Historia y lactancia materna en el siglo XX

 

“El más llamativo de los olores para el recién nacido es el que viene de su madre […] de hecho el recién nacido y su madre se pueden reconocer a las pocas horas del nacimiento sólo mediante el olor”  (Moreno, J; 2006 p16 )

 

La lactancia en la historia de la humanidad ha significado la prevalencia de nuestra especie, en mucho tiempo era lo único que podía asegurar la supervivencia en los recién nacidos (José, P.; 2012). En  las civilizaciones antiguas como la mesopotámica o babilónica existían códigos políticos que obligaban a dar leche materna a los hijos  (José, P. 2004). No obstante, en la segunda mitad del siglo XX esta práctica se ha venido deteriorando hasta llegar al punto de prácticamente extinguirse en varias partes del mundo, efecto causado por la inserción de la leche sintética (José. et al. 2004).

En este apartado haré una recopilación socio-histórica de cómo y a través de qué factores la práctica de la lactancia materna se ha venido deteriorando en México. Lo anterior considerando elementos internacionales y tomando en cuenta aspectos sociales, ideológicos, políticos y económicos que aparentemente han tenido influencia en el devenir en este fenómeno social.

Las principales variantes que existían en el amamantamiento eran los de darle leche del seno materno, a través de nodrizas o conocidas. Entre los siglos  X y XIII en Europa se sabía de una estable actividad del amamantamiento, para los siglos subsecuentes; XV-XIX la lactancia mercenaria fue una práctica que tuvo esplendor, e incluso, en algunos países se desarrolló una legislación en pro de la misma (José. et al. 2012).

Aunque ya se conocía el gran valor de la leche humana para el buen desarrollo del bebé y la disminución de la mortalidad infantil a finales del siglo XIX (José. et al. 2004).  El siglo XX estuvo subyugado por grandes cambios en torno a las sociedades humanas y por su puesto a su alimentación.  

De acuerdo con Erich, H. (1999) El siglo XX lo podemos dividir en tres etapas: la primera comienza en 1914 con la primera guerra mundial y termina hasta 1943-44 con el fin de la segunda guerra mundial; la segunda etapa abarca más o menos 25 años después de ésta, en ella se da un crecimiento económico y transformaciones sociales; finalmente de la década de los ochentas a la fecha se da una etapa de crisis y desorden. Bajo este contexto, las mujeres enfrentaron estos acontecimientos que tuvieron repercusiones sobre su maternidad. En México este siglo fue sustantivo en varios aspectos; la mujer fue una protagonista de ello.  En la primera mitad del siglo XX la emergencia de las mujeres  en la sociedad fue lo más relevante según Carlos Monsiváis (Bolívar, E. 2003); son las mujeres quienes vienen a transformar la institucionalidad de la nación, desde dentro y desde fuera. La expresión de ellas a través del feminismo convirtió la perspectiva que se tenía de éstas, sobre todo en la sociedad gobernada por los hombres y para los hombres (ibid).

A las mujeres sólo se les asignaba de manera exclusiva la tarea de la crianza y la educación de los hijos. No obstante, la maternidad sufrió cambios en este siglo, la incorporación de ellas al mundo laboral, la escolarización de la niñas, la aparición creciente de igualdad en materia de derechos y la posibilidad de poder utilizar algún método anticonceptivo; fueron sólo algunas de las que se venían suscitando en esta nueva sociedad (Asociación Española de pediatría, 2009).

Las mujeres al comienzo de este siglo vinieron a cambiar su posición en la sociedad; de ser amas de casa y estar a cargo de los hijos, a poder salir y laborar de manera pública y con derechos. Desde  años atrás  se suscitaban movimientos que traían consigo una revolución en la que las mujeres estarían como luchadoras por la igualdad entre hombres y mujeres; tal es el caso de la declaración de Seneca en 1948 (Manifiesto de Seneca Falls, 1999); en ésta se hacía un gran esfuerzo por propiciar una igualdad con respecto a los derechos de las mujeres y su papel en la sociedad.

Las mujeres en el pasado siglo se convirtieron en un foco de cambios respecto a su papel, sobre todo en lo que tiene que ver con la maternidad. La práctica del parto se vino a transformar debido a la apropiación de éste por la medicina occidental,  el control de las decisiones en cuanto a cómo y de qué forma podrían dar a luz (Asociación Española de Pediatría, 2009). En este sentido, las mujeres perdieron autonomía  en este contexto. La práctica médica trajo consigo la imposibilidad de que los varones pudieran estar durante el parto, o que la madre alimentara a su hijo o hija de manera inmediata, acción errónea y que interrumpe el proceso de amamantamiento (Asociación Española de pediatría, 2009).

Los avances y crecimientos en la investigación científica y sobre todo, del desarrollo tecnológico al servicio de los intereses del mercado también perjudicaron la situación, ya que se concedió la posibilidad de que los bebés pudieran ser amamantados por una leche sustituta (José. et al. 2004), dejando de lado la relevancia de la leche materna para el recién nacido.

A principios del siglo se concretó la pasteurización de la leche, hecho que facilitó que se llevará a cabo una industrialización de la misma, y que trajo una creciente popularidad en países europeos (José. et al. 2004 & Asociación Española de pediatría, 2009). No obstante, aportes científicos independientes han hablado desde tiempo atrás de la gran importancia de la leche humana, el impacto sobre los lactantes y el efecto perjudicial para éstos, que trae privarlos de ella; problema que se vio presente en el siglo XX. Una gran mortalidad infantil se vio presente a comienzos del mismo, debido al uso desmedido del biberón (Lawrence, R. 2007).

La leche de bote vino cambiando la forma en que se alimentaba a los bebés del siglo pasado, modificó las actividades de las madres en relación con la maternidad, se instauró en las prácticas comunes de las mujeres y hombres a la hora de convertirse en padres y madres.

La ciencia de la leche trajo un nuevo mercado, uno que excluyó a la leche materna, a las madres y su relación con sus bebés;  cambió el significado del amamantamiento.

 

Referencias

José, P.. (2004). Aspectos históricos de la alimentación al seno materno..febrero 17, 2015, de Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría Sitio web: http://www.juditguirado.com/wp-content/uploads/2014/10/JM-PARICIO-Historia-de-la-lactancia.pdf

Jose, P.(2012). Lactancia prolongada…¿hasta cuando es normal? perspectiva historico-antropologico. Febrero 17, 2015, de Asociacion para la promocion e investigacioncientifico cultural de la lactancia materna Sitio web: http://albalactanciamaterna.org/wp-content/uploads/Lactancia-materna-prolongada-perspectiva-historico-antropologica.pdf

&hl=es#v=onepage&q&f=false

Asociacion Española de pediatría, 2009. Manual de lactancia materna. De la teoría a la práctica. Febrero 23, 2015. pp 2. Sitio web https://books.google.com.mx/books?id=Ulxyj72VZD0C&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false

Manifiesto de seneca, 1948. (1999) Revista Leviatan, Nº75, Madrid, pags.135-158) Sitio web http://pmayobre.webs.uvigo.es/textos/varios/seneca_falls.pdf

JM. Moreno Villaresa , MJ. Galiano Segovia. El desarrollo de los hábitos alimentarios en el lactante y el niño pequeño. Sentido y sensibilidad. Revista Pediatría de Atención Primaria Vol. VIII, Suplemento 1, 2006. Sitio web http://www.hablemosclaro.org/Repositorio/biblioteca/b_295_El_desarrollo_de_habitos_alimentarios_en_el_nino.pdf

Fotos: Berlin, Krankenhaus für Säuglingspflege por Unknownwikidata:Q4233718Arbol genealogico

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Historia y lactancia materna en el siglo XX
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Mi historia, mi familia y mi proyecto como promotor de la salud

 

Seas bienvenido una vez más a esta columna. Gracias por acompañarme en este camino que comencé hace un par de meses. Como comenté en el texto pasado, mi proyecto profesional  versa sobre mi cotidianidad, mi familia y sobre todo mi historia de vida y su relación con el tema de la lactancia materna.

En estas líneas, explicaré de manera más detallada cómo  surgió el interés sobre la lactancia materna exclusiva y algunos de los aspectos que desarrollaré a lo largo de mi trabajo recepcional. Quiero tratar de ser más explícito a la hora de explicar el problema que pretendo abordar.

Quiero comentarte algo sobre este proyecto; el cual, está en constante crecimiento, no está terminado y es posible que aunque lo “concluya”, no estará acabado, es decir, mi interés por abordar la lactancia materna resulta en parte por el reto que implica  su complejidad. Asimismo, mi trabajo continuará con cambios que se verán presentes a lo largo de este sueño.

He venido mencionando lo significativo que ha sido para mí la presencia de mi familia en mi vida académica, las constantes intervenciones de mi madre en este interés y lo emotivo que fue mi crecimiento en relación con ella. En nuestro país, la importancia de las mujeres en la familia es muy interesante -no ahondaré en ello- debido a la percepción que tenemos de las madres.

Bajo ese contexto, las mujeres juegan un papel importante en la familias mexicanas. Ellas están más tiempo con los hijos. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2014).

Actualmente nuestro país se encuentra con la tasa más baja de lactancia materna en América Latina (UNICEF, 2015). Las mujeres de nuestro país son cada día víctimas de las acciones ineficaces para disminuir la lactancia por sucedáneos de leche. Son cada vez más las madres que dicen no haber tenido una bajada de leche que les permitiera amamantar a sus hijos como ellas lo hubieran querido.

Desde siglos las mujeres lograron amamantar a sus hijos y en muchos casos los recién nacidos llegaron a sobrevivir el primer mes de vida aún sin vacunas.  Actualmente en algunos países la lactancia materna es la forma más segura de nutrir y criar a las y los nuevos bebés. Sin embargo, en mi país las políticas que se desarrollan en pro de la lactancia son, en mi opinión,  equivocas en su objetivo, por lo que me resulta muy necesario considerarlas en mi proyecto profesional.

Por ejemplo, cada vez que se pretende revertir el deterioro de la lactancia materna en nuestro país, las políticas  se diseñan en busca de generar un cambio en las mujeres que no amamantan; pensando que ellas son las únicas responsables en esta situación. No obstante, no se considera el papel que juegan los familiares, es el caso del padre del bebé o la pareja de la mujer. Si la madre trabaja y esto le permite amamantar, si cuenta con un apoyo económico. recientemente se presentaron algunos casos de violencia hacia algunas mujeres que lactaban en la vía pública.

En México sólo dos de cada diez bebés son alimentados con el pecho de su madre hasta los seis primeros meses (ENSANUT, 2012). Lo que significa que ocho son nutridos con sucedáneos que van a proporcionarles la nutrición primera, y que según algunos estudios, determinarán en un futuro muy próximo la calidad de salud de los sujetos (Moreno, J. 2006).

El crecimiento de demanda de leche de bote es verdaderamente alarmante,  se piensa con naturalidad que las mujeres ya no amamanten a sus bebés teniendo la posibilidad de darles leche a través de un biberón. Desde luego, se ve impropio o inmoral que una mujer le de pecho a su bebé en público.

Aunado a esto, la mayoría de las mujeres están bajo una presión social que las enmarca como víctimas y/o culpables; de dar o no pecho a sus bebés (mis hermanas siempre dicen esto). La mayoría de las mujeres del siglo pasado han tenido que enfrentarse a cambios significativos en la dinámica social que les dicta qué y cómo hacer las cosas. “Muchas han vivido la modernización impuesta, otras, voluntaria, elegida, como acto de libertad. Sin embargo, lo han hecho en las condiciones impuestas por el sistema modificado por la movilización de las mujeres, por presiones del mercado y del desarrollo” (Lagarde, 2012).

Bajo estas circunstancias, me surgió una pregunta; ¿Qué factores socioculturales han venido interviniendo en el devenir de la lactancia materna?, desde luego, la respuesta a este cuestionamiento es difícil de abordar y no tiene una sola respuesta.

En este momento puedo mencionar dos elementos muy significativos y que hasta el momento son de mi interés. El machismo y el feminismo inscritos en los cuerpos de las personas a la hora de consumir sucedáneos y no leche materna.

En esta parte trataré de hacer una breve explicación del por qué planteo esto. Podría desarrollar todo un proyecto en respuesta a lo anterior, en este caso, no ahondaré.

Por su parte el machismo inscrito en los cuerpos de las mujeres les  impuso la noción predominante de cuerpos perfectos y con proporciones inalcanzables. Con este referente la idea de que los senos pierden valor como resultado de las modificaciones derivadas de la lactancia materna dio como resultado que muchas mujeres optaran por no amamantar (Lawrence, R & Lawrence, R. 2007).

Con esto quiero denotar que el estereotipo de mujer que dominaba en el siglo veinte se fortaleció en mayor medida por la incidencia del machismo en las mentes de ellas y ellos.

El feminismo por su parte, ha traído como secuelas positivas una serie de logros por  las mujeres del siglo XX. No obstante, también trajo en ciertas prácticas feministas la elección de algunas mujeres de no amamantar, suponiendo el hecho de la liberación femenina y la libertad de decidir dar o no pecho. Esta hipótesis es sólo especulativa, ya que hasta el momento no lo he corroborado, sin embargo existen varias autoras que comentan una posible relación en esto (Lagarde, M. 2012 & Lamas, M. 2008).

En ambos casos, la economía ha jugado un papel crucial; el interés por generar consumo en los cuerpos de hombres y mujeres. La economía manipula las ideas generalizadas a manera de que todos los hombres y las mujeres busquemos lo mismo, generando un estereotipo a seguir cueste lo que cueste .

Quiero decir con esto que en el siglo pasado se modificaron ideas que estaban en la estructura de la sociedad y que se imponia en la manera de actuar. Una de ellas, el amamantamiento natural. En el mejor de las casos, las mujeres salían de sus casas y realizaban actividades laborales combinando algunas acciones domésticas que aún le seguían cargando, no obstante, se fueron permeando por la nueva idea de que no era necesario atender esta práctica.

En nuestra sociedad actual se ha instalado en nuestros cuerpos la necesidad de consumir y adquirir lo que se nos ordena; el sistema económico ha traído consigo la posibilidad de ponernos precios. Modificar las acciones humanas como la de “ejercitarnos” sin movernos, de relacionarnos a través de las redes digitales o  alimentarnos con comida sintética como la leche de bote. Quiero decir que para las grandes empresas que nos proveen de productos les representamos un valor (Lawrence, R & Lawrence, R, et al. 2007).

Me resulta muy interesante y me cuestiono en gran medida como nos hemos mercantilizado, cómo la necesidad de ser aceptados nos orilla a buscar  conseguir un modelo impuesto.

No obstante, desde mi percepción, los seres humanos no valemos monetariamente hablando. Tenemos un valor que no se puede medir de manera tangible, somos intrínsecamente invaluables.

La humanidad así como la naturaleza y los demás seres vivos no deberíamos de tener un valor en términos materiales. Digo lo anterior ya que cada uno de nosotros somos únicos, tenemos características que per se, nos hacen singulares.

La leche materna o la alimentación materna tampoco tendría porque tener un precio, un valor o tener que pagar por ella. La industrialización de la leche materna le otorga un valor a la vida de las mujeres que “dan su vida” a través de amamantar, los botes de sucedáneos hacen parecer que pueden contener noches de afecto entre la madre y su bebé. Siendo esta praxis un hecho que por sí misma, conlleva toda una serie de aspectos políticos, físico-biológicos, sociales o culturales que excepcionalmente involucran no solo a la madre y al bebé; también a la familia; es decir, los hermanos que miran alimentar a su hermano(a), el padre que fortalece y apoya a su pareja en esta acción. Así pues, ¿cómo se podría cuantificar toda estas acciones entorno a la lactancia. Pareciera que con dinero pudiéramos sustituir lo que naturalmente e intrínsecamente desarrollamos a través de la evolución y las relaciones socioculturales.

En este contexto, planteó este proyecto profesional, buscando interrogativas más que respuestas, pensando que formo parte  del mismo panorama que exploro. Es un trabajo que mira el reflejo que mi familia ha dejado en mí. Sobre todo mi madre. Exploro algo que me ha formado a lo largo de la vida; en mi forma de mirar a las personas, en mi acción como licenciado en promoción de la salud.

Lo vislumbro como una herramienta reflexiva desde el pensamiento de las personas, incluyendo una metodología científica que contribuya a explicar las posibles rutas que puedan tomar las personas. En otras palabras, mi proyecto se plantea desde lo académico pero tomando siempre en cuenta la premisa sociocultural.

En esta línea de pensamiento, la resolución de cada individuo o colectivo será desde lo particular a lo general, en una visión integral de lo que las personas vean como necesidad o problema; no tomando en cuenta mi postura o visión.

En síntesis, me propongo explorar a través de este trabajo lo que viví en mi historia personal, pero buscando en mi contexto preguntas que me lleven a esclarecer un poco la situación actual del amamantamiento a través de la leche materna. Busco resolver o formular algunas  preguntas: ¿Realmente tendrá el impacto en las mujeres  lo que planteo?; ¿Qué posibilidades existen de alcanzar algún cambio significativo en los cuerpos de las personas; mujeres y hombres? ¿De qué forma podrán cambiar la percepción de la lactancia materna?; ¿Estoy  verdaderamente pensado desde las personas y para las personas?

Lo anterior lo planteo como provocación para ti que me lees, para mí; debido a que me resulta complicado atender estas respuestas en este momento, empero, puedes colaborar escribiendo lo que pienses respecto a ellas, en forma de posibles explicaciones o rutas a tomar.

Nos leemos en el próximo texto. Un abrazo.

Nota: la imagen que encabeza esta columna es una adaptacion de la fotografia  tomada por Zeevveez bajo la licencia de creative commons.

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Mi historia, mi familia y mi proyecto como promotor de la salud
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