PRÁCTICAS NARRATIVAS PARA PROMOVER LA SALUD. Una experiencia en Prácticas Narrativas

En esta publicación quisiera platicarles una experiencia que parece importante compartir porque ha contribuido de manera significativa en mi vida personal y profesional, sobre todo a clarificar la visión y la posición que ocupo como mujer en distintos contextos.

A inicios del  2013 una amiga me compartió la convocatoria para tomar el Diplomado Internacional en Prácticas Narrativas y trabajo comunitario. Diplomado dirigido a personas que trabajan en áreas de educación y trabajo comunitario,  así que me interesó tomarlo. Me daba curiosidad saber a qué se referían con “Prácticas Narrativas”, desde dónde se aborda la narrativa, si había alguna la relación con la Promoción de la Salud y con el trabajo que he venido desarrollando en la Asociación Civil, Servicios para el Desarrollo, así como conocer las experiencias de otras organizaciones y el trabajo que realizan desde la Narrativa.

tres mujeresAlgunas frases que comencé a escuchar en relación a la Práctica Narrativa y que inquietaron mi cabeza fueron: “El problema es el problema, las personas nunca son el problema”, “Cómo responder ante la violencia a la que nos enfrentamos las mujeres”, “La identidad es un logro colectivo y no individual”, “Engordar las historias preferidas o chidas”, “Cómo se van estableciendo las relaciones de poder (la cancha de juego)”, “La práctica narrativa tiene que ver con una posición política”, entre otras. Ideas que desde mi perspectiva se relacionaban  con una práctica de  promoción de la salud desde una visión integral, con la que yo me identificaba durante el diplomado, cada   tema revisado  desde el enfoque narrativo me causaba inquietud y una sensación extraña de curiosidad y motivación.  Quería  saber más sobre la práctica narrativa y el trabajo que se podría hacer desde esa visión en  contextos comunitarios. Desde el tema de identidad, saberes locales, cultura, poder, salud, historias  preferidas, el problema es el problema y la persona es la persona. En cada tema encontraba relaciones y ejemplos vinculados al lugar en el que trabajo.  Me venían a la mente imágenes de las compañeras de comunidades y de las personas con las que trabajo.

Quiero hoy compartir un poco más acerca de a qué se refieren las prácticas narrativas cuando hablan de las historias que sirven para contarnos y contar el mundo.  En el diplomado nos explicaban  que construimos los relatos de nuestras vidas como cuando vemos constelaciones de estrellas  en el cielo. Cuando distinguimos constelaciones en el cielo, tomamos como referencia sólo algunas estrellas que según nosotros, forman figuras, personajes, animales etc. Cuando seleccionamos estas estrellas y las vemos así, “borramos” o dejamos de ver el número infinito de estrellas alrededor de la figura. Pasa así cuando contamos nuestra vida.  Quienes fundan su práctica en la narrativa dicen que las personas cuentan las historias que han construido a partir de los recuerdos que le son más significativos. En muchas ocasiones esas historias son relatadas sin tomar en cuenta  otros eventos que existen pero no se dicen, porque en el momento que se cuentan no son relevantes en la vida de las personas.

Esto me hacía   pensar en muchas cosas. Por ejemplo, me hacía recordar  las historias que las compañeras mujeres artesanas nos han compartido acerca de sus vidas.  Muchas veces estas historias  quedan como simples relatos anecdóticos, sin valor, ni  reconocimiento. Estos relatos son, sin embargo  muy  importantes en la vida de las personas y  por eso los cuentan. No siempre estos relatos pueden tener suficiente resonancia y salir de su memoria. No siempre, como escuchas de esos relatos, estamos en posibilidad de escuchar el fondo de lo dicho, de notar las estrellas alrededor de la constelación. De escuchar lo que no se dice pero está. De honrar a las personas por sus historias y por lo que las historias dicen de ellas.

Recuerdo una historia particular que me quedó grabada en el pensamiento y en mi ser como mujer. Esta historia atravesó mi cuerpo provocando una sensación de indignación, porque es una historia que comparten muchas mujeres en diferentes contextos. Esta historia  me hizo reflexionar sobre mi posición como mujer en los contextos donde me desenvuelvo.

Recuerdo que durante el intercambio de experiencias entre estudiantes y grupos de mujeres en diferentes comunidades del Valle del Mezquital, una compañera  que pertenece a una cooperativa de artesanas contó una  historia. El intercambio estaba enfocado a conocer las formas de organización y participación de las mujeres artesanas, así como mostrar el trabajo que realizan y compartir la experiencia que han vivido como mujeres en contextos rurales e indígenas. La compañera comenzó expresando que era la primera vez que participaba porque no sabía cómo expresarse, que sentía pena y miedo hablar con gente que no conocía. Comenzó saludando en su lengua Hñahñú y posteriormente se disculpó con los estudiantes y les explicó que ella no sabía hablar muy bien el español y que esperaba que la entendieran porque era la primera vez que ella platicaba de esta experiencia frente a tanta  gente.

La compañera platicó una parte de su historia más o menos así:

“Era muy difícil trabajar con el grupo de mujeres (las artesanas) porque nuestros esposos no nos dejaban salir de las casas; cuando llegaba alguien a la comunidad nosotras corríamos a escondernos en la cocina, ellos eran los que hablaban y decidían lo que hacíamos nosotras.  Mi esposo me tenía amenazada: ‘si te vas a vender tus artesanías, nunca vuelvas porque te voy a matar’ “Yo siempre regresaba por mis hijos…les traía que comer, los tenía que cuidar porque estaban chiquitos. En una ocasión cuando me eligieron como representante de la organización de mujeres, tuve que salir a un evento fuera del estado durante dos días.  Al irme lo primero que me dijo mi esposo fue: ‘ya no regreses, olvídate de tus hijos, si vuelves te voy a estar esperando y te voy a matar”.

Muy conmovida y con lágrimas en los ojos la compañera terminó de contar:

“Al regresar de ese evento estaba preocupada porque pensaba en las palabras que me dijo mi esposo. Cuando llegué a Ixmiquilpan, unas compañeras de la comunidad me dijeron: ‘no regreses porque él te está esperando con un palo y vas a ver cómo te va ir’ Con mucho miedo regresé a la comunidad pensando en lo importante que son mis hijos, no los voy a dejar sin comer y con ese hombre malo que quiere matar a su mamá’ Al llegar a la comunidad los vecinos me repetían las mismas palabras: ‘no vayas a tu casa porque te está esperando con el  machete’. Cuando llegué a la casa el señor me estaba esperando en la entrada de mi casa con el machete y me dijo: ’te dije que si te ibas ya no volvieras porque te iba a matar, le respondí: ‘pues sí, eso me dijiste, pero regresé por mis hijos no por ti, así que si quieres matarme hazlo, pero primero mata a tus hijos, luego me matas a mí y luego te matas tú, porque no te voy a dejar a mis hijos y no creo que puedas vivir con eso.  ¿Qué les vas a decir a tus hijos cuando crezcan y te pregunten por mí?’.

Y continuó:

“No, no me mató, aquí sigo con mis hijos y con él también”.

En ese momento algunas compañeras expresaron que fue muy valiente al regresar por sus hijos y que estaban orgullosas de ella porque les dio una muestra de valentía como mujer, ya que muchas mujeres vivimos todos los días distintos  tipos de violencia. Muchas de estas mujeres optan por no  salir de esta situación  por miedo a más violencia  y se quedan  calladas.

Un relato sencillo y con mucha fuerza a la vez.  Historia que me hizo pensar en la importancia  engrosar las historias, de resaltar lo implícito, lo que está allí, aunque no lo notemos. Y de esto se  habla en las prácticas narrativas. Podríamos escuchar esta historia, resaltando el relato de dominación del marido de esta mujer, sus amenazas y el riesgo real de que la lastimara y hasta la matara, al haberse ella rebelado a sus reglas. Y lamentarnos de que tantas mujeres como ella vivan en esta situación.  Pero también podemos escuchar esta historia resaltando el valor de esta mujer, su constancia al comprometerse en el trabajo con otras mujeres, aun corriendo riesgo. Su valentía y coraje al enfrentarse con inteligencia a su esposo y a su mandato. Su decisión de cuidar de sus hijos de ese padre. Sus estrategias para sobrevivir en una sociedad en la que los hombres deciden por sus mujeres.

Toda esta historia me hizo pensar y por eso quiero compartirla. Me recordó lo importante que es también pensar en  la re-significación del ser mujer, la de resistencia que tenemos ante situaciones difíciles, los valores que están detrás de ese relato, de la importancia que tiene la vida, de la fuerza y la capacidad de hacer cosas increíbles como mujeres, de la manera de pensar de los hombres en distintos contextos, de las maneras de pensarnos como mujeres, de las relaciones de poder que se establecen en una relación de pareja, de la violencia que en la actualidad siguen sufriendo las mujeres en todas partes del mundo. Me quedo pensando en mí como mujer y en las demás mujeres, en lo importante que es compartir la experiencia, identificar nuestras fortalezas como mujeres en los distintos contextos. Pienso en los privilegios (por ejemplo: educación, información, vivir en un contexto urbano, entre otros), que podemos acceder unas y las dificultades que pasan las que no los tienen, en la capacidad que tenemos para “mirar con otros ojos” las cosas que nos duelen y nos lastiman como mujeres. Tenemos que responder solidariamente con otras mujeres desde nuestras fortalezas y con la convicción de ser testigos y animadoras de sus propias fortalezas.

La propuesta de trabajo desde la práctica narrativa asume que las personas son expertas de sus vidas y que todas tenemos las herramientas, conocimientos y habilidades para disminuir la influencia de los problemas en nuestras vidas. Como seres sociales, nuestra identidad es una construcción colectiva y está separada de los problemas.

Más adelante continuaré dando ejemplo de esta práctica y la narrativa para seguir tejiendo historias que re-signifiquen nuestra vida y podamos seguir tejiendo nuestra historia desde lugares diferentes, re-pensarnos todos los días y valorándonos como mujeres…

Muchas gracias…

 
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PRÁCTICAS NARRATIVAS PARA PROMOVER LA SALUD. Una experiencia en Prácticas Narrativas por Yedid Alejandra Galván Martínez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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“Después de muchos años la conquista no se acaba…”

En esta publicación les hablaré sobre la experiencia que tuve durante un evento  organizado por el departamento de Trabajo Social de la Universidad Nacional Autónoma de México, en marzo de 2015. La invitación fue dirigida a la Asociación Civil donde laboro, Servicios para el Desarrollo, con motivo del Congreso llamado “Hacia una política de inclusión social para los pueblos indígenas: diversidad con igualdad y justicia social”. Por el nombre y el departamento que lo organizaba me parecía interesante y atractivo asistir, pues se trataba de un evento organizado por trabajadores sociales.

2014-06-18 17.53.01Desde el momento en que me contactaron para confirmar la participación de Sedac al evento, sentí una especie de incomodidad pues hicieron referencia a “llevar a grupos de artesanos” al evento, porque habían dispuesto  que el congreso tuviera un espacio de expo-venta de artesanías dado que se trataba de la inclusión de los pueblos indígenas. En ese momento tuve la oportunidad de mirar distintas cosas desde dos visiones. La institucional y la de los grupos que asistirían al evento. Pensaba que se trataba de un evento importante, no solo para Sedac si no para las compañeras de las cooperativas de artesanas con las que nuestra asociación trabaja, pues tendrían la oportunidad de dar a conocer sus productos y venderlos. Y pensando desde esa posición comencé a contactar con las compañeras y hacerles la invitación para asistir al evento.

Considero que se trataba de una nueva experiencia para mí y que implicaba organizar a las compañeras y acompañarlas durante los días que durara el evento. En esa ocasión asistieron las representantes de los grupos de: La Flor del Valle, Más allá del Sol, Mujeres Victoriosas, Gralesa, Miel tierno de la Mujer, Arte Joya, Arco iris y dos representantes de la cooperativa de cafetaleros Ñu Xa Hoi. La mayoría con la intención de dar a conocer sus artesanías, vender sus productos y relacionarse con otras personas.

Recuerdo que al momento de hacerle la invitación a una de las compañeras que borda artesanías de fibra de maguey me dijo que para ella era muy importante asistir a eventos de ese tipo porque podrían conocer a personas que les ayudaran a encontrar un mejor mercado para sus artesanías. Otra de las compañeras me preguntó si se trataba de una escuela, de un museo o en qué lugar iba ser el evento porque de eso dependía la cantidad y el tipo de artesanías que llevaría. Finalmente un comentario que me causó cierta incomodidad escuchar de una de las compañeras fue si solo expondrían y venderían sus productos o también participarían en el evento, pues el nombre hace referencia a  la participación de los pueblos indígenas, lo que significaba que las voces de esos pueblos estarían presentes.

Efectivamente, en la invitación hecha a SEDAC, se consideraba que las artesanas  solo participarían en el evento como expositoras de sus artesanías y no como ponentes.

En estos tres ejemplos quiero mostrarles las distintas visiones que cada una de ellas tenía sobre las razones para asistir a este tipo de encuentros y el distinto peso que cada una le da a estas experiencias. Escuchar el pensar y sentir de las compañeras me generó una serie de pensamientos sobre la visión que siguen teniendo muchas instituciones de educación superior sobre el otro (como mero objeto de estudio) y de la visión que he ido construyendo como promotora de la salud con los otros.

Durante el evento, las compañeras se instalaron en el lugar que dispusieron los organizadores para la expo-venta de artesanías. Aunque las condiciones de las instalaciones no correspondían a las esperadas, al final se optó por reubicarlas en otro espacio más apropiado. Una vez ubicadas en el otro lugar las compañeras tuvieron la oportunidad de escuchar a los ponentes que hablaban sobres las investigaciones que habían realizado con indígenas de diferentes lugares de México. Desde la academia las personas siguen siendo objeto de estudio, siguen siendo referentes numéricos en las estadísticas y seres que tienen que ser analizados y estudiados desde una visión hegemónica.

Al terminar el evento y las cátedras de los ponentes, una compañera se acercó conmigo y me comentó su sentir.

“Después de muchos años la conquista no se acaba…, los que saben siguen mirando a los que no saben como objetos que tienen que ser estudiados…, la voz del pueblo sigue siendo invisible para el poder…, se trata y se ve a los indígenas como seres extraños, sin capacidades, sin voz…está bien que nos estudien, pero sería mejor que nos escucharan sin interpretarnos con números…”

El pensar de la compañera me generó un sentimiento de rechazo a la manera en cómo se siguen reproduciendo la idea del otro como objeto y no como sujeto, me hizo reflexionar mi posición como promotora de la salud ante este tipo de eventos, analizar las relaciones que se establecen durante la investigación. Desde el punto de vista de la Promoción de la Salud y en la práctica buscamos reconocer al otro como sujeto, con capacidades humanas y como poseedores de conocimiento. La relación que he establecido con cada una de las compañeras me ha permitido mirar situaciones desde una visión amplia y holística. Enfocarme  en un beneficio en común y en mirar futuros mejores. Esta experiencia me ha dejado aprendizaje  y ha reforzado mi posición como promotora de la salud y la relación con las demás personas.

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Mi quehacer como promotora de la salud en SEDAC

En las publicaciones anteriores les compartí a grandes rasgos la filosofía y metodología que la asociación civil, Servicios para el Desarrollo (Sedac) ha trabajando por más de 40 años en la región del Valle del Mezquital, en el estado de Hidalgo. En esta publicación quiero compartirles un poco más sobre mi quehacer como promotora de la salud en dicha asociación civil.

Al integrarme al equipo de trabajo de Sedac mis actividades iban enfocadas a  aspectos administrativos; conforme me involucré en los proyectos fui descubriendo el sentido del trabajo y comprendí la metodología que Sedac promueve en las comunidades del Valle. Es través de diversos proyectos, que se caracterizan por ser auto-gestivos e integrales porque son administrados y supervisados por comités organizados en las comunidades, como se promueve el desarrollo integral de individuos, familias y comunidades para mejorar sus condiciones de vida.

Con el paso del tiempo mi quehacer se fue ampliando, las actividades que realizaba se diversificaron, además de atender las cuestiones administrativas de los proyectos, mi interés se fue enfocando a entender y con20150819_101610-1trastar la teoría con la práctica desde una visión particular de Promoción de la Salud en el ámbito comunitario rural. Fue creciendo mi inquietud por comprender los conceptos vistos en la licenciatura a través de las experiencias de vida de las personas con las que convivía en las comunidades y en el trabajo realizado por diversos grupos organizados en cooperativas artesanales y de turismo

Con esta inquietud he venido trabajando  desde entonces con Sedac; mi quehacer es diverso y está enfocado en diferentes acciones. Por ejemplo, realizamos diagnósticos comunitarios participativos en donde se exploran las inquietudes, los sentires, intereses y necesidades de las personas que buscan alternativas que contribuyan a mejorar su condición de vida. Este diagnóstico no es diseñado ni elaborado por “expertos” que determinan cuál es el problema o necesidad de las personas, sino que se realiza desde el sentir de cada comunidad, desde lo que consideran que necesitan, de lo que les duele y requieren para continuar caminando. El trabajo prioriza en que sean las personas de las comunidades quienes realicen su propio diagnóstico e identifiquen sus necesidades para mejorar esa condición. Desde ahí se considera que las personas son las expertas en su vida y son ellas quienes mejor conocen sus necesidades.

En este tiempo he aprendido a conocer y entender que los problemas son diversos, amplios y complejos, lo que me ha permitido comprender cómo las personas determinan cuáles son sus  problemas y priorizan sus necesidades.  Entiendo así que el quehacer que nos corresponde como promotoras de la salud es apoyar y generar las condiciones para que las personas se organicen y lleven a cabo acciones en respuesta a sus necesidades y en  beneficio de todas.

Además de que las personas sean quienes definan y expliquen sus problemas, sus necesidades y acciones, otro aspecto importante que consideramos en el trabajo que realizamos en Sedac, es la organización y la participación de las personas a nivel individual y comunitario. Por ejemplo, una vez identificado el problema o la necesidad, se diseña y gestiona un proyecto que contribuya a mejorar esa condición específica. Se organizan asambleas comunitarias donde se presenta el proyecto, se eligen a los beneficiarios del proyecto y se plantea la manera de trabajar con la metodología de “Fondos Semilla” (En otra publicación les compartiré a más detalle en que consiste dicha metodología). Una vez que se ejecuta el proyecto se promueven tradiciones comunitarias como la presta fuerza, donde participan las familias completas (mujeres, hombres, niñas, niños, personas adultas, de edad avanzada y jóvenes) y se ayudan entre ellas.

Al compartir esto último acerca de la participación y la organización, me viene a la mente que una de las inquietudes que tenía y me motivaba para conocer la experiencia de Sedac, y era saber por qué las personas de las comunidades participan en los proyectos, qué les motiva asistir a las asambleas, por qué sin recibir nada a cambio se organizan y trabajan. Son cuestionamientos que me pregunté al  no saber del contexto y de la experiencia que cada persona posee; en el transcurrir de estos años aún sigo construyendo respuestas al respecto.

Conociendo el trabajo impulsado por Sedac y las experiencias de muchas personas de las comunidades del Valle del Mezquital, puedo entender que detrás de las acciones llevadas a cabo en estos años se encuentra una gran fortaleza construida a partir de valores que dan identidad a las personas del pueblo Hñahñu. Valores como la solidaridad, la humildad, el respeto, entre otros. Entonces, he podido identificar que el trabajo que desempeño en Sedac a través de los proyectos que se gestionan, además de generar mejores condiciones de vida, alimentación, salud, empleo, vivienda, etcétera, promueven la organización y la participación comunitaria, rescatando formas de trabajo ancestrales como la presta fuerza (ayuda entre familias), la faena (trabajo comunitario voluntario) y las asambleas comunitarias (reuniones para tomar acuerdos). Aspectos importantes que la Promoción de la Salud considera para un mejor “bienestar”.

Por último, considero que es importante mirar las acciones de Promoción de la Salud como un proceso a largo  plazo, en el que no solo ocurren cambios en las demás personas sino también en nosotros como promotores de la salud involucrados. Podemos entender que somos personas que nos vamos re-construyendo a la par con los otros. Vamos aprendiendo y experimentando autonomía para decidir lo que es mejor y nos hace sentir “bien”.

La labor que realizo Sedac va más allá de los recursos y beneficios materiales que se otorgan, tiene que ver con un compromiso de nosotras como promotoras de la salud con las personas y sus comunidades. Necesitamos también de una gran responsabilidad al ejecutar acciones que promuevan el conocimiento local y caminar con una actitud de humildad para poder dignificar la vida de las personas y considerarlas sujetos con capacidades y habilidades.

 

Gracias por leerme. Continuare platicando este quehacer.

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De cómo comencé a hacer Promoción de la Salud

En la publicación anterior les hablé sobre la inquietud que tenía de conocer la experiencia de Servicios para el Desarrollo, Asociación Civil (Sedac). En este artículo les comparto el momento de mi llegada a Ixmiquilpan, y de cómo fui definiendo mi perfil como promotora de la salud.

En este artículo he seleccionado contarles algunos de los momentos más importantes en mi camino como promotora de la salud. Llegué al Valle del Mezquital con la finalidad de realizar mi trabajo recepcional, pensaba quedarme seis meses, tiempo suficiente para recolectar la información necesaria para elaborar el trabajo de investigación. Al cabo de un año concluí el trabajo recepcional y presenté el examen de titulación en marzo del 2011, siendo ya colaboradora de Sedac.

20150819_101610-1Tal vez para algunos sean significativas las fechas, en lo personal muchas veces no las tomo en cuenta. Y curiosamente, recuerdo el día exacto que me fui para Ixmiquilpan así como las actividades que realicé ese primer día. Lo anterior lo comento porque fue una experiencia inolvidable. Imaginarme fuera de casa, lejos de mi familia, de mis amigas, el hecho de ya no venir cotidianamente a la Universidad y no ver a los y las profesoras, ni a la señora de las quesadillas, ni a los compañeros de las otras carreras con quienes compartía ideas. Pensarme en otro lugar totalmente diferente, convivir con personas que jamás había visto en la vida, adaptarme a otro ritmo de vida, significó muchísimo para mí.

Ahora que lo estoy pensando y recordando, lo estoy escribiendo desde un sentir profundo. Muchas veces nos la pasamos imaginando y pensando en lo que podríamos hacer en el futuro, sin detenernos a reflexionar si en verdad es lo que queremos hacer y nos satisface hacerlo. En algunas ocasiones nos dejamos llevar por lo que se nos hace “más fácil”, lo que es más cómodo y no cuesta esfuerzo alguno. En esos momento, tomar la decisión de hacer el trabajo de titulación fuera de la Ciudad, con personas que no conocía y vivir lejos, implicaba un reto personal, más que una dificultad.

Aunque el proyecto lo había planeado para seis meses, tiempo que me permitiría realizar el trabajo de campo, entrevistas y demás, el periodo se alargo conforme me iba involucrando en más actividades. Al principio me dedique a realizar la investigación documental para nutrir más mi trabajo, mientras colaboraba y acompañaba a las demás compañeras a reuniones de trabajo, asambleas comunitarias, elecciones de comités, cotización y compra de insumos para sus talleres; iba conociendo de cerca cada proyecto que había revisado en los folletos informativos y libros que había consultado antes. En muchos de los casos confirme que los proyectos de hace más de 20 años siguen avanzando, algunos son administrados por otras dependencia y muchos siguen en manos de las comunidades y/o grupos organizados.

La llegada a Ixmiquilpan implicó reconocer mis habilidades y capacidades, llevar acabo lo aprendido durante la carrera de Promoción de la Salud y sobre todo, apropiarme de mi identidad como promotora de la salud. Un reto más que superar en mi proceso de formación. En este sentido considero que la Promoción de la Salud tiene que ver con lo que nos imaginamos, pero que también con lo llevamos acabo en la práctica cada uno desde sus lugares, y sobre todo, que nos sintamos a gusto con las decisiones que tomamos y con lo que estamos haciendo. El hecho de haber concluido la carrera no me implicaba el final sino el comienzo de mi vida como profesionista. A veces pensamos que lo más importante es tener una carrera y ser profesionista sin pensar que una vez que lo logramos tenemos el compromiso de compartir y retribuir lo que hemos adquirido en la universidad. Yo me encontraba en esa situación, sentía el compromiso de trabajar junto a los demás y me encontraba en la disposición de participar en todas las actividades que se realizaban. Considero que la actitud de estar dispuesta a seguir aprendiendo, ser constante y participar contribuyó a que me tomaran en cuenta para participar en el proyecto que en ese tiempo Sedac estaba trabajando.

Si pensarlo o haberlo planeado, la propuesta de trabajo estaba frente a mí, recuerdo muy bien el momento porque sin saber muchas cosas y sin tener experiencia, me encontraba en un momento importante de mi vida, aceptar una propuesta de trabajo, que independientemente de las actividades administrativas que realizaría, involucraba estar cerca del proyecto, conocer las experiencias de las familias que participaban, así como aprender a diseñar, gestionar y ejecutar un proyecto.

Como antes ya lo mencioné, mi estancia en el Valle iba a ser de seis meses, con la propuesta de trabajo el plazo se alargo a un año. Lo que implicó que además de percibir un sueldo modesto que me ayudaría con mis gastos personales, y tendría más tiempo para realizar mí trabajo recepcional. Con ambas cosas estaba completamente de acuerdo, sin embargo, siempre tuve presente terminar el trabajo y titularme, ya que para mí, en esos momentos, era lo mas importante.

Al involucrarme más tiempo en los proyectos y no sólo dedicarme a las cuestiones administrativas, fui fortaleciendo mi identidad como promotora de la salud. Menciono lo anterior porque desde el principio y actualmente, algunas compañeras de trabajo con diversas formaciones académicas (sociología, medicina veterinaria, trabajadores sociales, diseñadoras, arquitectos y demás), me identificaban como promotora de la salud que “debería” dar talleres sobre: nutrición, mejora de los hábitos alimenticios, prevención de enfermedades, entre otros. Situación que no me ayudaba mucho, y no porque fuera malo hacer eso o porque no lo pudiera hacer, sino porque desde mi sentir y desde visualizarme como promotora de salud, me generaba incomodidad, pues desde que estudiaba la carrera identifiqué algunas acciones con las que difería como promotora de la salud, y comencé a buscar y construir mi perfil como promotora de la salud desde una visión particular. Recuerdo que en varias ocasiones tuve la oportunidad de presentarme por mi nombre, como acostumbro, sin embargo, las preguntas de las mil y un millón no podías faltar: ¿en dónde estudié?, ¿qué estudié? Y ¿qué es y con qué se come la Promoción de la Salud? Situación que muchas veces al principio, sentía que me invadía el miedo al responder que había estudiado Promoción de la Salud en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y explicar desde mi construcción conceptual lo que entendía de Promoción de la Salud.

Lo anterior lo comento porque en este camino he estado en un constante proceso de formación, siempre con la necesidad de seguir aprendiendo cosas conforme me voy moviendo en el trabajo, ya que para mí es importante no ser encasillada en acciones dominantes sobre salud. Me encuentro en una constante reflexión y análisis sobre mi quehacer como promotora de la salud. Y en este proceso he adquirido conocimientos que me han permitido moverme en distintos espacios donde mi formación como promotora no se ha reducido a acciones dominantes, sino me ha llevado a distintos espacios donde mi perfil se ha ampliado y diversificado, situación que me impulsa a seguir aprendiendo y continuar con mi formación profesional.

Otra situación que me viene a la mente es cuando algunas compañeras de diferentes comunidades y de Sedac, fueron invitadas a un intercambio de experiencias por el departamento de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Aguascalientes como expositoras, a la cual también fui invitada. En esa ocasión todas estábamos emocionadas, pues era la primera vez que asistía a un evento de ese tipo e iba a conocer otro Estado, así que con la emoción y con muchas ganas de compartir llegamos a la Universidad de Aguascalientes y comenzó el evento. Durante la presentación mencionaron los nombres de las compañeras y al mencionar el nombre de los representantes de Sedac, le colocaron “etiquetas”: Licenciada en Trabajo Social, Oralia Cárdenas Zacarías, Licenciado en Sociología, Salvador García Angulo y Licenciada en Promoción de la Salud, mi nombre. Un dato curioso que provocó en las compañeras un sentimiento encontrado, pues ellas no nos reconocía por “licenciadas”, para ellas éramos, Oralia, Chava y Yedid. Al momento de la presentación varias compañeras expresaron que desconocían el título que teníamos, pues para ellas siempre que llegamos a su comunidad somos Oralia, Chava y Yedid, unas personas que no nos presentamos como licenciadas y que en esos momentos se habían enterado sobre la formación que tenemos.

Les cuento lo anterior porque desde una mirada particular de promoción de la Salud, considero que no es malo obtener un titulo de licenciada, abogado, ingeniero, etcétera. Lo que es importante es la relación que establecemos con las demás personas, el titulo es un papel que esta guardado en el archivo, que es importante en algunos momentos de nuestra vida pero no nos hace más o menos que las otras personas. En este espacio de trabajo aprendí que el tener la formación de Promoción de la Salud, y que en algún momento de mi vida fue importante tener el titulo de licenciatura, no es lo único que me da identidad como promotora de la salud, y que existen otros elementos que nos dan identidad. Como promotora de la salud reconozco que sigo en un proceso de formación, reflexionando y analizando constantemente mi quehacer.

Por último, algunas ideas que quiero compartir y que he podido construir a partir de revisar mi experiencia laboral en este tiempo, es que existen ideas dominantes que hacen que el trabajo esté centrado en el cumplimiento de estándares. La Promoción de la Salud sigue siendo considerada sólo como aquellas prácticas que están dirigidas hacia la prevención de enfermedades, en algunas ocasiones, consideran que sus acciones son las de informar, comunicar, proporcionar, determinar el “deber ser” y la manera en cómo, cuándo y con qué, las personas se deben de cuidar para no enfermar.

En la mayoría de los espacios donde nos encontramos laborando, las personas no son consideradas como sujetos con capacidad de pensar, crear, imaginar, sentir, organizar y sobre todo con la capacidad de tomar decisiones que les permita diseñar un proyecto de vida saludable. Lo anterior me ha recordado la importancia de revisar constantemente mi idea sobre el otro. De pensarlo como sujeto que posee capacidades que le permitirían incrementar sus niveles de salud.  Incluso nosotras como profesionales de la salud, nos enfocamos a mirar los demás entornos sin detenernos a mirar y reflexionar nuestro entorno. Por ello, se debe pensar a la promoción de la salud como un proceso que promueva la autoconstrucción de las personas a través del desarrollo de sus capacidades humanas, tomando en cuenta el contexto social, económico y cultural de las personas y sus comunidades.

Desde ahí se piensa que la Promoción de la Salud es un trabajo a largo plazo el cual está enfocado a aspectos de organización, participación y coordinación, diseño de estrategias de intervención que permiten generar vínculos con y entre las personas, es un trabajo conjunto que tiene como objetivo la autoconstrucción de los sujetos en sus comunidades. Desde ahí considero que el trabajo en equipo es una herramienta importante para el trabajo como promotora de la salud, debido a que permite el intercambio de experiencias a partir de las cuales se enriquece el trabajo y conlleva a un compromiso de todas las partes.

Y en este andar he aprendido que es importante la relación que establecemos con los demás, mirar nuestro entorno, analizar la realidad que estamos viviendo para poder actuar y movernos por caminos diferentes que nos permitan ampliar nuestra visión del mundo.

En este sentido les hago la invitación a que reflexionemos desde nuestros espacios e imaginemos el camino que queremos y decidamos andar. ¿Qué pensaron mientras me escuchaban? ¿Por dónde van trazando su camino como promotoras y promotores de la salud?

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De cómo comencé a hacer Promoción de la Salud
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Primer artículo

Mi nombre es Yedid Alejandra Galván Martínez, soy egresada de la licenciatura y desde hace 6 años trabajo en una asociación civil, de nombre Servicios para el Desarrollo (Sedac), en el Estado de Hidalgo. Y actualmente soy Coordinadora General de la asociación. El día de hoy me sumo a Manantial de Nubes con mi columna reflexiva titulada “Pasaje de recuerdos”. En ella les compartiré mis aprendizajes y reflexiones derivadas de mi práctica como profesional de la promoción de la salud y de mi formación permanente.

A manera de presentación de mi trabajo, dedicaré mis dos primeros artículos a la ponencia que presenté en días pasados en el V encuentro de egresados y estudiantes de la Licenciatura en Promoción de la Salud de la UACM:

2012 2229Antes de comenzar mi presentación quisiera pedirles que mientras me escuchan, se piensen desde su experiencia personal, en el camino que les ha tocado vivir, ¿Cómo llegan al lugar donde están? ¿Qué les gusta y disfrutan hacer en el espacio donde están trabajando? ¿Hacia dónde van o quieren ir? Con la finalidad de que al escucharme, se imaginen y piensen desde sus lugares para que me acompañen en esta presentación y así les invito a reflexionar desde su experiencia.

También les quiero expresar que cuando recibí la invitación a este evento, sentí la necesidad de compartir con ustedes cada momento y experiencia vivida como promotora de la salud trabajando en un espacio comunitario. Al comenzar a escribir esta presentación, me di cuenta de que hay muchos temas que compartirles y que por cuestiones de tiempo solo he seleccionado algunas experiencias que me permitieran expresar mi camino. Por ejemplo podría enfocarme en hablar solo de un tema, sobre las actividades concretas que realizo en mi espacio de trabajo, que van desde actividades administrativas como actividades de campo; o tal vez sobre el proceso de construcción de mi perfil como promotora de la salud, enfatizar en la importancia que ha tenido el seguir aprendiendo y adquiriendo más conocimientos, o hablar sobre el perfil interdisciplinario del o la promotora de la salud para no encasillarnos en uno solo o dejarnos encasillar por los demás; o sobre el desarrollo de capacidades y habilidades tanto de los y las promotoras de la salud como de las personas con las que trabajamos; entre otros temas que son relevantes y que podemos profundizar en algún otro momento. En este sentido, he seleccionado algunas experiencias significativas pero también trascendentales, y dejo abierta esta presentación para quienes estén interesadas en platicar y conocer más sobre mi experiencia.

A manera de contexto, Servicios para el Desarrollo, A.C. (SEDAC) trabaja en el Valle del Mezquital desde 1975 y está ubicada en el municipio de Ixmiquilpan, Hidalgo. Actualmente, como Coordinadora General de SEDAC soy la responsable del funcionamiento de la asociación, tanto a nivel administrativo como jurídico-legal.  Como asociación civil, SEDAC se ha concentrado en el trabajo con las familias indígenas Hñahñu de diferentes comunidades del Valle. Promueve el desarrollo integral de individuos, familias y comunidades para mejorar sus condiciones de vida. Con el apoyo de dependencias gubernamentales, así como de fundaciones nacionales e internacionales y de organizaciones empresariales, SEDAC ha trabajado diversos proyectos productivos que se caracterizan por ser auto-gestivos e integrales, ya que son administrados y supervisados por comités formados en las comunidades y además son proyectos que benefician en diferentes aspectos a las familias. Por ejemplo, proyectos de salud y nutrición, regeneración de recursos naturales, gestión agua potable, vivienda digna, molinos de nixtamal, establos colectivos, cosecha de agua de lluvia, huertos familiares para producción de hortalizas, corrales para cría de animales de traspatio, ahorro de leña a través de la construcción de estufas de leña; entre otros. Son proyectos impulsados desde las necesidades de las personas, y al mismo tiempo fortalecen la participación y la organización comunitaria.

Tomando en cuenta lo anterior, el trabajo que Sedac ha venido planteando y la manera en que hemos venido trabajando, tiene que ver con algunos planteamientos de Promoción de la Salud, desde una visión amplia. Se parte de una concepción holística e integral de salud, considerando que las personas poseen capacidades y habilidades que requieren ser promovidas y motivadas, tomando en cuenta el contexto social, económico y cultural de las comunidades, promoviendo sus costumbres y tradiciones, y considerando que todas las personas tienen conocimientos que requieren ser promovidos y valorados.

Así los proyectos se han centrado en mejorar las condiciones de vida de las familias indígenas Hñahñu, a partir de proyectos que mejoran la alimentación y contribuyen a una mejor nutrición con la implementación de huertos familiares y corrales de traspatio; proyectos que mejoran sus ingresos familiares promoviendo el auto-empleo en sus comunidades y evitando la migración a otros lugares en busca de empleo; promoviendo proyectos que fortalecen la participación y organización de grupos impulsando cooperativas artesanales y turísticas; así como impulsando la participación auto-gestiva con la formación de comités comunitarios y acompañando procesos de organización comunitaria.

De esta manera SEDAC ha venido trabajando los proyectos antes mencionados, a través de una metodología que parte de la idea de que todas las personas tienen capacidades, habilidades y sobre todo conocimientos que les permite identificar sus necesidades, buscar alternativas de solución e imaginar futuros mejores. Reconociendo el conocimiento local, fortaleciendo sus valores, costumbres y tradiciones comunitarias, se considera que las todas las personas tienen algo o mucho que compartir, porque conocen muy bien a sus comunidades, poseen valores individuales y colectivos, conservan costumbres y tradiciones comunitarias como la faena (trabajo comunitario voluntario), la presta fuerza (ayuda mutua entre familias) y las asambleas comunitarias (reuniones de toda la comunidad); las cuales promueven y fortalecen más la organización y la participación de las personas.

Para Sedac lo más importante es el sentir de las comunidades, lo que les duele y les está afectando de manera directa. Es así como los proyectos promovidos nacen de las necesidades sentidas de las comunidades y parten de la idea de que las personas son expertas de sus vidas y tienen conocimientos que contribuyan a mejorar sus condiciones de vida.

En mi próximo artículo platicaré cómo fue mi proceso de incorporación a SEDAC  y el trabajo que he realizado y realizo ahí como promotora de la salud.

Muchas gracias por leerme.

 

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CULTURA INDIGENA Y DESARROLLO

 

 

 

CULTURA INDIGENA Y DESARROLLO

Salvador García Angulo / Oralia Cárdenas Zacarías

 

Dialecto-lengua

Es muy común llamar a las lenguas indígenas “dialectos” , como si fueran lenguas imperfectas. El dialecto es una variedad regional de una lengua (Larousse). El catalán es un dialecto del español; el náhuatl es una lengua, no dialecto de ninguna lengua. Este uso erróneo  involuntariamente demerita la calidad del lenguaje indígena..

Cuando llegamos en 1975 al Mezquital, era usual el nombre “otomí”. Ahora se usa cada vez más el nombre propio: hñahñu.   La recuperación de su nombre propio ha reforzado la identidad cultural de muchos pueblos indígenas: ñhañhu, purépecha, rarámuri,  wixárica.

En el Mezquital hay 29 municipios. La mayor parte tienen nombre en náhuatl., pocos en español, pero ninguno en hñahñu. Son resabios de las dominaciones aztecas y españolas.

Indio–Indígena

¿Indio o indígena? Preferimos indígena. A pesar de su parecido, no tienen nada qué ver entre ellos.  Tienen un origen totalmente distinto. “Indio” es la petrificación de un error de Colón cuando descubrió América. Su expectativa de llegar a la India le cerró los ojos a la realidad, y perdió el derecho de que América se llamara Columbia. El error se perpetuó por siglos: (Archivo de Indias decían los españoles). Sigue hasta la fecha. En cambio “Indígena” es una palabra proveniente del latín: originario del país, establecido en un país desde tiempo inmemorial (Larousse). Hay indígenas en Africa, Asia y hasta en Europa. Los indígenas de Canadá se llaman pueblos originarios:  “Cuando los franceses y los ingleses llegaron, nosotros ya estábamos aquí”

Indigenismo

Manuel Gamio, precursor y apóstol del indigenismo en México, afirmaba que la cultura indígena tenía pocos elementos que impulsaran el desarrollo de los pueblos. Más recientemente Héctor Aguilar Camín, intelectual orgánico del neo- liberalismo, repite el mismo diagnóstico adaptado a las tendencias actuales. Desde esta perspectiva peyorativa y racista, el indigenismo se concibe como el esfuerzo de la sociedad dominante por asimilar a los pueblos originarios a su propio sistema, que se considera a priori como el mejor. Por eso casi nadie habla de mejorar la cultura occidental dominante, con valores propios de los indígenas.

Nuestras experiencias y reflexiones

Nuestra experiencia de 37 años de trabajo en comunidades hñahñu del Valle del Mezquital y en contacto con otros pueblos indígenas,  nos ha mostrado que la realidad desprovista de prejuicios, es exactamente la contraria. Igualmente valiosas y en ocasiones superiores,  las aportaciones de las culturas indígenas a la cultura occidental.

Algunas enseñanzas de nuestra experiencia nos muestran algunos ejemplos del valor que los indígenas han aportado y aún podrían  aportar a la cultura nacional, si no estuvieran bloqueadas por el sistema político-cultural.  Pondremos algunos ejemplos:

Ecología:

La relación entre el hombre y la naturaleza podría inspirar un movimiento ecológico que diera contramarcha al terrible proceso de destrucción de los recursos naturales que se está llevando a cabo .

En la cultura indígena los recursos naturales son personalizados: “las nubes son amigos de los árboles, la lluvia es la plática entre ellos”. “La lechuguilla está cansada después de varios años de sequía, hay que dejarla descansar”. 

No es tolerable el desperdicio de los recursos naturales: se aprovecha la vaina de mezquite, rica en proteína y azúcar, para mejorar la alimentación. Ante la escasez de agua, se colecta la pluvial para regar hortalizas.

Organización comunitaria

Visitando algunas comunidades del altiplano ecuatoriano, nos percatamos que contaban con una panadería comunitaria. La atendían en forma voluntaria, por parejas que cambiaban cada quince días. Nos cuestionábamos: ¿cómo es posible que la misma forma organizativa se lleve en el Valle del Mezquital, con los molinos de nixtamal, a tal distancia y sin ninguna comunicación?  Un amigo brasileño que recién había estado en China nos dijo: No se olviden que los pueblos americanos son originarios de Asia, desde allá viene el sentido comunitario.

Al no reconocer la comunidad indígena como sujeto de derecho, la legislación nacional impide el desarrollo autónomo de las comunidades indígenas. Los molinos comunitarios tienen que registrarse como cooperativas, las uniones de comunidades como asociaciones civiles, rompiendo las estructuras indígenas. El respeto a las formas culturales es letra muerta.

Economía.

En la cultura indígena la economía es concebida en función de resolución de necesidades, no como medio de acumulación de beneficios. En vez de competencia se habla de colaboración.; la competitividad se llama eficacia y eficiencia.

Unas de las empresas con mayor éxito económico en el Valle son los balnearios de aguas termales. Cuando llegamos en 1975, sólo había pozas con piso de grava. Ahora existe un gran desarrollo de parques acuáticos, infraestructuras impresionantes, creación importante de empleo en las comunidades. La inversión para el desarrollo es autogenerada, reinvirtiendo las utilidades. No se ha requerido inversión de capitales externos, menos de capital extranjero. No se ha requerido de rescate de infraestructura, ni privatización.  En cambio las autopistas y los bancos  en México se privatizan, se rescatan cuando quiebran y se vuelven a rescatar, en una espiral descendente sin fin.

En una cooperativa de artesanas, que realiza sus asambleas mensuales en lengua hñahñu desde hace 36 años, en la primera asamblea se tomó el acuerdo de no repartirse las utilidades. Este derecho legal lo vieron como retroceso: “si nos organizamos en cooperativa para avanzar como grupo, al repartirnos las ganancias, ¿en qué las vamos a emplear? Lógicamente para resolver algunas necesidades, pero ya no juntas, sino cada quien por su lado. Vamos para atrás”

En una comunidad algunos extranjeros crearon una cooperativa de consumo según el modelo europeo.  Prestaba servicio sólo a sus socios. Sin querer rompía el tejido social indígena comunitario: dividía la comunidad entre los que tenían derecho al azúcar y los que no lo tenían.

Los cuestionamos: ¿Por qué importar modelos que son adecuados para una cultura individualista, como la europea, y dividir las comunidades indígenas, que son estructuras cooperativas en sí mismas?  Allá fue un avance, aquí un retroceso.

Marco jurídico

En la legislación mexicana, que tiene sus raíces lejanas en el derecho romano, en el caso de un asesinato se castiga al culpable con una severa pena de prisión. En algunas regiones indígenas se condena al asesino a  reparar el daño, manteniendo de por vida a la familia del finado.

 En la justicia oficial se crean dos “viudas”: la del asesino y la del asesinado. No hay restitución del daño.  ¿Cuál sistema es más racional?

En el derecho romano la  propiedad se concibe como “jus utendi et abutendi” (derecho de usar y sobreusar, o abusar). Si tú eres dueño de un manantial, puedes hacer lo que quieras con el agua.  En cambio la visión indígena se plasma en la Constitución de 1917: el agua, el petróleo, el espacio electromagnético  son propiedad de la nación. Los monopolios estaban prohibidos. Parece que ahora estos valores se están perdiendo.

Se planteaba en un círculo de estudio por qué había  para los opresores de los pobres tantos casos de impunidad. Un integrante del círculo opinó: “porque sólo donde hay dinero hay justicia”. Otro contestó: “Es al contrario: donde hay dinero hay injusticia”

Modelo político.

Los pueblos indígenas rechazan el modelo occidental de partidos. “Los partidos parten”  dicen. Cuando Salinas intentó privatizar la tierra, las comunidades del Valle reaccionaron con dureza. “Nuestros padres decían que la tierra es nuestra madre. Ahora viene este señor y nos dice que ya podemos vender a nuestra madre”

Una comisión invitó a todos los partidos a escuchar la opinión de los representantes comunitarios. Se presentaron sólo dos diputados federales. Los demás ´partidos no consideraron relevante la invitación.  Un indígena de Cardonal manifestó en la reunión:  “El que lleve a las cámaras nuestra opinión,  ése es nuestro diputado, no importa de qué partido sea”  Nos quedó claro que la democracia indígena no pasa por los partidos.

Medicina

Hay un proceso de desvaloración de la medicina indígena. Aunque los primeros españoles que conquistaron México se sorprendieron de la riqueza del conocimiento de las plantas medicinales y le enviaron al rey de España el Códice Badiano, actualmente se considera como brujería. Hemos constatado que muchas plantas tienen nombre diferente en cada lengua, pero las mismas propiedades y tratamientos.

Exhortación fraternal

Felicitamos a las muchachas y muchachos aquí presentes por tener la oportunidad de estudiar estas carreras  universitarias en su región, y al mismo tiempo decirles que un título de licenciado no es sólo para ponerlo en la pared de su casa, o que piensen que con eso ya van a poder ganar mucho dinero, o van a traer la solución a los problemas de las comunidades, y se pongan entre el que estudió en la universidad y sabe todo, y el que no estudió  y no sabe nada. Vayan con el espíritu de aprender todos de todos. Recuerden que las personas en las comunidades no son como cántaros vacíos que hay que llenar. Vayan con el espíritu de aprender de todo ese potencial de conocimientos que hay en las comunidades. Les aseguramos que eso les traerá muchas satisfacciones y se hará más fácil su trabajo

En las comunidades se van a enfrentar con problemas fuertes de caciquismo, paternalismo y rechazo a su cultura.  Sin embargo cuando se trabaja con la gente y se valoran sus propios conocimientos, se puede lograr un verdadero desarrollo.

No se olviden de su tierra, no se olviden de su pueblo.

 

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CULTURA INDIGENA Y DESARROLLO

 

 

 

 

 


 

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CULTURA INDIGENA Y DESARROLLO by Salvador García Angulo, Oralia Cárdenas Zacarías is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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