Discriminando al prójimo.

Soy Daniela Ferraez Medina; pasante de la Licenciatura en Promoción de la Salud, estoy realizando mi servicio social en el programa “La identidad profesional del promotor de la salud. ¿Qué hace y cómo trabaja un promotor de la salud?” con el profesor David García.

Me pareció muy importante participar, porque tengo la necesidad de identificar y conocer, cuál es la identidad del promotor de la salud. A su vez, aprender de los saberes de otros promotores de la salud y cómo es que los llevan a la práctica, porque esto me ayudara en mi formación. También podré adquirir nuevos conocimientos, aprendiendo del Otro, así mismo me permitirá poder identificar mi identidad como promotora de la salud.  Lo anterior con el objetivo de desarrollar habilidades y capacidades profesionales, para cuando me encuentre en el campo laboral.

Estoy escribiendo este artículo reflexivo, con el propósito de potenciar el diálogo de saberes con otros promotores de la salud, propiciando una participación activa como promotora de la salud en formación. Vale decir, que cuando el profesor me dejó esta tarea, me sentí mal, porque no sabía qué hacer, el pensar en algo y reflexionar en ello, era como un abismo, pues pensaba en todo y en nada a la vez. No le veía un fin.

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Sin embargo, con el paso de los días me ocurrió algo que me gustaría platicarles: en mi trabajo un hombre homosexual vio besándose a una conocida con otra mujer. Su reacción fue de rechazo y de incredulidad, pues jamás se imaginó que fuera lesbiana o bisexual. No lo podía creer y  platicaba a todas las personas cercanas a él de manera despectiva, lo que había visto. Esto me llamó la atención y me dejó pensando porque la comunidad LGBTTTI defiende sus derechos. Ellos piden a la sociedad que no se les excluya, señale y juzguen por su orientación sexual.

Encontré una contradicción enorme entre el relato despectivo que hacía un homosexual con respecto a las prácticas homosexuales de una pareja de mujeres. Me cuestione si ¿Ser lesbiana o bisexual es malo, y ser homosexual es bueno? ¿Por qué mi compañero de trabajo tuvo esa reacción de rechazo?, pues él está inserto en la comunidad LGBTTTI. ¿Cómo justifica su acción discriminatoria, su contradicción?

Es decir, la comunidad LGBTTTI defiende que no se les discrimine y que se erradique la homofobia, sin embargo, no es el único episodio que he presenciado de discriminación por parte de ellos. Debo aclarar que no estoy generalizando. Estoy hablando de casos concretos y me queda claro que muchos miembros de la comunidad LGBTTTI, activistas o no, no incurren en este tipo de contradicciones.

Lo menciono así, porque al señalar a alguien que tiene la misma orientación sexual, lo está discriminando, por lo tanto, se está autodiscriminado, porque está devaluando a la persona, en este caso a la mujer por besar a otra mujer. Entonces, por ser parte de la misma comunidad, ¿tienen el derecho de discriminar, de juzgar al Otro por ser homosexual? ¿el ser homosexual te da derecho a discriminar a otros homosexuales?

Ahora bien, ¿Por qué se ofenden cuando una persona heterosexual los discrimina, los señala o los excluye?

Como promotora de la salud considero que es necesario, si se quiere terminar con la discriminación de las que son víctimas la comunidad LGBTTTI que los interesados tomen conciencia, se sensibilicen  y trabajen  para  tener una actitud positiva no discriminatoria y autodiscriminatoria.  Lo anterior contribuyendo a la transformación de una cultura donde la diversidad sexual sea incluyente, libre de estigma y discriminación, que exista la equidad de género y el ejercicio de los derechos humanos, dentro de la comunidad LGBTTTI.

Así mismo informar sobre la diversidad sexual para abrir las puertas a una sociedad de tolerancia, de respeto y de aceptación, pues no puedes pedir que te respeten si entre algunos de ellos no lo hacen.

 

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Discriminando al prójimo.
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Presentación

Mi nombre es Anel Hernández Dorantes, estudiante de la Universidad Autónoma

de la Ciudad de México, UACM, en la Licenciatura Promoción de la Salud.

Actualmente me encuentro en el proceso de elaboración de mi trabajo recepcional.

Me defino como una promotora de salud con pensamiento crítico, donde mis

principales valores son; el respeto, la igualdad y la justicia.

Como lo mencione anteriormente, estoy elaborando mi trabajo recepcional,

desarrollando el tema de la obesidad infantil en México. El enfoque que utilizaré

pretende abordarlo de una manera crítica a partir de referentes más allá de los

tradicionalmente usados en la corriente dominante de la promoción de la salud.

Para tal efecto se realizará un análisis comparativo entre las explicaciones y las

diversas formas de ver al problema que se hacen desde la corriente dominante y

aquellas provenientes de posturas críticas.

La idea de abordar este tema fue a partir de la clase de Promoción de la Salud 1,

ya que durante todo el curso hablamos de dicho fenómeno. Al principio del curso

no tomaba importancia de la magnitud de este problema de salud, ni mucho

menos los factores que se encuentran detrás de ella. Con el transcurso del tiempo,

me di cuenta como estos factores es que intervienen de manera importante en los

sujetos que padecen sobrepeso y obesidad. Otra de las cosas que me llevaron a

la elección de este tema, fue la mala creación de los programas de salud que le

hacen frente a esta problemática, ya que no ha creado impacto alguno para

detener dicha epidemia, pues de acuerdo a las cifras reportadas, el sobrepeso y la

obesidad sigue en aumento, es entonces donde mi trabajo también está dirigido

para elaborar una estrategia (diferente) desde la visión crítica Promoción de Salud.

Hasta el momento he recabado información de diversas fuentes bibliográficas y

bases de datos que me han permitido entender mejor este problema de salud.

Mi participación en esta columna servirá para mi proyecto de manera importante,

pues con la publicación quincenal de un artículo nuevo, donde se analizará la

problemática de la obesidad infantil desde una manera crítica, tendré un progreso

significativo para la consumación del ya mencionado proyecto.

Me satisface poder participar en esta columna, ya que podré compartir mi proyecto

y talvez, les pueda servir a mis compañeros y colegas en algún aspecto, así

también podré recibir opiniones y sugerencias del mismo.

Temas del proyecto

 El Impacto que tuvo el tratado del libre comercio de América del norte en

México

 Inseguridad alimentaria

 Largas jornadas laborales

 Aumento de la pobreza

 Aumento de la canasta básica

 Aumento en el consumo de los alimentos industrializados

 La inseguridad que vive hoy en día el país

 Transición alimentaria (perdida de cultura)

 Falta de actividad física asociada al desarrollo tecnológico

 El papel fundamental que juegan los medios de comunicación en el

consumo de los alimentos industrializados

 Aumento en el gasto en salud

 Análisis de los programas de salud

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Presentación
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Tomando el mal camino.

 

Tomando el mal camino. 

 

Como ya lo había mencionado anteriormente, durante mi formación como Promotora de la Salud no sabía con exactitud que funciones podía realizar en un futuro, pero se me fueron dando oportunidades increíbles para probarme como profesional de esta hermosa licenciatura.
Además de las intervenciones en el Centro Comunitario y en la Primaria que comente en mi anterior artículo volví a tener otro encuentro con la comunidad y esta ocasión fue durante mi Servicio Social. Y hago especial énfasis en él ya que el trabajo que realicé me ha dado muchas satisfacciones a nivel personal (he conocido mucha gente buena que ha estado conmigo en momentos difíciles) y a nivel profesional (Se me brindó la oportunidad de hacer Promoción de la Salud y de poder aplicar los conocimientos que adquirí durante mi formación en la UACM).
Recuerdo10563103_489162387886360_7364030794220745960_n las experiencias que me compartieron algunas de mis mejores amigas sobre su Servicio Social en el sector salud, donde defienden a capa y espada el modelo médico-hegemónico, según su experiencia los Promotores de Salud estaban por debajo de los médicos y de las enfermeras, mis amigas estaban muy limitadas, no podían hacer algún trabajo diferente a lo típico (Repartir trípticos, estar de apoyo con las trabajadoras sociales o simplemente hacer trabajo administrativo).
Yo no quería estar en lugar así, yo quería un trato diferente para mí, quería que me trataran como la Promotora de la Salud que soy. Buscaba un lugar donde pudiera trabajar con la gente desde mi lado humano un lugar donde pudiera aprender día con día de la gente con la que me rodearía, quería un lugar donde pudiera realizar mi trabajo como Promotora de la Salud con una visión alternativa (Visión que adquirí en mi último semestre de la licenciatura). Yo me sentía con el deber de hacer un trabajo para la gente. Alguna vez en clase de Promoción de la Salud II escuche una frase que dijo el profesor David García, “Para repartir folletos no se necesita estudiar una licenciatura” a partir de ahí me prometí a mí misma que siempre buscaría la manera de hacer un trabajo con el que me sintiera satisfecha, un trabajo que me permitiera ser la Promotora de la Salud que soy ahora (Promesa que he tratado de cumplir hasta la fecha en mi trabajo, aunque es difícil porque ha habido cambio de jefes y todos llegan con una visión diferente sobre lo que es la salud, pero he tratado de ingeniármelas para realizar mi trabajo de la mejor manera. Más adelante
compartiré todas esas experiencias).

Mi servicio social consistió en estar en una casa de salud en Tlalpan. Las actividades que yo realizaba en esa casa eran apoyar a mis compañeros a la hora de hacer difusión de las actividades que se ofrecían a las personas (se daba zumba, checaban la presión a las personas con diabetes, atendían a las mujeres embarazadas, daban estimulación temprana.)
La casa de salud está situada en una comunidad donde hay un alto índice de delincuencia, hay dependencia, tráfico y venta de sustancias psicoactivas, consumo de alcohol, violencia intrafamiliar, falta de empleos, falta de oportunidades, es una comunidad muy lastimada es excluida y marginada.
En un principio me daba miedo ir a la casa de salud porque el rumbo es un poco peligroso por eso mismo los primeros días no salía para nada de la casa y me quedaba dentro esperando a que diera la hora de salida, algunas veces lo único que hacia eran los carteles que pegábamos fuera de la casa. Yo me sentía incompleta porque no hacia otra cosa más que pegar información y ya, en un momento pensé que no había sido buena idea estar realizando ahí mi servicio, llegaba al lugar y la casa estaba sola, no había usuarios.
En ese momento yo aún no adquiría el poder para cambiar las cosas en el lugar. Un día nuestra Jefa nos dijo que teníamos que realizar una carta de actividad porque se acercaban las vacaciones escolares y debíamos de impartir un Curso de Verano, la Jefa hablo conmigo y me dijo que me daba cartas abiertas para realizar el curso basado en la Promoción de la Salud. Yo me sentía muy contenta por la oportunidad que me estaban dando, pasaron por mi mente miles de actividades para realizar, pero las cosas no se dieron como me imagine, al poco tiempo me doy cuenta que nos iban a capacitar unas psicólogas para ser facilitadores del curso de verano. Ellas nos dieron una carta de actividad que debíamos seguir al pie de la letra. La carta de actividades estaba basada en la prevención de enfermedades y no en la Promoción de la Salud, dicha carta era para todas las casas de salud y todos mis compañeros y yo las teníamos que replicar. Ahí me di cuenta que le daban mayor peso al trabajo psicológico que a la Promoción de la Salud.
Me sentía con la responsabilidad de hacer un trabajo bien hecho aunque significara hacer un trabajo desde el modelo médico-hegemónico. Aunque no me gustara tenía que dar lo mejor de mí.
La casa de salud donde me encontraba tenía fama de que los compañeros no trabajaban y al igual que la comunidad los jefes nos excluían y no nos brindaban los materiales completos. Me encontraba en una situación complicada, quería que reconocieran la Promoción de la Salud y que a la casa la dejaran de excluir.
Las cosas empezaron a cambiar porque fuimos la casa de salud que más niñas y niños tuvo, llegaron al curso 60 niñas y niños (Cuando en otras casas solo había de veinte a treinta).
En nuestra casa solo éramos como encargados una médica, una enfermera, dos compañeros y yo. La médica y la enfermera se dedicaban a atender a las personas que requirieran su servicio, así que quedábamos sólo tres personas para atender a 60 niñas y niños. Nos dividimos a las y los niños por edades.
Como había tenido una buena experiencia en la primaria con niñas y niños de 8 a 10 años pedí que me dejaran trabajar con ese grupo de edades, petición que mis compañeros accedieron. Yo me sentía muy contenta pensé que sería un trabajo igual al de mi experiencia previa.
Llegó el primer día de Curso de Verano, yo estaba muy emocionada y a la vez estaba con muchos nervios. A pesar de ello mi cara siempre tuvo una sonrisa para cada una de las niñas y niños que iban entrando. Tuvimos una presentación grupal donde se explicaron los objetivos del Curso de Verano seguido de esa actividad nos fuimos a nuestros salones. Mi grupo era el más numeroso, el primer día sólo llegaron 20.
Ese primer día decidí romper un poco las reglas a la hora de realizar lo que decía la carta de actividad diseñada por las psicólogas. En ella se mencionaba que debíamos empezar a dar los temas desde la primer sesión, el objetivo decía que nos presentáramos con las niñas y los niños y que debíamos de hacer una serie de reglas de convivencia para trabajar en armonía, además teníamos que hacer unos gafetes con el nombre de los niños
La ventaja de mi casa de salud es que no teníamos sillas, sólo teníamos colchonetas así que con ayuda de los niños las acomodamos en forma de círculo y cada uno de las y los niños escogieron su lugar, yo me senté en las colchonetas al igual que ellos y no me senté en la silla que habían mandado para la facilitadora.
Nuestra primer actividad fue presentarnos, teníamos que decir nuestro nombre, edad y nuestro deporte favorito. Lo interesante de la actividad fue que debíamos presentarnos y seguido decir el nombre de nuestros compañeros que ya se habían presentado. La sorpresa de las y los niños fue que al final yo repetí el nombre de cada uno de ellos, no necesité gafetes y a todas y todos los llamé por su nombre, lo hice así porque es una forma de acercarme más a cada uno de ellos El primer día lo dejamos para conocernos y no ocupé la carta de actividades para nada.
Decidí tomar otro camino, ser Promotora de la Salud y no la ayudante de las psicólogas.
¿Qué hice y cómo lo hice? Se los platico en 15 días.
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Invitación a hacer tu servicio social en un proyecto comunitario de promoción de la salud

Les compartimos un mensaje de invitación que nos envían del Instituto Nacional de Salud Pública. También pueden descargar un folleto en el que se da más información sobre el proyecto, así como los datos de contacto de los responsables.

Folleto MASS-P_03042012

Nos complace compartir con ustedes un pequeño video que elaboramos con la finalidad de promocionar el servicio social, y que chicos/as de diferentes universidades se interesen en participar de nuestro proyecto comunitario. El propósito de enviárselos a ustedes es que conozcan visualmente un poco del trabajo que hemos realizado.

Esperemos les guste.

Quedamos atentas a sus dudas, cometarios y/o sugerencias.

Excelente día!

 

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Taller virtual: Entre lo hegemónico y lo alternativo, mi experiencia de servicio social

Presentación:

Hemos tomado el testimonio de Edith González Rojas, estudiante de la Licenciatura en Promoción de la Salud de la UACM, como un punto de inicio para reflexionar sobre distintos aspectos de la identidad profesional del promotor de la salud y la formación que debe recibir.  Hemos introducido algunos comentarios y preguntas reflexivas entre los párrafos de la experiencia de Edith. El texto original se puede consultar aquí: “Experiencia de servicio social Edith González

Te invitamos a leer su experiencia y a participar respondiendo a las preguntas que hemos intercalado. Para hacerlo haz click en la pregunta.

§

La necesidad de escribir sobre mi experiencia de servicio social surge por diversas razones, la más significativa para mi surge de la circunstancia del integrarme a un proyecto en el  que no se compartía y tampoco concebía a la promoción de la salud y su quehacer profesional de la misma forma en que yo la he ido construyendo a lo largo de los cursos y de mis pocas experiencias vividas en el trabajo práctico. Otra de las cuestiones que me motivó a compartir esta etapa de mi formación profesional fue las relaciones de dominación que se ejercían por parte de la responsable del proyecto, sobre nosotra(o)s como prestadora(e)s de servicio social. Sus acciones y actitudes lejos de permitirme hacer significativa mi estancia la volvieron desagradable.  Al decir desagradable no me refiero a las actividades que se nos encargaba realizar (propuestas de estilos de vida saludables, trabajar con bases de datos) o en las que teníamos que participar (prácticas de laboratorio, trabajar con el personal de instituciones públicas). Tampoco me refiero a trabajar con los compañeros, ni el interactuar con otros profesores, sino me refiero al trato que se nos daba. Este trato  para algunos  era  percibido como ser estricto, exigente o bien que se nos preparaba para enfrentar nuestra realidad como profesionales en el campo laboral, pero para mí tal situación me recordaba al último semestre de la licenciatura, en el que conocí el término denominado  de educación bancaria acuñado por Paulo Freire a partir del cual construí una perspectiva diferente a la que tenía antes ( y que era parecida a la empleada por la responsable del proyecto)  sobre el cómo se construyen los aprendizajes.

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Primer comentario:

El campo laboral a menudo se encuentra lleno de situaciones en las que la autoridad usa su poder para ejercer la dominación. En el campo de la atención y la prevención a las enfermedades (mejor conocido como el campo de la salud) lo más común es una marcada jerarquización  en la que el promotor de la salud a menudo ocupa los lugares inferiores. No es raro entonces que el promotor de la salud enfrente situaciones en las que tiene poco poder, su práctica profesional es poco valorada y no se le reconoce validez a muchos de sus conocimientos. Si el promotor de la salud ha sido formado al modo de las instituciones cómo una pieza más del engranaje, simplemente tendrá que ocupar el lugar marginal que se le ha asignado. En este caso es evidente que su posibilidad de cambiar muchos aspectos de su práctica es muy limitado.  Pero si el promotor de la salud se ha formado una perspectiva crítica y pretende ser consecuente con ella se encontrará inevitablemente con un conflicto en el que también tiene pocas posibilidades de hacer un cambio….

De manera consciente o inconsciente la responsable del programa de servicio social al que hace referencia Edith reproduce estas condiciones de dominación en una etapa de formación de los estudiantes de promoción de la salud.

¿Qué ventajas y desventajas puede traer para un estudiante de promoción de la salud enfrentarse durante su formación a condiciones de dominación similares a las que probablemente enfrentará al inicio de su práctica profesional?

¿Hasta qué punto las ventajas justifican este trato? ¿Debe ser parte de la formación profesional de un promotor de la salud?

¿De qué otras maneras se puede abordar este problema? ¿Cómo se puede formar a los promotores de salud críticos para enfrentar condiciones de dominación y desvalorización de la promoción de la salud en su campo laboral?

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Continúa la experiencia de Edith….

Hablando de aprendizajes recuerdo que se nos recalcaba que como prestadora(e)s de servicio debíamos de tener un conocimiento mucho más amplio en comparación con los compañeros que se encontraban tomando cursos. Es aquí donde me surge una duda sobre que es para la responsable del proyecto el aprendizaje y como se aprende, es decir que era lo que debíamos saber y aprender, si memorizar conceptos o reproducir lo que se veía en las clases. No quiero ser muy crítica en esta cuestión porque considero que cada persona construye aprendizajes según sus alcances y limitaciones pero sobre todo del enfoque que perciban y tengan, entiendan o hayan identificado sobre qué es aprender y cómo se hace.

Una razón más que me motivó a escribir mi experiencia fue la imposición de saberes en donde el que tiene un mayor nivel de conocimientos y experiencia en el ámbito profesional es quien está en condiciones de imponer su verdad,  para decir lo que está bien, lo que está mal y la forma en cómo futuros profesionales debemos saber actuar y comportarnos.

Dentro de servicio social escuché y presencié algunas situaciones tales como que la mirada alternativa de promoción de la salud es una ideología. En lo personal pienso que todo tipo de disciplinas se comienzan a formar por ideologías y posteriormente se vuelven  teorías, pero en fin ese es mi pensar y habrá muchas personas que estemos identificadas con esta forma de entender la  promoción de la salud, habrá otras que estén en desacuerdo y prefieran discursos hegemónicos, pero igual es respetable cada una de las perspectivas aunque en mi formación como profesional ya sea por docentes o compañeros estudiantes este respeto se pierda en ocasiones.  Por el momento seguiré tratando de buscar experiencias sean buenas o malas que me permitan seguir construyendo mi propia concepción de entender a la promoción de la salud y su quehacer profesional para hacerme de más argumentos permitiendo sustentar esta mirada alternativa ante situaciones similares.

Por último debo decir que esta experiencia aunque no fue del todo satisfactoria me dejo  aprendizajes en cuanto a cosas muy técnicas que desde la percepción de la mayoría de las personas como profesionales en salud debemos saber hacer. En cambio pienso que uno de los obstáculos que me impidieron seguir construyendo mi propia concepción de promoción de la salud fue el tomar la decisión de realizar mi servicio social en dicho proyecto, sabiendo de ante mano que la perspectiva por la que yo estoy influenciada es una mirada alternativa.  Sin embargo no tenía mucha opción ya que son pocos los espacios que buscan profesionales en salud con características más sociales que biológicas.

 Edith González Rojas

______________________________________________

Meta foro (para responder después de haber participado en los foros del taller)

¿Qué aprendiste al participar en este taller?

¿Cómo lo puedes usar para tu práctica cómo promotor de la salud?

¿Cómo lo puedes usar como formador de promotores de salud?

¿Cómo lo puedes usar como estudiante de promoción de la salud?

Hiper foro: ¿Tienes alguna pregunta para incluir en este taller?

¿Tienes algún otro comentario en relación al testimonio de Edith? Escribe tus comentarios aquí.

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Taller virtual: Mi experiencia de servicio social como profesional de la promoción de la salud

 Introducción:

A continuación presentamos un testimonio de la experiencia de Yasmín Vázquez Zagazeta durante el servicio social. En él podemos ver cómo se puede construir mucho aprendizaje a partir de experiencias negativas.

El  documento original ha sido editado para que funcione como una situación generadora en la que reflexionemos sobre diferentes temáticas.  En la edición hemos introducido algunas preguntas.   Cada pregunta es un foro y puedes acceder a él dando clíck en la pregunta. Se abrirá una nueva ventana en la que podrás participar en el foro. Al final colocamos una pregunta general en la que podrás opinar en general sobre esta experiencia que nos comparte Yasmín.

Como todas las experiencias compartidas en Manantial de Nubes, esta tiene un doble valor: La información que Yasmín nos comparte y los aprendizajes que construyamos al reflexionar sobre su testimonio. Lo primero ya ha sido aportado, lo segundo nos toca construirlo.

 

 El caso:

1. “Al terminar el octavo semestre de la licenciatura y según lo establecido en  el Artículo 2º de Reglamento para la Prestación del Servicio Social de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, el día 14 de Octubre de 2010 comencé a  prestar el Servicio Social en el Centro Interdisciplinario para el Desarrollo Social (CIDES I.A.P); una institución de asistencia privada que brinda atención a niños, niñas, adolescentes y sus familias indígenas migrantes que trabajan en situación de calle en la ciudad de México y que pertenecen a la etnia otomí del Estado de Querétaro, específicamente del pueblo de Santiago Mexquititlán, que migraron a la ciudad de México en busca de “mejores condiciones de vida para ellos y sus familias” y que habitan en 5 predios ubicados alrededor de la colonia Roma  que ellos mismos invadieron.”

2. “El CIDES cuenta con 2 oficinas, una administrativa y la otra un centro operativo denominado Centro Colibrí que es en donde se ejecutan todas las actividades con la población atendida”.

3. “Al iniciar el servicio social, la encargada de recursos humanos  me explicó que mi labor se iba a desempeñar en el centro operativo (Colibrí) específicamente en el área de comunidad que es el área que trabaja directamente en los predios ya sea con niñas, niños, adolescentes o mujeres”.

4. “Una vez que me presente en el Colibrí, la coordinadora me explicó que anteriormente había habido 2 compañeras de la licenciatura realizando su servicio y que habían dejado un buen sabor de boca, ella me explicó que mis labores iban a consistir en actividades directamente relacionadas con el área de la salud y me dio un pequeño encuadre acerca de la población con la que íbamos a trabajar, aunque no recuerdo bien todo lo que hablamos recuerdo que me dijo que era una población indígena, cuyas problemáticas cotidianas era el abuso que la policía ejercía sobre ellos, que la mayoría de los chavos eran adictos al activo y que vivían en condiciones de precariedad, hacinamiento, etc., y es precisamente en esta parte donde al referirse a sus viviendas y sus hábitos de higiene, ella mencionó una frase que salto de inmediato, dicha frase fue “les gusta vivir en la porquería”, en ese momento recordé muchos de los aprendizajes a lo largo de la licenciatura y me pareció que ese comentario estaba por demás cargado de juicios de valor que  en un primer momento me permitieron cuestionarme acerca de la concepción del otro que guiaba la práctica de esta persona”.

 

5. “Posteriormente la coordinadora del Colibrí me explicó que debido al momento en el que me incorporaba a la institución (fin de año) y debido a que ellos se encontraban cerrando los trabajos correspondientes al 2010, de momento estaría apoyando en las actividades que fueran surgiendo,  me pidió que apoyara a la educadora del nivel 1 y 2 en sus actividades, concretamente  en la elaboración de ofrendas de día de muertos y organización de la posada anual, además de las actividades cotidianas que se realizan con los niños”.

6. “Una vez que comencé a trabajar, en primera instancia entré en contacto con los pequeños de entre 6 y 12 años más o menos (niveles 1 y 2), con los que se realizan actividades tales como apoyo en tareas, recreación y servicio de comedor, además de que se les brinda también consulta médica en caso de ser necesario. Aunque mi rol en este tiempo fue más pasivo de lo que yo hubiera querido, pude observar una serie de situaciones que llamaron mi atención, por ejemplo, me di cuenta que  los niños que acuden al centro lo primero que hacen es realizar sus tareas de la escuela primaria (que tengo entendido que es una escuela multicultural), entonces el apoyo en tareas  consiste en ayudar a los niños a realizar su tarea, en este punto me gustaría mencionar que muchas veces me cuestioné cosas que no me quedaban del todo claras, por ejemplo, en primer lugar el CIDES defiende como una de sus principales labores y logros el “apoyo educativo a los niños que acuden al centro”, sin embargo yo pude darme cuenta de que la mayoría de los niños que acuden al Colibrí y que participan en los círculos de tareas, son niños que  en su mayoría no saben leer y escribir, no al menos como corresponde a los grados que cada uno de ellos cursan en la primaria, me refiero a que niños de 1º, 2º y 3er grado que no saben leer, no logran escribir su nombre completo, no saben tomar dictado y de la misma manera niños de más grados escolares que no saben sumar, restar, multiplicar, etc. (saben hacerlo perfectamente pero solo de manera empírica como resultado de lo aprendido a la hora de vender, comprar o desarrollar sus actividades cotidianas en la calle.

7. Descubrí entonces que el “apoyo en tareas” que se realiza en la institución consiste básicamente en sentarte con cada uno de los niños y leerles lo que tienen que hacer de tarea, leerles por ejemplo una lectura, o las preguntas que haya que contestar y escribirles la respuesta en una hoja para que ellos la copien en su cuaderno, desde mi punto de vista, sin que esto signifique que ellos estén conscientes de lo que están haciendo y/o aprendiendo. Al respecto, yo me cuestionaba en primer lugar cómo es que estos niños que van a la primaria no saben lo más básico y cómo han conseguido avanzar de grados escolares  sin los conocimientos necesarios, esto con relación a la responsabilidad que juega en este caso la escuela primaria, pero por otro lado también me cuestionaba el papel que jugaba, asumía o dejaba de asumir el CIDES.

8. En este sentido para mí como promotora de la salud resultaba necesario identificar las problemáticas que presentan los niños para aprender,  cuestionarse acerca de sus necesidades prioritarias de educación y enfocarse en ellas; en fin mirar dicha situación de la manera más integral posible y actuar en consecuencia, lejos de esto miraba que la institución se excusaba diciendo que era responsabilidad de la primaria no de ellos el que los niños alcanzaran un buen nivel educativo ya que ellos eran solamente un apoyo para reforzar lo que ellos lograban en la escuela y en este sentido yo me cuestionaba ¿cuál era la responsabilidad que el CIDES asumía en torno a la labor educativa que pretendía llevar a cabo con estos niños y hasta donde llegaba esta labor?, incluso recuerdo que en alguna ocasión intenté plantear mi visión de la problemática frente a la educadora del grupo pero no logré que ella entendiera la manera en la que yo veía una posible forma de actuar ante el problema, por el contrario logré que ella se pusiera a la defensiva.

9. Después de mi colaboración con la educadora de los pequeños, durante el tiempo siguiente la relación con el personal se torno un tanto pesada, creo yo que esto fue el resultado de los cuestionamientos que yo les hacía con el afán de entender un poco más acerca de la manera en la que ejercían su práctica profesional que dicho sea de paso no coincidía en nada con los criterios mínimos que plantea la promoción de la salud emancipadora. Así pues, durante los meses de diciembre, enero y febrero no se me encargo ninguna actividad, sin embargo este tiempo pude seguir observando lo que ocurría en la institución.

  • Un promotor de la salud con formación crítica puede emplear marcos teórico-metodológicos alternativos en su práctica. Esto puede llevarlo a comprender de manera diferente los problemas de la práctica y sus posibles soluciones. Sin embargo esto no garantiza que su punto de vista sea tomado en cuenta ¿Qué pueden hacer los promotores de salud frente a este tipo de problemas?

10. Por ejemplo, me di cuenta que  una forma de trabajo recurrente en la institución, es el hecho de que los educadores y la coordinadora, es decir la institución en general utiliza en exceso la idea de premio y castigo, en el sentido de que ambos son utilizados para condicionar las conductas de los beneficiarios de la institución, algunos ejemplos de esto que describo son las siguientes frases que se repetían constantemente: ¡ o haces esto… o no hay postre, si no lo haces… de castigo te toca limpiar el salón, o lavar el baño!, etc.

11. En el caso de las mujeres (madres de familia de los niños que son atendidos por la institución) la situación no es muy diferente, se trabaja sobre la idea de que la mujer es la responsable no solo del quehacer de la casa sino además de todo lo que pasa en ella, por ejemplo si el hijo se droga se asume que es responsabilidad de la mamá y entonces se le juzga a la mujer sobre su labor de madre incluso se le descalifica con frases como: “pues donde estaba la mamá que no se dio cuenta… a la mamá no le importa  su hijo … lo ve y no hace nada…”  haciéndola sentir culpable y realmente no piensan que si la mujer no está en casa es porque sale a trabajar para llevar la comida (en muchos casos es la mujer otomí, la que trabaja y es el sustento de su familia), no reconocen la responsabilidad del varón de la familia y es que los hombres (padres de familia) son una figura ausente en la en la institución), si la mujer reconoce frente a la institución ser víctima de violencia familiar o si como se dice coloquialmente es un secreto a voces y la institución se entera igualmente se le juzga: “le pegan porque se deja… le gusta que le peguen, si no le gustara ya lo hubiera dejado…” pero en ningún momento se analizan las condiciones de la problemática ni se ofrece una alternativa de solución. Me doy cuenta entonces de que es en la figura femenina donde recae la responsabilidad sobre sí misma y sobre los otros.

12. Me da la impresión de que la institución a veces olvida que son indígenas otomíes, que sí son migrantes y que hoy viven en la Ciudad de México pero que sin embargo son indígenas y traen consigo una cultura y unas costumbres que en cierta manera los determinan y los estructuran de manera diferente a lo que pasa con nosotros en la ciudad, por lo mismo muchas veces la misma institución los mal mira, los señala, los descalifica por sus costumbres, es decir constantemente se les percibe como irresponsables, ignorantes, perezosos, desidiosos, de tal manera que la constante repetición de esta descalificación se vuelve desde mi punto de vista, la forma más invasiva y violenta a través de la cual la institución pretende hacerlos “entrar en razón”. Al respecto yo pienso que si lo que se pretende por parte de la institución, por ejemplo, es reducir la tasa de mortalidad materna e infantil en su población, se debe pensar en otras maneras más efectivas y menos agresivas de hacerlo, habría que entender más primeramente en torno a la cosmovisión que estas mujeres tienen en torno al embarazo, al parto y a la maternidad como tal, y en segundo lugar habría que cuestionarnos  también sobre los obstáculos que presenta  la población otomí, en este caso las mujeres, a la hora del acceso a los servicios de salud.

13. En el caso de las mujeres fue donde tuve la oportunidad de implementar acciones concretas basadas en mi entendimiento de la promoción de la salud, tales como talleres reflexivos donde abordé temáticas diversas tales como: identidad, derechos humanos, género, etc., y cuyo objetivo principal era darle oportunidad a las voces de aquellas mujeres que tienen mucho que decir y que muy pocas veces son escuchadas, así pues en los temas anteriores fue en los que intente darle cabida a todas sus demandas y sus necesidades mismas que lejos de lo que la institución pensaba, eran por mencionar algunas: cómo educar mejor a sus hijos, como establecer una buena relación con sus maridos, como defenderse en la calle, etc.

Vale la pena mencionar que esta etapa final del servicio social estuvo acompañada de miedo, incertidumbre, mucho pero mucho trabajo, pero sobre todo una enorme satisfacción por todo lo que esas mujeres me permitieron aprender de ellas.

Yasmín Vásquez Zagazeta

 

 

RETROALIMENTACIÓN.

¿Tienes alguna pregunta que quieras agregar al caso?  La agregaremos para enriquecer el taller.

 

¿Tienes algún comentario sobre el funcionamiento de este taller virtual? visita este meta-foro

 

¿Quieres compartir tu experiencia de aprendizaje con este taller virtual?  podrás encontrar aquí hiper-foros y meta-foros sobre esto.

 

 

 

 

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