas condiciones. Aunque hacerlo no necesariamente implica que siempre vas a poder concentrarte, porque hay factores que tú no puedes controlar, simplemente hay días en los que de plano no te vas a concentrar y esos días es mejor no forzarte, yo opto por dejar de lado el trabajo y hacer otras actividades.

Otra de las cosas que aprendí es que debes establecer días de trabajo y días de descanso para evitar estresarte y perder concentración.
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Trabajando sin poder concentrarme; lo que aprendí
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Mi sueño y mi proyecto con un poco leche

Mi nombre es Victor Tapia, estudie la Liccenciatura en Promoción de la Salud en la UACM y actualmente estoy trabajando en mi trabajo recepcional para titularme como tal. Soy muy extrovertido, solitario, mis gustos son muy variados y en ocasiones radicales. Me interesa mucho la investigación social, la escritura crítica y la divulgación verbal del conocimiento.

 

Me gusta estar en casa, pasear en bici con mi flaca , platicar con mi madre y pelear con mis carnalas. Disfruto de la música, el café, el baile y la crítica hacia el sistema económico patriarcal que vivimos. Desde hace más de una año laboro en una organización denominada DKT Internacional en la que me desempeñó como de Promotor de salud sexual y reproductiva. Recientemente cursó el diplomado en Derechos Sexuales y reproductivos en mi casa de estudios.

 

Ya presentandome, ahora te quiero hablar un poco de lo que estoy haciendo y lo que quiero hacer como promotor de la salud.

 

En primera instancia quiero presentarte esta columna llamada “Caja de Sueños”; en la que  hablaré deFotografía de obBilder las cosas que vivo en mi cotidianidad, en mi trabajo, en la escuela y en mi cabeza. He nombrado “Caja de sueños” a esta columna debido a que aquí  te compartiré parte de mi ser, de mis sueños. Me mostraré como profesional reflexivo de la promoción de la salud con mis virtudes, defectos, aciertos y errores.  Trataré de que mi columna sea una provocación, un detonante para tu propia caja de sueños que tienes en tu interior y así, potenciar juntos nuestras ideas, como colegas promotores de la salud.  Me interesa tanto escribirte como leerte.

Ahora bien, por otro lado y no cambiando de tema; quiero compartirte lo que estoy desarrollando en mi trabajo recepcional. Resulta que cuando era aún  joven, mi madre me hacía relevancia del costo invaluable de aquello que de bebé me dio: su vida a través de su leche. En algunos momentos posteriores, ella me asediaba con esto, tratando de “chantajearme”-cada que me portaba mal- con está práctica que había hecho, denotando su esfuerzo al amamantarme.

Quizás te preguntarás, ¿y eso qué? Bueno, lo que sucede es que en mi proyecto de titulación y algunas de las cosas que hablaré en esta columna, versan alrededor de la práctica de la lactancia materna exclusiva en los humanos. Los problemas en torno a ésta, los tabús, la carga social que representa para las mujeres, las ganancias económicas de algunas “buenas empresas”, las ganas de no dar leche, los cuerpos de las mujeres y los cuerpos de los hombres, los cuerpos de las y los recién llegados, entre otras cosas que trataré de compartirte.

 

Mi interés sobre este tema, parte de la historia personal entre mi madre y yo. Quiero decir que desde pequeño me marcaron las historias que me contaba sobre la leche materna y su valor incalculable para los hijos.

No como si se pensara la leche materna como un alimento con valor nutrimental, a pesar de que si lo tiene, sino como el acto en sí de amor de una madre a su hijo. Me comentaba que era un acto en el que la Mamá le daba su propia vida a su hijo. Su amor, su afecto, su entrega en todo momento al amamantarlo.
En algunos momentos yo le comentaba que quizás podría hacer una cuenta numérica dependiendo del tiempo que ella me dio pecho, y que a partir de eso yo podría “pagarle” su leche según la cantidad de litros. Ella me contestaba de manera sencilla: “lo que una madre hace cuando amamanta a sus hijos no se puede pagar con nada, ni con todo el oro del mundo”.

Recientemente la lactancia materna ha venido llamando mi atención, quizás sea porque mi madre aún me lo recuerda cada que puede. Pero sobre todo, porque me he percatado de los grandes beneficios que tiene como práctica humana per se. Quiero decir que es un acto que se ha venido desnaturalizando y, que por lo tanto, es de mi interés hacer una resignificación respecto al mismo. La lactancia materna podría representar una acción por sí misma de gran relevancia en la disminución de muchos de los problemas sociales y públicos en el ámbito de la salud pública y familiar que nos afectan en la actualidad (Morarga, F. 2010).

Desde luego que me parece pertinente hablar de la manera en como se ha perturbado el acto de amamantar y en como la leche materna se vino equiparando a la leche de bote (sucedáneos) con la finalidad de hacer un desprestigio de la práctica de la lactancia materna y el acto de amor de la madre a su hijo (Asociacion Española de pediatría, 2009).

Mi trabajo consistirá en tratar esclarecer por qué razones o causas se ha perdido la práctica  de la lactancia materna y se ha implementado la nutrición de los bebés a través de leche sintética. La condición actual de mujeres que amamantan a sus hijos con sucedáneos. En este sentido, me doy cuenta que recientemente se hace notar que es mejor o similar “nutrir” a los bebés con leche de bote o pecho.  Además de plantear una posible intervención utilizando la Promoción de la Salud Crítica para buscar la deconstrucción de esta acción humana.
El deterioro de esta práctica no es algo que se pueda explicar de forma sencilla, ya que existen muchos aspectos que podrían dar una pieza como respuesta al origen de este devenir. Es por esto que me inquieta esta temática; que en sí misma es un fenómeno que naturalmente me es muy interesante en los procesos humanos. Que podamos preservar a nuestras hijosa través de nuestro cuerpo; es excepcional. (Jose, P. 2012).
Me mueve mucho la presencia de una ideología que nos orilla y nos hace pensar que lo sintético podría llegar a ser casi similar a lo natural; sólo con un poco más de rapidez a la hora de acceder a ésto.

En proximas líneas hablaré un poco más en este tema y lo que me pasa en la busqueda de posibles respuestas. Gracias, un abrazo.

 

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Tribunal simbólico violencia obstétrica y muerte materna

Lourdes Guzmán Pizarro

 

El nueve de mayo se realizó el Tribunal Simbólico Convocado por Grupo de Información en Reproducción Elegida, A.C (GIRE, A.C) en el Polyfórum Siqueiros de la Ciudad de México.

¿Quiénes participamos?

Mujeres, familias, esposos que compartieron sus testimonios, desgarradoras historias de injusticia, pero también de esperanza, solidaridad,  y generosidad; una presencia contundente que exige que lo que sufrieron ellos/ellas no se repita nunca.

Expertas internacionales en derechos humanos que agradecieron a los participantes sus palabras, se comprometieron a dar voz en otros espacios sobre lo que ahí oyeron, y elaborarán un documento para pres2entarlo ante las autoridades mexicanas exigiendo el reconocimiento de la violencia obstétrica como parte de la violencia de género y violencia institucional.

Los medios de comunicación para hacer resonar las palabras de dolor y sufrimiento, y de exigencia de justicia. Para dar visibilidad a la violencia obstétrica

El público, variopinto, mujeres, hombres, políticos, estudiantes, activistas. Testigos, cómplices para unir nuestra voz a esos testimonios, para legitimar el tribunal, para acompañar en ese dolor profundo, inexplicable por injusto.

Nosotros / nosotras promotoras, promotores de salud de la UACM. Escuchando atentos/atentas, sintiendo, preguntándonos por qué esta tremenda realidad de la violencia obstétrica está relacionada con la promoción de la salud, reconociendo las relaciones de poder, las inscripciones en el cuerpo, la impotencia y la esperanza; el diálogo con sus posibilidades reparadoras y de exigibilidad.

¿Qué es la violencia obstétrica?

El maltrato físico o verbal a las mujeres en las instituciones de salud públicas o privadas durante el embarazo, el parto o el puerperio; la negación de tratamiento; la indiferencia ante solicitudes de las mujeres o familiares de éstas; los reclamos, regaños, burlas e ironías dirigidas a las mujeres durante el embarazo, parto o puerperio que realice cualquier personal de salud; las decisiones médicas sobre el parto que se tomen sin consentimiento de las mujeres; y  las esterilizaciones forzadas.

¿Cuál es el propósito del Tribunal?

El Tribunal Simbólico es una más de las importantes acciones que GIRE, A.C [1]realiza para dar visibilidad al problema de la violencia obstétrica y exigir que el Estado asuma su responsabilidad para dar atención de calidad a las mujeres embarazadas, la cual implica: respetar las decisiones de las mujeres, sus necesidades específicas y referencias culturales, así como contar y proveer con la infraestructura y el material para atender adecuadamente a las mujeres, la capacitación y sensibilización a todo el personal de las instituciones involucrado en la atención de las mujeres embarazadas; el abasto de anticonceptivos, el aumento de la cobertura hospitalaria ginecobstétrica, la reducción de las cesáreas innecesarias y la detención de las esterilizaciones forzadas, reconocer la participación de otros actores sociales como las parteras en la atención al embarazo de las mujeres y orientar todos los recursos y esfuerzos hacia el parto humanizado.

Ante la falla del Estado para garantizar la atención de calidad a las mujeres embarazada, la sociedad civil debe de movilizarse, construir alianzas entre diferentes agentes que escuchen con respeto las voces de aquellas personas, que compartan los principios de justicia que estas personas y la sociedad reclama. Exigir que se reconozca y tipifique la violencia obstétrica en todos los estados de la República Mexicana. El Tribunal simbólico convoca a dar visibilidad al tema, a escuchar a las personas que en su dolor buscan que la violencia obstétrica desaparezca, a generar evidencias que documenten los casos, a buscar los recursos legales y las instancias nacionales e internacionales que trabajen por esto.

¿Está relacionado el Tribunal Simbólico con la Promoción de la Salud?

Algunos consideramos que sí porque son procesos para la exigibilidad de los derechos a la salud de las mujeres, por otro lado podemos preguntarnos si esta forma de hacer comunidad permite la reparación del daño de las mujeres y familiares que compartieron sus testimonios y su repercusión en la salud (en la acepción amplia) de estas mujeres y familias.

¿Quiénes escribimos sobre esta experiencia?

Somos estudiantes y profesores de la Licenciatura que participamos en el Tribunal y que queremos decir algo acerca de lo que paso ahí. Escribimos sobre esta experiencia: Nestor, Maricruz, Nancy, Viridriana, Mónica, Susana, María Elena, Guillermo, Karla, Andrea y Lourdes.

 

 

Néstor Vázquez Guadarrama

9-Mayo-2016 . Hace días que recordaba que había que hacer algo muy relevante. Suena el reloj biológico. Abro mis pesados ojos para darme cuenta de que son las 5:00 de la mañana. Me he despertado. Tengo que levantarme, hoy es el día para estar presente en el Tribunal simbólico. El primer recuerdo que atraviesa mi mente es la invitación que nos hizo la profesora del seminario para acudir y cómo fue la inscripción al evento.  Sólo faltan unas cuantas horas, maldición.

Voy hacer el ritual habitual de transformación: bañarme, escoger la garra y preparar el morral. Termino para ir a despedirme con varios besos de Magy y Nati. Salgo de casa, abordo el transporte público y hay un chingo de tráfico. “Carajo pensé que salir 2:00 hrs antes del evento era muy bueno para estar puntual”, me digo, pero desafortunadamente el micro y el metro bus se fueron lentos. El retraso es una conspiración: en esta zona de Tlalpan están construyendo un segundo piso para conectar una vía rápida, para llegar en un santiamén a la ciudad de la eterna primavera, pero –como siempre– son acciones que benefician a unos cuantos políticos, empresarios, constructoras, los corruptos….y empeoran la situación de los más buenos.

Hay más reflexiones que hacer. Mientras, regreso por donde andaba. A pesar del tráfico, estaba muy emocionado porque no sabía qué era lo que iba a pasar en el Tribunal Simbólico. Era un enigma de la mano de la paradoja. Llego a la estación de metrobus Polyfórum, desciendo, y como siempre la multitud a su máxima expresión, conformada por otros que también son un misterio. Camino hacia el lugar de la intervención, pregunto a un señor dónde es la entrada principal, me dirige hacia el salón donde se llevaría a cabo el Tribuna Simbólico.

Por fin llego, miro la hora en el celular: las 9:45, aún no comienza. Ingreso y me registro, bajo las escaleras,me dan la bienvenida, busco un lugar. Ya hay muchas personas  y decido sentarme donde hay muchos asientos desocupados. Respiro profundo, observo y siento el espacio que me rodea. Me siento muy bien, sin embargo, estoy en la incógnita.

Se abre el telón y dan la bienvenida por parte de GIRE. En el centro del escenario hay personas sentadas en sillas: mujeres con sus múltiples abanicos y sus rostros misteriosos, y con ellas, niños(a), hombres, abuelos(a)… Pensé “¿ y cómo será la dinámica?”. Cada una (o) pasó a dar su testimonio frente al jurado conformado por un grupo de expertas con diferentes formaciones académicas. Me llamó mucho la atención como esas mujeres venían vestidas de color negro, representado a jueces.

La dinámica comenzó. Las personas, que han sufrido situaciones muy dolorosas, pasaron a dar su testimonio de distintas situaciones de violencia que han llevado hasta la pérdida de valiosas vidas humanas. La verdad fueron relatos muy duros. Durante el primer momento lloré mucho porque, tan sólo con oír sus historias, no podía pensar de forma crítica y ver más allá, ni poner el ojo de análisis como promotor de la salud,  mi condición de ser humano me hizo sentir su dolor. Sé que en el mundo hay más sufrimiento pero cuando alguien lo comparte de forma crítica, enunciando detalladamente desde de su experiencia, son acciones de exigencia de justicia ante ese monstruo gélido y perverso del sistema que nos oprime por doquier. El acto del cual fui testigo fue de resistencia.

El segundo momento llegó. Otras voces se revelaron y aparecía la alteridad negada por el sistema. Las situaciones que más se repetían era la negligencia, omisión, e indiferencia, desde palabras como “cállese, no grite, no se queje, para qué abrió las piernas…” todas seguidas de una carga de violencia simbólica, hasta una situación donde una mujer tuvo que parir en la calle. Constaté que se deja fenecer a seres humanos sin que importe el dolor que eso causa. Recuerdo un testimonio de una chica que iba a tener gemelas. Ella acudió al médico porque se sentía mal, pero la hicieron volver a su casa. Al día siguiente, cuando regreso, le hicieron un estudio de ultrasonido, sus bebés ya habían perdido la vida.

Sería muy difícil escribir todos los testimonios que se compartieron, pero me hicieron pensar en las disposiciones por parte de médicos, enfermeras, directores, y en su práctica profesional en la cual muchas veces las personas son cosas entre las cosas. Es muy evidente que estos actos responden a un modelo médico dominante que ha negado históricamente a las personas, y me pregunté ¿Qué acciones de promoción de la salud podríamos ejercer para intervenir? Lo relevante es que se parte  de un problema estructural que se nombra por las víctimas. También pensé qué hacer con todos los implicados ya que es un problema sistemático, pero me esperanzó pensar que la lucha empieza con actos como esto. ¿Cuál será el granito de arena para que esto se transforme? Yo opino que son los ciclos de reflexión y acción. Las disposiciones pueden partir de otros aprendizajes positivos como la sensibilización, porque las respuestas tienen que empezar desde abajo para seguir escalando. Para finalizar, las transformaciones surgen de actos políticos y los participantes del Tribunal han desarrollado su capacidad política para reorientar los servicios de salud, crear las políticas públicas y cambiar la legislación vigente. Es un movimiento lleno de vida que está en resistencia y le doy gracias por los aprendizajes que me llevo.

Maricruz Galindo

Actualmente nuestro país se ve sumergido en diversos problemas sociales que afectan la tranquilidad y bienestar colectivo de cada estado y de las comunidades que lo conforman. La violencia obstétrica que se ejerce hacia las futuras madres y familiares trae consecuencias como la muerte materna. Sin embargo, esto va más allá de sólo culpabilizar a los profesionales de la salud, considero que tenemos  que mirar también las  políticas que se impulsan para el sector de salud , desde mi punto de vista una regulación en los servicios de salud evitarían este tipo de situaciones que trae consecuencias lamentables a las familias.

Cotidianamente se han escuchado quejas acerca de personas que han sido mal atendidas, principalmente en el IMSS, incluso en las redes sociales se ven “memes” circulando y causando reacciones de gracia y burla sobre la mala atención que muchas veces conlleva a la muerte de los pacientes. La mala atención es común y se sigue reproduciendo en estos servicios a pesar de las marchas, quejas, demandas o la toma de justicia por mano propia.

La promoción de la salud juega un papel importante en la búsqueda de alternativas viables y transmisibles al personal de salud, y a las personas. Tal vez, con los testimonios, como los brindados en el Tribunal, se pueda lograr empatía y sensibilización en quienes, en su momento, han generado violencia de manera directa o indirecta.

Viridiana Ramírez

Tribunal Simbólico 27 casos reales de violencia obstétrica.

Cuando me informó mi compañera que la profesora Lourdes nos invitaba a un evento donde hablarían de violencia obstétrica me pareció muy interesante. Llego el día, al llegar al lugar no había gran movimiento, por lo que pensé seguro serán pocas personas, pero cuál fue mi sorpresa al acércame al salón había mucha gente, una mesa donde recibían a la prensa, y el lugar casi lleno.  Entonces pensé sí hay gente que sabe que la violencia obstétrica existe y que no es sólo la voz de un grupo de mujeres inconformes o de otros países. No, esto está pasando aquí, en mi país, dentro de las instituciones públicas y privadas que atienden a miles de mujeres mexicanas, mismas que a diario están expuestas a sufrir violencia obstétrica. Motivada por saber más del tema, presté atención a la presentación del jurado, seis mujeres vestidas de negro, mujeres con experiencia en temas relacionados, mujeres que inspiraban respeto, yo en ese momento seguía pensando que cada una de ellas iba a hablar y dar conceptos, pero no fue así.

Al inicio se paró una joven, quien fue presentada como la hija de una mujer que ya había sufrido violencia obstétrica , la cual le causó la muerte. Y así pasaron los casos, entonces comprendí yo aquí soy espectadora, en ese momento las cosas cambiaron para mí; fue una mezcla de emociones, coraje, tristeza, enojo, alegría, esperanza, por mencionar algunos. Por eso acudir al tribunal fue algo tan vivencial, el escuchar esas voces, haciendo evidente la violencia obstétrica, una violencia que se ha vuelto invisible.

Para mí fue algo que me hizo vibrar tanto que hasta el momento no sé hasta que fibra toco en mí, escuchar a las mujeres que de viva voz, se pararon frente al jurado y dieron su testimonio. Mujeres que me imagino, que siento su dolor, mujeres humanas que no quieren que otras mujeres pasen por lo mismo.

Ma. Elena Batay R.

El día 9 de mayo del 2016 asistí al Tribunal Simbólico de muerte materna y violencia obstétrica organizado por GIRE. No me esperaba la conmoción que provocó en mí; se me hacía un nudo en la garganta y no pude evitar llorar, mientras pensaba: “de humanos, los humanos no tenemos nada… se nos olvida qué somos y de dónde venimos”. Los testimonios reflejan el  gran odio de muchos profesionales hacia la mujer. Vinieron a mí recuerdos de personas cercanas que me contaron de cuando se convirtieron en mamás, y son muy parecidas a los testimonios expuestos, lo cual me hizo comprender que estos fenómenos son normalizamos pasados por alto.

A través de los años hemos construido e interiorizado la idea de que se nos hace un favor al brindarnos servicios de salud, entonces es fácil aceptar que quejarse por esto es una exageración y que denunciar dichas acciones y exigir que sean diferentes es cosa sin importancia. Aunado a esto se encuentra el desconocimiento sobre las obligaciones del Estado para respetar, proteger y cumplir el derecho a la salud de todos, también el desconocimiento sobre la existencia de organizaciones que acompañan, guían y apoyan en procesos de exigibilidad jurídica ante estas acciones u omisiones. También reflexioné sobre la necesidad de fortalecernos como sujetos de derecho, la importancia de la realización de eventos como el Tribunal Simbólico, y el tener presente que ninguna acción a favor será bastante cuando se trate de defender nuestra salud biológica, mental y social.

Lázaro Guillermo Becerril Silva

El Tribunal Simbólico fue sin duda una experiencia inolvidable. Nunca me imaginé que el personal médico que tiene la obligación de atender a las  mujeres embarazadas logre causarle daños físicos y psicológicos, que no consideren lo importante que es para una mujer tener un hijo, que no se tenga el respeto por la vida de un nuevo ser humano y que las excusas estén por arriba de su ética profesional para no hacer bien su trabajo. Desafortunadamente, existen este tipo de situaciones en nuestro sistema de salud.
Yo tengo la confianza en, que por el bien de las futuras madres, que este tipo de situaciones sean consideradas como violencia obstétrica lo más pronto posible para que no existan más casos como los presentados en el Tribunal.

Susana Jarillo Ventoledo

El Tribunal Simbólico de violencia obstétrica y muerte materna se llevó a cabo el día 9 de mayo del 2016 en polyforum Siqueiros. El programa se efectuó de la siguiente manera; estuvieron invitados  personas de diferentes lugares que hablaron sobre sus experiencias, como la pérdida de un familiar que murió a causa de la negligencia médica antes, durante y después del parto (madre, hijos o ambos), así como el mal trato que se les daba durante su instancia en el Seguro Social, del cual también los familiares fueron víctimas . Hubo una mesa de expertos quienes escuchaban con atención cada uno de los casos. Y este desarrollo se dio durante tres momentos, cada uno conformado por 10 casos aproximadamente. Los medios de comunicación tanto nacional como internacional estuvieron presentes.

Cuando yo escuché cada uno de estos casos sentí impotencia, dolor, enojo. Me preguntaba ¿cómo es posible que estando en el siglo XXI sigamos viendo este tipo de situaciones? ¿Dónde queda el humanismo de las personas, la ética profesional como doctores? Sin llegar a una respuesta en concreto, no me explico cómo puede haber personas sin corazón, que no sienten el dolor de las demás personas, que no luchan por un país justo, que sólo ven por su propio bien, y que son tantas las injusticias que seguimos pasando por alto.

Cada caso provocaba un dolor inmenso, un dolor como si fuera propio. Mis lágrimas escurrían al escuchar cada injusticia que se ha cometido hacia las personas. Esa empatía que siento ante las personas me hace sentir su dolor, me motiva a ser una persona diferente que lucha por no ser como una de esas personas injustas, como los son el personal de una institución medica. Quizá no debería generalizar, quizá no todos son así, pero me pregunto ¿Cuántas personas son las que hablan de un buen trato dentro de una institución médica? La mayoría de las personas se queja del mal servicio que existe dentro de estas instituciones.

Me parece que la forma de estructuración de este tipo de acciones son buenas para el campo de la promoción de la salud, ya que por medio de las experiencias que se viven a diario podemos identificar las diferentes problemáticas que aquejan a un grupo o población de personas, y los promotores de la salud podemos intervenir desde un punto reflexivo y crítico. Escuchar la voz de las personas siento que es lo más importante dentro de la promoción de la salud, así como el dialogo que se da. A partir de ello podemos crear ese conocimiento, hacer conciencia crítica de lo que pasa en nuestra vida real y llevarlo a prácticas que nos ayuden a hacer un cambio en nuestras vidas y en las de los demás.

El sólo llegar a una población, grupo o persona y querer hacer cambios a partir de lo que se cree que son los problemas de los sujetos, sin preguntarles, no funciona ni funcionará, ni nos lleva a ningún lado, porque sólo estamos reproduciendo las acciones de un sistema que nos lleva a la sumisión y conformación de lo que nos pasa en la vida. Necesitamos un tipo de pedagogía que nos lleve a ser libres y dueños de nuestro propio cuerpo y vida. Además, que esto nos vuelva un poco humanos y éticos, y dejemos de ver por el beneficio individual y empecemos a ver por un beneficio colectivo, que termine con las injusticias en nuestro país.

Nancy  Bazan Gutíerrez

 Actualmente, la muerte materna y la violencia obstétrica son otros más de los problemas que se suman a la violación de Derechos Humanos y de los Derechos a la Salud. Estas acciones se han naturalizado en las instituciones y en los profesionales de la salud, y en ellos recae la responsabilidad  de la salud de los individuos. El Derecho a la Salud es vulnerable y en nuestro país no cumple con los criterios para ejercerlo en su totalidad, desde la accesibilidad, hasta la calidad de los servicios.

Las relaciones de poder y subordinación entre los profesionales de salud y los pacientes se evidencian ejerciendo violencia física, psicológica y social, ya que la red social del paciente también se ve afectada y desintegrada totalmente. Es indispensable reconocer que la violencia obstétrica existe y es ejercida como algo natural. Muchos no llegan a identificarla y menos a denunciarla. Desde la promoción de la Salud Oficial, el sujeto sólo se ve como un objeto pasivo que tiene que atenerse a las decisiones del personal de salud, siempre orientada  a la prevención de la enfermedad o al logro del buen comportamiento del paciente, con la promesa de que tal comportamiento conducirá al bienestar y enfocándose en la persona individual antes que en el grupo social.

Mónica Vivanco Salinas

La violencia obstétrica agrupa una serie de conductas y omisiones por parte del personal de salud que causa daño físico o psicológico a la mujer antes, durante y después del parto.

Es un tipo de violencia que suele presentarse en algunas mujeres, sin embargo, no se reconoce como violencia, por ello el día 9 de Mayo de 2016 en la Ciudad de México en el Polyforum Siqueiros en se llevó a cabo un Tribunal simbólico de violencia obstétrica y muerte materna, en el cual víctimas directas e indirectas de este tipo de violencia denunciaron y compartieron su testimonio ante un grupo de seis expertas en la materia, quienes realizarían al término de las experiencias expuestas una serie de recomendaciones para evitar más casos de violencia.

Se expusieron 17 casos de violencia obstétrica y 10 de muerte materna dejando claro que hay una violación de Derechos Humanos. Del total de los 27 casos presentados 10 fueron muertes fetales, 5 neonatales y 24 niños quedaron huérfanos por la falta de atención cometidas hacia sus madres por las unidades de salud y hospitales tanto federales como estatales del país. Cabe señalar que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de seguridad y servicios sociales de los trabajadores del Estado (ISSSTE) estuvieron inmersos en este tipo de violencia.

Es sorprendente y muy triste ver cómo los profesionales de la salud olvidan por completo el objetivo de haber estudiado medicina y enfermería, que es el de cuidar y velar por que las personas tengan una atención digna y de calidad.

Los casos expuestos por las víctimas o familiares de las víctimas fueron muy conmovedores y llenos de dolor, tal vez no podía entenderlos o sentir como ellos, pero al dar el testimonio transmitían todas las emociones que tuvieron y estaban tenido en el momento, lo que me llevo a ponerme en su lugar puesto que en un futuro me gustaría ser mamá y no sería nada grato que por negligencias causadas por parte del sistema de salud me pasara algo a mí o al bebé.

Ahora bien, como Promotores de Salud tenemos una obligación con las comunidades con las que trabajamos. Debemos de luchar con ellas para que los Derechos Humanos sean respetados en todo momento, este Tribunal dejó muy en claro que en México es lo menos que se respeta y que nuestro gobierno no ha puesto atención en esta problemática. Debemos de llevar a cabo una serie de acciones y estrategias que acaben con este tipo de violencia ya que, además de las múltiples muertes de bebés y madres, no se respeta el derecho a la salud y el derecho a los sistemas de salud.

Esta experiencia me confirma el camino que me gustaría seguir como Promotora de la salud que es vincular mi carrera con Derechos Humanos ya que considero que para tener un acceso digno a los sistemas de salud se debe comenzar con el respeto de los derechos de las personas y con ello poder crear políticas y leyes que den pie a que los sistemas den atención digna y de calidad.

El camino tal vez no será fácil pero tampoco es imposible, puesto que como promotores de la salud podemos crear alianzas con otros expertos, instituciones y organizaciones para poder llevar a cabo dicha tarea.

Considero que se debe de castigar la violencia obstétrica puesto que de por medio esta la dignidad e incluso la vida de la madre y el bebé, además de la salud de los familiares ya que ellos también sufren las consecuencias de esta violencia.

Andrea Angulo

Irma en el tribunal simbólico

Hacía ya muchos meses que había leído en el periódico la historia de Irma, una mujer en Oaxaca que había tenido que dar a luz en el patio de atrás de la clínica porque los profesionales de salud habían decidido que no estaba lista todavía.  Tanto la historia como la fotografía publicada fue impactante no solo por esa experiencia particular sino también por la cantidad de otras historias de las cuales ésta, era representativa pero no única.

No sabía que iba a tener la oportunidad de escuchar a Irma hablar de lo que le  pasó. Cuando la vi en el tribunal simbólico de violencia obstétrica y muerte materna me impacté porque no solo estaba ella con su narración sino su hijo menor, aquél a quien dio a luz en el patio y sus otros hijos mayores que la acompañaron hasta acá y la oyeron testimoniar.

Su relato había sido reporteado y comentada por periodistas y opinión pública, pero no se le había escuchado a ella. Verla y oírla narrar su experiencia tuvo indudablemente un efecto en quienes escuchamos. Al igual que las muchas otras mujeres su voz hablaba de un mismo fenómeno repetido en todos los rincones de este país: fenómenos muy complejos que se manifiestan como un desprecio profundo, de parte de los “profesionales de la salud” por las mujeres pobres en situación de vulnerabilidad (el embarazo, parto y postparto). Escuchamos de parte de Irma y de las demás la voz que hablaba una y otra vez con distintos tonos o matices de la injusticia y de la impunidad: doctores, médicas, enfermeras, trabajadores sociales que deciden sobre los cuerpos de las mujeres una y mil veces, que habiendo ejercido violencia sobre ellas y/o sus familiares no se responsabilizan nunca por su descuido, insensibilidad, negligencia, misoginia, racismo  o abuso de poder.

Y me preguntaba cómo era que le había sido útil a Irma, por hablar de una de las mujeres que sufrieron en su propio cuerpo del no cuidado de los servicios de salud pública, venir de tan lejos, a la ciudad de México, para contar su experiencia.

A partir de este ejercicio de escritura me respondo que poder usar su voz para decir su palabra es mejor que leer cómo otros han hablado de ella (como “el caso” de la mujer de Oaxaca). Pensé que el poder (que no por simbólico es menos fundamental) testificar en un tribunal donde se exige al estado frente a la prensa nacional e internacional  que las historias como la suya no las tenga que vivir nunca más ninguna otra, fue importante para ella y para sus hijos, que ahí la escucharon.

Tomar el micrófono y pararse frente a un auditorio de testigos y aliados pudo haberla hecho sentir que la narración de su experiencia tenía sentido. Al final no pude corroborarlo pero pienso que lo que pasó en el tribunal simbólico constituyó un proceso de agencia real y un ejercicio de promoción de la salud para todas las que ahí nos dejamos conmover con la vida y la historia de la otra.

[1] http://www.gire.org.mx/nuestros-temas/violencia-obstetrica

Foto Flower stament yellow mosaic de  Miroslav Vajdić <“http://miro.openphoto.net/gallery/”>Miroslav Vajdić</a> for <a href=”http://openphoto.net/gallery/image/view

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Tribunal simbólico violencia obstétrica y muerte materna por Lourdes Guzmán Pizarro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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La codocencia, un espejo para encontrarse

Lourdes Guzmán Pizarro

En 2015 conocí a un entusiasta grupo de profesores y estudiantes con quien compartí inquietudes y proyectos académicos relacionados con la lectura y la escritura en el aula universitaria. Fue en el Seminario de estrategias de lectura y escritura académica (SELEA) realizado en la UACM/San Lorenzo Tezonco que también rencontré a Marco Noguez profesor de física de la universidad, con quien ya había coencuentro codocencialaborado cuando él formaba parte de la Comisión de Mediación del Consejo Universitario y yo participaba como consejera del Colegio de Ciencias y Humanidades en el Segundo Consejo de Plantel. Ambos encuentros han sido muy afortunados, y Marco me tenía preparada otra sorpresa para el periodo 2016-1; en enero me invitó para que diseñáramos el encuentro del grupo de Salud Comunitaria I, que coordiné en ese semestre, con el grupo de Introducción a la Física del cual él fue profesor en el mismo ciclo.

En un inicio Marco y yo nos comprometimos a escribir nuestras impresiones de este intercambio, después acordamos publicar estas en Manantial de Nubes, la generosa plataforma de aprendizaje que convoca a la comunidad de promotores de la salud con perspectiva crítica.

En este contexto me pareció oportuno retomar algunas de las ideas del texto que había elaborado para SELEA, un pequeño texto sobre la codocencia en el ámbito del trabajo colaborativo en el que revisaba algunas de las críticas y aportaciones del co-teaching en Estados Unidos, y compartía algunas experiencias personales en codocencia. Este trabajo aborda también la experiencia del encuentro entre los grupos de Introducción a la Física y Salud Comunitaria I en el marco del trabajo colaborativo en la universidad, en particular en la Licenciatura en Promoción de la Salud. Espero que este texto aporte para que profesores y estudiantes impulsemos la codocencia en la universidad.

¿Qué es la codocencia?

La codocencia se ha ubicado en el ámbito del trabajo colaborativo para la enseñanza y el aprendizaje, y alude a la participación de dos o más profesores en la coordinación del proceso educativo en el aula. La codocencia prioriza la colaboración entre maestros para alcanzar objetivos comunes e inclusivos de aprendizaje. Para algunos autores[1] la práctica codocente se caracteriza por las diversas orientaciones teóricas de los profesores que participan en esta, en este caso los temas de enseñanza son tratados desde diferentes perspectivas generando un diálogo respetuoso y altamente significativo para el aprendizaje de los estudiantes. A pesar de las ventajas de dicho intercambio académico entre profesores a las que apunta esta última perspectiva, esta puede incluirse como una modalidad de la codocencia y no como única condición para su puesta en marcha.

Actualmente, la codocencia se ha revalorizado académicamente frente a la enseñanza centrada en un solo profesor pues se ha demostrado el impacto de esta en el aprendizaje de los estudiantes. A pesar de que la academia reconoce con frecuencia las virtudes de la codocencia, las instituciones universitarias usan el argumento del alto costo en su instrumentación para no incorporarla a los procesos educativos. En particular en México, dicho argumento tiene peso en el contexto de la educación superior pública, pues efectivamente la codocencia resulta difícil de mantener debido a que las políticas neoliberales aplicadas en nuestro país en materia de educación castigan el presupuesto para que la universidad cubra sus necesidades y cumpla con sus propósitos. Aún en este contexto desfavorable, algunos profesores mantenemos que el ejercicio de la codocencia es necesario y oportuno para los retos actuales de la perspectiva constructivista de la enseñanza y el aprendizaje. Por esta razón, se hace necesaria una suerte de “activismo” codocente que impulse y procure la visibilidad de dichas experiencias así como la sistematización y evaluación de estas. Con “activismo” codocente quiero referirme a este compromiso compartido de no dejar de hacer, pensar en lo que se hace y regresar a la práctica para intentarlo.

El Dr. Angel Díaz Barriga [2] identifica que las demandas al profesorado en la educación superior han transitado de la exigencia del dominio de conocimientos específicos, antes de 1970, a los múltiples desarrollos del constructivismo a partir de la década de los noventas como son: las estrategias docentes, la enseñanza situada, el aprendizaje basado en problemas y el aprendizaje colaborativo, todo esto en el marco de un currículo flexible o, en algunos casos, por competencias en un contexto social fuertemente influenciado por el uso de las redes de información.

En cuanto al aprendizaje colaborativo, es una propuesta que puede rastrearse bastante lejos en la historia del pensamiento didáctico. Ya Comenio señalaba que un grupo escolar se podía formar por decurias, integrando un alumno aventajado en ellas. En el siglo XIX la escuela lancasteriana mexicana se apoyaba en la influencia de los alumnos con mayor desarrollo de aprendizaje sobre sus compañeros. Aunque también debemos

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Miedo: reconociéndolo y transformándolo

Desde hace ya varios días, semanas tal vez, me he sentido rara, sensible pero sobre todo miedosa; por eso la entrada del día de hoy la dedicaré a las reflexiones que han surgido en torno al miedo.

Miedo; una palabra que ha estado presente siempre en mi vida, tan cercana, tan incorporada, tan constante, pero por fortuna cada vez más reflexionada y resignificada por mí misma en los últimos tiempos.

Hablar del miedo es hablar sobre todo de renuncias, de renunciar a deseos, sueños y aspiraciones y en consecuencia es hablar de limitaciones, el miedo entendido como la imposibilidad de acción y realización genera incertidumbre, ansiedad y angustia. El miedo es sin duda la más poderosa arma paralizante y controladora e todos los tiempos

Un poco más arriba me he referido al miedo como una constante en mi vida, sin embargo a lo largo del tiempo mi relación con el miedo se ha transformado, no es lo mismo hablar de cómo el miedo influyó en mi infancia, que en mi adolescencia, que en los últimos años. Quizá la época que identifico más difícil es durante mi infancia, pues considero que muchas de las vivencias de este momento fueron detonantes del miedo que después definió el modo de vivir mis años posteriores.

Y efectivamente, durante muchos años el miedo fue la causa de muchas de mis renuncias, de muchos sueños sin cumplir y de muchos episodios de ansiedad.

Afortunadamente existen formas diversas de aminorar e incluso erradicar el miedo de la vida de las personas, desde luego como todo proceso conlleva trabajo, tiempo, tal vez años, pero confío es posible. Desde mi lugar puedo decir que una de las maneras de trabajarlo es con ayuda  de la reflexión llevada  a sus más altos niveles, pues la reflexión permite un proceso complejo de cuestionamiento, cuestionamiento-acción y cuestionamiento-acción cuestionamiento.

373983106_fe2230ea15_mEn este sentido, he de confesar que como resultado de mi práctica reflexiva, hablar es una de las cosas que más me gusta, concretamente hablar conmigo misma, de un tiempo a la fecha me ha parecido de lo más interesante escuchar las cosas que digo, tal vez es una forma de hacerlas conscientes y, sin duda es punto clave para reflexionar sobre ellas. Creo que esto tiene su lado bueno y su lado complicado, es lógico que la reflexión te permite pensar e incluso re-pensar algo y que tu proceso reflexivo puede llegar a ser tan complejo como ni siquiera lo imaginas; cuando me refiero a lo bueno de disponerte a escucharte, preguntarte y contestarte cosas, sin duda me refiero a la capacidad que la práctica reflexiva nos ofrece para explicarnos las cosas y generar aprendizaje.

Cuando me refiero a la parte complicada, me refiero particularmente a lo que a mí se me complica, no precisamente al momento de la reflexión, sino a la complicación que identifico que se genera en mí como resultado del hábito de pensar sobre lo que digo, hago, escucho, veo, etcétera. En otras palabras, me he dado cuenta que a veces pienso demasiado y disfruto quizá un poco menos, es como si de pronto no pudieras dejar de cuestionarte todo lo que escuchas, como si ya no encajaras en lugares y con personas con las que antes lo hacías sin problemas.

Pero qué pasa cuando te escuchas hablar o mejor aun cuando de pronto te descubres pensando o haciendo cosas contrarias a lo que tú misma has elegido como ideales para avanzar en el camino de construirte en los distintos ámbitos de tu vida, qué pasa cuando de pronto sientes la necesidad de llevar a la práctica aquellas ideas que dan sustento a la manera que has escogido para mirar y explicarte el mundo, por qué a veces es tan complicado lograr ser congruente entre tu pensar y tu accionar, respuestas pueden haber muchas, yo tengo algunas y supongo que ha ustedes se les ocurrirán otras, de pronto no puedo dejar de mencionar lo mucho que me impresiona el enorme poder que juegan los aprendizajes que incorporamos a lo largo de nuestra vida como parte de una familia, una comunidad y una ideología especifica.

Supongo que todas esas preguntas que de pronto surgieron en mí y que desde luego reconozco son fruto de una situación actual que me puso al límite, desencadenaron cierto miedo, un miedo distinto, que si bien está ahí y va y viene, ya casi no me paraliza, ya no me impide tomar decisiones, ya no me hace desconfiar tanto de lo que creo y quiero. Hoy he podido encarar al miedo, debatirle, argumentarle, quizá tengo miedo pero ya no dejo que el miedo me impida hacer cosas.

Curiosamente mi faceta de promotora de la salud, es la parte de mi que identifico más lejana del miedo, por decir más me sirve siempre de salvavidas, el ser promotora de la salud es para mí una parte indescriptible en la que reconozco una posibilidad invaluable de conocerme, re-conocerme, trabajarme  y transformarme, pero más allá de eso representa para mi la oportunidad de vivirme en libertad tanto como puedo, aunque reconozco que la práctica de promoción de la salud implica dificultades y contratiempos, lo cierto es que mi experiencia personal la mayoría de las veces me permite descubrirme haciendo mi trabajo sin miedo, si con nervios e incertidumbre, pero sin miedo, por el contrario me permite descubrirme confiando, apostando, asumiendo retos, tejiendo sueños y trabajando para construir realidades.

Me gustaría que me compartieras ¿Cuáles son tus miedos a la hora de tu práctica como promotor/a de salud? ¿Cómo ha sido tu relación con ellos? ¿Cómo has logrado superarlos?

 

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Miedo: Reconocéndolo y transformándolo by Yasmin Guadalupe Vasquez Zagaceta is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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